En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 20 de diciembre de 2009

poemas de maría veas gonzález

Ana María Veas González, Chile









BIENAVENTURANZAS







Me hice un hogar más hermoso que todos los hogares.
Me hice una felicidad más hermosa que todas las felicidades.
Me hice un silencio más hermoso que todos los silencios.
Mi oído escucha un oleaje de mar, sereno, calmo, batiendo su hoja.
En mi mejilla me susurra un follaje tan tranquilo como una nube
de verano que danza su vals y se deja.
Tengo piares tibios adormecidos en mis manos.
Nada retumba salvo mi corazón gozoso como late un sol en su éter.
Yazgo en mi caverna de luz y hago mis pulsos
como en la estancia luminosa respira una rosa.
Quedó atrás la guerra y sus medallas de sangre.
La cabeza asomada al viento esperando los cuervos del placer
de raudo volar luego que dejan su hueso.
Coronada con los lauros del cielo me recuesto
en la riqueza infinita del instante
salido de las manos del Padre.
Y yo alabo en el coro del cosmos mientras él brilla
con mi misma felicidad de agua pura rodando entre las hierbas.

ANA MARÍA VEAS GONZÁLEZ
23 de junio de 2008
13:24








AMO VIVIR…





Amo vivir como las raíces aman la cristalina leche de la tierra,
que baja de las montañas coronadas, ebria de felicidad. Aprecio
cada segundo de vida
que me caen como gotas de elixires
en mi lengua y me rebosan los labios y la boca.Por esto
cruzo como un rayo de pie los nervios tensos del mundo
abigarrados de latidos, y de ángulos fogosos
y un festín de manos ávidas y los sueños campean
por los aires y se cruzan como ángeles escarlatas sobre todos. Es
Vida, la Amada. Entre todos voy cazando imágenes
como si fueran racimos deleitantes colgados del cielo; en este trazo
por donde va lo viviente como un carro de fuego. Oh contemplar
la llegada del erguido cuello del día y arriba flamea el sol
como una antorcha de triunfo. Mi barca
en los milagros refulge con las luces de mi corazón enamorado.
Las miradas. Son las miradas las que me hechizan
porque tienen un universo sosteniéndolas ,y, es así, por su valor
de perlas de cosmos. Resbalados de las manos del Padre son los latidos temblorosos resonándome en la palma de mi mano. Y me invita
el Hombre a ser en él como le penetra el aire
y se convierte en sus pupilas que llenarán la tierra
y derrotarán desiertos de luto como andenes ciegos, depósitos
de sombras solas. Oh la tristeza de los anfiteatros vacíos. Sínodos
de los ecos prendidos al viento. Pero pletórico de almas
es este milagro azul girante, con los vivientes encima,
como un manto de resuellos felices o sintientes
que el bosque adorna, y el mar, y la estrella fogosa
de luz estirándose…bajo la mirada serena de los dioses que nos aman, formando las mandalas resplandecientes y regias, sobre los oleajes de la luz materna. La que origina.

ANA MARIA VEAS GONZALEZ
21 de agosto 2008
12:34







DÉBIL...(Dedicado a Olivier Espinosa)








Débil como una criatura de pétalos.
He orado a solas sobre la curvatura del mundo.
Alzó su pistilo la oración humana.
Brotó el geranio del sufrimiento.
Y Tú viste mi flor.
Mi mano hacia arriba.
Entre los restos.
Entre las larguísimas tuberías que amortajan la tierra, hoy.
¿Cómo resonaba mi oración, allá, donde caen agotados los nimbos?
La aurora iluminando las tibias alas de los pájaros.
Ella me cubrió como a todo ángel de la tierra.
Que todavía no remonta extraviado entre los túmulos humeantes.
¡ Tanto sepultáronme las tardes como arenas encima!
Y replegáronse mis alas lo mismo que un sudor adosado.
¡ Qué triste estuve al sol magnífico!
Doblada en el atroz patio donde estuve inmerecidamente.
Luego de los signos hechos por mis pasos que escribían mi dolor.
Yo era el poeta jorobado con su piedra.
En la fiesta neroniana que rompía el silencio santo.
En esta tierra o cripta el musgo subíame.
¿Qué decías de este doblamiento del corazón?
¿ De mi mano verde?
La herida empinándome ¿ qué decías ?
Y, luego, en llagas yo, entre tus arpegios, en tus efusiones,
junto a ti sembrando soles ¿ qué razonaste ?
Hoy ya vamos juntos alentando el crecimiento de los juncos
inmaculados.
Veo la punta de tus dedos y en la noche duermo
sobre el vellón de tu pecho.
Mis ojos escrutas como yo a los tuyos.
Cuando juntos nos ponemos a recoger
las diseminadas alas de la tierra.
Marcamos nuestros pasos sobre los llorosos desiertos.
En las tardes rosadas las campanadas de silencio nos envuelven.
Hasta que echas a volar la luna como a una gacela celeste.
Y no nos queda más que ser felices juntos.
En la armonía donde se doblan los hermosos cuellos
de las rosas orantes.
En todo el azul.
ANA MARIA VEAS
16 de Noviembre del 2007
22:46