En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



martes, 23 de julio de 2024

Un Colectivo Literario para la cultura costarricense

Un Colectivo Literario para la cultura costarricense

Hilos Sueltos: la expresión plurisignificativa del pensamiento libre

 

Lic. MIGUEL FAJARDO KOREA

minalusa-dra56@hotmail.com

Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural

Miguel Fajardo Korea


(Guanacaste/Moravia). Los grupos culturales son organizaciones muy importantes para el fomento y desarrollo de las artes literarias. Desde el 2018 se fundó el COLECTIVO LITERARIO, que inició en La Uruca y, ahora, se reúne en Zapote, en la residencia de una gran humanista, Thais Solano Bolaños.

          El Colectivo Literario nació como una necesidad vivida por varias personas, quienes que se reunían periódicamente, con el objetivo de expresar sus sentimientos y preocupaciones apremiantes e individuales, en relación con el entorno social, el contexto general del país y el mundo.

          En abril del 2018, Tulsi Díaz Alpízar, Fabián González Ramírez y Adrián Díaz Aguirre fundan el Colectivo Literario, al cual se fueron sumando muchas voces de diversas partes del país: San José, Guanacaste, Cartago, Alajuela o Pérez Zeledón, así como de diferentes edades.

Su metodología de trabajo consiste en crear convivencias literarias amplias, plurales y respetuosas, para que los expositores se sientan cómodos en crear y compartir, donde se posibilite un clima de libertad en todas sus manifestaciones creativas, ideológicas, religiosas o estilísticas.

          Un total de 13 integrantes del Colectivo Literario han decidido publicar la primera antología grupal HILOS SUELTOS, cuyos participantes son: Adrián Díaz Aguirre, Eugenia Alpízar Quirós, Thais Solano Bolaños, Fabián González Ramírez, Tulsi Díaz Alpízar, Fabiola Artavia Ardón, Francisco Vallejo Fernández, Luis Fernando Quirós Valverde, César Andrés Espinoza Díaz, Adriana Díaz Valverde, José Pablo Oviedo Lizano, Francisco Hidalgo Mora y María Marcela Fernández Ruiz.

 

Colectivo Literario. HILOS SUELTOS. Orlando, Estados Unidos: plataforma Amazon, 2024: 160 pp. Disponible en formato para Kindle y pasta blanca. Diseño de portada, ilustraciones y diagramación: Paco Ramírez Solano. Compiladores y corrección de textos: Eugenia Alpízar, César A. Espinoza y Adrián Díaz Aguirre. Equipo editor: Francisco Vallejos Fernández, Francisco Ramírez Solano, Eugenia Alpízar Quirós y Adrián Díaz Aguirre. Asesoría estilística y metodológica: Miguel Fajardo. Contactos: correo electrónico: hilossueltoscr@gmail.com  RRSS: @hilossueltoscr WhatsApp: +506 88 30 68 87

 

La génesis de la obra fue un proceso de dos años y medio que inició como revista virtual, se recopiló el material, pero faltó capacidad técnica para concretar la revista, lo que dio paso a pensar en una antología.

          Entre los 13 antologados encontramos diversidad de profesiones: profesores, enfermeras, abogados, sicólogas, bailarinas, coreógrafas, diseñadoras, artistas visuales, arquitectos, administradoras de empresas, estudiantes, directores teatrales, asesoras inmobiliarias, lo cual los convierte en un interesante grupo híbrido, cuyos objetivos culturales convergen en la literatura, como un medio de realización personal, un acto muy loable, en este mundo de alta velocidad donde convivimos, pero nos olvidamos de ser nosotros mismos.

          Otros integrantes del Colectivo literario, que dirige el escritor y académico Adrián Díaz Aguirre, son: Mario Gallardo Flores, Diego Bolaños Castro, Vilma Segura, Paco Ramírez Solano, José Acedo Cantón, William Sánchez Coto y Sergio Orellana. Los miembros del Colectivo Literario que han publicado son: Adrián Díaz Aguirre, Francisco Hidalgo Mora, Tulsi Díaz Alpízar y Francisco Vallejo Fernández. El grupo me designó miembro honorario y padrino, una distinción espiritual que agradezco mucho.

          La publicación de la antología HILOS SUELTOS es una gran oportunidad de dar a conocer los trabajos literarios de sus miembros, lo cual posibilitará mayor proyección como grupo cultural sin fines de lucro, y como elemento nucleador, para fortalecer la cultura nacional desde su instancia independiente.

Muy importante la declaración de los principios del Colectivo Literario: “Nuestra única metodología consiste, en crear y compartir, posibilitando espacios de libertad, para que los expositores se sientan cómodos y, sobre todo, respetados en sus manifestaciones, creativas, ideológicas y estilísticas”.

 

          Al leer las creaciones de los 13 creadores de la antología “Hilos Sueltos”, se observa una preocupación por ejes temáticos plurisignificativos, a saber: el amor, el silencio, la soledad, la libertad, el erotismo, lo cuántico, la muerte, la niñez, el arte, lo virtual, la juventud, los valores, la poesía, la pandemia, la indigencia, la impasibilidad ante la pobreza, los migrantes, la burka, los espectros, lo religioso, los superpoderes, la desestructuración de la rutina, los sistemas indiferentes, la vida después de la agresión, los exámenes existenciales, la libertad interior, las conjugaciones mitológicas, la invasión cruel, la tecnología de la modernidad, la cosificación, el mundo futbol, los sueños infantiles, el mundo onírico, el ser humano integral…

          Cada uno de los 65 textos de esta antología, integrada por siete hombres y seis mujeres, sea en poesía, narrativa o prosemas, deja leer interesantes mundos creativos y personales, deseosos de compartir su ideario con los demás. La literatura es una manera de comunicar nuestra visión del mundo.

Deseo que continúen con su contribución humanista y voluntaria, en favor de la causa literaria desde Costa Rica. La cultura la forjamos entre todos. Los grupos independientes, como el COLECTIVO LITERARIO, permiten la extensión de ese alcance, al creer, crear y crecer en libertad. 

Señalaba José Martí: Hacer es la mejor manera de decir. Desde el 2018 hasta la fecha han cumplido con una tarea maravillosa, desde La Uruca hasta Zapote, en San José, Costa Rica, incorporando a quienes deseen sumarse, voluntariamente, a una cruzada literaria, de mejoramiento espiritual e integral del ser humano.

***

Me ha dado un gran gusto apoyar y dar a conocer los ingentes esfuerzos culturales del Colectivo Literario, y de dos de sus integrantes, en medios como Odiseo en el Erebo, dirigido por el gran poeta y humanista salvadoreño, Lic. André Cruchaga. Suplemento Perfiles Anexión, Periódico Guanacaste a la Altura y Diario Extra, como puede deslindarse, seguidamente:

1.    Miguel Fajardo. Colectivo Literario Hilos Sueltos. Guanacaste a la Altura, noviembre del 2022, p. 4.

 

2.    Miguel Fajardo Korea. (19-11-2022). https://www.guanacastealaaltura.com/colectivo-literario-hilos-sueltos/

 

3.    Miguel Fajardo. Colectivo Literario e Hilos Sueltos: expresión del pensamiento libre. Guanacaste a la Altura, febrero del 2024, p. 4.

 

4.    Miguel Fajardo (febrero del 2024). https://www.guanacastealaaltura.com/colectivo-literario-hilos-sueltos-expresion-del-pensamiento-libre./

 

5.    Miguel Fajardo. Adrián Díaz en la memoria del silencio. Perfiles, Guanacaste, mayo-junio 2011, p. 16.

 

6.     https://odiseoenelerebo.blogspot.com/2020/05/miguel-fajardo-korea-f-rancisco-vallejo.html

 

7.    Miguel Fajardo Korea. (15 de mayo del 2021). https://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/449795/el-orbe-po-tico-de-adri-n-d-az-aguirre

 

8.    http://odiseoenelerebo.blogspot.com/2022/09/esferas-de-la-memoria.en acronos-de.html.

 

9.    Miguel Fajardo http://odiseoenelerebo.blogspot.com/2022/09/esferasa-de-la-memoria-emn acronos

Destaco que dos de los miembros del Colectivo Literario son oriundos de Guanacaste: Adrián Díaz Aguirre y César Andrés Espinoza y, en el marco del Bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, el lanzamiento de la antología HILOS SUELTOS, tiene alma de Guanacaste y, por ello, es otro motivo de celebración.

Asimismo, ambos poetas están incluidos en mi libro antológico. GUANACASTE: POESÍA ENTRE SIGLOS (1824-2024), que está por  publicarse en la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia (EUNED, 2024: 436 pp.). Mis parabienes, entonces, a Adrián y a César, por un doble logro en la difusión de su trabajo poético.

Finalizo con las sabias palabras del Gran Maestro de la Cultura costarricense, don Joaquín García Monge: “Este mutuo conocimiento de cuanto somos -y es mucho- esta generosa aspiración a ir juntos a la cita con nuestro común destino, nos hará invencibles. Estaremos unidos por la cultura, amasada con sangre y espíritu” (31 de diciembre de 1966)

¡Albricias!, al COLECTIVO LITERARIO y a su antología HILOS SUELTOS! (Amazon 2024:160).

 

Nota: Texto leído en el Centro Cultural Musulmán,

en San José, Costa Rica, el sábado 20 de julio del 2024




 

domingo, 21 de julio de 2024

GUANACASTE EN EL MARCO DEL BICENTENARIO DE LA ANEXIÓN

 




GUANACASTE EN EL MARCO DEL BICENTENARIO DE LA ANEXIÓN

 

Lic. MIGUEL FAJARDO KOREA

 

Premio Nacional de Educación de Costa Rica

minalusa-dra56@hotmail.com


Miguel Fajardo, Costa Rica


El 25 de julio no debe convertirse en un feriado más, sino en una toma de conciencia integral para valorar dicho acto cívico-político. Hace dos siglos, los habitantes del Partido de Nicoya decidieron su anexión, agregación, incorporación o unión a Costa Rica, mediante un cabildo. Su lema pedestal “De la patria por nuestra voluntad”.

 

GUANACASTE proviene del azteca “Quauhnacaztli”, que significa “árbol de orejas”. En ese sentido, cuenta con 10 140 kilómetros cuadrados y 410 055 habitantes, desglosados de la siguiente manera: 202 668 mujeres (el 49,3 %) y 207 987 hombres (el 50,7 %) hombres. Guanacaste representa un total del 7,8 %    de la población costarricense.

 

Guanacaste se agregó a Costa Rica, el 25 de julio de 1824.  El lamentable decreto gubernamental N. 20 del 18 de octubre de 1915, de Alfredo González Flores, le cercenó a Guanacaste un total de 1177 km2, correspondiente a los territorios peninsulares (Lepanto, Paquera y Cóbano), de esa manera, los 11 317,5 km2 que tenía Guanacaste, se redujeron a 10 140 km2. Guanacaste reclama justicia a su historia desde hace 109 años.  Es hora de la rectificación. La decisión jurídica debe ser reivindicativa.

 

El bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica llama a reflexionar acerca de la grandeza de este hecho histórico. Sin duda: “De la Patria por Nuestra Voluntad” (1824), la gesta de la Batalla de Santa Rosa (20-3-1856) y el ¡Viva Vargas! (8-12-1937), son los llamados colectivos más importantes en nuestra historia provincial.

 

El Partido de Nicoya, con rango autónomo, determina soberanamente su independencia de España, el 26 de octubre de 1821, y decide unirse a Costa Rica, el 25 de julio de 1824; de esta manera, Guanacaste florece con huella decidida en el corazón radiante de la Patria. Un destino común encauza a los dos pueblos: ambos caminan hacia ideales de paz, progreso y hermandad. ¡Honor al cabildo nicoyano, presidido por Manuel Briceño!, con el inmortal grito “De la     Patria por Nuestra Voluntad”.

 

La Anexión tuvo que ratificarse en varias oportunidades, ante las pretensiones extraterritoriales que pretendían apoderarse de Guanacaste. Cabe exaltar el rechazo guanacasteco a la invasión de Manuel     Quijano, en 1836. Esa defensa apasionada fue posible porque la Anexión del Partido de Nicoya representó un hito arraigado en la historia grande del Guanacaste Eterno.

 

Asimismo, en nuestro territorio, se libró la más fervorosa defensa de la soberanía y la independencia contra intereses foráneos, con la histórica batalla de Santa Rosa, el 20 de marzo de 1856.

 

La Asamblea Legislativa declaró el Benemeritazgo de la Patria para los 25 firmantes del Acta de la Anexión, el 6 de julio del 2017, que hizo justicia cívica e histórica, a quienes engrandecieron las raíces de nuestro territorio, a saber: Manuel Briceño Viales, Toribio Viales Cabrera, Ubaldo Martínez Reina,  Manuel García Mendoza, Juan Felipe Gutiérrez, Antonio Briceño Viales, Roque Jacinto Rosales Montoya, José María Jaén Marchena, Saturnino Gutiérrez Vargas, Blas Félix Rodríguez Moraga, Agustín Briceño Viales, Laureano Montes, Felipe Santiago Medina González, Timoteo Acosta Viales, Manuel Sobenes García, José de la Encarnación Fernández Tenorio, Casimiro Ortega Lara, Desiderio Dinarte Espinoza, Bisencio García, Sebastián Gómez, José Felipe Gutiérrez Briceño, José Anacleto Zúñiga, Gabriel Mojón, Juan José Viales Cabrera y Toribio Toruño Delgado.

 

A Cupertino Briceño siempre se le ha considerado como el líder de dicha iniciativa. Algunos historiadores sostienen que, en el momento de la firma del Acta de la Anexión, estaba fuera del país. Él ejerció cuatro veces como alcalde de Nicoya, en 1825, 1833, 1836 y 1839. Su aporte es decisivo. De hecho, fue Cupertino Briceño, como alcalde de Nicoya, en 1825, quien tuvo que firmar y presentar la documentación y el acta de la Anexión ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica, con el lema “De la Patria por Nuestra Voluntad”.

La Asamblea Legislativa aprobó hace siete años el Benemeritazgo para los 25 firmantes –todos hombres- del Acta de la Anexión. Valdría la pena que los historiadores y las universidades indaguen, en relación con el aporte realizado para dicha gesta, tanto por las mujeres, los indígenas y los negros, pues hará justicia a quienes engrandecieron las raíces guanacastecas integrales.

La Anexión de Partido de Nicoya a Costa Rica, gestada hace 200 años, nos da la distancia histórica para analizar otras perspectivas que, en conjunto, ayudan a seguir completando la Anexión, con     propuestas holísticas, que propicien una mayor integración y equidad, en beneficio de las mayorías. Desde sus ejes, se reflexiona que, para ser mejores ciudadanos y poder insertarnos en el mundo globalizado, es imperativo conocer lo siguiente:

 

¿Quiénes somos?

¿De dónde venimos?

¿Hacia dónde vamos?

¿Cuáles son nuestros patrimonios?

¿Cuál es el valor de nuestra identidad cultural?

 

Nadie valora lo que no conoce, por pereza, o ignorancia.

 

En la década de 1930, el “Partido Confraternidad Guanacasteca”, liderado por el Dr. Francisco Vargas Vargas (1909-1995), Benemérito de la Patria, efectúa otra lucha anexionista por la justicia y el desarrollo, exigiendo solución a la pobreza, emigración, enfermedad, analfabetismo, opresión, desesperanza y muerte; con el respaldo de los guanacastecos, a quienes su líder llamó “mujeres altivas” y “hombres machos de la pampa”.

 

Vargas Vargas se opuso a que el único destino de los guanacastecos fuera “Trabajo, taquilla y tumba”. En sus arengas, dijo que: “Todos somos uno en el ideal de todos”, abrazados en un solo clamor por la reivindicación.

 

A 87 años del grito ¡Viva Vargas! y el Partido Confraternidad Guanacasteca (8-12-1937), debemos reconocer, que esa gesta reivindicadora significó otro proceso para seguir completando la Anexión abierta.

En esa línea, se sustenta el análisis de la realidad histórica, cultural, socioeconómica y política de nuestra provincia, a bien de promover la contextualización curricular y la pertinencia intercultural, para trazar una ruta educativa con las expectativas provinciales.

 

Desde hace 18 años, Guanacaste promueve la contextualización curricular, mediante el programa “Vivamos la Guanacastequidad”, propuesto por Marco Tulio Gardela.  Se sustenta, jurídicamente, en el Decreto Ejecutivo 33000-MEP, del 16-12-2005, publicado en La Gaceta Núm. 70, del 7-4-2006.

 

Marco Tulio Gardela definió que: La Guanacastequidad es el conjunto de características distintivas que configuran la identidad guanacasteca, forjada en el río del tiempo con el cincel cotidiano y los acontecimientos trascendentales.  Así, en la personalidad cultural de Guanacaste refulgen la Gran Nicoya inmemorial, la ingente Hacienda Ganadera, el acto indeleble de la Anexión, el heroísmo del Batallón de Moracia, el resplandor ambivalente de las Minas de Abangares, la gesta del Partido Confraternidad Guanacasteca, el efecto culturizante del llano, la magnificencia de su folcklor, la agricultura tradicional, el oficio culinario, el dialecto vernáculo, el arte castizo y los símbolos regionales.  (Gardela,2014:1)

 

Por su parte, Leonardo Garnier aduce que la  Guanacastequidad es la construcción de una perspectiva contextualizada del currículum nacional para una provincia que trata de rescatar, preservar y hacer evolucionar su cultura propia que es, además, una cultura que, a través de diferentes expresiones artísticas, culinarias y productivas nos ha marcado a todos los costarricenses (Garnier, 2009).

 

El ser guanacasteco se identifica con sus emblemas más significativos: el himno, la bandera y el escudo; el guanacaste como árbol nacional, desde el 31 de agosto de 1959; su legado sabanero, la huele noche, el río Tempisque, la península o el golfo de Nicoya, pero, sobre todo, sus habitantes en los 11 cantones.

 

Guanacaste es la “Provincia Folclórica”, que se difunde por los ámbitos de la pampa, con leyendas, tradiciones, costumbres, gastronomía, lenguaje, festividades populares como la Virgen de Guadalupe, la Yegüita o el Santo Cristo de Esquipulas.

Igualmente, el uyuyuy: grito potente, uniforme y continuo, es una respuesta del sabanero al bramido del toro. Asimismo, las bombas, tallas y retahílas; la danza, la poesía, su música y las canciones, con las parranderas, la cimarrona, la marimba, el quijongo, la carraca, y el autóctono ritmo procedente del galope del caballo. Es la herencia triádica del Guanacaste eterno: indígena, española y afro mestiza.

 

Con la reflexión de este significativo bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, no se puede desconocer los lunares de pobreza, exclusión e injusticias que aún prevalecen en el Guanacaste de todos.

 

Cada uno de sus habitantes debe luchar, fuertemente, para que esta región no solo   sea el megaproyecto de un Guanacaste Ajeno, sino una provincia donde se pueda vivir con dignidad, la que nos merecemos todos sus habitantes, desde hace 200 años, cuando se dio el grito pedestal, que engrandeció a Costa Rica: “De la Patria por Nuestra Voluntad”.

 

¿Cómo podemos llevar a cabo la guanacastequidad?  El mejor ejemplo lo están dando las universidades públicas del país, donde sus editoriales han estado reeditando obras que reestablecen y recuperan la importancia coyuntural de Guanacaste dentro de la historia patria.

 

El Consejo Editorial de la EUNED me designó como encargado de la colección cultural “De la Patria por nuestra Voluntad, 200 años”, que editará los libros que, en mi criterio estoy recomendándoles, y que focalizan la importancia de Guanacaste desde diversos ámbitos del saber y el quehacer cultural.

 

         En esa línea, el 17 de julio presentamos en la Ciudad Colonial el primer tomo de dicha colección: “Nicoya: su pasado colonial y su Anexión o Agregación a Costa Rica” (EUNED, 2024: 365 pp.).  El segundo volumen es mi antología “Guanacaste: poesía entre siglos (1824-2024: 436 pp.), donde se encuentra seleccionada la poesía de 77 autores de los 11 cantones de la provincia. En dicha antología, se encuentra incluida la colega Aracelly Bianco, quien forma parte del personal del Liceo Laboratorio de Liberia.

 

Asimismo, la Editorial de la Universidad Nacional editará, próximamente, la antología “Cuentos y otros escritos de Guanacaste”, en coautoría con Santiago Porras, donde se compendia la obra de 27 autores fallecidos de Guanacaste (EUNA, 2024:382 pp.).

 

Desde el año anterior, organizamos el Festival Centroamericano de Poesía Guanacaste Eterno, que tendrá presencia, con gran ventaja, desde luego, en nuestra casa liceísta, donde les traeremos a dos escritoras de gran trayectoria: Mía Gallegos y Carmen Carrillo, de Costa Rica y Belice, el 5 de setiembre a las 9 a.m.

 

 Esta 2ª. edición del Festival Centroamericano de Poesía Guanacaste Eterno 2024, dedicado al bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica (1824-2024), reunirá a siete poetas del istmo: Carmen Carrillo, de Belice; Mateus Kar, de Guatemala; Eleonora Castillo, de Honduras; Krisma Mancía, de El Salvador; Andrés Moreira, de Nicaragua; Manuel Montilla, de Panamá y Mía Gallegos, de Costa Rica.

 

Los poetas invitados compartirán sus actividades en seis cantones de la provincia de Guanacaste: Liberia, Nicoya, La Cruz, Bagaces, Cañas y Tilarán, con lo cual, los invitados presenciarán manifestaciones culturales y artísticas de los lugares visitados, en una realimentación que busca compartir todo aquello que “nos hace humanos”, parafraseando a Terencio, el dramaturgo latino,

 

     En el bicentenario de la Anexión, agregación, incorporación, unión, se torna imperativo erigir un monumento en homenaje a la Anexión del Partido de Nicoya, no solo a los firmantes, sino a su pueblo, que atestigüe la grandeza integral de ese acto cívico, histórico y político.


En la conciencia de la Anexión: no queremos un Guanacaste ajeno.  ¡Vivamos la Guanacastequidad, con alegría y compromiso, por ser mejores en el bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya!


Concluyo con las palabras del gran líder, Dr. Francisco Vargas Vargas: “Nosotros no somos más que el puente sobre el cual pasarán las futuras generaciones”. Ese es nuestro compromiso individual y colectivo:  ser mejores cada uno, para engrandecer el legado por y para el Guanacaste eterno que amamos.  Así sea.  Gracias.




lunes, 24 de junio de 2024

“Los Hijos de Caín” o EL REGRESO DE LAS CENIZAS -de Hautefeuille al Montparnasse-

 

Carátula de Cadáver Baudelaire


“Los Hijos de Caín”

o EL REGRESO DE LAS CENIZAS

-de Hautefeuille al Montparnasse-

 

 

 

… ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!...

…De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,

¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,

ritmo, perfume, fulgor ¡oh, mi única reina! —

el universo menos horrible y los instantes menos pesados?...

CHARLES BAUDELAIRE

 

 

 

Que no sea el poema carne dada a los gusanos, que no sea el poeta caro data vermibus. Tengo enfrente “Cadáver Baudelaire”. Habrá entonces que recurrir a la necroscopia como recurso, como único procedimiento posible para retornar de las cenizas a la carne corrompida, y, de esta, a la belleza.

 

No será fácil este recorrido por la congoja y la pesadumbre, este cruento vaticinio, –si no inventario– de la descomposición manifiestas. Hay podredumbre en la atmósfera. Ante la peste, el poeta estrecha sus fosas nasales, dilata y afina sus pupilas –la pesadilla es evidente e inevitable–.

 

…Nunca es posible sostenerse en las vértebras del caos, sin que la lucidez se abra al vacío…

 

Ante el insomnio, solo queda la posibilidad de cartografiar las oníricas evidencias de una decadencia en marcha. El poeta nos propone una ventana terrible, en donde, pese a todo, crecen pacientemente los jazmines de la ternura.

 

Veo al poeta, lo imagino en cualquiera de los dos posibles lados del rosetón, aferrado a su taburete, divagando en el infinito y sacando de sus pulmones a las criaturas alucinadas por Ernst. Intentando aliviar los espasmos que provocan las utopías perversas. Dialogando consigo mismo, –no con Dios– sobre lo que pudo ser un paraíso que trasnochó en [mundo-ciudad-país] ahora, en franco deterioro, en declive.

 

…el país es este opio de tedio, un mundo infame para respirar, un corazón

 con la dulzura de lo fúnebre…

 

Cruchaga es un autor abundante y fecundo, pasional, frenético y distópico. Un poeta contundente y feroz que nos tiene acostumbrados a durísimos registros forjados desde su presente y su memoria. Poesía reflexiva y desgarradora, fiel al recuento de lo que acontece en sus paisajes y entornos próximos.  La mirada en André Cruchaga es siempre una poética franca y doliente que no rehúye a las evidencias del exterior, que no esquiva los cataclismos internos, las sacudidas que acontecen en su espíritu.

 

…A lo largo de todas estas calles, se advierten los milímetros de miedo…

 

…Parece que la lluvia zozobra en medio de pañuelos fríos / parece que las paredes no detienen este drama onírico / recuerdo los litorales rotos de los malos engendros / tampoco sé si es el mismo ardor de los tejados a lo largo de las semanas…

 

Recorrer al poeta y sus cantos es disponerse a viajar por: Espejos funerarios y sus antípodas, hacer una pausa en Estación Huidobro, franquear Lejanías Rotas y precariedades, ir al Umbral de la sospecha o al Vacío habitado, disponerse recorrer Camino disperso y el Viaje cósmico, adentrarse en Motel o en la Ecología del manicomio, observar Cuervos imposibles y entregarse al Oficio del descreimiento y a la Metáfora del desconcierto, escalar la Noción de la extrañeza o descender al Sepulcro de la tierra.    

 

Ya en este último título “Sepulcro de la tierra[i]” el poeta da asomo a un […canto que alude al desencanto...] […Hay en sus líneas desesperanza y aturdimiento, cansancio y hastío, dolor por los síntomas de la vida en descomposición, desilusión de país[ii]…] En esta nueva propuesta que ha decidido bautizar Cadáver Baudelaire, el poeta condensa todo su arsenal simbólico y sus recursos escriturales para edificar, en 87 fragmentos (poemas), un colosal y sórdido verismo continuado. El poemario es un todo fraccionado, pero hábilmente entretejido, que opera como una suerte de inventario de la decadencia donde el autor sintetiza las visiones y percepciones históricas por las que ha pasado su país y de las que sin duda ha sido testigo. Esta nueva pieza lirica constituye una atenta y dolorosa auscultación de un periodo específico que comprende seis años (2016 - 2022), un recuento de las evidencias y los cambios que padece la patria del poeta. 

 

En un breve mensaje que recientemente ha llegado a mi buzón de voz el autor de Cadáver Baudelaire me comparte:

 

[…es un poemario excepcionalmente escrito y trabajado durante todos esos años, mismo que acoge y recoge las visiones y percepciones históricas por las que ha pasado el país. Supongo que ahí está el aire y el existir de un país enfermo, sus goces falsos y sus cansancios sociales que lo han llevado a una tempestad poco convaleciente…]

 

Fragmento a fragmento el autor de Cadáver Baudelaire construye un sólido y pulido mosaico que sostiene el discurso poiēmatikós, mismo, que opera como una suerte de sustrato o sedimento (socioideológico) desde el cual, poco a poco, el autor va levantando un intrincado andamiaje de visiones, personajes, accidentes, intersticios, y LOCUS –en tanto pequeños lugares en los que  acontecen eventos y dinamismos sociales, –si se quiere cotidianos e inadvertidos–, que de algún modo son reflejo o resultante de vidas inquietas y apesadumbradas. Eventos sobrevenidos en microgeografías donde la “cosa-humana” interactúa, escenifica y expresa –muchas de las veces en silencio– sus convulsiones. Criaturas que, sin saberlo, atienden y ejecutan una partitura invisible, que, sin embargo, es la que dicta y direcciona sus vidas. Sutilmente, el autor nos habla de la fragmentación, el automatismo y la enajenación del espíritu humano. Nos delinea, bosqueja, revela y evidencia escenarios y circunstancias que lentamente han arrastrado a un “territorio-país”, –el suyo– y el de sus prójimos, a un estado de metástasis donde el “corpus social «vivus Mortuus»” no es capaz de percibir su propio cadáver.

       

…Nadie se inmuta. Una manera de hacerlo es vaciar el silencio en una piedra; al otro lado de la calle se superponen las obscenidades del viento. Uno sabe que morir, es otra forma de rebelarse, una especie de ajustar cuentas ante lo que nos tortura…

 …En el mundo galopan bocas y miserias de niebla. Hay aves de rapiña, también, en la sal de la almohada, en la injusticia y el odio de este país donde todo es sombra y fila de gritos…

…Uno no puede fiarse de los espejos de los mingitorios, ni de ajos sostenidos en la viga del tabanco, ni del espantapájaros alrededor de la decrepitud. En fin, no se puede fiar del historial de la realidad y los deseos: la razón es solo otro cadáver, entre tantos cadáveres que se van acumulando la ponzoña…

 

Con una ferviente paciencia de artesano, el hablante lírico (el yo) en actitud carmínica observa y recuerda, recuerda y construye, construye y expresa las pesquisas y evidencias recogidas en una suerte de String of beads, donde como en un rosario, el lector puede palpar y reconocer las causas y los efectos de la putrefacción.

 

Cadáver Baudelaire de André Cruchaga comporta un sesudo ejercicio escritural, donde es ostensible la intención de contravenir las posibilidades del código. Es patente el propósito del autor por intentar una reelaboración en el ámbito del lenguaje de la “experiencia vital”, para transformarla en una experiencia esencialmente literaria. De algún modo estamos frente a un ejercicio de transgresión del lenguaje, donde Cruchaga, pese a intentar y procurar un giro estilístico, mezclando en esta ocasión de modo distinto sus recursos habituales, no abandona del todo su particular y usual forma de enfrentar el texto y disponer su arquitectura.

 

No son poco los lectores y críticos literarios que han reconocido en el autor salvadoreño el uso continuo de todo el arsenal escritural que caracterizó a las vanguardias: la asimetría semántica, el contra sentido, la polifonía y la polisemia, la dialéctica, la inversión de la metáfora[iii]. En el prólogo propuesto para el libro Lejanías Rotas, el escritor Alfonso Fajardo acusa al poeta de Autodefinirse como poeta surrealista, –aspecto que no comparto del todo–, pues, aunque Cruchaga está hondamente influenciado por los registros del surrealismo, no percibo que sea la intención del bardo autoproclamarse como poeta surrealista. Pero en todo caso, sí son acertados algunos de los aspectos que menciona el poeta Fajardo: “…Cruchaga le imprime al lenguaje todas las técnicas de la vanguardia del siglo XX, la escritura automática, lo onírico, lo maravilloso, la imagen visionaria, el oxímoron” ... En la misma línea de análisis, el académico español José Siles González va más allá en el prólogo de Vacío habitado, y ahonda con elegante claridad en estos entrelazamientos, extendiendo su análisis a categorías como la estética pan-sensorial, la sinestesia y la utilización del recurso fractal. Advirtiéndonos, además, a los lectores:

 

“…Pero más allá del lenguaje fractal, los avances de la ciencia cuántica, el creacionismo o la sinestesia empleada por diferentes ismos … … tal vez lo crucial en la poesía de Cruchaga radique en algo que es mucho más elemental y compartido por el universo poético: la falta de sentido de la vida… [iv]

 

Y aquí probablemente Siles González, sin aún saberlo, proyecta e intuye las claves y los signos ocultos que darán sustento y permitirán vislumbrar los detonantes, las búsquedas, los delirios y las obcecaciones que dieciséis años después se erguirán como un laberinto vertical escheresco bajo el sugestivo título de Cadáver Baudelaire.

 

Cruchaga es un poeta que entiende, al igual que Charles Pierre que “…La poesía, en sus alcances más amplios, hace referencia a la ’operación de la imaginación‛ que consiste en transformar la naturaleza en una obra de arte…”[v]  Probablemente de ahí se derive la necesidad del autor salvadoreño por ser un “constructor creativo” que exprime y fuerza las posibilidades del lenguaje, llevándolas en apariencia, al dislate. Sin embargo, lo que como lectores podemos percibir como sinsentidos en algunos segmentos de los poemas propuestos en Cadáver Baudelaire, – los cuales el autor en, todos los casos, destaca utilizando la cursiva– son en realidad fragmentos que operan como mecanismos, y/o recursos, al que el autor deliberadamente recurre en un exacerbado intento por comprehendere –a sabiendas– de que el lenguaje no siempre es suficiente para desmontar las causas del sufrimiento latente y la angustia irremediablemente instalada en el día a día de la criatura humana, de la cual el poeta,  como no podría ser de otra manera, se sabe parte.

Cruchaga sufre su terruño. Siente en carne propia la agonía que sobrelleva su tribu ante las constantes ondulaciones de la historia-país. Va al pasado y busca. Regresa al presente y calibra. Disecciona lo ya muerto, y su imaginación poética, muy a su pesar, atisba, modela, propone y conjetura un turbio, confuso y, por tanto, incomprensible futuro.

 

Cruchaga padece la postmodernidad del siglo XX prolongada y condensada en el siglo XXI, probablemente de igual forma como Baudelaire padeció lo suyo, enfrentándose a las dislocaciones propias de una época de muchos cambios políticos, sociales, económicos y tecnológicos que marcaron profundamente a los individuos  de la naciente “modernidad” del siglo XIX, caracterizada esta por una sociedad desarticulada por los efectos propios de la segunda fase de la revolución industrial, en donde lo que se inhalaba era el cambio constante,  la incertidumbre y  el temor, eso que Marshall Berman define en “Todo lo solido se desvanece en el aire”, refiriéndose a la experiencia histórica como una experiencia vital de los individuos frente a la permuta. Circunstancias también recogidas y expresadas, sin duda alguna, por los artistas, escritores y los filósofos de esa época, en cuyas obras reflexionaban sobre los síntomas del impacto producido por estas nuevas vivencias.

 

El autor de Cadáver Baudelaire sufre su propio Spleen, eso que en Charles Pierre se simplifica en “el fracaso del poeta” ante un mundo en decadencia, que en Cruchaga es desesperanza y frustración, desasosiego expresado en protesta y rebeldía. 

 

“…Uno vive a secas esa doble cara de los relámpagos. Cada cual llega a conocer las arrugas de la ceniza, las palabras fruncidas detrás de cada mueca flamante. Nos hundimos en calles que nos desprecian y en alianzas de espuma. El sesgo alza sus absolutos, sobre esa el mañana que no deja de ser un absurdo...”.

“…Después de todo, con las palabras procuro aliviar la asfixia que nos deja la magulladura de los que ascienden o descienden a lo siniestro. Un prostíbulo es lo menos abyecto a mis ojos y entendimiento: allí son los ideales rotos; lo inmundo, de pronto, lo encontramos en los absolutos del poder…”.

 

André Cruchaga es un poeta atónito frente a los espeluznantes imanes del abismo, un vate siempre en vértigo, consternado por la inevitable irradiación de una caída inminente.

 

 El autor de Cadáver Baudelaire padece su propia sífilis de espíritu y contagiado de pesimismo ante la impotencia de no poder expresar racionalmente –la mueca y remedo de país–, en que ha acaecido su patria, busca su flor azul. Recurre al simbolismo y al automatismo escritural como única forma de sobrellevar la pérdida de la cordura.

 

 Cruchaga construye una relación íntima con el dandi parisiense, se identifica con: “…esa alma que busca en el fondo de sí mismo un secreto, un conocimiento que escapa al común de los mortales, un conocimiento de sí que no puede ser transmitido sin horror y que condena al poeta a la soledad y a la incomprensión, a la misantropía y al dolor más incomunicable e irreparable, por tanto, irredimible…”[vi]

 

Por eso mismo André Cruchaga canta lo que canta. Sus coros surgen de ese conflicto pertinaz entre el poeta y la realidad

 

“…Hoy la tierra es salobre junto con sus muertos y deudos. Son así los mendrugos y las hambres embalsamadas, la tinta sobre el delirio del huerto. Son así las estaciones donde se ha construido el miedo. Son así las revelaciones de la historia en nuestras costillas. Es así de lóbrego el paisaje del país…”.

 

La grandeza humana decía Pascal, equivale a la conciencia que tiene uno de su miseria.

 

Hay en Cruchaga la angustia de la que nos habla Kierkegaard trasmutado en el Vigilante de Copenhague.  Hay también algo de la Náusea de Jean-Paul en el poeta salvadoreño y de esa guía, que permite al dasein encontrar una vía para el ser sí mismo, de la que nos habla Heidegger. Cruchaga es un poeta existencial. Un ser condenado a viajar constantemente del presente al pasado, intentando mediante la memoria y la observación descifrar las causas de ese abominable futuro que intuye. Una criatura que sabe le fue negado el paraíso y que, excluido del mismo, ha sido forzado a un viaje interminable. De -Hautefeuille al Montparnasse- que es como decir, del pasado al presente, del barrio que lo vio nacer a la fría lápida como última morada que significa el futuro. Ahí mismo, mausoleo donde yace olvidado bajo la sombra de su padre, el frío y ya putrefacto cadáver de Baudelaire.

 

Melvyn Aguilar/Desde el Zoo

San Salvador /El Salvador

7 /1/ 2024



[i] Sepulcro de la tierra/André Cruchaga—San Salvador, El Sav: Teseo ediciones.2021.

[ii] RICTUS, entre lo real y lo imaginario o el poema como pausa, como arte de la dilatación / Prólogo Sepulcro de la tierra/ pág.15  

[iii] bid.: pág.13

[iv] Vacío habitado de André Cruchaga o la poesía como búsqueda de un lenguaje aprehensor del sentido sin sentido de la existencia / San Salvador, El Sav: Teseo ediciones.2020 / pág.7.

[v] La modernidad y las vanguardias como aventura y descubrimiento de lo nuevo / Juan Carlos Orejudo Pedrosa / Universidad Autónoma de Zacatecas, México / FILHA, vol. 18, núm. 28, pp. 1-26, 2023.

[vi] bid. : pág.2