En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



miércoles, 11 de abril de 2012

El maricón o los señores de la noche



Yván Silén, Puerto Rico



El maricón o los señores de la noche
(Nuevo libro de yván Silén, interesante, polémico que vale la pena leer, para no hacer juicios a priori)


Yván Silén:

El maricón o los señores de la noche[1]


A Josemaría Lima, a Manuel Ramos Otero, a Néstor Barreto, a José Luis Figueroa, a Félix Córdova Iturregui, a Mirna Estrella Pérez, a Roberto Echevarren, a Dionisio Cañas, a Francisco José Ramos, a Elizam Escobar y a Carlos Vázquez Cruz, por la diferencia, por la REPÚBLICA y por la poesía.

Este libro [este ensayo] no tratará del conocimiento . . . sino de la imaginación.

                           Gary Zukav

Las cosas imposibles no existen.

                          Yukio Mishima[2]

Sócrates. . .es el hombre más impopular de Grecia porque, diciendo lo mismo del hombre más simple, piensa infinitamente más.

                          Th. W. Adorno[3]


         Quizás este ensayo resulte muy fuerte para algunas personas, pero es y resulta necesario estéticamente para el momento en que vivimos. La homosexualidad, como la vida de los poetas, como la vida de los asesinos, como la vida de los santos y como la vida de los filósofos es una forma de ser. La rebeldía es una forma de ser. El victimario es una constante de la víctima. El homosexual, como el poeta, no es un problema, es un ente radical. Esta forma de ser no tiene nada que ver con la mariconería. Porque ésta, la mariconería, es una forma oscura y frívola de ser traidor, de ser colaborador, de ser chismoso y de ser chota. Es, precisamente, el lioso cultural del anexionismo. Es el tránsfuga de su propia despersonalización. Sólamente es maricón el que se autotraiciona políticamente. Se puede ser “heterosexual”, se puede ser “lesbiana”, “travesti” o “bisexual” y ser profunda y esencialmente maricón (=asimilado).[4] El maricón es el asimilado político de la carne.

            Poeticemos: el homosexual es una rosa que el gusano del maricón devora en los crepúsculos. Una rosa del ocaso que el gusano de la noche precipita.[5] El maricón es la rosa blanca marchita de la madreselva. La persecución del homosexual sólo es comparable a la persecución que sufre el poeta-heteroradical por los maricones políticos de todas las ideologías. El silencio-burgués es una de las armas de los maricones-intelectuales. Estos “maricones”-heterosexuales (Wanda Rolón, Aníbal Acevedo Vilá, Tomás Rivera Schatz, Luis Fortuño--Ronald Reagan, George Bush, Barack Obama, etc.--) son la forma “demokrática”, “protestante”, “católica” y “pitiyanquista” de ser Caifás y de ser Pilato. Son las formas transculturales del folklore asimilista de ser “Nerón” o de ser “César”. Nerón asesinará nuevamente a Séneca y Brutus asesinará mariconamente a su íntimo amigo. El homosexual es una rosa peligrosa: Juan contempla a Jesús emocionado (Fausto contempla a Mefistófeles con los intereses de la “fama” y de la banca.)[6]

            El maricón vive atrapado paradójicamente en lo permisible de una demokracia fallida. El maricón es el “pecador” de la concupiscencia política en donde el suicidio se repite.[7] Él es el que apuesta nihilista y negativamente contra el ser. Figureando, no sabe todavía que es pérfidamente trágico. Los maricones no saben, no sospechan, que son las fuerzas consumadas de un “mal” que atenta contra el mal mismo. El maricón es la forma negativa de la homosexualidad. Es el no-ser (WU)[8] de la homosexualidad. El “gay” a veces es Yago, es la mugre o lo decrépito del homosexual y del heterosexual mismo. Ninguno es bueno y ninguno es malo. Pero este Yago, quien podría ser Xerox, es el cobarde y lo-cobarde mismo. Éste es el buhonero o el tratante. El maricón es el que se vende a sí mismo para que los bugarrones del desdén y del odio se enriquezcan.

            El maricón es perturbador para el mundo cristiano.

El nefandario es lo vulgar, es el fanfarrón. Es el que se odia políticamente a sí mismo. El sarasa es el vértigo de la posibilidad de ser poeta, de ser profesor, de ser cura, de ser filósofo, o de ser nada. El maricón es el que siente náuseas heterosexuales de sí mismo. El maricón se parece al colaborador. El maricón político es el que debe ser fusilado.  Éste se delata gobernador, legislador o presidentemente.[9] El sodomita es el tecato de la esperma derramada. Es el criminal del “hombre decente”. Es, como algunos poetas, algunos curas, el que se vicia a sí mismo en el terror de sus sueños. El maricón es la ficción de sí mismo. Es el que se deshabita o se pernocta profundamente nihilista.

El Sulamita es el que está etérea y trasgamente agazapado. Es el que se halla atrapado en el deambular de la noche. El maricón es avaro, cutre y estíptico. ¡No existe! Su “ilusión” es su propio fracaso, es su caída. El maricón es el que trafica al homosexual y lo desvaloriza, lo cretina. El maricón es el que falsifica al homosexual. Es el que lo convierte en mercancía crapulosa. Es el que lo bugarronea. Él se ha convertido en el cómplice de su status quo y del status quo. El maricón es el que intenta convertir al homosexual en las baratijas[10] de la demokracia y de la postmodernidad. Es el que intenta convertirlo en “botón”, en agujas, en baratijas en el mercado de las pulgas.

El maricón es una forma de machismo y del machista; es un atentado de la moral establecida contra el homosexual. El maricón se escandaliza cuando algún poeta lo convierte en literatura, o cuando algún filósofo lo convierte en filosofía. El maricón, ofendido ante el vocablo, confundiéndose falsamente con el homosexual, es el ente que se cree intocable. El maricón es el Yago del Erebo. El maricón es la ficción y la despolitización misma. Es un suicidio suspendido que no termina de entregarse a su propio suicidio.

El maricón es como los judíos: todo el que habla mal de ellos (el que lo nombra, el que lo recrea o lo descrea estéticamente) es antisemita o es homofóbico. El sionismo, la homosexualidad o el machismo son las áreas innombrables de los ghettos de la mariconería despolitizada. El maricón no posee lenguaje. Es afásico. Pero el sionismo es una forma del fascismo instituida yanquistamente. El machismo, como el maricón, es una de las formas de crueldad. El maricón odia al homosexual y lo desprecia machistamente. El maricón ni ama ni se ama. Pero el homosexual es el dolor y la angustia de esta sulamita. El pederasta no puede asumir políticamente al homosexual, porque está denigrado: Xerox está copiado yanquistamente; Xerox se ha denigrado a sí mismo en la denigración del poeta.[11]

Pero este dolor no puede ser mencionado por un heterosexual, porque entra a lo pecaminoso, a lo blasfémico o a lo “feo” del maricón. La confusión no es inocente. La confusión es la estructura misma de la maldad. Ésta es lo desagradable (=disgusting). Esto es lo terrible: el maniquí es, pues, la ideología y el slogan del “ángel” (del mensajero, del aparecido, del fantasma). Aun así, su “belleza” bugarronizada es una mera apariencia[12] (un callejón, un zaguán, un letrero de neón) en donde se oculta siniestramente para no-ser. Nombrarlo es alumbrarlo. El maricón o los señores de la noche lo iluminan. El maricón está fluoroscopiado por la poesía radical de los antiensayos.

El homosexual, como el heterosexual, tiene miedo de hallar al maricón en el camino político de su maldad, porque éste es el traidor que “trabaja” burocrática y mercenariamente a las órdenes de los invasores. Todo ente que traiciona amorosa y políticamente mariconea. El maricón es Lady Macbeth. El bardaje es sórdido. Él es el que planea el asesinato del homosexual. Él es el pedófilo del homosexual que lo distingue y lo humilla. Él es el padre. Él habla de la frialdad emocional del padre. Hablar del maricón es hablar también de la “muerte de Dios”. Es hablar del “suicidio de la madre”. El maricón es la forma ideológica de no-ser. ¡Es el no-ser mismo!

                                                     *****

Porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

              2da. de Corintios 3: 6.

Ciencia, arte y filosofía   crecen ahora simultáneamente en mí hasta el punto que. . .engendraré centauros.[13]

                 Federico Nietzsche

Este ensayo de El Maricón, aunque a algunos lectores de lo-accidente (o del accidente) les parezca “homofóbico”, “desgarrador”, “indecoroso” o impropio, es (su esencia nos es fundamental) un ensayo metafilosófico, antisociológico y político. El ensayo minotauriza. Porque la ideología del maricón, con sus grandes excepciones, ha prostituido la “fama” y la fama que lo prostituye ha contaminado a su propia ideología.[14] El círculo es inevitable. El maricón, muy a pesar suyo, no posee espirales.[15] Su laberinto está cerrado, porque Dédalo ha sido sodomizado por la bestia. Luego ha sido ahorcado. ¿Necrofilia? La plebe aúlla frenéticamente en las esquinas de la noche.

El maricón no posee el banquete,[16] ni posee la santa cena de Jesús,[17] ni posee la muerte de mamá.[18]  Él es el que necesita urgentemente de la atención. Él sabe, este es su escándalo, que habrá sexo, pero no habrá ternura y existe la posibilidad terrible de que no haya amor. Él es el ente del anonimato, del olvido y de las noches desiertas. Lo demás es el circo; lo demás son los sementerios.[19] La crisis de la homosexualidad estriba, puedo equivocarme, en que sus ideólogos no pueden distinguir claramente, porque la distinción es intuitiva, entre el maricón y el homosexual. Y es aquí precisamente, en esta polaridad, en donde acontece la crisis de los ideólogos de la postmodernidad: el juego literario, la desmoralización, la despolitización, el desequilibrio y la yanquización no son suficientes. La sociedad de los maricones, como la legislatura de sus senadores, se avería y se gangrena.

El homosexual es para el maricón el espejo inalcanzable de lo sublime. El homosexual es para el maricón lo inasequible mismo de su ser “otro”.

---Oh, my gosh!

            Pero como el juego es dialéctico y es fatal, el homosexual verá en el “otro” su propia tragedia. El maricón es profundamente trágico. Hay críticas: el homosexual enjuicia la crítica de la razón impura del otro, y éste pretenderá enjuiciar la crítica de la razón sarcástica. El maricón será siempre una caída. Será siempre un oportunista y una vulgarización en los callejones de Santurce, en los zaguanes santinistas de San Juan o de los barrios obreros de la ficción de los colaboradores. Ficcionizar será siempre una posibilidad de la libertá consigo misma, o el conflicto político de la traición. Lo que el homosexual ve en el “otro” es la ruina de su propio deseo. El BHAGAVAD-Guita dice: “Cuando el deseo se apodera de los sentidos la mente se corrompe. . .y la razón se arruina” (pág. 59). Lo que el maricón ve en el homosexual es el alejamiento de su escritura: ve el escollo inevitable. Ve un teatro desierto. No hay nadie que aplauda. Sólo queda el sonido del silencio y el silencio mismo como una sombra fortuita. Los asesinos funcionan tras bastidoramente. Los telones titubean.

            El queer, como el bugarrón, como los legisladores, no tiene caracteríticas propias. Son tipos. Su individualidad es una máscara, es una pose.[20] Cuando se mira sombramente al espejo en la distancia de la frivolidad, “sabe” e intuye que algo está mal. Lo demoniaco lo ha apartado del homosexual. La libertá lo ha confundido. Alguien yace a la deriva. Él supone que lo cafre lo salva del olvido. Él supone que la risa lo proteje de su burla. El “yo” del maricón, a diferencia del yo del homosexual, está mohoso. Porque este “yo” puede ser cualquiera. Este “yo” es Nadie, porque el inconsciente (la no mente, el instinto de lo terrible)  lo ha abandonado; el inconsciente (lo sin mente, la poesía misma) lo ha desamparado. El inconsciente es lo “sí mismo” en lo incierto del poeta-“queer”. Este poeta se parece a Xerox.[21] El maricón perturba el Atman.

El maricón, lamentablemente para él, se ha convertido en el polichinela de la ideología burguesa. Su “libertad”, esa mercancía de mercado que el bugarrón administra, es demokráticamente miserable. El maricón escribe “literatura menor”,[22] influenciado por Deleuze; escribe filosofía débil, influenciado por Vattimo; escribe literatura como ciencia ficción sin poder hallar las puertas de la realidad como ficción: la colonia del Estado Libre Asociado o la hipercolonia de la estadidad.

El maricón, a pesar de su lujuria y su “cultura” plebeya, es aburrido. Sólamente plenea. Es teatral como los personajes de los autos sacramentales del barroco. Fuera de su papel (¿el maricón como antiOrfeo?), no existe. Bastaría pensar en la película de Cocteau, Orfeo, para entender la miseria de estos personajes postmodernos. Sus personajes, sus panas, su legión, son los actores pirandelescos de una fábrica edipal totalmente cerrada. Su desempleo, el estar enajenado de la realidad, lo denuncia. “Ahora” se viste de homosexual para bugarronear en los baños públicos de Plaza Las Américas. La gusanera y la policía espían lo invisible. Los enajenados lo ignoran. La realidad esquiza continúa siendo patética (1984-2012).[23] El maricón ya no se elige como ilota, aunque lo sea. Su libertá-negativa está rota, porque el homosexual, que escribe extraordinariamente, que desescribe los hechos, desprecia gemela o profundamente al bugarrón. El trolo es un tipo más (un ente más) de la literatura del siglo de oro. El maricón es el San Juan de la Cruz de los espejos enigmáticos o de los vanities santateresianos.

Las universidades lo soportan, porque él siempre va disfrazado filenamente. El maricón es el bufón, el traficante, el cura retirado, el bugarrón que suple sexual y drogadictamente a la legislatura puertorriqueña y al senado yanqui.[24] El homosexual escribe. Los escritores-perros del nihilismo postmodernos,[25] los fingidores pessoneanos de la demokracia, pretenden y simulan escribir para que no suceda nada rodriguezjuliamente. La Calle 13 ha sido cerrada. El poeta “paradigmático” desescribe ante todos ellos la obra Uburei que ha sido clausurada. Latinoamérica (y España) lo extraña. La maldad está delante de los pérfidos. (Hamlet será responsable --¡siempre!-- del suicidio de Ofelia. Y en la oscuridad de la luna, Helena se masturbará nuevamente delante de París.)

El maricón no poseerá nombre propio, porque sólo seudomizado realizará su seudónimo delante de los burócratas del Erebo. El sodomita está determinado. El mundo lo carnemolidará. El nefandario es, pues, el triunfo demokrático del plebeyismo. La “élite” cultural (Luis Rafael Sánchez, Mayra Febres Santos, Mercedes López-Baralt, Luce López Baralt, etc.) se ha callado. Pero este tiempo los tornará políticos, porque los convertirá en la moda estética de lo anexionista, de lo colonial y de lo denigrante “bellamente” permitido. “El arte no . . .habla burgués.”[26],[27]

                                                   *****



[1] Este ensayo acontece entre La poesía piensa o la alegoría del nihilismo y El pensamiento canta o la jerga de la pasión. 
[2] Véase Seis piezas Nõ de Yukio Mishima.
[3] Véase Kierkegaard de Th. W. Adorno.
[4] Maricón es el que es espiritualmente traidor (magancés, cobarde, desleal y pérfido). Maricón es el hijo zángano o pendejo de Juan Bobo. O los profesores zascandiles del Departamento de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico. El maricón es el ente-gandúl del anexionismo y del oportunismo constante de los puertorriqueños. El maricón son los mendigos-ilotas de la literatura comparada.
[5] Véase “La rosa enferma” de William Blake.
[6] Todos los críticos que callan o hablan de Cátulo o la infamia de Roma en relación al “Catulo” romano se extravían en la creación caribeña de Cátulo o la infamia de Roma, porque yo sólo he leído diez poemas del “Catulo” histórico. Este es el mejor ejemplo del sentido de lo “maricón”. Esto también sucede y ha sucedido con Los poemas de Filí-Melé. Los tontos recurren a Palés Matos. Los afásicos recurren a “Puerta al tiempo en tres voces” y no a mi relación íntima con la muerte: el “suicidio” de la madre sana. Olvidan críticamente la experiencia radical de haber vivido, a través de toda mi vida, el sentido antiwittgensteineano de la muerte. (Esto desvía un poco la orientación del ensayo, pero no importa.)
[7] El sexo se convierte en la caída.
[8] Véase La danza de los Maestros de Wu Li, 27-28.
[9] Hoy, 2 de mayo del 2011, Barack Obama se ha convertido en el George W. Bush del imperialismo norteamericano. El seudo juicio a Sadam Hussein (2006) y el asesinato de Osama Bin Laden (2011) los une criminalmente.
[10] Juan tiembla delante de Jesús, pero Judas intenta venderlo en las emboscadas de la resistencia de los zelotes o en la oligarquía de la curia romana.
[11] Véase “El proyecto Xerox” en La belleza bruta (2008) de Francisco Font Acevedo y véase también La poesía piensa o la alegoría del nihilismo (2010) de Yván Silén.
[12] Véase El ser y el tiempo de Martin Heidegger.
[13] Yo sólo puedo decir bastante: engendro minotauros. La demokracia se ha tornado canallística.  Pero al fondo del Hades o del laberinto sólo puedo ser Buzo. Jesús-Buzo ha decidido bajarse de la cruz. Su voz se ha tornado clara o nebulosa.
[14] El maricón es la letra de la ideología, y ésta es la “letra” de la “moda”, de lo cursi y del narcisismo de la ideología de la “letra.”. Éste es el prejuicio radical de la clase en el poder.
[15] Véase La muerte del nihilismo (todavía inédito).
[16] Véase El banquete de Platón.
[17] Véase La Biblia.
[18] Véase La muerte de mamá de Yván Silén. Leer esta novela y no haber leído La biografía es no entender la esencia misma de la vanguardia (el enano Autores; la novia; el homosexual--Julio--; el gobernador maricón del anexionismo, del muñocismo o del “independentismo de las tacitas de té”; Alejandro, el “poeta paradigmático”; Ruth, la amante de la diáspora constante; y la figura inquisitiva del Narrador).
[19] El concepto es tomado de Joserramón Meléndes. Véase también Delirium tremen de León Félix Batista.
[20] Véase “El desconocido de sí mismo (Fernando Pessoa)”  en Cuadrivio de Octavio Paz.
[21] Véase La poesía piensa de Yván Silén. Y véase Otelo de William Shakespeare.
[22] Véase Kafka por una literatura menor de Gilles Deleuze y Félix Guattari.
[23] Véase La biografía (novela, 1984) y véase también El manifiesto del Ángel Cara de Lata (poema, 2011).
[24] Republicanos y demókratas. Véase los ensayos de Malcolm X.
[25] Véase La poesía piensa o la alegoría del nihilismo de Yván Silén.
[26] Véase Azul de Rubén Darío.
[27] El burgués es el retrasado mental de la cultura. El burgués es el “amante” de Dios en el Erebo.