En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



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martes, 15 de diciembre de 2009

poemas de carlos calero

Carlos Calero, Nicaragua







Alberti en mi sueño






Su risa fue abrazo mediterráneo, fue el tejido de un golondrinaje y balcones. Desperté del olor calcáreo y me posicioné del mar, de los islotes con mis manos abandonando la sal viva. Era carcajada y vela la playa del poeta; era un oficio tropical y la plenitud con arboleda hortelana de canas atigradas, era un rizado en altamar y el rescoldo azul del verano. Tocó tierra con su pasión y náufragos encantados --esbozado el apenas y la risa caminante de la mañana--. Fue hondo el golpe de sus remos rotos por los litorales y, únicamente, la prisa de quedarse vivo con urdimbre de arrecifes y metáforas urbanas: fue la mano del mundo, tallada por los orfebres del sueño y las vihuelas matinales. Entonces caldeaba olor en pleamar, con muelle mágico y oleaje de poemas; así revivió el poeta para reconocer su sed, encima del túmulo gutural de la ola, con cielo rojo, ira voraz y la pena sin penas, o los pezones de nuestras lagunas con sirenas.






El ruiseñor





Al poeta lo soñó el ruiseñor con ventana y espíritus, con el ala selvática pregonada desde la Torre de la Merced y su León colonial con don José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal de la vanguardia que se prestaron las casonas de la rebeldía. El pájaro alto y alado encontró cielo con destello del gorjeo; encontró memorias y pobló insomnios con huertas bronceadas. Así tronaba su tambor profano con cal y piedra de ecos iletrados: fue una voz breve y alta, la metafísica del trópico: esto nos recuerda la caricia celeste de sus poemas. Fue y será la fe del mundo por la poesía; estará acompañado con la peregrinación perenne de Rubén Darío. Fue y será la chispa de nuestros amaneceres, el sueño que vio alondras o poseyó el aire con séquito de pléyades, rozando la celda del misterio con locura e ingenio, y un espíritu indómito de Alfonso Cortés, el asombrado, en una locura de cuatro paredes.







El garrobo




"Y el soñador y el sol, predestinados
por tanto hallazgo,"
Jorge Guillén





Tiembla el verano. La piedra volcánica y la soledad soportan un sopor de asombros. El aire tiene alma, sube verde en visión al mediodía; los troncos tejen nudos con el tiempo. El arroyo del Cailagua desborda en recuerdos, con sed de espíritus; y el güis evoca tristeza en sus alas. Las indias bajan al círculo, se persignan, van desnudas, con ardor en los pubis; esperan la muerte del recuerdo pero se arrepienten: ven la brujería del silencio. Los indios abren tumbas y vuelven a su soledad de albas. El garrobo custodia los misterios con poder de resolana; su cabeza guarda el destello, guarda detalles, huele en el aire las almendras, y sube a la rama calcinada para poseer a la iguana desde el espinazo al asombro.







Epitafio para José Coronel Urtecho





Morir y recordar son riachuelos detenidos en la tierra; son la losa del tiempo y ya está dicho: agua mansa con escamas, plata nerviosa en el reverbero del follaje, lavanderas sin sostenes: San Juan de la Cruz entreve sombra y nubes descendidas hasta el puerto de San Carlos al mediodía. Son las tentaciones del agua y el susurrarle al río San Juan las penas de la fortuna; entonces, repentino empieza el nuevo poema, con pipa y tabaco que envían señales a la María Kautz quien custodia las cornisas del cielo cuando la mañana baja a organizar el rumor del café, la cocina con tortilla de maíz, gallo pinto y picadillos. Los ojos del Güegüense y su chinfonía paladean copita de miel de palo, cususa mareadora y en la antología, con los dedos ensalivados, pone señas a los mejores poemas de los poetas norteamericanos. El soneto carnal, olor a matas de rosas y rimas en cadena destraban la lengua del Tío Coyote y Tío Conejo para que don Rubén Darío conozca pangas, racimos de cangrejos y mojarras fritas con las sartenes de las memoria. Don José aspira viento oloroso a azucenas, y sincero lee versos de la biografía de su mujer que rugió al amor como leona; o saltó la cuerda de la felicidad para que el poeta se sentara a escribir poemas que se deshijaron en la Vanguardia. Al despedirse guardó el tabaco, apoyó su bastón sobre la tierra, restregó agua y jaboncillo al cuello del vestido de la Emily Dickinson donde dejó la pluma anidada y una esbelta garza de Solentiname mientras atento y sobresaltado Ernesto Cardenal descubre milagros sobre un árbol de cortés y la comunión liberadora del lago con el cielo. Desde la orilla de la playa habla Granada con el muelle; habla el campanario repleto de palomas, con cañones que nadie recuerda cuándo se dispararon, con glorieta solar y Joaquín Pasos o Manolo Cuadra remodelando sus poemas... La ciudad de beatas, sus destinos indescifrables, el sol encumbrado en los salones coloniales, la ciudad que duerme esquivando poemas del Coronel Urtecho, su golpe azul de campanas, la resurrección del barco negro y los tiburones del lago. Un itinerario intacto, las conversaciones con poetas jóvenes en su casa o Managua, el ramillete, la llave y ganzúas de posibilidades en la poesía, el duendecillo del verso en la punta de la lengua, los hijos, los nietos y tataranietos del maestro esperando el próximo poema, un Mejía Sánchez desembuchando su tigre en Masaya, o Martínez Rivas en exacta rebeldía, y Azarías Pallais discutiéndole que contra el calor basta y sobra con quitarse la sotana; también el loco Cortés murmura insomnios divinos, y las iras con astros y espíritus, y aparece Pablo Antonio Cuadra con el idioma del alma, o Ernesto Cardenal que estando en Nicaragua habla de las constelaciones. El poeta tiene manos tibias y Dios sopla salmos a su oído; el poeta responde con interioridades: todo está listo, pues después de tantas vueltas, recovecos y revueltas el dolor y la alegría nos dan a vida, o no son más que un portazo esperando en el cementerio.

lunes, 14 de diciembre de 2009

tres poemas de david cruz

David Cruz, Costa Rica









Noble sombra







Hija del demonio gris de la carne,
recuerda tus pechos cuando se hayan quemado,
como las tardes que dejan de ser misteriosas
para convertirse
en obstinadas mendigas de la inocencia,
en carroña despreciada por los buitres ,
en la sangre seca del ladrón
que olvidó robarse el amor.
De tus besos fieles a las noches,
largas como la muerte.
Recuerda las manos extrañas,
las camas húmedas
con tu sudor
empapado de alcohol
y los rastros de saliva de algún viajero
que soñó contigo.
Y a la mañana siguiente
partió en el tren
mientras tu sombra se lavaba
el veneno de los labios.








Natación nocturna







Por los cristales rotos
la noche inscribe sus metáforas
JENARO TALENS







La ciudad víctima que se esconden en las veredas
y pasean por las comisarías.
Ellos sonríen a las muchachas ingenuas
con sus cuerpos sumergidos en la tarde,
arrastran los restos de la mañana
en sus párpados cansados,
en su pelo rizo que transformará la noche
como preámbulo a la muerte;
perro callejero
revolcando la basura,
escrutando las puertas traseras de los restaurantes,
reconciliándose con el hambre.
Las luces de neón
absuelven el cadáver de la luna,
borrosa luz resguardando las plazas,
excremento solitario en las azoteas
con generaciones de desaparecidos
en sus regazos,
con generaciones de bohemios
sin sueños de alcohol en los inviernos.
Y son ellas, lámparas ausentes,
quienes buscan a los suicidas
de las noches como ésta
en ciudades como ésta;
donde la gente camina asustada
desconociendo
verdadero crimen del amor.







El templo







El templo es un frío forcejeo de ladrillos.
Todo allí dentro es predecible,
siempre acaban repitiendo el sermón.
Como en una vieja rockola
donde los borrachos saben la letra.

Aquí velaron a mi padre.
La enfermedad del tiempo lo sorprendió
una mañana, masticando
el amargo sabor de los noventas.

Sillas talladas a mano,
el revólver
para ahuyentar la soledad
y los dientes postizos
fueron su herencia.

¿Qué no empeñó por la vida?


Es mejor fingir la muerte.
No apostarle a la eternidad del humo
de los cigarrillos,
o a la piel exagerando sus dotes
como un himno
entonado por compromiso.

Nada es real cuando cruzamos esta puerta.

martes, 8 de diciembre de 2009

tres poemas de isabel gómez

Isabel Gómez, Chile










Anti-mundo








Dios dirá que fui peregrina
que amalgamaba lluvias
en el corazón pretérito de las formas
y me arrastró el viento
en su remolino de llantos esotéricos.

Nos predecían todas las cosas
cuando la lámpara del mar intersectó mi risa
con infantiles noches venidas de tu vientre.
Pero estoy aquí, liberando ideas, olvidándome,
desafiando a las aguas con el mar de mi sangre.

Voy masticando lunas asoleadas
alargando alamedas siderales en tus ojos,
enterrando mi edad bajo los eucaliptos,
allá donde las gaviotas jugaban ajedrez
en las terrazas del infinito
mientras la tarde podaba muertes equivocadas.

Ahora, ya no quedan pueblos que me esperen
bajo la mesa triste de los días,
ya no desafía al viento mi voz lejana e ilógica.

Dime quién selló la hora desconocida,
quién se llevó la tarde que amaba
y esperaba mi paso por el mundo.

Dime en qué lugar del mundo mi voz será mentira.










Idioma triste









Debo entristecer ahora,
ahora que las palabrasto
can las sienes de mi sangre
y se eleva el idioma
de mi última alegría.
Debo continuarme,
escondida de eternidad y de silencios;
continuarme,
cuando las pulsaciones del tiempo
no encuentren dirección en el olvido
y el sol destruya
las polvorientas lluvias de mi sombra.
Debo oscurecerme, renunciar,
salir de adentro
con un desfile de tardes anunciando
mi recorrido pausado por el tiempo.
Debo decir algunas cosas,
aquello que el recuerdo
mantenía intruso en la inconsciencia
y de pronto cruza huracanes
y golpea ventanas y estrangula días,
mientras nos íbamos alejando
en el invisible holocausto de la noche.









Esquina del dolor








Pon tu cabeza sobre el mundo
miremos hacia abajo
ahora que el miedo es hermoso
y de buena gana
dejaría de contar estrellas en el vacío
Los números calzan plenamente con la historia
sólo las calles asumen nuestras sombras
como un mero recuerdo
Por años fuimos invirtiendo la risa
hasta desaparecer
La culpa envejeció las palabras que guardábamos
Somos inocentes
de tanta nostalgia golpeándonos el rostro.
La esquina del dolor nos sobrevive
el ojo de cierra
No hay llanto que no sepa regresar
Aquí todos nos quedamos inconclusos
El tiempo salta el muro
y es lenta la neblina de los cuerpos
La escritura atraviesa otra vez
el hueco de la noche
La esquina del dolor
La esquina del hombre me sostiene
Fragmenta la memoria
se echa al final de mi rostro
y se abandona
como un animal de espaldas al mundo.


domingo, 6 de diciembre de 2009

tres poemas de diana e. vallejo

Diana E. Vallejo, Honduras



Amanecer




Hay conflictos
Ininteligibles
Acampan después de las seis
Son
Esas raquíticas ramas de sol
Que toman por asalto
el carbón de la media noche
lleva eras,
tratando de ausentar
la crepitación de los astros al estallar en caos
y crea...
y funde en las espuelas del latir
ese corcel de corazón
partido a la mitad
buscado del amor...

Pasa
inmerso en cavilaciones
quiere ser dueño de la vida, cata los cuervos
roba el aliento
encrespa el lecho de los muertos de gaviotas y galeones,
curte la piel de la tierra con tile espeso y meditabundo
ruega que los bullicios no lo socaven.

Pero no!
la lucha es una faena de dioses
los hombres encantados se mueren cada noche
El conflicto es la vida!!!

Es la arena de Roma.
El pulgar cabizbajo.
La punta en el pecho
La bala al azahar.

Penetrando...
Estallando en las venas
esa calamidad doliente.

El temperamento ahora es una auriga llena de carcoma
y las esperanzas vomitan en los ojos, el silencio
párpados caídos… todo en vela...
todo duerme.
La vida en tropel amenaza sus guaridas
y la lucha sigue
el oscuro, talla las montañas,
hierve en los océanos
y su cuadrícula de horas tienen una oportunidad de infra tumba
para no esclarecer de nuevo aquel espeso beso de amor entre los dos...

Déjale, ya no tienen escapatorias sus arrastres...
Los grillos arrecian la tormenta contra el silencio
Y el girasol le busca las huellas a la luz.

Tiene que andar a oscuras para que no le parta
el tallo
La sobriedad.

¿Quién huele en las madrugadas al viento?
Tiene ese olor, de las cerezas en flor
Del campo en grietas esperando la mies
Del candor susurrante de la lluvia suave al medio día
Y se siente leve, cómo el próximo ataque de vida pulmonar...

¿Quién arde en brasas de oro negro?
La campa de arena en fuga
Aquellos espirales secos
En dónde se cercenó al aliento...

¿Por qué acampas?
Tienes el cuerpo denso de oscuridad
Y te comes a gajos las alas
de la alegría

Vuelve a amanecer...






Corazón Depósito




Mi corazón es un depósito de rutinas
Un silencio sepulcral
Tedio…

Mis ojos que ven todo
Ya no sienten…

Mi piel no tiene nada que ver conmigo,
Mi ropa es mi presencia,
Mi corazón es un depósito
Y está vacío.

Amor y punto
Amor a punto final
es paseo de gemidos
una distancia quebrada
un eterno remilgo

Amor entre dos puntos
puede de encuentro llevarse
una paz que no pertenece,

Y puede vivir entre comillas
vivir plenamente angustiado
vivir en plena ignorancia
espacido de deleites,

El amor entre punto y coma,
y a medio cuerpo,
puede preñar grafitos
para parir recuerdos.

Puedo decir
que es un amor de punto y aparte
con olor a gardenias.

Es un amor
entre líneas,
tiene los cabos sueltos
y encarnada la vida.
(escrito en 1994)







Huellas




Se va deshaciendo el amor entre los dos
Como polvorín,
vaho de cigarro
amor de algodón.

La esquina de tus palabras se inclinan en mi pecho
Como una góndola de luz, cruces y embarcaderos.

El amor se queda a expensas
del amo de la tertulia
la caótica bruma de tanta gente
De los dedos capulín
Y las celosías temblorosas.

Y te repito
que como las uvas desgajadas
Se va deshaciendo este amor.

Y crece uno de paraderos
Fértil en tus manos
Como Dios que se tapa los ojos con el techo
Como nosotros dos...

Que vamos aglutinando nuestras iras
los colmos
la pericia de la paz en una casa

Emprender una odisea
y soñar en horas laborables
cincelar, en el balaustro
una seña de tu huella.

Sabes, noto
Que me llamas y todo se atolondra
En ese sinfín de recovecos
y los dedos que se mezclan con ternura,
Dudas y un dejo de soledad.

Y me amas,
Después de entender
Que éste amor se deshace
Se desperdiga
por el viento, por la hierática angustia
la calma que estrangula.

Por eso te digo, ¿Me escuchas?
Este amor se vuelve gajo a gajo,
Un temperamental frío,
La luz en añicos...

Sabes qué...
Él busca la raíz
El origen
Llega hasta nosotros,
De nuevo,
Que vamos de par en par.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Tres poemas de Alberto Destéphen

Alberto Destéphen, Honduras











La Puerta








Entro…
la nostalgia baja de la madera,
la puerta tiene aroma;
polilla de nombres,
residuos que tocan mi corazón.
Letrero de “STOP”,
tedio de las calles
de los mismos nombres de las cosas.

Silencio entre ella y yo,
entre su mirada y mi soledad
Salgo…
siento el golpe de la cerradura
apretada a su pecho.
Llora mi ausencia
descubriendo
mi rostro en el espejo.

Del libro “palabras con tierra” ”, Alberto Destéphen (Honduras)










San Buenaventura








Detenido el reloj,
el cansancio de la iglesia
golpea
la campana del cerebro.

Como llanto de estrella
hacia el rojo,
las calles se esconden.
La luna somnolienta
languidece
en las perspectivas de las esquinas.

Las casas tiemblan
con ventanas
de ojos cerrados.
Las adolescentes,
con la luz dormida en su pecho,
lloran con olor a flores blancas.

Del libro “palabras con tierra” ”, Alberto Destéphen (Honduras)











Sacerdocio Nocturno








Cruces de dolor en mi pecho,
lucha de pasiones.
Tengo noches de lujuriosos declives
en las que sepulto mis penas.

No he de contener
la soberbia de mi tristeza.
Veo la claridad que se escapa
y mi furia de candado cerrado
abre cráteres solitarios.

Cabalgo en los horizontes de las sombras,
de mi espalda cuelgan las serpientes
de las que aprendo sin miedo.
Estas son noches frías y tenebrosas
y hago de la nostalgia
un sacerdocio nocturno.

Del libro “Raíces nocturnas” ”, Alberto Destéphen (Honduras)

sábado, 12 de septiembre de 2009

DOS POEMAS DE WALT WHITMAN

Walt Whitman





To a Historian





YOU who celebrate bygones,
Who have explored the outward, the surfaces of the races, the life
that has exhibited itself,
Who have treated of man as the creature of politics, aggregates,
rulers and priests,
I, habitan of the Alleghanies, treating of him as he is in himself
in his own rights,
Pressing the pulse of the life that has seldom exhibited itself,
(the great pride of man in himself,)
Chanter of Personality, outlining what is yet to be,
I project the history of the future.






To a Pupil




IS reform needed? is it through you?
The greater the reform needed,
the greater the Personality you need to accomplish it.

You! do you not see how it would serve to have eyes, blood,
complexion, clean and sweet?
Do you not see how it would serve to have such a body and soul that
when you enter the crowd an atmosphere of desire and command
enters with you, and every one is impress'd with your
Personality?

O the magnet! the flesh over and over!
Go, dear friend, if need be give up all else, and commence to-day to
inure yourself to pluck, reality, self-esteem, definiteness,
elevatedness,
Rest not till you rivet and publish yourself of your own
Personality.


domingo, 26 de julio de 2009

POEMAS [PIEDRAS DE ESCÁNDALO] DE MODESTO CABALLERO

Modesto Caballero





PAISAJE DE CIUDAD MUERTA



Esta absurda ciudad, árboles traga.
Tan blanca de pared no se desnuda
esta ciudad, que nunca me saluda
ni pregunta quién soy. Siempre a la saga
me llevo su recuerdo como daga
en la sangre del lirio que la encumbra.
En ella, sin embargo, se vislumbra
como un cansancio urbe que la emplaza,
que la vuelve ajena y de amor escasa,
sobre el clamor de nos, ¿que la deslumbra?




DESDE EL CONFIN.

Era una esfera de fuego.
Desde lo alto observaba
el genio. Todo era lava.
Después, humo. El andariego
del tiempo vertió su aniego
implacable. Luego, tierra,
mar, lluvia,¿paz?; y la guerra
comenzó por simples larvas.
Ya no hubo paz en las barbas
del reino que nos destierra.





LOMBROSIANO



Nace el hombre ya homicida,
sangre es el primer vestido
de donde emerge abatido
indefensión. Herbicida,
ser, luego, la cumplida
misión de Dante, grotesco.
Es un puñal en el fresco
aire de la ira, diente,
brutal desgarro, inconsciente,
oscuro, sin parentesco.





VOCACION

Soy la copia que origina
un basamento. La lerda
vocación donde se pierda
el azul de la Sixtina
que es sagrada; o la vagina
intacta de toda culpa.
Soy la razón que se inculpa
a sí misma. Se hace fuego
y regresa como un juego
de sangre, toda disculpa.






HERENCIA

Regresa el Corsario Negro
a la avalancha sectaria.
La cruz de tibia corsaria
se integra en otro consuegro
y es el mismo barbinegro
capit n de los doblones.
Ya divisa los galeones
y se baja el estandarte.
En Wall Street vive el arte
corsario en nuevos halcones.




LOS PASOS DEL SILENCIO

Cruza la noche en silencio
calzando zapatos claros
van rumbo a los desamparos
de mis pies, los diferencio.
Vuelan las grullas, sentencio
que algún preludio retarde
al sol que en mis venas arde,
pero la noche no cura
mi cansancio. Sigue oscura
mi vocación de ser tarde.
___________________
Leer más del poeta Modesto Caballero en Arte Poética-Rostros y versos y en Cuba AláDécima, espacio coordinado por el poeta Pedro Péglez.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Poemas de René Chacón

René Chacón, El Salvador



“La luna no tiene por qué entristecerse,
mirando con fijeza desde su capucha de hueso…”
Sylvia Plath


[Un malabarista desahuciado de emociones]

con la túnica de sombras,
ataviado de misterios,
cruza la cuerda de la duda y la razón.

Apretando los puños del corazón indeciso,
con el agua marchita en el rostro
y la sombra flexible del buen perdedor,

a escondidas lanza en el aire,
el espejo rebelde de su cabeza,
agua manchada de su lengua,
piezas fúnebres de sus lágrimas…






... “Bocas que tenéis mucho que decir /
y la palabra os elige para tumbas"
Kostas Karyotakis


[Del llanto y su pinchazo de orgullo nadie escapa]

sus diálogos de sal, sin anclas y amarras
escarban la sombras grises del dolor.
Y el cajón de la angustia
con sus decretos de hambre,
sigilosamente multiplica la serpiente del abandono
en esa selva angustiosa de fango y sal,…llamada soledad.




“Poetas para los que "todo ha sido posible, salvo su vida”
E. M. Ciorán



[Hay días en que el zoológico del alma]

con su paisaje de animales,
aspira con rabia el veneno ambiguo del vacío.

Hay días en que las sonámbulas navajas
con su sombra perdedora,
carroñosamente husmea las flores del miedo.

Hay días en que el silencio de lo inevitable,
con sus plumas de ahora y siempre
sacuden el naufragio de las despedidas.

Hay días en que una danza extravagante de libélulas
con sus prostituidas luces y bastardos movimientos,
se beben de un sorbo tus lágrimas escondidas.

Hay días en que tu padre, y tu madre,
no perdonan la geografía maldita de tu destino.

jueves, 26 de febrero de 2009

Poemas de Carmen Váscones

Carmen Váscones, Ecuador





___________Poemas___________



3
Refugiado el crepúsculo en los rezagos de la duda
los garabatos del sueño se apropian de la forma

La autora recoge el telón

A un lado la foto del mar
donde la gaviota ignora su espectáculo

Imagino su muerte

Golpea la necedad en el vaivén de su fin
agarro su vuelo su aliento sus ojos mortales
sólo un grito queda
lentamente cae
sus alas envolviéndome
mi tempestad no acaba
un punto descendió más allá de toda espera
el último movimiento se desprende de su cuerpo
siento reventar la ola en mi vientre

El candil consumió la luz
el mar no devuelve la vida

Siglos de pasión advienen al hombre

Goza ilusiones de posesión
encadenado al regreso temporal
el dolor y la ternura por el resto de sus días

Perezco en el dibujo
me dejo llevar por el principio

Debuto en la madriguera de la ficción
única espectadora.



4
La esfinge seguía la huella del errante
concibió un enigma
trazó un rasguño en su paladar
rodeó con gritos el desierto
gestó su lengua para un ausente
extraño displacer conmovió su origen
empezó a oír el eco del manantial
ajena a su nombre se pregunta quién es
derriba la indiferencia
por primera vez a su mirar le acompañó el sollozo
el espejo nunca quiso ser su confidente
el viento llevó su voz hacia el destierro
la apropiación del ser anuncia la evidencia
la aparición del acto despeja el camino

Vieron sé en el balbucear naciente
aliento sonoro del gesto hecho acento
en el descenso a lo perverso reconoció al hombre

Huyó a sus brazos
mordió el placer
la rodea con su ternura

El nocturno se agolpa entre piel y piel
la tormenta fue su música
excavan el encanto
sus cuerpos un éxodo

Entre ambos la intimidad mortal.



5
Detenida en el borde del mal
significo la ternura
contienda mortal de lo divino
la atracción se lanza a conjeturas
envuelto lo intemporal al vestigio
fiel a lo diferente
atrapo eternidades insinuadas
dejo los indicios entre palabras
todo es recorrido del tiempo
atrapado en la memoria

La certeza y el veredicto los cumplo en mi cuerpo

Asisto a los actos del sueño
primicia de mi deseo
el teatro en mi ser obra su prisa
repito la escena

La muerte un ensayo de amores.
_________________
De su libro: La muerte un ensayo de amores. Leer más de esta poetisa ecuatoriana en Arte Poética-Rostros y Versos.




miércoles, 28 de enero de 2009

Tour Eiffel y otros poemas_Waldo Rojas

Waldo Rojas, Chile







____________Tour Eiffel___________




Pulgar alzado en gesto de indulgencia
a contraorden de nuestra costumbre de inmolarnos
en los reveses de fortuna,
La Torre se despierta al desafuero de la regencia lacónica
del Río,
esa prosodia irreversible que relees buscando apoyo en
el tabernáculo oportuno de los Puentes.
Mientras saluda la Ciudad el triunfo cotidiano de su proa vertical
sobre el hundimiento añil de cada día,
sin ovación ni oriflamas,
recoges tus emblemas abatidos y de nuevo te sustraes a
esa rivalidad perseverante.
Andamiaje rezagado de una restauración celeste,
con desenlace reanudable y sobre un fondo de
vislumbres irisadas
la Torre literal graba a hierro frío el inicio
de un alfabeto aún en cierne.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)





________Permis de construire________



Tras la brecha abierta como una limpia mordedura
en el ordenamiento de la calle, indigencia
de unos muros interiores,
llaneza a campo abierto del Arbol de los patios.
Nada advierte que debieran volver sobre sus pasos
el habitante devuelto al desierto de su larva,
y la Ciudad al vacío que apartara el primero
de sus muros.
No inscribe en su consigna impedir alejamientos
la empalizada de maderos desuncidos,
ni el reptar a tientas de la hiedra entre la escoria,
ni la glicina antigua perdida para su causa malva.
Para el tedio de nadie se alza ahora el muro lacerado
de las subdivisiones,
los rellanos redimidos de relentes de fritura y de letrina,
el dédalo ascendente de las vetas de humareda,
acallados los peldaños en la estampa de su trazo
y su rumbo de crujidos dejado en inminencia.
Infamia de los umbrales condenados.
Insolvencia del indicio de un número sin puerta.
La destrucción se agazapa en los espacios que socava
pero en los palmos de palidez rectangular sobre el papel
de las paredes
el vacío restituye en el eriazo una plenitud
en libre plática.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)







________La Travesía________



(Mediodía de domingo en el cementerio Père Lachaise)


“No sé quién seas, pero no apartes todavía tus manos
de mis ojos,
prolonga mi ceguera imprevista y la vacilación de mi pie
sobre el empedrado inconcluso.
Por entre el laberinto de las criptas
bajo la fronda y el señuelo o la licencia de los trinos,
escucha conmigo el tribunal bullicioso y tajante de los mirlos
por encima del respiro en suspenso de estos nombres de cuerpos
ya improbables disueltos en la cifra de una brevedad estanca:
signos tallados sobre las lápidas prolijas
cual enseñas de un comercio inútil.
Quienquiera que seas, guía mi deriva por un atajo tácito
a través de la Ciudadela de encrucijadas recíprocas,
la del sabor de erosión de los encomios, de las divisas desvalidas
ganadas por el musgo.
Advierte en la profusión de las ofrendas un tributo magro.
Desatiende el temblor recluido en mi silencio
y adiestra aún mis párpados a rehuir una vez más el hallazgo de
tu rostro, la llaga de tu soplo”.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)






________El Retorno__________


“A son réveil —minuit— la fenêtre était blanche...”
Rimbaud



Un carmín de geranios frugales refulgió en el balcón
apenas el tiempo de un atisbo al desgaire.
Luego del sobresalto del golpe de aldabas
recayeron las losas del patio en mudez conocida.
Te estrechó la capa con abrazo antiguo y la tarde acudió
con más prisa que antaño.
Las dueñas sumisas quemaron el sayo junto al olmo seco.
la piedra del muro y la llama de un cirio
reavivaron una progenitura de sombras con desgano nuevo.
Chasquido de pasos descalzos de una infancia esporádica
se ocultó a tu oído.
Un hosco relente de hoguera anegada pernoctó a tu lado,
y al despertar repentino de la medianoche la ventana fue blanca.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)
__________________
Waldo Rojas (Concepción, Chile, 1944), poeta, ensayista y profesor de Historia en la Universidad de París I (Panthéon-Sorbonne), vive en Francia desde 1974. Su nombre se cuenta entre las figuras más conocidas de la llamada Generación del 60.

Su obra poética principal está contenida en los libros siguientes: Príncipe de Naipes, 1966; Cielorraso, 1971; El Puente Oculto, 1981; Chiffré à la Villa d'Hadrien (Cifrado en la Villa Adriana), 1984; Almenara, 1985; Deriva florentina, 1989 y 1993; Fuente Itálica, 1991; Cuatro poemas, Cuatro grabados (con xilografías de Guido Llinas), Ediciones El Peral, Montreuil, Francia, 1999. Obras publicadas en Chile y en México, Canadá, España, Suiza e Italia. Una selección reciente de su poesía ha sido editada bajo el título de Poesía Continua, (antología 1965-1992), Santiago de Chile, Ediciones de la Universidad de Santiago de Chile, 1995.

Poemas suyos han sido recogidos además en antologías de poesía chilena y latinoamericana. De su labor de traductor literario cabe destacar: Antología de Francis Ponge, Santiago, Ediciones LAR y Servicio Cultural de la Embajada de Francia, 1991; traducción y edición crítica de Vicente Huidobro. Obras poéticas en francés, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1999; Poética del cine, de Raúl Ruiz, Editorial Sudamericana, 2000.

Sobre su obra literaria dan cuenta, entre otros trabajos, el libro de Carmen Foxley y Ana María Cuneo, Seis poetas de los sesenta, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1991, y dos tesis doctorales: "La visión de la marginalidad en la poesía de Waldo Rojas", en La Joven Poesía Chilena en el período 1961 (Institue for the study of ideologies and literature, Minneapolis, Minnesota, 1987), de Javier Campos, y Tópicos literarios recurrentes y cultivo del manierismo en tres obras poéticas de Waldo Rojas (Universidad Católica de Valparaíso, 1997), de Marcelo Pellegrini.

De publicación reciente es una selección de sus escritos de reflexión y crítica literarias, Poesía y cultura poética en Chile. Aportes críticos, a cargo de la Editorial Universidad de Santiago, asimismo que su último poemario Deber de Urbanidad, bajo el sello de Ediciones LOM, Santiago de Chile.Principales publicaciones en Antologías: Trois poètes chiliens (Waldo Rojas, Yanko González, Pedro Araya), Lille, Université de Lille 3, Action Culturelle, 2002. D. Ensayos, artículos, entrevistas y otros trabajos : "La feminización del varón por el Bolero: ¿retour de flamme de une estrategia de seducción?, en La mujer en la república de las letras, entre de Recherches Latino-américaines/Archivos, Université de Poitiers, Poitiers, 2001, pp. 165-196. (Entrevista con) Waldo Rojas, in Emilio Araúxo, Do lado dos ollos. Arredor da poesía, entrevistas con 79 poetas do mondo, Edicións do Cumio, Documenta, Vigo, 2001, 167-171. "Altazor de puño y letra, acierto y desaciertos de un desafío editorial", in Taller de Letras, revista del Instituto de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, no 29, noviembre 2001, Santiago de Chile, 2001, pp. 217-233.
Leer más de Waldo Rojas en Arte Poética-Rostros y Versos y en Laberinto del Torogoz.

sábado, 3 de enero de 2009

No me han podido derribar_Yván Silén

Yván Silén, Puerto Rico





_____________No me has podido derribar

¡a los palestinos---!


No me has podido derribar,
aunque esté muerto, porque
resucito en cada huelga general
para escribir mi nombre
en las paredes de los muertos.

No me hace falta la sed,
ni me falta lo saciado, ni
me hace falta el salario,
ni me faltan los orgasmos,
en las paredes escritas
por los muertos…

No me ha falta la sed,
ni me faltan los orgasmos,
porque la tierra abre sus surcos,
y la fábricas abren la muerte, y
el cielo abre un Dios
que se ha vestido de Arafat,
de Bolívar, del Che, de Albizu.

¡No me hace falta reír,
porque me estoy riendo con los muertos!

II

No me han podido derribar,
porque Palestina no ha caído,
ni han caído las estatuas de la fe,
y los héroes oscuros se morivivizan
contra los tanques y los aviones de Israel.

No me has podido arrancar la lengua,
ni me has podido matar
en los “espejos de Dios” de los desiertos,
o en la guerra santa de los santos,
en do los píos afilan los fusiles,
y los mártires, Israel,
afilan los falos
para darte por el culo, cabrona.

No me has podido
consumir en una taza,
ni en un dedal has podido
beberte el semen mío,
como té verde de noche,
como té rojo de muerte.

¡Jamás, Jamás, me has derribado,
yanquistamente, con tus tanques,
ni con la privatización de los canallas
en los bichos de tus profetas arruinados.

¡No me has podido derribar, Israel,
porque no has conquistados mis orgasmos!
27 de diciembre del 2008
Puerto Rico





_______________EL SILENCIO DE LOS POETAS-II

A los palestinos.

Rezo a Jahveh y golpeo
los espejos, me desgarro la luz
y me pico la lengua
para que Jehová castigue a Israel
con una plaga, con un bólido, con un cometa.
Porque el silencio de los poetas es peor
que la muerte, pero los vates y los aëdos,
los escribas, los teólogos,
se lavan las manos con la mierda
de los niños fundidos
y se liman las uñas, y se
besan al espejo.

Dos días de muerte y de sequía
encima del cielo, dos días debajo del Hades
y ni un sólo poema ha llegado
protestanto a mi pantalla;
ni un sólo camello (300 muertos)
lleno de sed
ha cruzado por el ojo de la aguja.

Cristo está de pie en las esquinas
picándose el falo con un cristal,
con una aguja, con un espejo.
Cristo está picándose la lengua
con tijeras, porque nadie
extraterrestremente
ha venido a recoger los niños.
Ni un solo ovni
ha disparado una bomba H
contra Jerusalén o Tel Aviv.
Porque de cierto, de cierto os digo
que no quedará
tanque sobre tanque
que no sea derribado.

Israel ha bombardeado con una hoja
y una espina y una rosa
la Universidad islámica de Gaza
y ha bombardeado
zelotemente
cuatro mezquitas
a la sombra, al sueño y a la muerte
y han caído
seiscientos sesenta y seis
ojos rotos,
huevos rotos han caído, senos rotos
en todas las alcantarillas del templo.

Y los poetas, esos cretinos del silencio,
orinan en los “confesorios”
de las sinagogas y se
esconden
cerdamente
en un caldero de sopa.
Se esconden en el silencio
como oscuras Barbies,
como las rameras lilas
del Apocalipsis.

Los poetas han escondido
el librito amargo y
modelan postmodernamente falsos
en la fama capitalista de los muertos.
¡Oh, Navidad, cretina,
debería darte vergüenza tu 25 de diciembre,
y tu año próspero y
tu felicidad de las vitrinas podridas!

¡Oh, Jerusalén, Jerusalén,
el silencio de los poetas
es peor que el silencio de la muerte!
28 de diciembre del 2008
Puerto Rico

miércoles, 25 de junio de 2008

Meditaciones_Pedro Péglez González

Pedro Péglez González, Cuba.





MEDITACIONES




Qué horriblemente hermoso
era aquel tiempo.
Silvio Rodríguez



El duende peina un ara
casi antigua
como unicornio blanco
¿Quién le ayuda a carmenar la urdimbre?
¿A quién saluda su gota de rocío?
¿Quién santigua con su lágrima el parque?
(Algo atestigua que Dios bebe)
¿Cómo del dulce abismo no pudo
volver septiembre?
Ah sismo de los ayeres al día
(Quizá abril destiló otro genio:
ojalá hubiese sido azul
pero Dios mismo fue tartamudo)
¿Acaso Azar se atreve a decir
que no hubo flor de nueve pétalos?
¿Será que el gnomo es olvido
donde acaricia un ave
su otro nido?
¿Será algún día amaranto?
Ahora llueve
(No se sabe si llueve o si diluvia)
Ahora es nube
(Una espada lene y rubia resucita
en el duende cierto arcángel)
Ahora es azul
(Oh pasa pasa un ángel
pasa y se hace leyenda entre la lluvia)
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Poeta y escritor. Fundador y Coordinador del proyecto Aladécima, Cuba.
Leer más de este poeta cubano en:www.artepoetica.net