En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 14 de enero de 2018

“RAÍCES DEL PASADO”, RECUPERACIÓN DESDE LA CULTURA POPULAR

Portada Libro Raíces del pasado






ARTÍCULO



“RAÍCES DEL PASADO”,
RECUPERACIÓN DESDE LA CULTURA POPULAR
LIC. MIGUEL FAJARDO KOREA

Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural



         (Guanacaste/Moravia).- Siempre apoyo los esfuerzos editoriales que fortalecen la recuperación de la cultura popular, cuyos filones recobran  cuotas de responsabilidad con la sociedad civil, como una manera de arrebatarle al olvido, el quehacer de los pueblos y sus manifestaciones humanas más auténticas, a lo largo de la historia de vida local.
         En esa línea, el libro de relatos de “Raíces del pasado”, del profesor y administrador santacruceño, José María Matarrita Mendoza. (San José: E-Digital, 2017:107 pp.), es un texto, cuya aportación a la cultura popular, significa una grata lectura para comenzar el 2018. El volumen tiene diagramación de Keilor Angulo Blanco; introducción del Prof. Pedro Sánchez Fonseca; una hermosa y expresiva portada del gran artista sin fronteras, entre nosotros,  Jorge Tamayo Cabrera. Fue revisado por Adriana de la Paz Araya.
         José María Matarrita Mendoza  (Santa Cruz, 1944) estudió en la escuela de varones de su pueblo natal; alternó sus estudios secundarios en el Seminario Menor en Tres Ríos de Cartago y el Liceo de Santa Cruz. Estudió en el Instituto de Formación Profesional del Magisterio (IFPM). Asimismo, estudió en la UNA y la UCR. Trabajó como educador. Además, ejerció como Administrador, con especialidad en Evaluación.
         Se encuentra jubilado, sin embargo, registra un interesante trabajo comunal a favor de  Asociaciones de Desarrollo, Unión cantonal de Desarrollo y Comité Cantonal de Deportes, en Santa Cruz y  Nandayure. Dicho trabajo es un valor agregado a su intensa vida.
         “Raíces del pasado”, en la madurez de sus 74 años, está dedicado a sus cuatro hijos: Giselle, Hazel, José Jannid y María Lourdes, así como a doña Doris. Disfruta de la compañía de ocho nietos. Su esposa, doña  Nelly María Salas Paniagua, falleció en 1991.
          Consta de 13 relatos, 18 citas bibliográficas de apoyo, y un epílogo. La introducción representa una síntesis muy puntual, escrita por el Prof. Pedro Sánchez Fonseca, quien aduce: “El autor nos lega una obra, para reflexionar, de análisis, la brújula para orientar a nuestras nuevas generaciones, a imitar a hombres y mujeres progresistas, quienes dejaron en su caminar, la huella mañanera, el trabajo y el progreso de estos pueblos” (p. 6).
         El libro empieza con un gran reconocimiento a sus padres, quienes lucharon en la inmensidad de las dificultades de la vida. En ese recordar selectivo de las raíces, el autor enumera leyendas como la Mica, la Carreta sin bueyes, el Cadejos. Destaca al santacruceño, a quien “Dios le dio el don divino de carácter amable, generoso, cordial, creativo y que no teme manifestar, abiertamente, el amor al Santo Cristo de Esquipulas” (p. 14).
         En su estructura textual, el libro inicia con un viaje y en las palabras finales,  establece un recuento de los ejes temáticos abordados: los hombres y las mujeres del pasado, la función social de los boyeros, el desarrollo de las comunidades, el epicentro de Bolsón y Ballena como núcleos de desarrollo y comercio de la época, el desarrollo de Santa Cruz como una comunidad integral, rica en manifestaciones de la cultura popular de siempre.
         De hecho, Matarrita Mendoza cierra su libro con una especie de respuesta con el inicio del proyecto de su libro, cuando escribe: “Redescubramos las raíces y conozcamos el tesoro valioso de nuestros antepasados.  Ellos nos dejaron una cultura rica en sabiduría, sacrificio, creatividad, esfuerzo y lucha que, por ahí, están enterradas” (p. 106).
         Su libro inicia con el viaje centrífugo (del centro hacia afuera), desde Santa Cruz hasta el barrio Don Bosco en San José. Al final, el regreso tiene un movimiento centrípeto (de afuera hacia el centro), pues significa el retorno desde la capital hasta Santa Cruz. Dicho movimiento es dinámico y reiterativo, a lo largo de la vida y los avatares del autor.
         En esa recurrente dinamicidad que ofrece el texto, la construcción verbal “Pronto llegaré” (p.15) opera como un horizonte de expectativas en la línea del retorno al terruño, donde el relator anhela disfrutar de paz y fraternidad, del gran sentido humano, de su gente santacruceña: alegre, amable y chistosa, entre las caracterizaciones que ofrece de ellos.
         En su integralidad, el libro de relatos de don José María, realiza una aportación de datos muy interesantes, por ejemplo: el puerto de Puntarenas daba servicio desde 1765, pero fue habilitado para el comercio por orden real en 1814; la primera locomotora data del 25 de julio de 1824; el Dr. Trejos fue el primer médico que llegó a Santa Cruz en 1910; el 22 de febrero de 1918 estalló la primera revuelta contra los Tinoco; la fundación de la Escuela Complementaria de Santa Cruz; la declaratoria de la matrona de las letras de Guanacaste, la recordada maestra y escritora, María Leal de Noguera, como Mujer del Año 1955, o bien, que don Mercedes Ortega fundó la comunidad de Ortega de Santa Cruz.
         El libro de relatos del profesor y administrador, José María Matarrita Mendoza, narra la importancia socioeconómica para la provincia del río Tempisque, el único medio de la época para regresar a Guanacaste, cuya cuenca mide 3405 kilómetros cuadrados.
         Muy nostálgica su narración relacionada con las pozas que dejaban las grandes crecidas del Diriá.  Enumera las pozas: Los Terrones, El Tendal, La Poza de Marcial, El Obispo, El Espavel, Los Peraza, La Canta Rosa, El Torno, Las Lajitas, El Terciopelo, El Guabo, Las Medinas, La Poza de don Marcos, la Poza de La Pilar.
         Las pozas tuvieron la virtud de ser sitios de convergencia de las juventudes de nuestros pueblos, en una sana recreación  de piruetas, volteretas, maromas y ejercicios acrobáticos, desde las ramas de los árboles que las bordeaban, pero con gran respeto a la convivencia con el medioambiente. Hoy, ese cuadro idílico del pasado es todo lo contrario.
         Un relato central se dedica a “Bolsón enclavado a orillas del río Tempisque, sitio donde se inició el desarrollo económico, social y cultural de los cantones de Santa Cruz, Carrillo y Liberia.  Con sus puertos de cabotaje Bolsón y Ballena.  Separados por el mismo río que les da vida: río Bolsón (…) En el siglo XIX y principios del siglo XX, Bebedero fue el motor que impulsó nueva vida para la zona occidental de Guanacaste: Cañas, Bagaces y Las Juntas” (p. 49).
          El dinamismo comercial durante la época del cabotaje en los puertos de Bolsón, Ballena, Bebedero, Puerto Jesús, Jicaral, Chomes, Manzanillo, San Pablo, Thiel, Canjelito, Humo, San Juanillo, Garza, Bejuco y Punta Islita,      dio vida a figuras emblemáticas, a las cuales se rinde homenaje en este libro, a saber: el boyero, la carreta y los caballos, encargados del transporte de pasajeros, mercancías y productos  agrícolas.
         La importante página 48 del libro de don José María, la relaciono, por intertextualidad, con las novelas de dos escritores hispanoamericanos, ambos, Premio Nobel de Literatura: Gabriel García Márquez, en 1982, y  Mario Vargas Llosa, en el 2010.
         Don José María refiere que en Bolsón “El correo llegaba por lancha una vez cada semana.  La espera y el anhelo de ese arribo pronto, causaba angustia” (p. 48).
         Por su parte, en la novela “El coronel no tiene quien le escriba” (1961), del colombiano García Márquez, el militar va todos los viernes durante quince años a esperar el correo, deseoso de que le entreguen la carta donde aprueban su pensión de guerra, pero esta no llega, por lo cual, se hunde en la desesperación, el pesimismo y las situaciones límite.
         En otro orden, Matarrita Mendoza hace ver que, en Bolsón, “Fonseca recorría las comunidades vecinas a pie, en caballos, en bote, como fuera, con tal de hacer la entrega de los mensajes” (p.48).
         En la novela “El hablador” (1987), del peruano Vargas Llosa, los habladores eran la memoria de la comunidad, los depositarios de los secretos de las familias; sus correos, les traían y les llevaban noticias, tanto del pasado, como del presente. Hablaba por horas y horas, porque ese era su oficio, mantener actualizados a los pobladores machiguengas. 
          Hoy, solo nos imaginamos la tenacidad y el dinamismo humano y mercantil de los guanacastecos de la época del cabotaje, insertos en las raíces del pasado guanacasteco. No nos queda más que recordarles con admiración, porque con su increíble esfuerzo, forjaron el Guanacaste de lucha, que nunca debe convertirse en un Guanacaste ajeno a nuestros intereses raigales más genuinos, para defender los rasgos identitarios que nos han legado.
         Recuerdo la canción “Bolsoneña”, del compositor Sacramento Villegas, que simboliza un delicado canto a la mujer de ese lugar. En dicha canción, hay un fresco pictórico, en relación con la mujer guanacasteca: morena, mirada ardiente, risa melodiosa.  Implica, sin duda, la concreción de gratos recuerdos.  Es el tópico del “Beatus ille” –dichoso aquel-, de Horacio. En ese sentido, considero muy apropiada la inclusión del interesante poema de María Nazaria Marchena Villegas, dedicado a Bolsón.
         En otra línea, las reiteradas menciones a Ballena, me recuerdan la lectura de “Ballena” (1999), libro de relatos del santacruceño, Arq. Héctor Chavarría Carrillo (1948): “-Ve a Ballena hijo; es principio y fin. Ve y cuéntale al mundo de su existencia y olvido- dijo el viejo Chico antes de morir (…) Ballena principio y fin, la historia tendrá que rectificar su rumbo, colocándote en un mástil de honor y eternizando así tu acto amoroso con la inmensa pampa, por los siglos de los siglos”, así expresa el principio y final del cuento, el narrador Chavarría Carrillo, sobre la importancia de Puerto Ballena, en la memoria histórica  y geográfica del Guanacaste de lucha, que forjaron valerosas generaciones de la provincia.
         El libro dedica dos relatos al tema de los trompillales: “Topamos algunas carretas que transportaban enormes quesos, por ahí de cien libras o más cada uno, van a encontrarse con la lancha. / Nos acercábamos a la parte más difícil de nuestro trayecto. Temor, angustia, ansiedad, nos esperan: Los Trompillales. / Da la coincidencia que, en ese mismo momento, iniciaban el ingreso al enorme y profundo charco saturado de barro, palos, sedimentos y basura que las corrientes de las aguas traían y quedaban rezagados” (p. 62).
         Ese tema lo aborda también el escritor santacruceño, Rodolfo Solórzano Bonilla (1938-2005) en sus libros “Los trompillales” (2000) y “Campanas del orbe” (2006). De él, el autor incluye el poema “Los trompillales”.  Sin duda, un homenaje a un extinto compañero de letras, con quien compartimos en el Centro Literario de Guanacaste (1974-2018).
         El libro de don José María rinde homenaje a la emblemática figura de 34 boyeros santacruceños y a la carreta; así como a los jinetes y a los caballos. “La vida del boyero fue muy dura, peligrosa, mal pagada, y de mucha responsabilidad. Seis horas o más de recorrido entre Santa Cruz y Bolsón, caminos enlodados, enorme charco, zancudos, mal alimentados, sin tener derecho a dormir o descansar bien, la marea daba la orden de llegada  y  entregar  la  carga con suficiente tiempo para zarpar sin contrariedad alguna” (p. 63).
         Muy atinada, la inclusión del prosema descriptivo y en movimiento “La carreta vieja” (p. 69), del Prof. Pedro Sánchez Fonseca. Desde el 2005, la UNESCO declaró la tradición del boyeo y la carreta como Patrimonio Intangible de la Humanidad. En nuestro país, la carreta fue declarada símbolo nacional, el 18 de julio de 1988.
            Ahora que se habla de las zonas azules de la península de Nicoya, el libro registra el caso de dos centenarias humanistas bolsoneñas: Ubalda Sánchez Sánchez y su hija Anatolia Sánchez Fonseca, quienes fallecieron, respectivamente,  a los 120 y 108 años de edad.
         También, se relata la interesante historia del Pbro. José María Velasco y Díaz (Madrid, 1850; Santa Cruz, 1924), quien aparte de sus labores eclesiásticas, se integró a todas las actividades de la vida cotidiana santacruceña.  Procreó cuatro hijos con Elena Rosales Briceño, a saber: Manuel, Alma, Dora y Luis.  Doña Elena fue nieta de Cupertino Briceño, uno de los principales gestores de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, 25-7-1824.
         Don José María Matarrita Mendoza se incorpora a la selecta lista de escritores, oriundos de Santa Cruz, integrada por María Leal de Noguera, José Ramírez Sáizar, Allen Pérez Chaverri, Jesús Bonilla, Lía Bonilla, Hamilton Ruiz Cascante, Mario Matarrita Ruiz, Hugo Rivas Ríos, Héctor Chavarría Carrillo, Édgar Leal Arrieta, Rodolfo Núñez Arias, Wilder Sequeira Ruiz, Inocente Gutiérrez, Pedro Sánchez Fonseca, Emel Velásquez Ramírez o Casimiro Guadamuz de la O, cuya obra se sostiene en el tiempo del Guanacaste auténtico, que piensa, lee, escribe y publica, para reconocernos siempre.     Lic. MIGUEL FAJARDO.

martes, 5 de diciembre de 2017

LAS HERIDAS, UNA VARIANTE POÉTICA EN SEBASTIÁN ARCE

Miguel Fajardo Korea






ARTÍCULO


LAS HERIDAS, UNA VARIANTE POÉTICA EN SEBASTIÁN ARCE

Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural




            (Moravia-Guanacaste).-  La poesía es el arma espiritual para encontrarnos a nosotros mismos. Una legado que ha permitido a la humanidad, encontrar un sitio de expresión, para ahondar en los universos del ser, sin distinción de ninguna índole.
            Hoy nos encontramos con otro espacio lírico. El libro de Sebastián Arce Oses. “Variantes de una herida”. (San  José: Editorial Nuevas Perspectivas, 2017: 57 pp.).
            El libro “Variantes de una herida” tiene un collage de Natalia Sandí Angelini; diseño y diagramación de Michael Vargas García; revisión de pruebas de Margarita Alfaro y el autor. El criterio de la contracubierta es del salvadoreño-mexicano Antonio Cisneros.
            El Consejo editorial lo integran los académicos: Édgar Solano Muñoz, Maritza Olivares Miranda, Mainor González Calvo, Neldys Ramírez Vásquez y Ronny Ruiz Navarrete. La fotografía del autor es de Fabricio Estrada. El tomo es otro volumen de la Coordinación de Investigación de la Sede Guanacaste de la Universidad de Costa Rica.
            Sebastián Arce Oses nació en Heredia el 16-5-1986. Ha participado en talleres literarios como Netzahualcóyotl y Litarsis. Formar parte del Taller de las Seis, desde el 2016. Incluí su poema ¿Soñaba cielos distantes?, en el suplemento cultural “Convergencias culturales en la pampa”, del periódico Anexión (N. 25, 2017: 1). Ha asistido a festivales nacionales e internacionales de poesía.
            Escribe poesía, narrativa,  ensayo, crítica literaria. Realiza acciones de gestión cultural. Escribe en dos blogs, tanto de poesía como de narrativa. Ha publicado “Emigrar hacia la nada” (2010) y “Variantes de una herida” (2017).  Alterna su residencia entre Liberia y Barva de Heredia.
            Es profesor en la Sede Guanacaste de la UCR desde el 2014. En relación con el ejercicio docente, aduce que “es un medio para tratar de despertar en la gente una conciencia más reflexiva y crítica, alrededor de los sucesos; crear un espíritu libre y de pensamiento propio”.  
            Su tesis de licenciatura se denomina “La voz narrativa en las novelas El desbarrancadero y La rambla paralela de Fernando Vallejo, una lectura desde la autoficción y los estudios Queer”. En este momento, prepara su tesis de maestría “Una aproximación a la poesía centroamericana como sistema literario”.
            Sebastián Arce concibe la poesía como “un medio para explorar la condición humana, para indagar en los misterios, en la incertidumbre, en ese contacto perpetuo, a veces feliz, a veces angustiante”. En ese orden, “Variantes de una herida”, de Sebastián Arce Oses,  incluye 28 poemas en tres apartados, a saber: “El Alzheimer del placer” (14), “Acta de indiferencia” (8) y “Los hilos que no he cortado” (6).
            La temática amatoria de estas heridas variantes  establece un cuadro dialógico yo/vos: “Soy la tormenta / que pretende desplazar geografías, / vos el destierro /que vive la guerra de sí mismo”. El cuerpo es un poder y, en este caso, el cuerpo femenino, configura el deseo  de “esa longitud que apetezco de tu cuerpo”.
            Las idas y retornos de la amada se tornan desesperantes “Volvés de todas partes / para terminar en vos misma”.  Mientras tanto, el hablante espera, porque “Yo te busco (…) y tus pechos son la carnada/ que pescan mis labios”. Los elementos de la corporalidad femenina y masculina se conjugan en el silencio del anhelo, en un reto erótico de ojos entreabiertos.
            La ausencia de la amada signa una ramificación de remordimientos en el yo lírico, cuando “veo que amanece / el tiempo / de no estar junto a vos”. La ausencia, señal de alejamiento, implica una angustia.  El hablante reivindica el cronotopo de la biblioteca, como un sitio de convergencia con el sujeto femenino.
            Un elemento de gran categoría en este poemario de Sebastián Arce es la inclusión del elemento líquido, toda vez que realiza una equiparación entre el mar y la mujer: “Si el mar, como dicen, es reposo o muerte, / quiero que seás mi mar, sumergirme en vos / en y vos no terminar de hundirme nunca”. Encuentro una relación de intertextualidad con el mar vislumbrado por Alfonsina Storni, solo que, en este poemario, no hay hundimiento ni muerte, porque el hablante va asido del sujeto femenino, como unicidad de relaciones, hasta en esos contextos.
            En la preocupación temática por la corporalidad, el hablante refiere “desmantelar los muros del cuerpo / dar un paso y revisar / que aún tengamos sombra, /exigir que todos los reflectores / se posen sobre nosotros”.  En este texto, el sujeto reclama las sombras de la pluralidad, para que el efecto reflector sea vinculado sobre un nosotros inclusivo.
            La vida como un asalto de lucha cotidiana se evidencia en “hay mecanismos que desmantelan los sueños, / tempestades / contra las que luchamos / siempre a doce asaltos, / aunque a nadie le importe”. De ahí surge, entonces, la noción de incompletitud humana y, por lo tanto, la necesidad vital del encuentro, del reencuentro, o bien, de la ausencia, donde “El azar es un close-up / hecho a ciegas sobre nuestra vida”.         
         El poemario de Arce, incluye la presencia  de los conejos, un animal que simboliza el movimiento mediante el miedo, vive con astucia, recibe enseñanzas secretas y mensajes intuitivos, piensa con rapidez y fortalece la intuición. Asimismo, el conejo simboliza la humildad: dado que es callado y suave, y no es presumido. Por intertextualidad, pienso en su presencia en la obra narrativa de Julio Cortázar o Carlos Fuentes, entre otros.
            El conejo, asociado a la fertilidad, se equipara a la faceta del encuentro y entrega, en el acto de la carnalidad y de gozo  “vos ni leías, / solo sabías hablar conejos / con naturalidad, como si nada. / Sabías eso y desnudarme, / blandir mi sexo y entregar el tuyo”. / Pero no podía amarte así. / Los conejos siempre eran los mismos”.
            En el poema “Pene/Lope” se presenta un desdoblamiento del registro paródico, en relación con el mito homérico. “En tu ausencia nuestros hijos / -esta pila de poemas- / perdieron su alimento / y se han quedado enanos” (…) “me aplastan / las herramientas de Hefesto: /  ninguna pretendiente asoma a Ítaca / y harto estoy de tensar el arco”.
         En este poemario, la presencia femenina se condensa en el epígrafe de Jorge Luis Borges: “Me duele una mujer en todo el cuerpo”. El hablante-amado aduce “Aprendí como ninguno / el oficio de darme de alta. /No bastó morder tus pechos, amoratarlos, / no fue suficiente / volverme rodillo de tu cuerpo”.
            Los cuerpos se convierten, entonces,  en espacios tangibles, llenos de zonas erógenas por explorar, en un conjunto de plenitud del deseo, tanto en la  intimidad como en el  deleite. “Nada gané / con soñar el traje de tu boca, / para nada esos escenarios / en que incendiar tu sexo”.
            En síntesis, “Variantes de una herida”, segundo poemario de Sebastián Arce Oses, incursiona en la temática de la poesía amorosa, por ello, las circunstancias temáticas que engloban ese acercamiento humano, suscitan las variantes de una herida, como en cualquier pareja del planeta, con sus aciertos y desaciertos; con sus encuentros y sus desencuentros. 
            El libro aborda los elementos del goce erótico, corporal y sensual, los cuales redimensionan el acto amoroso.  Asimismo, el eje constructivo del poemario, se estructura alrededor del cuerpo, el cual redimensiona cada una de las variantes de la herida.
             El libro posibilita diversas lecturas, debido al mecanismo de sus estructuras y preocupaciones estelares, redirigidas como un viaje, tanto del amor como del desamor, cuyo límite puede establecerse en un día, una hora, un año.  El tiempo, como juez de relaciones sentimentales dentro de los códigos y  parámetros del pensamiento, propios del Siglo XXI.
            La dialogicidad del poemario incluye las categorías de lo femenino y lo masculino, no como meras relaciones biológicas, sino desde la abierta perspectiva de la sexualidad complementaria, ante la incompletitud de cada uno de los seres humanos.
            Recomendamos el libro “Variantes de una herida”, porque es posible que todos los seres humanos guardemos aunque sea, una herida, propiciada por el arte de amar, con todas sus consecuencias.  En todo caso, el amor es experiencia: no mero discurso
           
Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural
Celular: 88 31 71 46

LA IRRUPCIÓN BOREAL DE JOSUÉ TORRES EN LA POESÍA DE GUANACASTE

Miguel Fajardo Korea





ARTÍCULO




LA IRRUPCIÓN BOREAL DE JOSUÉ TORRES EN LA POESÍA DE GUANACASTE




Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural
minalusa-dra56@hotmail.com

            (Moravia y Guanacaste).- Celebro que Josué Torres Morales (Guanacaste, Costa Rica, 1990), publique su libro de estreno  “Boreal”. (San José: Editorial Nuevas Perspectivas, 2017: 70). El poemario está compuesto por 47 textos. El libro se presentó en el miniauditorio de la Sede Guanacaste de la Universidad de Costa Rica, ante  una nutrida asistencia.
            Josué Torres Morales cursa la carrera de Informática Empresarial. Es miembro del Centro Literario de Guanacaste desde el 2009, así como  del Taller de las Seis, desde el 2016. En el 2013 publicó en la revista Intersedes.  Incluí su poema “Era digital” en el suplemento “Convergencias culturales en la pampa” del periódico Anexión (N.25, 2017: 2). 
             El libro “Boreal” contiene prólogo de Mainor González Calvo; portada de Xochilt Sierralta; diseño y diagramación de Soren Vargas; revisión de pruebas de Margarita Alfaro. El Consejo editorial lo integran los académicos: Édgar Solano Muñoz, Maritza Olivares Miranda, Mainor González Calvo, Neldys Ramírez Vásquez y Ronny Ruiz Navarrete.
             En la contracubierta, se incluye un criterio de lectura de Miguel Fajardo. Dicho volumen, forma parte del catálogo de la Coordinación de Investigación de la Sede Guanacaste de la Universidad de Costa Rica, de muy meritoria labor de difusión editorial.
            Para las letras desde el Norte G., la poesía de Josué Torres significa un fuerte sacudimiento en la lírica de este polo interior, como la voz poética joven más prometedora de Guanacaste. La voz lírica de Josué Torres muestra una poesía revestida de  tonos reflexivos, porque “La hora menguante /del verso / no se escribe aún”.
            Inquiere “¿Dónde está la noche / que ambos conocemos”. El espacio de nocturnidad le confiere tonos solemnes o misteriosos, en medio de sueños y palabras. Y, en ese recordar selectivo, apunta que “La mente engaña, el tiempo memoriza. / Solo calla / donde renace el sentido”. El poeta sabe del espejo: “anochece, aunque es de madrugada / para soñar con lo improbable”.
            “Cometa” signa un texto donde se confronta lo terrestre contra lo infinito, mediante un juego de imágenes expresivas “Tal vez el cielo esté / ilustrado de sombras y astros / () Donde nos lleva / el viento ártico de la distancia, / los sueños / que ya no cruzan las miradas  / y despiertan / los abrazos en las palabras”.  Este texto se construye con palabras nucleares: cielo, sombras, astros, viento, distancia, sueños, miradas, abrazos, palabras.
            En “Abstracción” poetiza con profundidad: “Invocar la razón /no es vestir el pensamiento. / También es, a veces, /soñar con lo improbable”. Las probabilidades de la razón pueden ser sueños, pero dichos elementos otorgan mayor dinamicidad a lo cotidiano.
            “Descripción II” es un acercamiento a uno de los temas medulares de la actualidad “Las fronteras son banderas. / Pájaros en estampas de cartón / que emigran como tambores sin ritmo / atravesados por la tempestad del silencio”. El hablante lírico establece una apuesta social para recordarnos el problema global que padecen los inmigrantes.
            El elemento marino se rastrea en su universo lírico, en una provincia que debe prestarle mayor importancia a la condición de sus litorales, ya que es una presencia e incorporación geográfica muy significativa. “Pero no pienso en la muerte, / solo en un lugar cercano / a los vuelos que se van con el mar”; “Amanece por la pradera y la montaña, / en el sollozante mar; / como la caricia transparente de los fantasmas”. El poeta reconstruye los aromas del río que no llegan al mar.
            El universo femenino tiene su espacio en este poemario de Josué Torres. “Porque ese lugar tuyo / ubicado entre tus pómulos y cejas / es mejor que todas las estrellas / o los cristales dejados por el mar”. “Así como una estrella se silencia / entre la sombra del universo / quedan esculpidas migajas de lluvia en la mirada”. “Después del último abrazo / la calidez de un cuerpo se queda / como una palabra sin respiro”.
            En su mundo, se presenta el acento, tanto de lo alto como de lo bajo corporal,  como elemento vehiculizador de lo  amatorio y lo erótico “Todo depende de la simple coincidencia / que se libera con los dados de la seducción”; “Cuando se llega a la determinación / que la cama ya no es tan excitante / se deben explorar todas las regiones de la casa / como el paladar cuando se confunde / entre los manjares exclusivos de la espesura Venus”.
            O bien, “y la habitación con las luces apagadas / me obliga otra vez / a sentir tu presencia al otro lado de la cama”.  Obsérvese que la cama opera como un cronotopo, un límite espacial donde se presiente el deseo por el placer o el gozo de la carnalidad. “Y tu recuerdo de ensueños germina / con todas las boreales que aún me quedan por vivir”.
            En este ámbito, existe una preocupación por la palabra y el oficio de la creación poética “las palabras nacen con el vacío / cuando la muerte / tiende sus confines como nebulosa”.  Y el hablante toma partido “Porque sin los poetas / el mundo es frágil, fingido, desigual / ( ) Porque en sus poemas / siempre habrá cuchillos que atraviesen corruptos”.  Nuevamente el tema de la inextinguible corrupción, que nos asedia.  Los poetas debemos cuidarnos de no formar parte del coro de los corruptos, que ahora usan saco y corbata de marcas corruptas para realizar transacciones en los paraísos fiscales desde donde continúan robándole al erario, es decir, a toda la sociedad civil.
            Josué Torres estudia Informática. En ese sentido, es crítico de los procesos deshumanizadores que puede ocasionar el uso indiscriminado de dichas tecnologías de punta, por eso, aduce: “Algún día lejano dejaré este mundo / ( ) y los jóvenes / sed reconciliarán con las pláticas cara a cara / y el instinto de ver la carne sin imágenes digitales / los mensajes de texto sin emociones / y ese abuso de la tecnología / tras radiaciones de la pantalla touch”.
            En ese sentido, aboga por una rehumanización, por ello “Odio los chats / esa nueva costumbre / de abolir emociones / ese concepto de tecnologías / donde se suprime lo humano / el eco vibrante de una voz / que tecla por tecla se vuelve afónica”. Es interesante como la personificación de las teclas apuntaría, en todo caso, al escenario de lo deseable, a un proceso de rehumanización. La honda preocupación del hablante lo hace expresar “He llegado al punto sin retorno / donde el vacío no es una metáfora”.
            Paralelamente, existe una preocupación por la misantropía, al decir de la RAE (2001: 1514) “Persona que, por su humor tétrico, manifiestan aversión al trato humano”. En “Boreal” se poetiza así “¿Dónde están las madres / que llaman a sus hijos desde la tierra firme? / ( ) entre el desarraigo / el disturbio de abrazos homínidas / y una madre que llama a su hijo desde el mar”. 
            El poemario de Josué Torres Morales accede la mirada sobre la estresante cotidianeidad dentro del orbe globalizado, muchas veces, por el consumismo desmedido de los seres humanos, como que “El cansancio en las bolsas del pantalón / se acuesta con marginales conversaciones / de medianoche / y una libreta llena de deudas”.
            En un libro integral como el de Torres Morales, no podía faltar la honda mirada crítica en torno de la realidad histórica de nuestro continente “América / hace cientos de años fue erradicada / por los homicidas que hoy mismo nos gobiernan”.  El tono es frontal, con una realidad histórica de siglos como evidencia.
            Asimismo, poetiza sobre el soundtrack y la sociedad líquida –conceptualizada por Zygmunt Bauman-. En ciertas regiones de Guanacaste, el agua contiene arsénico. Un problema de salud que aún no se ha tratado con la rigurosidad  que amerita una problemática social, toda vez que atenta contra la fuerza laboral de quienes realizan  actividades productivas de gran esfuerzo físico, bajo el abrasante sol de la pampa.
            En síntesis, “Boreal”, de Josué Torres, incorpora cernida crítica contra ejes temáticos: autoengaño, consumismo, politiquería, medioambiente, mundo tecnológico, memoria histórica de América, despersonalización frente a la era digital, deshumanización capitalista, desafíos ideológicos, vacíos societarios, patriotismo adocenado y la pobreza de las mayorías. Es un poemario holístico para repensar, reconversar, reflexionar y leer con música de fondo.

Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural
minalusa-dra56@hotmail.com
Twitter: @mifajak







martes, 14 de noviembre de 2017

Poemas Higorca Gómez Carrasco.

Higorca Gómez Carrasco. España





Del Silencio y la Vida



         LLUVIA 
Se esconde el sol, tras los montes,
montes de color violeta
que se recortan a lo lejos.
Sobre ellos el reflejo dorado,
parece hablar en silencio.
Siento en mi cara las gotas
de un lluvia transparente y fría
que me trae a la memoria
tiempos pasados que no fueron
mejores, y tampoco peores.
Levanto la cara y abro los brazos
necesito sentir esa lluvia
y al mismo tiempo abrazar
esos rayos dorados
que me hacen ver esos montes,
de color violáceos.

Higorca



CAEN LAS HOJAS

Voy pisando la hojarasca que el aire mece,
doradas hojas que muertas e inertes
yacen sobre la tierra húmeda.
Otoño de nuevo llegas
y así uno tras otro
como las hojas del calendario
nos llamas anunciando, diciendo,
que ya está cerca.
Hojas marrones del paso del tiempo,
arrugadas como la tez nuestra.
Hojas que mueren cada año,
nosotros cada década.
Las piso… se quejan
como los huesos de la anciana
que ve caer con nostalgia
una tras otra…
del calendario, las hojas.
Higorca


  NOCHE DE FLAMENCO

El cielo se torna negro, calma.
Pasan las horas en espera, mirando.
Vuelvo la cabeza y veo árboles de colores.
Sobre el escenario la fiesta celebrándose
uno tras otro los bailaores cumplen
zapateando al son de las palmas.
Jalea el público mientras los árboles,
esos árboles que miran al cielo
se tornan de colores; rojo, azul, verde…
Miro abajo, arriba, suenan las palmas,
se mueven las ramas…
y, esas ramas de colores también
repiten una y otra vez, silencio, y…
y en el silencio se oye, ole, ole.
Higorca


CAMINO DE LA SIERRA

Despacio camino sin mirar atrás,
el sol me ciega, busco sin hallar
¿encontrare la dehesa?
¿Atravesare los montes para llegar por fin al mar?
¡Mirare al frente para al fin encontrar!

Higorca

  
BARCELONA – 17 – 8 – 2017
Hoy he visto tristes las flores,
Las he visto regadas de
llanto y sangre.
Sangre de niños inocentes.
Sangre de padres
que ya nunca volverán.
Algunos buscan,
buscan sin encontrar y otros…
otros muertos yacen.
Sobre el frío suelo, sobre el gris cemento…
Sangrienta tarde en unas Ramblas llenas colorido,
de flores, de vida, de olores…
hoy cubre todo como una nube de espanto, 
un olor agrio a muerte, dolor, llanto, 
desesperación.
Gente corriendo, buscando aquella pequeña bota,
aquel pequeño suéter,
del hijo que no encuentra
¡por Dios está muerto sobre el frio suelo!
que desesperación buscar sin hallar.
De pronto, todo se ha tornado oscuro, amargo
y… el llanto ha llegado
¡sí, por todas esas vidas
que unos asesinos han segado!
¡Malditos terroristas!
¡Que siembran el dolor!
Fanáticos hombres que viven de rabias,
fanáticos que blasfeman en nombre de un dios.
Solo la muerte les interesa.
Siembran terror sin pensar que nadie les teme.
¿hasta cuándo seguirán odiando al mundo?
¡Basta pedimos nosotros también por Ala! 

Higorca 


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Higorca Gómez Carrasco. Barcelona 1946, actualmente vivo en Málaga (España)
Cursa estudios Universitarios en la Facultad de Medicina y Económicas
Bellas Artes en la Escola Massana, de Barcelona.
Lecciones con el maestro de pintura don José Pugdeangolas
Desde muy pequeña he sentido pasión por las Artes, y las letras, una contradicción al escoger otros estudios distintos.
Siempre he estado vinculada a la pluma y los pinceles, al papel y los colores.
Ahora sigo siendo aprendiza de pintura y de letras.

Medalla de Plata Internacional en lengua castellana. Año 2000. A E A Payerne  (Suiza), Medalla de Plata Internacional de Poesía en Lengua Castellana, año 1994 A.E.A. Bélgica, Medalla de Plata Internacional de Poesía en lengua castellana, año 1996 A.I.A.C. Bélgica, Medalla de Plata Internacional A.E.A. de Poesía en Lengua Castellana, año 2001 París, Medalla de Oro Internacional literatura Grandes Premios Internacionales de Charleroi, año 1994(Bélgica),
RECONOCIMIENTOS
Embajadora Universal de la Paz, Suiza-Francia, Presidente General Internacional de SIPEA Europa, Miembro de Honor de Uniletras, Colombia., Reconocimiento a la Contribución e Historia del Idioma Español en USA (2014) Nueva York, Proclamación a la Obra y Vida Profesional en la Cultura y las Artes, Reconocimiento que otorga el Gobierno de EE UU a la trayectoria de una obra. 2015 –Literatura. - Académica Correspondiente de AITCEH – 2016, Dama de Lazo Honorifico con Gran Cruz del VI Centenario de la Soberana Orden Militar del Infante Don Fernando y Santa Eufemia. 
Poemas Publicados en: Estados Unidos, Suiza, Francia, Jordania, España (2015-2016)
Poemas traducidos al: Árabe, Francés, Inglés, Griego.
Obra literaria y pictórica en USA, en Suiza, Jordania. Francia, Israel. (2015-2016
Poemas Publicados en la revista internacional: Palabras diversas, Sociedad Venezolana de Arte Internacional, Unión Hispanoamericana de Escritores, Poetas del Mundo, Poetas siglo XXI, Poemas del alma, Instituto Cultural Latinoamericano, Arte Fenix, UNEE, Pluma y tintero, Poesía en África, Revista Biografía, Brasil, Poetas y Escritores, Soy Poeta.com

ANTOLOGÍAS:
Poética, V Encuentro Poetas en la Red (2011), Mil poemas a Miguel Hernández, Mil poemas a José Martí, Abuelos y nietos, En prosa: Cosecha de Invierno, En prosa: Porciones creativas, Antología del Maestro Leyva, 100 Poemas para Siria, Libro digital con otros poetas: Poesía 2011, Mil poetas Mil Poemas. World Academy of Arts and Culture (WAAC). UNESCO, Directorio REMES: Red Mundial de Escritores en español
COLABORACIÓNES
Libro digital La Epidemia Azul, Revista En Sentido Figurado (Sobre el síndrome del Autismo), Distintos libros de historia e investigación sobre los pueblos y sus raíces. Imágenes de una Danza, Pecados y Danzantes de Camuñas, año 1994,
Del Grupo Editores:
Revista Autovía, años 1994-1996 – Madrid- Algeciras, Revista La Miel y la Hiel, Toledo, año 1993 Editora Revista Letras del Parnaso, Editora de Long Island al Dia, N Y, EE. UU.

LIBROS EDITADOS

Poemario en papel: Higorca: Volar, Soñar, Añorar, Recordar, José Higueras Mora El Pintor de la Luz, Poemario en papel: Matizes, El Niño que quería ser pintor, Novela digital: Una vida agitada, Poemario digital: Mis Sentimientos