En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



lunes, 27 de diciembre de 2010

CUATRO SONETOS DE FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ


Francisco Luis Bernárdez, Argentina





SONETO DE LA UNIDAD DEL ALMA


Yo que tengo la voz desparramada,
yo que tengo el afecto dividido,
yo que sobre las cosas he vivido
siempre con la memoria desparramada;

yo que fui por la tierra desolada,
yo que fui bajo el cielo prometido,
con el entendimiento repartido
y con la voluntad multiplicada;

quiero poner ahora la energía
de la memoria, del entendimiento
y de la voluntad en armonía

con la Memoria que no olvida nunca
con el Entendimiento siempre atento
y con la Voluntad que no se trunca




SONETO INTERIOR




Aquí donde la tierra es menos tierra,
donde el agua es el agua del olvido,
donde el aire es un aire sin sonido
y donde el fuego ya no mueve guerra;

aquí donde la tierra se destierra,
donde el agua carece de sentido,
donde el aire prefiere estar dormido
y donde el fuego su prisión encierra;

el hombre de mirada pensativa
sustituye las cosas de su casa:
la tierra, con su carne fugitiva,

el aire, con el aire de su aliento,
el agua, con su propio sentimiento,
el fuego, con el fuego que lo abrasa.






SONETO DEL DULCE NOMBRE




Si el mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría,
se llamaría, por amor, María,
y no tan sólo mar, como se llama.

Si la llama que el viento desparrama,
por amor se quemara noche y día,
esta llama de amor se llamaría
María, simplemente, en vez de llama.

Pero ni el mar de amor inundaría
con sus aguas eternas otra cosa
que los ojos del ser que sufre y ama,

ni la llama de amor abrasaría,
con su energía misericordiosa,
sino el alma que llora cuando llama.




SONETO AUSENTE




El sentido del tiempo se me aclara
desde que te ha dejado y te ha traído,
y el espacio también tiene sentido
desde que con sus lenguas nos separa.

El uno tiene ahora canto y cara
Porque vive de habernos dividido,
Y el otro no sería conocido
Si no nos escondiera y alejara.

Desde que somos de la lejanía,
El espacio, que apenas existía,
Existe por habernos apartado.

Y el tiempo que discurre hacia la muerte
No existe por el tiempo que ha pasado
Sino por el que falta para verte.


(Tomados de la cuarta edición de ESPASA-CALPE, S.A.,Colección Austral,  Madrid, 1972.)