En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 7 de diciembre de 2008

Mitología junto al mar_Rosario Alonso

Rosario Alonso, España





_______________Mitología junto al mar




Ella, llegó hasta el mar
con la penumbra de una luna herida dentro de la piel
y una derrota difusa encadenada a sus manos.
Trajo trozos de piel muerta pegados al zapato
que cayeron en cascada desde su tristeza,
como si una fuente dolorida volcara sus gotas
en las huellas de un camino árido.
A su paso se desmoronó la vida cerrando las salidas
y la mar abriéndole las puertas musitó su nombre.

Sus pies fueron espuma salada mecidos por el mar,
haciendo aguas se resquebrajó su coraza
y deshizo su fuerza el vaivén agonizante de una ola,
liberando la presión de un pecho malherido

Ella, llegó al mar con la angustia del último latido
buscando la voz del silencio que no araña,
anhelando ser piel en las gotas del destino.
Y se anudó a las algas para ser barca a la deriva
con la brisa dispuesta a empujarla hacia otro puerto,
inventándose una Ítaca que ondeara su nombre.

Ella llegó hasta el mar
anhelando entre las páginas amargas de sus horas
ser un cuerpo con forma de poesía.
Poseidón sacó el tridente
meciendo suavemente las entrañas del agua
y la mar volcó en la playa sus últimos poemas.

La arena convertida en papel improvisado regaló su textura.
Se modeló de los dedos que escribieron versos en su piel,
dejando sus estelas de venas palpitantes en la orilla.
Y la arena con su nuevo aspecto de tapiz del sueño
se preparó para ser tragada por los brazos de la noche
en una unión simbiótica de estrofa y agua.
a mar recogió con sus manos frías un verso de fuego
que incendió la angustia que ella trajo a cuestas
volviéndola ceniza.
La llama pulverizó la espalda sin dejar restos
de unas alas marchitas que se hicieron humo,
y surgieron nuevas plumas mojadas en su dicha
y se hizo ave Fénix.

Ella, que llegó hasta el mar desde un pozo sin fondo,
emergió de las aguas marinas que se tragaron su recuerdo.
La sal cerró sus heridas y borró las cicatrices.

Con las fuerzas vivas, renovadas, llegó a pensar
que un Zeus protector mutilaría a un nuevo Urano
para que ella recogiera de un poema lascivo
una catarata de esperma y renaciese Afrodita.