En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



jueves, 14 de marzo de 2024

EL SILENCIO VERTICAL, NUEVO LIBRO de MIGUEL FAJARDO

 


EL SILENCIO VERTICAL, NUEVO LIBRO de MIGUEL FAJARDO


“Miguel Fajardo es un poeta de constancia natural y vigente en el todos los días de su vida, que es la nuestra y en donde ejerce su oficio con especial dignidad y una inteligencia lúcida para escoger los temas que han dado forma a su ya extensa obra, un proceso en donde sus temas constantes son el tiempo, el espacio ante los ojos y esos burbujeantes relámpagos en donde se nos presentan los sujetos -que no objetos- de su poesía, en el severo proceso de rescatar los instantes perdidos y darles forma de piedra sensible e instante de sed, lo que nos permite percibir en su obra, una constancia de severa perfección, la cual indica una elevación en la forma, el lenguaje, con la consecuente simpleza al hacer una poesía cercana  de nosotros y lo que él quiere decir, ajustadas a los poemas, que muestran ese proceso de madurez que todos hemos esperado de una persona como Miguel Fajardo, poeta, gestor cultural, profesor, divulgador editorial, honra y esperanza de su patria y de su amada Gran Nicoya”.

 

ALFONSO CHASE, Premio MAGÓN, Costa Rica

 

MIGUEL FAJARDO. EL SILENCIO VERTICAL. Guanacaste, Costa Rica: Círculo y Punto, 2024: 92 pp. Portada y prólogo de Soren Vargas. Criterio de la contracubierta de Alfonso Chase. Impresión Lara & Segura. Tiraje: 520 ejemplares. El volumen contiene 62 poemas.

El nuevo libro de MIGUEL FAJARDO será presentado en la Feria Regional del Libro, en el parque Mario Cañas Ruiz de Liberia, Guanacaste, actividad organizada por la Dirección Regional de Educación (DIRELI), el martes 23 de abril del 2024: Día Internacional del Libro, a partir de las 8 a.m.

 

Prólogo de SOREN VARGAS, Editor de Círculo y Punto

 

El desafío de prologar un libro del poeta Miguel Fajardo, en su etapa de madurez creativa, no es lo difícil que resulta separar al hombre de su obra, sino hacerlo de la misma literatura de Guanacaste, así como de los símbolos y temas que la impregnan. Debido a que ya existen varios y bien merecidos análisis sobre su poesía, materia en la que tengo competencias limitadas, quisiera presentar este libro como lo que realmente significa: el más reciente testimonio lírico de quien ha sido una de las piedras fundacionales de la memoria colectiva de nuestra literatura regional.

Ya sea desde su labor en el Centro Literario de Guanacaste —que en este 2024 cumple 50 años de fundación—, como docente de Español, o desde su propio trabajo solitario, a fuerza de cincel y palabra, Miguel Fajardo es un referente incontestable para todos los que estamos vinculados al oficio de las letras en la región. Podemos darle el apelativo que se quiera: poeta, profesor, promotor, mentor, investigador, pero todos tenemos que ver algo con su legado. Y los que lo conocemos un poquito más de cerca valoramos, más allá de esa imagen de solemnidad y compromiso, a un ser humano culto y afable.

Y es que Miguel ha sido el gran cartógrafo del mapa simbólico por el cual los poetas de Guanacaste transitamos en nuestro quehacer literario, y muchos de estos elementos aparecen especialmente reunidos en los poemas de la presente obra, El silencio vertical.

En el plano semántico, encontramos un conjunto de símbolos recurrentes en la obra del poeta y constelados por la inercia de nuestro paisaje, tales como el sol, la piedra, el fuego, la sequía, la sombra, el mar, la noche o el relámpago. También una serie de preocupaciones asociadas al tiempo, tales como la soledad, la travesía por la vida, el destino y el olvido de nuestro origen. Finalmente, otro tipo de inquietudes relacionadas con nuestro rumbo social, tales como la herencia de nuestras culturas ancestrales, la catástrofe ambiental, el modelo de desarrollo, los conflictos en los países vecinos y el destino de los inmigrantes.

Lo interesante del diseño poético de Miguel Fajardo es la forma de conjugar estos elementos, de manera que sus contrarios sean intercambiables, y esa es una clave para interpretar sus significados. Su poesía hay que leerla en clave dialéctica.

Por ejemplo, a veces, la memoria es un rescate («Amanece en la memoria»), y otras, es un reproche («Las lágrimas no humedecen el olvido»); el mar se abre como una herida de muerte («Continuación del mar») o una fuerza de plenitud liberadora («Seguir vivos»); la sombra puede ser una metáfora del desasosiego («Las horas como sombra») o un punto de lucidez («La resistencia de la sombra»); el sol puede expandirse como un portal del amor («Algún tiempo en la memoria») o caer como con todo el peso de un verdugo («Memoria de la catástrofe»). No es casual la recurrencia de oxímoros, antítesis, paradojas, imágenes o personificaciones. La lista podría ser exhaustiva, pero quiero invitar al lector a descubrirla.

Y es que muchas son las preocupaciones de los escritores de Guanacaste que se aparecen en la poesía de Miguel Fajardo, las cuales están íntimamente ligadas con nuestra singularidad geográfica e histórica. Compartimos un sentimiento de reproche ante el olvido institucional, de ancha soledad existencial, de quedar a merced de codiciosas fuerzas de ultraje a la naturaleza, de mantener un legado indígena, del cual hemos perdido los códigos. Pero también, que tenemos un amplio patrimonio cultural para levantarnos y determinar nuestro ser, para regresar a nosotros mismos desde la memoria compartida. Y, finalmente, de gratitud ante una belleza territorial que enriquece los grandes sentimientos de la poesía: la nostalgia telúrica, la trascendencia cósmica, el dolor que nos reinstaura, la celebración de la vida o la pureza de un amor inefable.

Todo esto y más lo encontrarán en esta obra que, desde nuestra pequeña editorial guanacasteca, Círculo y Punto Ediciones, proyecto que Miguel Fajardo apoyó desde sus inicios, hacemos pública, con mucho orgullo y gratitud. (pp. 11-13, 22 de febrero del 2024). 


sábado, 2 de marzo de 2024

La perspectiva humanística y educativa en la película RADICAL

 

Lic. MIGUEL FAJARDO KOREA


La perspectiva humanística y educativa en la película RADICAL

 

Lic. MIGUEL FAJARDO KOREA

Premio Nacional de Educación Mauro Fernández

 

 

 

Ficha técnica: RADICAL. Guion y dirección Christopher Zalla. Música: Pascual Reyes y Juan Pablo Villa. País: México. Género: Drama. Duración: 125 minutos. Reparto: Eugenio Derbez como Sergio; Daniel Haddad como Chucho; Jennifer Trejo como Paloma; Mía Fernanda Solís como Lupe; Danilo Guardiola como Nico, y Víctor Estrada como Chepe.

 La educación siempre ha sido una herramienta de cambio y de mejoramiento socio-individual. Debemos estar conscientes, además, del privilegio por acceder a ella, si sabemos que su cobertura, nunca llegará a todos.

           Educar es un término que tiene un amplio registro semántico, por lo que apela a conceptos coligados, tales como alimentar, cuidar, nutrir, instruir, formar y criar.

           La película RADICAL genera un importante estado de concienciación sobre la educación pública. La escuela José Urbina López, en Matamoros, México, es una institución colindante con un basurero, en un lugar fronterizo, abandonado, con alta violencia, corrupción, inmigrantes y narcos, cuyo estudiantado tiene los peores rendimientos académicos y donde se presenta la  explotación del trabajo infantil.

           En ese entorno, surge la figura del Maestro Sergio Juárez Correa, quien choca con sus colegas conformistas, con métodos rígidos y padres desconfiados. Él muestra resistencia a las reglas, se olvida de los programas rigurosos que imperan en “La escuela del castigo”. Sergio utiliza el método de Sugata Mitra (Calcuta, India):

 que se basa en el concepto de "Educación Autoorganizada", el cual postula que los estudiantes son naturalmente curiosos y pueden aprender de manera efectiva cuando se les brinda la libertad de explorar temas que les interesan. Enfatiza métodos de enseñanza mínimamente invasivos donde se formulan preguntas amplias y los estudiantes se ven obligados a utilizar habilidades colaborativas y técnicas activas de resolución de problemas para formular hipótesis y llegar a conclusiones por sí mismos”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Sugata_Mitra). Ejemplifica, por ejemplo, ¿por qué flota un bote o las cosas?, o bien, la historia del burro y el pozo.

 Chucho, el director, -quien representa la disciplina y la autoridad-, al inicio desconfía del trabajo del maestro, pero luego lo apoya. La lucha del maestro es contra la disciplina autoritaria, sin oportunidades de crecimiento ni mejoramiento individual para el aprendizaje.

           RADICAL presenta la historia real de la estudiante Paloma Loyola (la niña Jobs), quien, a pesar de provenir de dicho contexto, alcanza el más alto puntaje en la Prueba de Enlace de matemáticas, en México, con lo cual se demuestra que la educación es un “bote salvavidas”. Asimismo, incluye las historias de Lupe (filósofa) y Nico (mensajero de bandas).

           El Maestro Sergio no está muy de acuerdo con las máximas: “El silencio es la base de la obediencia. La obediencia es la base de la disciplina. La disciplina es la base del aprendizaje”. Sergio hizo las cosas diferentes. Para él, el “patio de recreo” puede convertirse en un espacio áulico. Los alienta a creer en sí mismos, porque cada quien tiene un potencial para usarlo, y para descubrir el conocimiento por sí mismo.  

 Como educador, él tiene voluntad para escuchar, como cuando Nico le pregunta cómo hace para enamorar a una compañera. Él no impone: pregunta “¿Qué quieren aprender?”. Aboga por la aplicación de conocimientos en la vida. Aprendemos de nuestros errores. Debemos hacernos responsables de nuestra propia vida. Refiere que él decidió ser maestro, porque “yo podía cambiar el mundo” y, en esa línea, decide vender su carro para adquirir una computadora.

 Citica que a nadie le importa lo que pasa aquí”, en alusión al robo de las computadoras para dicha escuela. O la burocracia escolar para acceder a los libros de la biblioteca por no tener una cita. 

 Es muy clara la intención de la película en señalar los procesos evaluativos, en relación con los conocimientos adquiridos.  La película focaliza dos materias, ciencias y matemáticas.

 El maestro se ve afectado cuando lo suspenden 15 días por parte de las autoridades superiores. La tragedia afecta al maestro Sergio Juárez Correa, cuando Nico muere, porque no acepta ser pandillero.

  Paloma expresa un discurso reflexivo: “La realidad es la realidad.  Esta es mi realidad.  No hay escapatorias. Gente como yo no es capaz”, cuando Paloma decide no ir más a la escuela, para atender la salud de su padre, un pepenador anciano y enfermo. Sin embargo, como se tiene fe, se presenta al límite de empezar las pruebas de Enlace. El maestro expresa: “Ustedes pueden”. Sergio refiere que ese pinche examen solo da resultados medibles.

             En la película se hace mención al filósofo británico John Stuart Mill (1806-1873), quien “defendía la libertad por dos motivos: porque la sociedad como conjunto maximiza su utilidad, si cada persona es libre de tomar sus propias decisiones, y porque la libertad es necesaria para el desarrollo de cada persona como una persona completa”. (https://es.wikipedia.org/wiki/John_Stuart_Mill).

 Un problema medular que incide en el proceso de enseñanza-aprendizaje es la falta de diálogo. Hoy existe, lamentablemente, una comunicación monosilábica, en miles de hogares costarricenses y planetarios, cuyos efectos se manifiestan en la violencia, en los espacios áulicos como en la sociedad civil.

  El hogar, no la casa, es una construcción cotidiana. En ellos, debemos procurar ser más dialógicos. La extrema velocidad del mundo nos está pasando cuotas de fraccionamiento en la convivencia socio-hogareña. Hay que revisar esa condición, porque desestructura los cimientos de ese círculo de armonía, afectiva y protectora, que históricamente ha distinguido al hogar como célula primaria de la sociedad.

            En este momento, hay diversas redes competitivas de socialización, pero coexisten en espacios multidimensionales, en las tecnologías inteligentes y, aunque resulte paradójico, las personas se están comunicando más con individuos desconocidos y lejanos, que con aquellos a quienes tienen al alcance del abrazo, es decir, los miembros del ámbito hogareño, a quienes, en muchas oportunidades, se les invisibiliza.

      La comunicación hogareña no se practica como se debe, porque estamos atrapados, en los contextos próximos, por la velocidad de la ciber-comunicación; por una envolvente y dinámica realidad en la que nunca estamos al día y, por ello, somos portadores de niveles estresantes y estadios impersonales, que atentan contra las relaciones confraternitarias.

     Los sistemas educativos, en todos sus niveles, son hogares espirituales, donde debemos compartir, con dignidad y ética, para hacer valer uno de los más inalienables derechos del individuo: ser mejores, para promover una óptima calidad de vida, es decir, redimensionar el concepto de una mayor apertura humana, para el disfrute de las libertades individuales, dentro de un respetuoso espíritu societario.

             Los educadores debemos reencantar la educación, sobre la base de un componente con responsabilidad social y cultural, en un compromiso de respeto a la dignidad de los otros, servicio a los demás, tolerancia, y una adecuada preparación académica, para el fortalecimiento integral de las diversas comunidades estudiantiles, sin exclusiones odiosas.

           No podemos enquistarnos solo en dar clases, sino que debemos ser guías y formadores comprometidos, en contextos de globalización y sus asediantes procesos impersonales; por ello, su compromiso debe construir una educación humanizada para todos, que tome en cuenta, tanto la diversidad social como cultural, y cuyo eje pretenda la formación de valores, como instrumento adecuado para alcanzar el desarrollo pleno, digno y holista de cada una de las personas que nos corresponda el privilegio de formar.

             El estudiantado significa la razón de ser de nuestro trabajo, por ello, nunca deberán verse como los enemigos por vencer. Todo lo contrario: la niñez y la juventud se encuentran ávidos de diálogo, respeto, comprensión y tolerancia. Para el educador verdaderamente comprometido con el mejoramiento integral de la sociedad, ese es uno de los desafíos piramidales en el ejercicio de la docencia. La educación es un enlace de voluntades en la construcción de la vida país, a partir de la pasión por la enseñanza humanizada, cada día de la tierra.