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martes, 6 de marzo de 2007

Uno puede simbolizar un mundo_Luis García Montero

Fotografía propiedad del autor


"Uno puede simbolizar un mundo"
Entrevista a Luis García Montero
Asiduo lector de vanguardias y tradiciones, el poeta español afirma que la personalidad es siempre más importante que la originalidad, y es sobre la palabra propia que se puede dar un significado simbólico a las cosas del mundo. Para García Montero, la poesía reivindica siempre la conciencia individual, pero para establecer un diálogo con el otro.
Poeta y ensayista español, Luis García Montero nació en Granada en 1958. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de esa misma ciudad, allí también obtuvo su Doctorado con una tesis sobre Rafael Alberti con quien lo unió una gran amistad.

García Montero uno de los poetas más significativos de la poesía española de hoy. Actualmente es profesor titular del departamento de Filología Española de la Universidad de Granada, además de ser un prestigioso poeta, consagrado ensayista y también columnista de opinión. Entre los numerosos premios que jalonan su brillante carrera, se destacan el premio Federico García Lorca, el premio Ciudad de Sevilla, el premio Loewe, el Adonais y el Premio Nacional de Poesía en 1995. En 1999 estuvo nominado para el premio Cervantes, máximo galardón de las letras españolas.

Su obra poética consta de los siguientes volúmenes: Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn y Tristia en 1980, El jardín extranjero en 1983, Rimado de ciudad en 1985, luego publicó Diario cómplice en 1987, Las flores del frío en 1991, Habitaciones separadas en 1994, Casi cien poemas en 1997, y Completamente viernes en 1998.

Esta entrevista se hizo a propósito de la edición de la totalidad de su obra poética reunida en un solo volumen, a cargo de la editorial Tusquets.

¿Qué estaría dispuesto a dar por la palabra que el poeta siempre busca y nunca encuentra? Creo que la poesía precisamente se plantea eso: qué estaría uno dispuesto a dar. En un poema yo escribí que hay gente que por buscar una palabra pierde un idioma, ése es uno de los peligros. Es muy importante buscar la palabra, pero es muy importante evitar que la búsqueda se convierta en tal obsesión y uno acabe escribiendo cosas que no pueda entender la gente. Por eso hay un término medio entre buscar tu propia palabra sin perder el idioma que te permite comunicarte con los demás.

La poesía pareciera ser una fatalidad comparada con la narrativa.

A mí me parece que sí, entre otras cosas, porque en mi experiencia yo compruebo que lo que tiene autoridad realmente en mí es la poesía. Soy catedrático de literatura en la Universidad de Granada, en España, he tenido que hacer una Tesis Doctoral o una Memoria de Cátedra, tengo que hacer muchos ensayos de 500 o 600 páginas, tengo compromisos de todo tipo. Yo acabo una Tesis Doctoral y al día siguiente si no hago nada tengo mala conciencia creyendo que ya estoy perdiendo el tiempo. Sin embargo, cuando consigo terminar un poema que medianamente me gusta... me entra una sensación de satisfacción y siento que puedo estar 15, 20 días de vacaciones. Por eso, desde mi propia experiencia personal, vivo la poesía como lo que tiene más autoridad en mí.

Decía Roberto Bolaño que él se sonrojaba menos cuando leía su poesía que cuando leía su narrativa.

Él, el tiempo que vivió en España escribió bastante poesía y tiene una poesía interesante. Yo creo, que como Bolaño triunfó en la novela miraba con nostalgia su poesía que no había tenido mucho reconocimiento. Eso es normal en los escritores, por ejemplo hay escritores que pintan y les gustaría ser considerados pintores o grandes novelistas que tienen mucho éxito y sin embargo, se sienten poetas. Yo viví una época en donde todavía no estaba, en España, muy difundida la televisión, entonces, para mí, fue muy importante que mi padre acostumbrara a leernos en voz alta y lo que le gustaba leer eran poemas. Nos leía poemas que pertenecen a la tradición, por ejemplo, una leyenda de José Zorrilla, una canción de Pronceda o "El nocturno" de Manuel Acuña; no es una poesía con la que me identifique a la hora de escribir, pero me divierte y me gusta haberla aprendido de memoria. Ésas fueron para mí, mis novelas de aventuras. Me pusieron en contacto con la tradición oral, con la voz del abuelo, el padre, el anciano que te va explicando el mundo y que te ayuda y comprender que el mundo es una narración que tú tendrás que continuar y quizá porque yo me acerqué al mundo de la ficción, de la narración a través de la poesía me siento sobre todo poeta.

Los poemas siempre gustan medianamente a los que escriben poesía.
Mira hay que ser muy tonto para perder la conciencia crítica. Creo que uno disfruta la literatura cuando lee lo que han escrito los otros, cuando se lee lo propio, pues, siempre se tienen ojos de corrector más que de lector que quiere disfrutar. En ese sentido es muy importante no perder la conciencia crítica. Yo estoy acostumbrado a ver escritores que pierden la conciencia crítica, bien por exceso de éxito o por exceso de fracaso. Cuando un escritor tiene mucho, mucho éxito se cree que todo lo que hace es genial y acaba metiendo mucho la pata; hay grandes caídas en obras de autores importantes. Pero cuando un escritor no tiene reconocimiento, también el fracaso puede conducir al rencor, porque entonces uno más que ver las fallas tiende a consolarse y pensar que los demás están conspirando para no aceptar que el genio es uno. Y también ahí se pierde la conciencia crítica y uno cree que lo que escribe es genial. Me parece que un escritor tiene que cuidarse en ese sentido conforme va madurando, sin perder la conciencia crítica y creo que, sin separarse del lector adolescente que se quedó fascinado con un libro en la mano y quiso dedicarse a la literatura por la admiración de lo que estaba leyendo, es muy importante que un escritor a lo largo de su experiencia mantenga su capacidad de admiración a lo que hacen los demás, porque antes de ser escritores hemos sido lectores.

Su esposa, Almudena Grandes, con el levante ha escrito una novela, ¿usted qué ha escrito con ese viento terrible?

Nosotros tenemos una casa en la Bahía de Cádiz, en Andalucía, donde los vientos son muy importantes y ella al describir El viento de Los aires difíciles convirtió el símbolo en un elemento de la realidad. La gente en Cádiz habla constantemente del viento. Me parece que eso es algo que suele utilizar la literatura. Cuando escribo poesía a mí me gusta captar la realidad, anécdotas, situaciones que me permitan trascender lo anecdótico para intentar hablar del tiempo en el que vivo, de la historia en la que vivo. A mí me gusta pasear por la calle o por el mar y ver aquellas cosas que pertenecen a todo el mundo y a las que puedo intentar hacer una lectura personal para darle un significado que sea simbólico. La poesía y la búsqueda de la metáfora tienen mucho que ver, por ejemplo, con esa capacidad que tienen las cosas para simbolizar todo un tiempo. Cuando uno está viendo fotografías, de pronto, ve un abrigo y más que un abrigo se convierte en el símbolo de todo un tiempo; uno recuerda cuando le compraron el abrigo o en que época lo usaba. Hay un objeto que puede simbolizar un mundo y me parece que ése es el trabajo del escritor. Almudena lo hizo muy bien en Los aires difíciles. Me gusta una poesía que tiene que ver con la ciudad, con los taxis, con las paradas de autobús porque creo que en las metáforas de la realidad en la que vivimos podemos encontrar sentido a nuestro tiempo.

Podría decirse que, a juzgar por el estilo de sus poemas, usted es casi un enemigo radical del automatismo.

Cuando terminé la universidad mi tesis doctoral fue sobre la poesía vanguardista de Rafael Alberti, entonces estudié muy bien las vanguardias y admiro las vanguardias, pero como una época más de la tradición literaria; admiro la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, de Francisco de Quevedo, la gran poesía de los románticos Giacomo Leopardo o Friedrich Hölderlin y también admiro la poesía de vanguardia, pero lo que me parecería muy ridículo es intentar escribir ahora como escribía Sor Juana Inés de la Cruz. Creo que las vanguardias están en nuestra tradición, pero que ahora podemos utilizarlas en lo que queramos y tenemos que escribir otro tipo de poesía. En un momento determinado y de crisis de la sociedad hubo gente que llegó a pensar que se trataba de romper con todo, con el lenguaje, con la sociedad, con la tradición, para que el poeta fuera el representante que vive en una sociedad con la que no puede dialogar. Por una parte, eso me parece ideológicamente muy reaccionario, porque más que cantar el fracaso de la sociedad hay que responsabilizarse de un diálogo social para ver qué podemos hacer con la sociedad. Ahora, hacer una escritura vanguardista me parece mucho más reaccionario que hacer una escritura en relación con los tiempos que vivimos. Estamos viviendo un momento de descomposición absoluta del Estado, los políticos están perdiendo fuerza y hay otras fuerzas económicas que están intentando marcar la realidad, entonces jugar a la destrucción de la sociedad me parece muy peligroso. Cuando uno analiza los poemas de la vanguardia y nota que se creían los más modernos y despreciaban la tradición, pues uno comprende que eso estéticamente ha envejecido, porque podemos seguir disfrutando de la tradición, de los poetas clásicos y que estuvieran muertos es mentira. Quizás, han envejecido mucho más algunos poetas vanguardistas que los clásicos que siguen manteniendo su jugo. Por eso a mí me gusta aprovechar la lección de la vanguardia como aprovecho la lección de un poeta del siglo XII o del siglo XVII, en qué me puede ayudar, lo que no quiero es mantener una visión de lo vanguardista como si fuese una religión que yo tuviera que seguir. Me pasa lo mismo cuando entro en una catedral gótica, yo soy capaz de disfrutar la belleza, pero la verdad es que no la miro con ojos de creyente medieval; con la vanguardia me pasa lo mismo, disfruto con un poema vanguardista, pero no lo veo con ojos de creyente.

¿Disfruta los poemas de Leopoldo María Panero?

Hay una familia Panero en la poesía española. El padre, Leopoldo Panero, fue muy importante y después dos de los hijos tuvieron mucha importancia. Disfruto la poesía de los hermanos Panero, me gusta mucho Juan Luis y disfruto también, la poesía de Leopoldo María.

El poeta debe buscar su mundo personal, porque a la hora de escribir tiene que defender su propio mundo, pero no debe ser sectario a la hora de leer; yo desconfío mucho de los poetas a los que sólo les gusta la gente que escribe como ellos. Creo que la poesía es muy rica y se puede disfrutar de todo. Por ejemplo, los dos hermanos Panero, Juan Luis y Leopoldo María, escriben con tono muy distinto y se puede disfrutar de ambos.

Dice que sus fuentes no han sido originales, que son Federico García Lorca, Luis Cernuda...

El dialogo de la poesía con otras culturas es fundamental. Nada es más peligroso que el poeta que dice no leer a lo demás para ser original, porque cuando uno lee a los demás es cuando tiene la posibilidad de buscar su propio mundo, si no lo que hace uno es repetir las cosas que han hecho los demás creyendo que ha descubierto el Mediterráneo. En ese sentido, creo que el poeta debe conocer la tradición para después aportar su grano de arena. La personalidad es más importante que la originalidad. Yo conozco bien la tradición española, me han interesado mucho poetas como César Vallejo, Pablo Neruda; como estamos en México reconozco que dos de mis maestros más cercanos han sido Jaime Sabines y José Emilio Pacheco. Además, creo que es muy importante conocer la poesía de otras lenguas que a veces te llega a través de otras lenguas y a veces de la propia, por ejemplo, la poesía inglesa ha sido fundamental en mi propia manera de entender la poesía, pero porque uno de mis grandes maestros, en España, Jaime Gil de Biedma era un poeta de formación anglosajona. La poesía de Jaime no se puede entender sin haber leído a T. S. Eliot, Stephen Spender, aunque yo no hubiera leído directamente a estos poetas que me parecen importantísimos, simplemente leyendo a Jaime ya sería discípulo de la poesía inglesa.
Es como si en el Renacimiento hubieran dicho no conocer la poesía italiana, no conozco la poesía de Francesco Petrarca, bueno, pero sí han leído a Garcilazo de la Vega, éste es la versión en español de la poesía que está escribiendo Petrarca, de manera que entonces, eres un poeta de herencia petrarquista. Es muy importante ser consciente de que la poesía en cualquier lengua está vinculada.

Me gusta mucho Eugenio Montale...

Eugenio Montale en Italia es uno de los grandes nombres junto con Giuseppe Ungaretti. Pero en la generación de poetas jóvenes españoles tanto Montale como Ungaretti están muy de moda y se están publicando muchas traducciones de ellos. Una de las faltas que ha tenido durante años la poesía española han sido las traducciones. Hemos vivido mucho de las traducciones que se hicieron en México, en Argentina, pero ahora uno de los rasgos de la buena salud de la poesía española es que hay buenas traducciones y la poesía italiana se está traduciendo muy bien.

Le gusta Luis Cernuda, pero no le gusta tanto Xavier Villaurrutia.

Me gusta Cernuda y me gusta Villaurrutia. Cernuda me gusta mucho y de la época de los contemporáneos, quizá, yo me identifico más con Salvador Novo o incluso con Carlos Pellicer, pero considero que Villaurrutia es un enorme poeta. A mí me gusta más el Villaurrutia de Los Nocturnos, eso me parece muy importante. Me gusta que lo vincules con Cernuda, porque cuando yo he leído a los poetas mexicanos me he dado cuenta de cosas, aunque Juan Ramón Jiménez me mataría si me oyera, yo creo que él no hubiera escrito a los años 40 su poema "Espacio", sin haber leído antes "Muerte sin fin" de José Gorostiza. Del mismo modo cuando yo he leído a Villaurrutia he reconocido los placeres prohibidos de Cernuda, esos poemas de Los Nocturnos, que la idea es: "Si el hombre pudiera decir lo que piensa..." me emociona mucho ese dialogo de Villaurrutia con Cernuda y por supuesto, a mí el Villaurrutia de Los Nocturnos me emociona profundamente.

Hay que leer a Manuel Altolaguirre...

Yo creo que es muy importante. Altolaguirre es de los poetas de la generación del 27 que tuvo una poesía original y desconocida. Cuando se habla de la generación del 27 se cita a grandes escritores como García Lorca y Cernuda y sin embargo Altolaguirre tuvo una poesía muy emocionante, es uno de los poetas españoles que mejor leyó a Juan Ramón Jiménez y los poetas le debemos mucho, porque tuvo una labor editorial importantísima en España, antes del exilio y después en México en el exilio. Toda la labor editorial que hizo Altolaguirre en favor de la poesía es fundamental. Aprovecho para aconsejar unos de los libros más emocionantes que leí que es Caballos Griegos, es un libro de memorias de Altolaguirre en donde cuenta toda la experiencia de la guerra civil y sus recuerdos de la infancia. El libro lo editó James Valender, un profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, que además está casado con una nieta de Altolaguirre. Yo hablo con pasión de la literatura... no sería poeta, sino hubiera aprendido a vivir con un libro en las manos y por eso creo que es tan mezquino ser sectario.

¿Qué poetas argentinos le gustan?

Voy a decir una cosa que en Buenos Aires no tiene prestigio: me encanta la poesía de Jorge Luis Borges, me gusta mucho más como poeta que cuentista. Ricardo Molinari es otro poeta argentino que me gusta mucho, me parece un grandísimo poeta. De los contemporáneos Juan Gelman, me considero amigo, admiro mucho su poesía y me identifico con su actitud moral.

¿Cómo ha hecho o formado esta convicción que demuestra al mundo de ser poeta?

Tú decías antes que la poesía es una fatalidad y tienes razón. Yo me dediqué a escribir poesía porque me gustaba leerla y admiraba mucho la poesía, además parte de lo que soy en la vida se lo debo a los poetas que he leído. Una vez que era poeta y ya había publicado sí me pregunté para qué servía mi oficio y cuál era la convicción. Yo defiendo la poesía, porque creo que ésta es una reivindicación de la conciencia individual en un tiempo que impone la homologación y la aligeración de la conciencia. Existen muy fuertes mecanismos de homologación y aligeración; a la gente se la hace pensar de la misma manera, vivir de la misma manera. Repito siempre a Antonio Machado "La verdadera libertad no es poder decir lo que se piensa, sino poder pensar lo que se dice." La poesía es la mejor reivindicación de la conciencia individual. Es el género donde un ser humano levanta la mano para parar el tiempo y decir que antes de seguir opinando, antes de seguir viviendo va a pedir tiempo para él, para pensar en lo que siente, en lo que opina, para conocerse a sí mismo y para hacerse dueño de su propia conciencia y opinión. Por otra parte, creo que la poesía da otro ejemplo porque vivimos en un mundo que tiende a identificar individualismo con egoísmo. A mí me gusta que la poesía reivindique la conciencia individual, pero para establecer el diálogo con el lector. Por supuesto, sé que un medio de comunicación tiene mucha más fuerza que el mejor poema del mejor de los poetas, pero he aprendido que la poesía es un diálogo moral entre el autor y el lectory que ese diálogo moral tiene mucha utilidad a largo plazo. Por eso me gusta y defiendo mi género, porque reivindica la conciencia individual y además lo hace para dialogar con los otros y no como una forma de egoísmo.

La poesía es un arma cargada de futuro, decía Gabriel Celaya.

Y la verdad es que sí. Se suele decir: - Ay, malos tiempos para la lírica, pero lo cierto es que la poesía en lengua hispánica está viviendo un muy buen momento. Es mentira que la gente no lee poesía, a la gente le gusta; aunque un poeta no tenga los seguidores que tiene una estrella de rock o su libro no sea un best seller, poco a poco la poesía que vale queda, la gente la lee y eso es lo importante. Yo conozco bien la poesía hispánica, porque he dirigido una revista en la Casa de América en Madrid para difundir en España la poesía de América y creo que la poesía en México, Colombia y España están viviendo un tiempo de llamativa calidad. Podemos sentirnos orgullosos de la poesía que se está escribiendo en nuestro idioma.
Esta entrevista ha sido tomada de www.terra.es
por valor literario y formativo para quienes escribimos.