En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



lunes, 30 de julio de 2007

Tempestades y silencios_Pablo Menacho

Fotografía: Pablo Menacho




Tempestades y silencios


4.

Nosotros,
que renombramos el mundo
al contemplar las señales
de las olas en los mares,
en las encrespaduras
que dibuja el viento
hacia el poniente,
que zarpamos sin relojes
que separen la distancia
entre las borrascas y el olvido,
que establecimos nuestra casa
al borde de un abismo
que contempla las vastedades
como un faro dispuesto
a dar la bienvenida
a los navíos extraviados.

Nosotros,
que nos miramos con sorpresa
si nos arrasa una pasión
que siempre llega apresurada,
estamos exhaustos ya
de contar los latidos
del planeta,
cansado de girar
hacia el oriente
con el eje dislocado.

Nuestra carne se ha incendiado
con los soles
de una extraña rebelión.
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sábado, 28 de julio de 2007

Buscando una utopía_Rolando Kattán

Fotografía: Rolando Kattán

Tomada de: Suplemento Cultural Tres Mil, Diario Colatino, El Salvador



Buscando una utopía



No deseo enloquecer al final de la vida,
no soportaría,
mi cuerpo viejo,
una conciencia inundada de voces.

La locura es
solamente cuando un joven sale a buscarla
y ha fijado en ella
su destino.

Los demás caminos son infinitos
al hablar,
se abandonan las palabras al universo,
y yo prefiero
el eco de mis insultos
a esperar inútilmente una respuesta.
© Rolando Kattán
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jueves, 26 de julio de 2007

Déjame tu piel como regalo_Marta Sepúlveda

Fotografía: Marta Sepúlveda





Déjame tu piel como regalo




para envolver la noche solitaria
hasta el final del deseo
habrá por fin un propósito para las horas
después de esconderme bajo su abrigo

no me dejes nada más
tu piel es suficiente
quiero gastarla de tanto abrazo
que quede roída como traje viejo
como muñeco de peluche sobre mi cama

hasta que ya no recuerde quien fuiste
ni que me regalaste

hasta que crezca y un día
te guarde en el rincón del closet
porque el amor se ha convertido en otras cosas
y ya no te necesite
©Marta Sepúlveda
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martes, 24 de julio de 2007

Hace falta_Rebeca Ethel Becerra Lanza

Fotografía: Rebeca Ethel Becerra Lanza




Hace falta


Cierro la puerta
la casa se amará en silencio
A cada paso el sol me aguarda
bajo mis pies no puede tocarme
Voy naciendo
palpo el polvo de mi cuerpo
cavo surcos con mis dedos
el hombre aún no me conoce
no se conoce
no es tiempo
Hace falta llegar al mar
y despedirse
traspasar
dejar huella
volver a cavar surcos
hacer un hueco para que crezca un ojo
que observe el otro lado de la vida.



domingo, 22 de julio de 2007

Het stadsgezicht van Willink_Michel Krott

Fotografía: Michel Krott(holandés)



Het stadsgezicht van Willink







Zwarte lucht waarin een krimpend gat
witte wolken drijft uit het gezicht
van de stad. De huizen wachten af.
Niemand op straat, zelfs geen schaduw
van een mens in het verschoten licht.

Ruitloze ramen sluiten ruimtes af
en de klinkers kaatsen schijnsels als
onheilstijding. De ontvanger is
na dit dreigement vertrokken:
grauwe daken in betrokkenhem
el broeiend in de duisternis.




Vista de la ciudad de Willink


Cielo negro en el cual un agujero se encoge
y expulsa las nubes blancas fuera de la vista
de la ciudad. Las casas aguardan.
Nadie en la calle, ni siquiera la sombra
de algún humano en la luz desteñida.

Ventanas sin vidrios cierran los espacios
y los adoquines resplandecen como
signo de mal presagio. El receptor
partió después de esta amenaza:
techos parduscos en un nublado
cielo sofocándose en la oscuridad.

(Het stadsgezicht van Willink, traducción © Fabiola Ordóñez)

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jueves, 19 de julio de 2007

De la hostia, la sangre y la arboleda_Francisco Andrés Escobar

Fotografía: Francisco Andrés Escobar, (Archivo de La Prensa Gráfica)





De la hostia, la sangre y la arboleda.




ILa grama tiene sangre en la pupila
y grumos de sustancia el muro inerte.
Linfa dolida repta entre las hojas...
¡Y una gran pesadumbre en la arboleda!
Quebrado el cuerpo, y más ausente el alma,
rotos los verbos por injusto fuego.
Tiñe la muerte con su caldo el suelo...
¡Y una gran pesadumbre en la arboleda!



IIYa no puedo atajar este silencio.
Se me escapa la voz del mudo duelo,
pues si el temblor no vino ante el despojo
y hasta mudos mis ojos parecieron,
es porque, a veces, el dolor nos vuelve
como estatuas de mármol, o de yeso:
cierra el párpado el dique de pesares,
el labio sella su palabra agreste,
sonámbula frialdad apresa el cuerpo
y el alma vaga sobre extraña fiebre.
No quiere maldecir. No es la blasfemia
el clamor de los labios taciturnos.
Ni los señalamientos. Ni los retos.
Ni las reivindicadas consecuencias...
Es otra cosa... ¡Dios!... es otra cosa...
... ¡mi pozo de dolor se enraíza adentro!...
¡Es la noche del débil peregrino
al extraviar la luz de su sendero!



IIIUsted, mi don Ignacio, era otro padre:
padre de quien no tiene más que sueños,
padre de quien no habla porque el miedo
le cercena la voz, le mata el gesto.
Usted, mi don Ignacio, era otro padre:
padre de estos eriales y senderos
donde, escasa la luz y corto el verbo,
el mal se ensaña entre los más pequeños.
A usted, mi padre Ignacio, no lo oyeron.
A usted nos lo mataron... así... en seco...
y hoy nos queda esta sangre barboteante...
¡y una gran pesadumbre en la arboleda!
Usted dejó su España, don Ignacio,
y optó por el dolor de esta otra tierra.
Y aquí, mi gran rector, en este insomne
país de las insidias y violencias,
país de las conjuras y denuestos,
- ¡¡país simiesco de alarido y miedo!!
usted su verbo iluminado
y en sangre dio su aurora más cimera.
Usted vino con Rahner y Zubiri
acobijados en morral de sueños.
Y buscó interpretar las realidades,
e imponer la razón como criterio
para encarnar de Dios su mandamiento
de empezar en la historia el alto Reino.
Usted, mi don Ignacio - el Unamuno
de esta su Salamanca que acompaña
la pasión y la sed salvadoreñas -
se internó en la verdad más dolorosa,
descendió a sus raíces más primeras,
y luego la entregó como maestro,
o la vertió en palabras de profeta.
Usted hubo de habérselas, maestro,
con la ciega corriente de los odios
donde luchan los hombres por poderes
colocados en márgenes opuestos.
Y allí quiso mediar. Y confundieron:
vieron la espina en el lugar del beso.
Y en vez de aprovechar su augusta estirpe
para ordenar "la patria mal vivida"
- Como dice otro grande entre poetas -
trajeron a la muerte por consorte,
cegaron con el odio su ojo ciego,
y en la noche de sombras y alaridos
fundieron la esperanza en el silencio.



IV
Usted reposa ahora, don Ignacio,
con Amando, el arcángel consejero;
con la "fe y alegría" de aquel Lolo;
con Segundo, el de barbas de dios Zeus.
Con Pardito, silente y laborioso
que alcanzó a Dios en su correr eterno;
y con Nacho, consciencia inquisitiva
que ha de encuestar los ángeles del cielo.
Allí descansan de este rudo tiempo
de congoja, dolor, llanto y miseria,
y desde el gran martirio atribulado
defienden a la vida en esta tierra.
Elba y Celina, lirios de este pueblo,
reposan más allá de su silencio:
ellas volvieron a su lar amable
a dormir en la tierra primigenia.
Yo voy a recordarlo, don Ignacio,
con su paso sereno en la arboleda,
con la hidalguía del perfil altivo
con que viste el Creador al intelecto.
Con sus manos ungidas en aceite
votivo de las hostias y las letras.
Con sus ojos certeros y aguileños,
con la razón de escudo sobre el pecho
y el inflamado acento sobre el verbo.
Así habrá de vivir, mi padre Ignacio,
alumbrando las voces y el silencio,
iluminando inviernos y veranos
de esta casa que es suya, de este tiempo
cuando el fragor oscuro de la sangre
la paz responda con celestes ecos.



V¿Qué más puedo decirle, don Ignacio?
¿Qué la luz de la tarde besa el muro
con el perdón del beso comprensivo?
¿Qué furor por furor no es justa vía
para aplacar daimones y delirios,
y que debe brillar, sereno y limpio,
el justo sol, en su alma tan querido?
Los brazos de la cruz, en el ocaso,
extienden ambiciosos sus dominios
con el perdón por lanza y por espinas...
... Debo irme pastor... padre... maestro...
para seguir andando los caminos
que llevan al amor y a su ancho alero.
Adiós... y gracias... por palabra y vida...
Gracias... por el martirio sacrosanto...
Quede con Dios. El lava sus heridas.
¡Adiós, mi gran rector, mi don Ignacio!

miércoles, 18 de julio de 2007

El poema de los cuerpos_Luis Alberto Ambroggio

Fotografía: Luis Alberto Ambroggio






El poema de los cuerpos



Ved el poema de los cuerpos
de los dioses que se aman;
cómo se encajan y completan
en sus recodos secretos,
la posesión carnal
de un jardín divino.

Ved el poema de los cuerpos.
Miradlo en sus curvas nítidas y firmes,
suaves obras maestras habitadas en fuego.
Ved las piernas entrelazadas de amantes,
sus brazos encerrando la cariñosa esfera.
Oid como se golpean con ruidos de olas;
el corazón abierto y la vida que los penetra;
un todo de ser vertiginoso canta latidos,
roce de cielos, volcanes de sudores dulces,
arriba y abajo de los montes.

Ved el poema de los cuerpos,
el esbozo de multitud en sus líneas,
la piedra de sangre, el sol negro,
los pasillos de seda, pieles unísonas.
Recorred el poema con el lenguaje del tacto,
en la luz desnuda de la noche
acariciad el alma detrás de los ojos,
gozad el gusto supremo de frutas maduras
y volved una y otra vez,
con la fuerza del amor, con sed, con hambre,
lluvia y flores de sol y vientos,
con aromas de sílabas, a su belleza...
al exacto poema de los cuerpos.
©Luis Alberto Ambroggio (De Amor se escribe con A, inédito)




lunes, 16 de julio de 2007

Desvelo_Poema de Javier Alas

Fotografía: Javier Alas





Desvelo



¡Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado!
(¡Ya dormiré mañana con el párpado abierto!)
Rubén Martínez Villena


La ceniza, hasta la ceniza
sería una amable brasa
a esta hora en que resulta imposible ocultar
nuestra blanca quemadura de frío.
Otro muerto infecundo —sopla un viento bienherido—
que venga y cruja en la fila de suicidios graciosos,
una lágrima negra más
por la copa de sangre que bebo solo,
otra hembra astuta por mi pasado azoro.
(¿Quién pidió una gota de calor,
como el venido de un océano de hielo
que ha imaginado por primera vez la llama?)
Hace demasiado frío. El sueño
es un hongo moribundo exigiendo sombra.
©Javier Alas
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sábado, 14 de julio de 2007

Árbol de mis juegos_Poema de Norberto James Rawlings

Fotografía: Norberto James Rawlings





Árbol de mis juegos



El árbol de mis juegos
se sacude la luz del día,
sobre las cúpulas de la mañana.

No da frutos
que satisfagan a los golosos.
Percute sus frágiles y acompasadas castañuelas,
en la fragante bruma del mediodía de febrero.

No viste de yodo y salitre,
como el vociferante y sediento mangle o la dócil uva playera.
Exhibe la aguda parsimonia de sus espinas,
anuncia, arrogante, la robustez de sus sombras.
(No le conciernen pesadillas de mobiliario alguno).

La penumbra es también fruto suyo,
sombra dulce que adormece y disuelve sopores,
desata follajes que iluminan las noches del trópico
y domeñan la fogosa voracidad del día.

No duerme el árbol de mis juegos.
En su prudencia se establece un faro vegetal,
que en la oscuridad vigila.



viernes, 13 de julio de 2007

Nostalgia_Poema de Lautaro Ramos Guerra

Fotografía: Lautaro Ramos Guerra





Nostalgia



Aún es un misterio ,un bello misterio
el modo cómo Pablo jugaba con las palabras

Las tomo , las ordeno , las arrojo al aire
las golpeo en las rocas de Algarrobo
las humedezco en Isla Negra
pero no se compadecen ,
surge una montonera de decires
nada es fácil , los versos se escapan .

Pablo tuvo la receta mágica , o quizás no
a lo mejor fue un eximio amaestrador
o un amigo , o el gran mago .
aunque , en verdad solamente
me creo una cosa : él jugó
con las palabras y ellas
jugaron con el poeta .

no me facilitan el secreto
para terminar este poema
escribo solamente.
con la nostalgia
dulce de la vida
vivida que aún
me quema la piel.

miércoles, 11 de julio de 2007

La ventana_Poema de Heber Sorto

Fotografía: Heber Sorto






La ventana




Nunca pensé en sacar el rostro
a la calle,
una lluvia desafiante como un árbol
cerró las ventanas dentro de mis ojos,
el presente entonces, era sólo un chorro de palabras
que goteaba de la fuente de mi mano.
Siempre amé las ventanas aunque nunca
tuve una para compartirla,
pero alguien me habló, que de a ratos el paisaje se mira
a través de paredes o de lágrimas,
que el horizonte llora de espaldas como el océano,
que los niños golpean el río para deshacer las tormentas,
que hay que cruzar muchas calles para legar a otros ojos,
que el silencio se hace de borrones,
que el espejo de pronto se abre y nos traga,
pero yo, siempre abrí la ventana que no tuve
y tengo árboles y calles y lunas
y también tengo aquello que siempre quise encontrar;
la ciudad que no conozco donde recojo mis pedazos.
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lunes, 9 de julio de 2007

Las muchachas sencillas_Poema de Eduardo Llanos Melussa

Fotografía: Eduardo Llanos Melussa





Las muchachas sencillas



Las muchachas sencillas
dudan que el mundo sea un balneario
para lograr bronceados excitantes
y exhibirse como carne en la parrilla
de una hostería al aire libre.
Las muchachas sencillas
no cultivan el arte de reptar hacia la fama
ni confunden a las personas con peldaños
ni practican ocios ni negocios
ni firman con el trasero contratos millonarios.
Las muchachas sencillas
estudian en liceos con goteras,
trabajan en industrias y oficinas,
rehúyen las rodillas del gerente,
hacen el amor con Luis González
en hoteles, en carpas, en cerros, en lugares sencillos.
Las muchachas sencillas
se convierten en madres, en esposas sencillas,
luchan largos años como sin darse cuenta,
llenándose de canas, de várices y nietos.
Y cuando abandonan este mundo
dejan por todo recuerdo sus miradas
en fotos arrugadas y sencillas.

domingo, 8 de julio de 2007

Beso cambalache_Poema de María José Mures

Fotografía: María José Mures






Beso cambalache


Quiero de tu cuerpo
sorber la vaguada
hasta que pareel ardor de mi sexo,
no retengas
humedades absorbibles
hasta que sane
mi mente agostada,
de tu boca a la mía
no más distancia
que el aire que sale
del beso cambalache.




Atados



Tienes la llave que abre
—ven a las cinco—
estaré en mis sábanas
quiero estar frente
a tu exceso atada.
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sábado, 7 de julio de 2007

Te pido todo menos el corazón_Poema de José María Cuéllar

Fotografía: José María Cuéllar





Te pido todo menos el corazón




Te pido todo menos el corazón
Te ofrezco este ramo de rosas
Para que tu mirada se lo vaya comiendo poco a poco
Porque llegarán los días
En que no podrás luchar más conmigo
Y tendrás que ceñirte
Tú sola la corona
Pero
Te pido todo
Menos el corazón que dejo a quienes honren tu nombre
Y se sienten a tu mesa y hablen de la amargura
De este cielo
No llores
Puedes agotar el agua de tu país
Y hacer que las fábricas se paren
Eso
Te provocaría una muerte violenta
Por todo eso
No me esperes para cenar
Y procura que nadie me recuerde
A no ser que sean amigos de la casa
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viernes, 6 de julio de 2007

Conjuro para regresar a un secuestrado^_Poema de Éliana María Maldonado Cano

Fotografía: Eliana María Maldonado Cano





CONJURO PARA REGRESAR A UN SECUESTRADOTU NO TIENES CADENAS



Levántate de la tierra
Alma hermana mía
Que no tenga el corazón fronteras,
Atraviesa la selva espesa
Levántate de la tierra,
Te espero aquí, no importa cuando
No pares, no mires atrás, no te detengas,
Alma hermana, amiga, hija mía
No hay fusil, cañón, veneno o fuerza
No hay arma que te hiera,
Alma hermana, padre, hijo mío
Tú no tienes cadenas,
Aquí tengo tu abrigo, la sopa que alimenta
Elévate con fuerza
Levántate de la tierra
El captor sorprendido esta
Solo huesos y cadenas
Alma hermana, amiga, padre, hijo, abuelo, esposo mío
Tú no tienes cadenas
Atraviesa la selva espesa
Fríos ríos
Levante de la tierra
Abandona la calavera
Alma hermana mía,
Secuestrado amigo
Tú no tienes cadenas.

jueves, 5 de julio de 2007

No entrar como turista en el corazón de una mujer_Poema de José María Zonta

Fotografía: José María Zonta





No entrar como turista en el corazón de una mujer



No entrar como turista en el corazón de una mujer
haciendo fotos
dejando latas de cerveza
buscando sólo catedrales inmensas
y estatuas transparentes

con la mochila llena de mapas
y haciendo comidas rápidas

hay un país
siete ciudades
una cordillera y un invierno
en el corazón de una mujer

no bebas allí sólo un vaso de mar

no entres en avión
toma el tren de la media luna

no reveles allí tus fotos en una hora

si no hace demasiado frío
entra desnudo

no lleves paraguas

y sobre todo no tales árboles
en el corazón de una mujer

no acostumbran volver a crecer.
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miércoles, 4 de julio de 2007

Poemas de la tierra_Alessio Brandolini

Fotografía: Alessio Brandolini





Poemas de la tierra



10

Es como si tuviera que volver a empezar
todo desde el principio, desde
los penosos primeros pasos.
Ahora lo sé y no espero nada más.
Sí, tendría que haberlo entendido
diez años atrás
pero tal vez no podía.
No obstante: más vale tarde que nunca,
se dice así, ¿no es cierto?

Les voy a pedir que me ayuden
una asidua colaboración
para no aislarme de nuevo
no dividirme en tantas partes
en el espíritu y en el cuerpo.
Así también está bien
se puede vivir en silencio
cambiar de manera brusca
el método y la dirección
aspirar a un pensamiento calmo y puro.

Volverse más pequeños
para dormir en los nidos de los pájaros
más ágiles para treparse a los árboles
más livianos para tenderse en las ramas
para después podarlas y recoger los frutos.
Más delgados para pasar
entre las rejas de los portones.
©Alessio Brandolini
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martes, 3 de julio de 2007

Descenso a la luz_Poema de Gonzalo Márquez Cristo

Fotografía: Gonzalo Márquez Cristo





Descenso a la luz



La noche es mi regreso. Transito el museo de la ausencia.

Todo sufrimiento es inútil para quien no persigue la poesía, para
quien no alimenta con sus ojos a las águilas.

Ejercito la sed. Amo tan sólo a quienes no pude salvar.

Ya no existe una oscuridad que guíe nuestros sueños ni los
fantasmas del deseo inconcluso; sólo el abyecto intercambio que ha
remplazado al rito.

Ya no busco, pierdo...

Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro.

No puedo olvidar más. Ni pretendo saber las tres respuestas
ocultas por la muerte.

Aquí nadie carece del odio necesario para recobrar el paraíso, ni
confiesa su ruda caída en el día.

Debo ser sombra o grito. Retorno o nacimiento.

Cada origen decretará la abolición del yo.

Es entonces cuando la respiración será verde.

Y aunque todo se lo deba al dolor... Avanzo: caigo. Elijo los
caminos que no tienen final. Las voces que incendian las tinieblas. El poema.

Tú lo sabes, cuerpo estremecido:

No es en el tiempo donde he puesto mis palabras.
©Gonzalo Márquez Cristo



lunes, 2 de julio de 2007

Niños de fin de siglo_Poema de Jorge Montealegre

Fotografía: Jorge Montealegre





Niños de fin de siglo



En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado

Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana

Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver

Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana

Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra

Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte

Ya nada tienen que pedir

Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto

La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido

Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.
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