En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 21 de octubre de 2012

MARÍA LÓPEZ, POETA

María López





MARÍA LÓPEZ, POETA



Por Ricardo Llopesa

           


El lector de poesía acostumbrado a leer libros que dicen casi todos lo mismo, con un lenguaje que nos acerca más al caos léxico que a la realidad, debería de celebrar el encuentro con una voz distinta que pone al descubierto la experiencia de la propia vida. Es el caso de la poeta valenciana María López, autora “Del amarillo al rojo”, en una exquisita edición que arropa el corpus de la palabra.
            De ella sabemos poco, casi nada; pero todo libro es la mejor biografía de un escritor para conocer lo que piensa y hace. Como poeta tiene su punto de partida en ella misma y su experiencia. La lucidez de su poesía reside en el equilibrio de la mirada. Cuenta cuestiones objetivas a través de símbolos subjetivos o al revés, como los grandes poetas. Esta habilidad que conocemos desde el simbolismo es la mayor dificultad que encuentra el poeta en el momento de plasmar la idea. Además, utiliza con esmero la precisión. Casi podría decirse de María López que sigue la teoría de Mallarmée, para quien la poesía se escribe con palabras. La suya nace de ella misma y la dicta su pensamiento y su conciencia. Por el instrumental léxico y la precisión de las palabras parece que viene de la Medicina. Siempre he creído que los buenos poetas (Verlaine, Darío, Miguel Hernández) pasan de largo por la Facultad de Letras evitando la contaminación de usos y modas pasadas. Viéndola así, ella vive su mundo más próxima a Jung que a Aleixandre.
            El título del libro “Del amarillo al rojo” implica algo así como el paso de una situación crítica a una mayor, de soledad o desamparo frente a la puerta que se cierra. Lleva el subtítulo de “Historia de una herida”, es decir que es un libro testimonial del dolor y el sufrimiento de una mujer sensible. Este planteamiento nos conduce a la idea de que estamos ante un libro trágico, desolador, como la mayoría de libros que cuentan la tragedia de nuestro tiempo. Y aquí reside el mayor mérito de la poeta. Aquella puerta que se cierra, ella la sabe abrir; la cicatriz, la cicatriza, y establece equilibrio entre una realidad falsa y otra verdadera. Uno de los poemas, “Granos de uva”, cuenta la salida a los problemas:

Hay momentos en que la soledad
se hace granos de uva
se vuelve jugosa, dulce
como mosto de suave paladar
que no te emborracha y
te invita a ahondar
en la pulpa de ti misma.
           
            En este texto hay claridad en la idea, precisión en la palabra, una sutil transgresión que convierte lo subjetivo en objetivo, dando lugar a una simbología que convierte el poema en algo visible. En este punto, el desdoblamiento reside en la fuerza de su poesía.
            Hay confesiones duras pero sinceras, como este fragmento:
                        “Caída tras caída
                        voy aterrizando
                        en el barro”.
            También encontramos testimonios de momentos íntimos, como este otro, lleno de erotismo reivindicando la feminidad:
                        “Soy mujer.
                        Soy hembra.
                        Turgentes cerezas
                        el hueco de una mano de carne prieta:
                        Amasa.
                        Explora.
                        Muerde.
                        Besa”.
            La lectura del libro deja la sensación de que María López ha hecho un repaso de las técnicas modernas. Sin ningún reparo maneja las reiteraciones y aliteraciones (“Cae a plomo en el plomo la pérdida”) en un difícil decasílado, que recuerda aquel verso endecasílabo de Quevedo: “Buscar en Roma a Roma, ¡Oh, peregrino!”, pese a que todo el libro está escrito en verso libro.
            Otra cuestión a destacar es el ritmo. Todo ritmo es interior. Suena a jazz, a música en movimiento, a latido y esta atmósfera hace que el libro convierta la historia de una herida en luz y color, en ritmo y alegría, en reconciliación consigo mismo, gracias al júbilo de la palabra, a su iluminación.

sábado, 20 de octubre de 2012

EL ÚLTIMO MANIFIESTO


Yván Silén





Yván Silén:                                 

  

EL ÚLTIMO MANIFIESTO




La poesía es una cisne    en el orificio del falo. . . Y Dios sufre la semejanza del hombre    . . . Hoy nadie podrá sustituirme.
            Darío de Dies

[Y] la letra se escribe con la mano babosa.
            Martín Adán

El éxtasis no explica     nada.
              George Bataille



Hoy estamos rompiendo la censura y cualquier tipo de boicot demokrático-fascista contra la literatura. Hoy marchamos y cantamos metagramaticalmente contra cualquier tipo de moral. Hoy metaonirizamos el terror de los sueños y el gozo de ser el inconsciente. Hoy volvemos a romper todos los partidos, todas las iglesias y todas las madres-anexionistas y statusquosistas. Hoy difiero para que puedan diferir conmigo y contra mí toda la muerte. Hoy boicoteamos a los necrofílicos, a los pietistas y a los catequistas. Hoy mastico palabras y navajas. Hoy navego los espejos. Hoy, pese al escándalo d’estar vivo, al escándalo del Existenciario, somos el espía de Jesús (el voyerista de Dios: me hologramas, me plagias el canto de mi ser contra tu nada) y hurgamos la literatura de las meretrices y de las pelanduscas de las universidades demokráticas (que venden el pus, que venden la fama, que venden el sida, que venden el semen, que venden los adjetivos y venden los clítoris de Venus, d’Helena, de Magda, d’Eva y de las madres que cuelgan desarmadas de los portones de la calle Fortaleza). Pero leo más que tú y escribo más que tú y soy más que tú. Zeno, y no podrás alcanzarme en el viaje de la muerte. Lo que se pudre en ti es mi holograma (mis fotos, mis palabras). Robar las palabras es como robar el dinero de los niños. Robarte las palabras es como cortar la lengua del poeta. Querer la “fama” es querer la explotación capitalista. ¡Niégate, pues, y te cubrirán las palabras! ¡Olvídate y te cantarán las musas! ¡Muérete y serás eterno! ¡Desapréndete, desescríbete, desríete, despoesíate!

¡Los plagiarios…deberían ser asesinados![1]

¡Sólo soy zen! (Mi sombrero de copa, llamándome          —1970—a gritos, es el sombrero del zen. El sombrero de copa del zen me iluminó intermitentemente por muchos días.) El poeta era y es (anduve) el cisne lila del Hudson. No hacía nada: ¡escribía poesía2! ¡Sólo la libertá2! ¡Sólo lo esquizo2! La rosa es la basura del mundo. El poeta no puede concebirse. El poeta es la nada de Dios. Estoy totalmente desnudo. Sólo me cubre la poesía. Soy el “Exhibicionista” de Dios. Soy el que ha de matar siete veces a su enemigo. La razón ha caído. (La locura de la razón y la razón de la locura han caído.) ¡Sólo hay, sólo queda, sólo habita el inconsciente! La realidad ha caído en Iraq. Cada tres minutos muere un niño de hambre. Cada tres minutos un poeta colaboracionista, un aëda-deicida, un copero, habla de la mierda. Dios es el Señor de los ruiseñores (del estiércol de los caballos amarillos) y del universo que avanza sobre nosotros. Dios se masturba en las esquinas de los espejos extraviados. La realidad es total como la ficción: ¡El sida ha muerto! Los autohomofóbicos y los independentistas están pidiendo mi cabeza. La ficción no significa nada. La nada no significa la ficción. (El bicho simboliza al falo.) ¡Minotauro! ¡Sólo roso, sólo espino, sólo escribo!

Las rosas son los falos del zen. Estrello.

Dios se ha arrojado en paracaídas (Ícaro, Acteón, Altazor) esta semana. Dios trabaja. Estoy desapareciendo en Samadhi. Estoy en el último paso del suicidio (con mi falo-rosa dentro de tu vulva-azul). Dios es anaranjado, brutal, esquizo como una estrella rota. Dios es el espanto de las cosas. Caíno contra ti abelmente. Sólo soy el zen que pasa del tiempo curvo a la eternidad de las rosas. (Estoy estudiando el tiempo oscuro de morir.) La luz no puede alcanzarse en los instantes. Es nochemente. Es diosmente. La luz es angosta y estoy entre Satori y Samadhi. EL zen me serestá llamando a las puertas. Soy la puerta, y nadie abrirá mi puerta abierta. ¡Soy inmoral! ¡Soy precario! ¡Soy bello! Mi corazón es una lata de carne-beef poblada de gusanos.[2] Dios es amarillo, el infierno es amarillo, la muerte es amarilla. Girasolo como si estuviera acompañado. Sólo soy zen como un sombrero de copa. ¡El poeta es! ¡El poeta acontece!

Hoy estamos quebrando todos los manifiestos del mundo y de las vanguardias. Hoy neovanguardizamos. ¡Hoy somos los espías de la poesía! ¡Hoy somos los espías del zen! ¡Porque el ser no es una filosofía! ¡Dios no es una filosofía! (Dios está alcanzando su pubertad.) Así habló Zaratustra no es una filosofía, sino la no-mente de Nietzsche. Cioran y Bataille no son una filosofía. ¡El poeta no es una filosofía! ¡La escritura no es una filosofía! ¡El orgasmo no es una filosofía! ¡La muerte del universo no es una filosofía, sino una forma de ser! ¡La poesía es el desgarramiento total (como si fuera un falo erecto antes las navajas)! La poesía es un descojonamiento. Dios es un descojonamiento. Las rosas, la lluvia, las orquídeas y la belleza misma son un descojonamiento. ¡Troya ha caído! ¡Jericó ha caído! ¡La demokracia ha caído! ¡Ovidio está publicando Metamorfosis! ¡Kafka está publicando La metamorfosis! ¡Yván Silén está publicando Kafka o el sentido de las navajas!

 Yo poesío, tú poesías, él poesía… El budismo no es una filosofía. D. T. Suzuki no es una filosofía. ¡Cristo no es una filosofía! ¡Realidamos! Inventemos el lenguaje radical que somos: yo orgasmo, tú orgasmas, ella orgasma. ¡Sólo el serzen! (¡Sólo el soyzen!) ¡Sólo el zenser! (¡Sólo el zensoy!) Hoy la metagramaticalidad[3] avanza. Hoy derrotaremos rabiosamente la censura.[4]


20 de octubre del 2012
Puerto Rico









[1] Antonio de Herrera es la rata que plagió al Inca Garcilaso de la Vega.
[2] Véase la tercera edición de Los poemas de Filí-Melé (1976, 1984, 2008).
[3] Recuérdese la actividad del 15 de marzo del 2012: Los metagramaticales.
[4] Véase El maricón o los señores de la noche (2012) en el Index librorum Prohibitorum de los “autohomofóbicos”, de los “libreros” y de los “editores colaboracionistas”. Véase también Las novias de la aurora (2012).

jueves, 18 de octubre de 2012

A JOSÉ LUIS PARRA

José luis Parra, (centro)




A JOSÉ LUIS PARRA

                                                                       


Por Ricardo Llopesa


  In memoriam



Ha muerto José Luis Parra.
Por él que no repiquen las campanas
sino las copas que nos bebimos juntos
en el Café Malvarrosa
y la Cervecería Madrid.

Se me han ido, de golpe,
el amigo
y más de 40 años de tragos.
Espero que su alma
no haya ido al cielo,
Dios no sería justo con él.

Ahora descansa,
simplemente descansa
de todos nosotros.



18 de octubre de 2012

domingo, 14 de octubre de 2012

UN MUNDO FELIZ- POEMA DE RICARDO LLOPESA

Ricardo Llopesa




UN MUNDO FELIZ




   Un hombre triste
mira su copa
y piensa.
Se le mira pensativo,
fuma cigarrillo rubio,
parece que tiene un problema,
su mirada no mira nada,
cuando tira el humo de la boca
lo hace de tal manera
que el humo sube al cielo raso
dando vueltas en círculo
como la rueda de un carro.
Mira hacia el vacío profundo del bar,
coge su copa
mira el borde de cristal
y bebe,
luego suspira,
está como ausente
perdido en su propia soledad
y cuando mira,
si es que mira alguna vez,
mira hacia el círculo de humo
hasta que desaparece.

   Paga al dueño,
mientras mira el suelo
lleno de colillas
y sale a la calle,
camina de prisa,
como si nunca hubiera andado,
al llegar a la esquina de la calle,
justo al dar la vuelta,
se topa con una muchacha
muy parecida,
que viste pantalón y casi,
le da un beso en la mejilla
y ríe,
ríe al sacar del bolsillo del pantalón
un paquete que parece regalo
y ríe, ríe, y se abraza a ella
y ríe, ríe, ríe,
mientras ella
dulcemente
lo aprisiona entre sus brazos
y lo aprieta
en señal de felicidad,
mientras el sol
cae incandescente
sobre los demás.

sábado, 13 de octubre de 2012

POEMA PARA PILAR

Fotografía: Ricardo Llopesa




POEMA PARA PILAR



Autor Ricardo Llopesa




A Pilar Sánchez,
un 12 de octubre.




   Ella tenía entonces el marfil de los dientes
esculpidos por la plata
y su cabello negro escondía, como Diana,
la sombra de un rostro macerado por la divinidad.
Era bella como una reina erguida
en aquel recinto opaco que olía a formol.
Sí, en realidad, es bella,
su rostro, su frente, sus labios,
sus manos
                  infinitamente
                                         encantadoras.
De sus ojos escapaban las brasas de Saturno
y quemaron los míos. ¿Cómo no recordarla?

   Cuando la veo
mis ojos no se cansan de mirarla
ni mis impulsos de perseguirla.
Una y otra vez.

   Hoy he vuelto a verla
más bella y más divina,
parecía una niña risueña
y mi corazón no cesa
de pensar en ella,
con ella he de vivir
abrazado a su espíritu.

   Han dado las dos
y aún pienso.
Me pregunto, cuándo volverá.


jueves, 4 de octubre de 2012

LA OBRA PICTÓRICA DE ESPERANZA BLASCO

Esperanza Blasco



LA OBRA PICTÓRICA DE ESPERANZA BLASCO




Por Ricardo Llopesa


           


Con la sobriedad y elegancia que caracteriza a las ediciones de Visor Libros, acaba de ver la luz en esta conocida editorial La etnografía encarnada en el arte (Madrid, Visor Libros, 2012). Obra fundamental para conocer de cerca el pasado más reciente de España, que viene desde tiempos remotos, con el uso del arado, para fenecer a la vuelta de la esquina, siendo sustituido por el ordenador y la tecnología.
            Su autora, Esperanza Blasco, castellano-valenciana, doctora en Bellas Artes, ha querido organizar el libro en dos aspectos: el pictórico y el literario. Cada uno de los 121 cuadros que constituye la obra van seguidos de una crónica descriptiva, de carácter literario, que destaca por la objetividad de la pintura y la emoción en la escritura. Esta fusión entre arte y literatura queda patente por el acierto de figurar en la colección "Discurso artístico".
            Dos firmas ilustres, reconocidas por la significación de su obra, presiden las páginas de esta obra. La primera, es un texto del poeta Francisco Brines, de la Real Academia Española, y la segunda, una introducción de Salvador Aldana, Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.
            El valor excepcional del libro reside en la pintura, como origen de la obra. Puesto que la intención de Esperanza Blasco ha sido plasmar sobre el lienzo todo aquello que rodeó la vida cotidiana, rural y urbana, del pasado que ella conoció, cuando las casas rurales todavía carecían de agua corriente y luz eléctrica, y el hombre trabajaba en el campo.
            De todo eso da cuenta. A decir verdad, la obra pictórica y literaria de Esperanza Blasco es una síntesis de la lucidez de nuestra cultura porque resume dos mil años de historia. Un pasado que aún podemos tocar con los dedos y palpar, porque el pasado fue sustituido por un mundo nuevo que nos ha deslumbrado porque queríamos acabar con la monotonía de ese pasado, quizá porque lo aborrecíamos por incómodo.
            Ese mundo ya desaparecido lo tenemos ahora al alcance de la mano, a la vista, a través de las pinturas de esta artista que ha sabido inmortalizar lo cotidiano, lo pasajero y hasta vulgar, como pueden ser una vieja silla, una cajonera, los apero del campo o la cocina, así como paisajes, marinas o el perfil de Boí Taüll, con que termina el libro.
            "La etnografía encarnada en el arte" es una obra imprescindible porque cuenta la historia más reciente de la historia rústica en la vida española y la vida de los países de América que heredaron la tradición española.

lunes, 1 de octubre de 2012

ENTREGA DE PREMIOS DE LA CRÍTICA VALENCIANA







ENTREGA DE PREMIOS DE LA CRÍTICA VALENCIANA



Por Ricardo Llopesa

           


Con el éxito de lleno total el Auditorio de la Casa de la Dona, de Torrente, ciudad comercial y turística situada a 35 kms. de Valencia, celebró el pasado viernes, 28 de septiembre, la entrega de los Premios de la Crítica Valenciana 2012, que elige anualmente la mejor obra de cada uno de los géneros literarios, promovidos por la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (CLAVE), que goza del respaldo de la Generalitat Valenciana.
            Un triunvirato formado por tres presidentes de CLAVE presidió la sesión, encargándose de la entrega de los premios en una ceremonia de lujo, que acabaría, según lo convenido, con una suntuosa cena de gala. Los premios fueron instituidos hace treinta años por el escritor, poeta y novelista, Ricardo Belleveser, Presidente de Honor de los Premios; que compartió mesa con el profesor español, especialista en temas uruyuayos, José Vicente Peiró, en calidad de Presidentes de los Premios, y el poeta y escritor Juan Luis Bedins, Presidente de CLAVE.
            Tras las palabras de apertura dio comienzo la entrega de premios, otorgando el de poesía a Blas Muñoz, autor de una ricaa obra, por su libro de poemas "La herida de los días". El premio de novela correspondió al narrador Juan Ballester, por su novela "El efecto Starlux". El Premio de Ensayo fue compartido por dos autores de prestigio y se concedió a dos libros de importancia en el mundo de la cultura. El periodista Rafa Marí, lo comparte con el célebre pintor valenciano Miquel Barceló, por su libro "12 ciudades del mundo", que combina textos literarios y de pintura. Se otorga, así mismo, el premio por los mismo méritos al libro "Anatomía del crimen", del escritor de novela negra Mariano Sánchez Soler, conocido en los medios profesionales de la difusión españoles.
            Cada uno de ellos fue presentado brevemente por destacados escritores, que expusieron la faceta personal y literaria de cada uno de los premiados. Según el orden de entrega, lo hicieron respectivamente: Ricardo Bellveser, Miguel Catalán, Francisco Agramunt y José Vicente Pairó. Condujo el acto, con precisión y buena coordinación, la poeta Mila Villanueva.
            El acto se cerró con broche de oro al otorgar el Premio Especial a Título Póstumo al poeta valenciano Tomás Segovia, cuya vida y obra la realizó en México.
            Una vez terminado, el público salió a la calle, pero la terrible tromba de agua que caía sobre la ciudad impedía ver a más de dos metros. Pareciera que el cielo se hubiese venido abajo, y llegar al lugar de la cena se convirtió en una aventura suicida. Lo logramos ocho, entre varias decenas de personas. Las calles quedaron anegadas de agua y la corriente de agua llegaba hasta los tobillos. Era desolador presenciar el salón  desierto preparado para los comensales. Ningún premiado, ni siquiera los presentadores pudieron asistir. Tan sólo éramos cuatro hombres y cuatro mujeres: Ricardo Bellveser y José Vicente Peiró, Vicente y Maruxa, María José Pastor, Mila Villanueva, Rosa María Villarroig, y quien esto escribe. Si el chaparrón fue de interés para la agricultura, en este caso no lo fue para la cultura, porque los vinos después de la actividad literaria son la alegría del espíritu.

domingo, 30 de septiembre de 2012

TRES POEMAS DE JAVIER PÉREZ WALIAS

Javier Pérez Walias, España




JARDINES DEL INFIERNO


No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


En el principio, alejados del murmullo del mundo,
apenas éramos la ausencia.

Un ventanal abierto hacia la nada,
un jardín celeste.

Un bosque de pájaros entre la cal líquida y nuestros ojos.

Y ante nuestros ojos todo el movimiento del agua,
todo el sonido
por los umbrales diminutos de las horas crueles,
desangrándose por los desfiladeros
y por los lagos
como un péndulo que no conoce el sosiego ni la noche.

El paisaje del mundo vierte aquí
para el que escucha
su instante
                  de silencio,
sobrevuela los árboles,
nos acerca con su mano la cicatriz tibia de la memoria
mientras el asedio de las horas crueles
se quiebra
y cae
del otro lado del horizonte.

Aquí, muy cerca se nos muestra ya el embarcadero,
próximos
               a la otra orilla.

Al instante,
reflejos, siluetas, troncos, lava que se desmadeja como un ovillo
por los íntimos arrecifes.

Hacia los profundos recovecos del infierno.

Como un río de mercurio preñado bajo la tierra,
como un espejo transparente
que lo refleja único
o como un glaciar de voces sobre el lado agrio de las sienes

―piel con piel―

y el vértigo a la osadía y la lluvia
columpiándose como tantas otras madrugadas
por escapar de los labios.

En medio del paisaje y del verbo y del asombro,
una inmensa
huida
que se nubla,
un verso en fuga o un libro entero acuchillado o una quilla
solitaria.

Todos los movimientos de todos los planetas
y de toda una vida
se asoman por los agujeros celestes del lenguaje
como cualquier náufrago sobre ausente, como cualquier viento
o ráfaga o nube o arenisca
de intacta imperfección
o de belleza
                    efímera.



EL DOLOR DE LAS PALABRAS




Cayó la palabra de piedra
en mi pecho aún vivo
anna ajmátova  

NUNCA antes había sentido, de manera tan intensa, el dolor de tener que arrojar palabras por la boca del estómago
como un réquiem,
ni el dolor, al rojo vivo, de los bigudíes de tu pelo, que como una herida abierta sangran inconsolables durante las auroras
caídas.
Nunca antes había sentido la calentura infantil de un mirlo ahogándose en sulfúrico
por amar los cráteres enfermos de la luna.

Nunca antes había sentido este olvido tan brutal bajo
la música febril
de una caricia o un beso.

Habría deseado, hasta un número infinito de veces cada noche, quebrar, con la fuerza de un grano de mostaza entre los dedos, la dureza de la roca que a menudo me habita y me  golpea, la dureza de la piedra que a menudo nos invade como una manada de búfalos
tranquila,
a la que urge poner en desbandada ante el acecho de una tormenta
de felinos rascacielos.

¿Será posible lamer la tierra hasta limpiarla del dolor de las palabras? ¿Será posible
−me pregunto golpeándome en el pecho−
compartir con millones de seres
la lengua dulce, al menos, de un pájaro de azúcar?


             
SOBRE EL EMBARCADERO DE KAYAKS



EN ESTA orilla próxima a nosotros               
–así lo guardé en mi memoria–,
como un tesoro bajo la lluvia esmeralda del silencio,
junto a la soledad de los árboles,

cada amanecer,
como un alud de pájaros silvestres,
y cada fíbula de sol
con su pequeño universo dorado en la cintura,
nos sorprendían.
                         
La piel esmeralda de las aguas
–sobre el embarcadero de kayaks–
era un lago inmenso donde arrojar incertidumbres,
donde recuperar
lo ausente
y unas ganas tremendas de vivir.

En la orilla del ruido, desde la blanca lejanía de la luz,
nos vigila un cuervo.