En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



martes, 1 de enero de 2013

EN ESTA TERQUEDAD.

María Eugenia Caseiro, Cuba






EN ESTA TERQUEDAD.
Fragmento, Parte I





I



Antes de borrar el parque en que no estás pero te anhelo

he visto nuestras nubes pasar a solas…
Estamos sin embargo acumulados en esta terquedad
de no sabernos, de no acordar la fecha, estamos
cada uno en su trazado trabado al esternón
esperando el plumazo en el diseño,
sin tiempo para transitar nuestros parajes
con niños tan distintos, almizclados de temporalidad;
con el recuento de otros parques distantes
con bicicletas y fuentes fraccionadas
por donde un día la flecha de otro amor que no fue el nuestro,
se cansó de habitar y se deshizo
hollín volante como la suciedad
o como la ceniza
arrasada por el paso de los ciegos.






II



Estamos cada uno

doblando su equilibrio en mansedumbre
con los brazos abiertos
sin caer de la cuerda asediados por esta terquedad,
en la secuela de aquellos que se pierden
por las dulces comisuras de veredas antiguas;
vendedores ambulantes, patinadores, artistas callejeros,
fotógrafos que inusitadamente atesoraron el instante,
los que vinieron a buscar un objeto perdido
y no lograron parte en la originalidad,
los que no tuvieron la suerte de llegar a encontrarse,
aquellos otros que creyendo descubrir en los libros
una razón para hacer de las bancas su timón, se despidieron
y marcharon en busca de otro tiempo que antes no les fue posible.





III



Cuando vino a mentirnos la hoja en blanco

con vuelo de infinitud anunciando otras ciudades
con mujeres solas que ya no lloran a sus hijos
donde habitan vagabundos bosquejados, dichosos
con sus pasos sin pena en días con lisura de espalda,
quisimos transitar nuestros propios perímetros:
tú y yo sobre la inmensidad de la inconsciencia
sin mujeres que lloren a sus hijos, sin vagabundos dichosos,
sin fotógrafos, ni bicicletas, ni vendedores ambulantes….
quisimos nuestro plano, nuestro espacio en el dibujo
nuestro propio parque con sus bancas y sus árboles felices
que guardaran el presente sobre la edad detenida,
el punto neutro de la lealtad en la tabla de los años.
Y logramos empotrarnos en un intervalo,
en el sosiego de empacar las diferencias y partir dejando el pozo
donde tú en tu tiempo, yo en mi tiempo,
esperábamos la continuación olvidados de la costumbre
adoptándonos en el instinto para transitarnos y buscar…
hallar la música que se adaptase a nosotros,
el verso, la estrofa
continente de un jirón de ser, un suspiro, una lágrima
o simplemente una similitud con nuestras biografías.





IV



Siempre cansados de recorrer las tardes,

los pájaros murieron
sin saber que otros pájaros que hoy ocupan su lugar,
han conquistado un sitio en el dibujo
a ser borrado luego para engordar
el pecado de las viejas hechiceras con sus baldes de lluvia
lavando todo cuanto no les fue fácil olvidar
o hacer desaparecer, cuando quedaron proscritas.
Pero nosotros/pintados de blanco en el dintel de nuestra incógnita
nunca nos marchitaremos.
VY no alcanza el boceto, el diseño, el papel, la propia terquedad

que anima el no saber, el no acordar de una buena vez la fecha,
para poner en claro lo que pretendemos,
lo que podemos compactar de nuestras mitades sobrantes
con dicotomías de fuentes,
de existencia, de amores, de parques…
con nuestras muchas, infinitas mitades siempre en medio
extendiéndose los bordes de cada pergamino a procrear
raíces sobre dédalos vivientes.
Y no alcanza este vivir, ni otro cualquiera, ni la posteridad
si es que la hay, para decidirnos a compilar el tiempo;
el de todos los parques, el de cada mitad con sus fracciones,
el de cada torcedura, sus terminales y su composición atómica,
para decirnos que el tiempo del dibujo,
todos los fragmentos y toda la música del mundo,
no basta en esta eternidad tan nuestra que ya no puede pintarse,
que sube a hasta sus límites y luego,
se disipa para envolvernos en la perspectiva que nos busca.
Antes de borrar el parque en que no estás pero te anhelo

con tu tiempo, con tus fuentes, con tu música y con tus mitades,
he decidido esperarte.