En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 28 de febrero de 2021

RITUS Entre lo real y lo imaginario

 

Sepulcro de la tierra, Andrè Cruchaga




RITUS

Entre lo real y lo imaginario

 (O el poema como pausa, como arte de la dilación)

 

 

 

Lloramos entre los rascacielos
como nuestros antepasados
lloraban entre las palmeras de África
porque estamos solos,
es de noche,
y tenemos miedo.

L. Hughes


 

El poeta inicia Sepulcro de la Tierra usando los “cifrados” de un  hombre que afirma que la escritura “automática” es un viaje de lo superficial a lo profundo de las cosas. Un hombre que dice haber encontrado el ansiado estallido del yo. Un hombre que reza: “…Sol serpiente ojo fascinador ojo mío… …Mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres…   ...la tibieza mil veces feroz de la locura aullante y de la muerte”. Un hombre que busca donde sea necesario buscar, que  viaja de lo interior a lo exterior, del presente a lo ya vivido. Un escritor que se toma el tiempo y reconstruye su mirada interrogando a ese mundo que le tocó transitar y sufrir. Un hombre que viabiliza y asume el asombro que resulta del redescubrimiento de sus ritos ancestrales. Que teje sus hallazgos identitarios, fraguando la reconquista de su geografía y su cultura, propiciando el reseteo de la conciencia para reiniciar constantemente la formulación de sus posibles y liberadores universos poéticos, aunque para ello tuviese que apropiarse de los lenguajes estéticos de la Vanguardia.

 Quiero pensar y debo pensar que el poeta Cruchaga con su epigrafía inicial nos invita a construir una suerte de metáfora, al mismo tiempo que nos alerta y/o nos suguiere algunas de las claves para abordar su poesía. 

   Un autor como André Cruchaga es un escritor cincelado en la cultura de la Modernidad, entendida esta como unidad espacio temporal, donde se proveía eventualidad y se daba cabida al cambio, al mañana; donde existía la posibilidad de futuro y donde los acontecimientos pasados proporcionaban sentido y estructura a lo pendiente. Pero también Cruchaga es un autor que ineludiblemente está obligado a operar desde la Pos-modernidad y tal vez, solo tal vez –sea ese su calvario–. Y esto, probablemente sea así, porque Cruchaga es una criatura facultada para la recordación, y de tal hado, condenada a transitar –si no a naufragar– un tiempo sin tiempo, sin sentido histórico que al parecer no da orden ni continuidad a los sucesos.  

 …Ante el terror diario, siempre se están escribiendo los mismos epitafios. / No cesa la avidez de los ungüentos, / ni los jirones de humedad en los zapatos, ni la arcilla de gemidos / sobre la hoja que pavimenta el traspatio del aliento. Antes solo era la carcoma / y vasta lluvia: siempre hay bestias confundidas por doquier…

 El que ve y no quiere ver porque duele, el que no quiere ver pero ve, porque es ineludible. El que conmemora sin querer conmemorar. El que mira hacia adelante, pero con todos sus sentidos apuntando hacia atrás. André Cruchaga es un viandante que no deja de rastrear, parafraseando a Chul Han: los viejos aromas del ayer.

 ….Uno agarra, —a veces—, pedacitos del calendario para endulzarnos...

 ….En la carcoma defectuosa de los líquenes, nos estremece la destrucción del rostro y el castillo de naipes con recuerdos desvanecidos. / Hay deseos de encapuchar tantos olvidos. /  Deseos de párpados desinfectados,/ altas voces de la culpa vaciadas en el grito…

 No poco se ha escrito sobre este inagotable autor, sobre sus hallazgos e irrefrenables dinámicas creativas, y esto, ciertamente nos hace difícil tributar en algo al análisis de su obra. He mencionado alguna vez que sus aportes son un expediente riguroso, excepcional y, si se quiere, insólito en tanto son el resultado de una voz sui géneris que, a contra pelo, ha forjado con sus scindere otras rutas de indagación. También lo he llamado “UN VIEJO TOPO” que testarudamente ha estado atareado en escindir, diseccionar y desbastar la palabra, el símbolo y sus significantes.

No es tarea fácil abordar a un autor que se empecina en desdoblar al lenguaje, que se empeña en la fractalización de las palabras como procedimiento para fracturar el significado y perturbar los sentidos, exponiendo al lector a un viaje “rizoma y barroco” de ramificaciones infinitas y vías muertas. Digo barroco por su exuberancia, aunque debería decir neobarroco, para intentar aproximarnos con mayor precisión a las configuraciones modernas de un laberinto escritural donde el descifrador transita por corredores que se interconectan entre sí, pero en donde los senderos o caminos no configuran una lógica de circuito cerrado que le lleve de nuevo al punto de partida. Sino más bien, a una disposición multidireccional y polifónica que propone un inestable equilibrio de ilusión y desilusión, duda y descifración, posibilidad e  imposibilidad.

 …Ante tanto rastrojo, enhebro mis pupilas en la tierra amortajada del tórax….

 Por lo general, insisten y coinciden los observadores de su obra en analizarla y darle sentido orgánico desde ciertos constructos teóricos y bajo la luz de posibles y recurrentes influencias, por lo cual no será extraño, sino más bien habitual, encontrarnos con términos tales como: distopía, fractus, sinestesia, entropía. Categorías de algún modo encuadradas en las aristas de movimientos como el surrealismo, creacionismo, absurdísimo, entre otras vanguardias.

También concuerdan los entendidos en ubicar el aliento y/o la atmósfera de su propuesta bajo el influjo filosófico del existencialismo, y probablemente sea así. Sin embargo, tendría que desconfiar un poco cuando no se precisa entre las distintas vertientes del existencialismo, tales como la corriente atea de Jaspers, Marcel y Buber, y la deísta de Heidegger, Beauvoir o Camus. Dicho esto, no seré yo quien desconozca y refute estas exploraciones y referencialidades que como toda forma de aproximación son válidas, son arrimos serios y sin duda algunas bien fundamentados. Eso sí, bajo ciertos y normalizados o al menos, habituales códigos de lectura. Sin embargo, he de reconocer que efectivamente la obra de André Cruchaga y en particular esta colección bajo el título Sepulcro de la Tierra  se caracteriza por exponer o al menos propiciar lo que podríamos señalar como «situations extrêmes» , y estas entendidas a modo de ciertas disyuntivas a la que la criatura humana se enfrenta como el absurdo de la vida, el desasosiego que forja y dispone la árida cotidiana, el deterioro de la biota inmediata o, en última instancia, la muerte como muro, como pared que cierra el espacio, «muro de las lamentaciones», símbolo que remite al sentimiento de caverna del mundo, al inmanentisino, a la imposibilidad de transir.

 …(De pronto, pienso en los ladridos de las sombras y en el ruido encerrado de todas las noches al punto de decapitarme. / Confieso mis ojos desenterrados de los candados sin saciar el hambre.

Confieso mis bostezos sobre el maullido de los ruidos)…

 …(en el escapulario del sollozo ese simulado tren de las palabras el bautizo agolpado en mi pecho las semanas desclavadas de su dureza o el pestañeo alto de los muros aquella sombra el espejo y también el río de su sangre después de todo el viaje de los ojos queda en la memoria lo que fue la duración del asombro —vos frente al tiempo añadiendo hirsutas tristezas o sosegados fríos)…

 Tengo que reconocer que mis primeras exploraciones de los trabajos poéticos de Cruchaga fueron motivadas substancialmente por mi interés por indagar sobre lo que podríamos llamar el “surrealismo latinoamericano”, y por el rastreo de exponentes centroamericanos de valía y trascendencia de esta singular expresión y sus derivaciones. Y en efecto, en esos recorridos hallé en sus escritos rasgos esenciales que podrían ubicar a este autor en esta modalidad escritural. Y, por qué no decirlo, tropecé también con ciertas reminiscencias o fragancia de los viejos movimientos de “Vanguardia”, con evocaciones de aquellas búsquedas que intentaban generar sistemas escriturales autónomos y autosuficientes, que procuraban re-delinear la “realidad” desde acercamientos más abarcadores, proponiéndose descubrir las zonas ocultas de lo real como procedimiento para  aprehender y representar todos aquellos elementos que le configuran y, de algún modo, instalar una nueva comprensión y sensibilidad de la –realidad– y sus manifestaciones.

No es este el momento de profundizar en esta vertiente de análisis. No nos lo permite el  limitado espacio de un prólogo para estas divagaciones. Además, ya se ha escrito con mucha claridad sobre estas aristas. Bastará con acudir al absoluto prólogo que José Siles G. nos proporciona a propósito de la colección de textos agrupados por Cruchaga bajo el título “Vacío habitado”, donde se explora y clarifica algunas de las influencias, hallazgos, ecos y resonancias en la poética del  autor salvadoreño.

Como he insinuado al inicio, Cruchaga es un escritor que opera y construye su arsenal poético desde la “Mnemósine”, el autor se nos propone, o al menos yo lo percibo, como una suerte de tempus-nauta. Un viajero que ejercita la memoria y adiestra la contemplación, y donde el acto de recordar es el viaje, y el recogimiento y la contemplación es un acto ritual que posibilita la captura, el dimensionamiento y la significación de los instantes, entendidos estos como eslabones que estructuran lo duradero y dan sentido de permanencia al ahora.

Cruchaga es un cazador de relámpagos que usa el ritual como técnica para simbolizar y sujetar los acontecimientos. Intenta construir mediante el uso desbordado de la repetición asideros al “temps” para que este no se diluya en meras suscepciones de instantes y caiga en el vacío.

 …Para cruzar el desvarío del polvo, hay que recoger, primero, los vestigios

del granito y mirar hacia lo invisible del tiempo…

 

—(De aquel umbral y sus vestimentas, solo el tren de la memoria endurecida de moscas, solo el escupitajo disuelto en las aceras. / Alrededor de mi olfato, los kilómetros de ronquidos del recuerdo.)…

…(A veces, solo es cuestión de pensar en las estaciones y los ferrocarriles, en la rama que se deshoja en los ojos, en la carne que tiembla frente a calendarios yertos, en las palabras que nunca dije porque les faltaban ojos e intérpretes, y relojes para medir todas las urgencias.)…

 Sus construcciones y juegos ligústicos invitan a la demora y para ello el autor apela a la travesura simbólica como forma de disolver el nexo lógico que habitualmente opera entre el significante y el significado. Hay una premeditada intención de dislocar e inmaterializar aquello que de materia tenga el símbolo, mediante la activación de un juego acústico y rítmico que desquicia y/o propone otros niveles de percepción, obligando al lector a cerrar los ojos para intentar enfrentarse un bombardeo de imágenes imposibles, a pausarse, a detenerse para inquirir o a menos intuir algunas de las  resonancias o posibles vínculos que chispean en las conexiones de la red sináptica, para intentar aprehender, –al menos visualmente–, las simetrías ocultas que sugiere el texto.   

…En tenso recorrido, la almohada empapa de espejos mis arrugas. Uno tiene que zurcir incesantemente todas las edades desnudas del reloj…

…(En medio de la ranura del candado sabemos que existe una vegetación flotante, un río de alas cárdenas, unos desembarcos sumergidos de caracoles, un oloroso delirio de humanidad plena.)…

Parafraseando a Kierkegaard,          la repetición y el recuerdo, el recuerdo y la repetición como un mismo movimiento en el juego –no dialéctico– de los contrarios. El viaje al pasado mediante la memoria y la repetición como ritual para la recordación hacia adelante.

Leer y desmontar a Cruchaga puede ser discordante y paradójico. Es una invitación a desprenderse de lo lineal como código de lectura, pero sin perder la percepción de lo que sucede durante el desplazamiento entre un punto a otro en el tiempo, pues es lo que permite capturar esas pausas que  enhebran hechos mediados por la duración. También es una posibilidad abierta para incursionar en un pausado, pero a la vez veloz y simultáneo viaje de ida y vuelta. Una oportunidad para el desplazamiento progresivo y regresivo mediante el  “revivir”, “reencontrar”, “reiniciar”, “recapitular” “retomar” o  “repetir”  hacia el futuro desde el  aquí y ahora, mediante el yo y pasado.   

…Uno lleva la memoria de un funeral tras otro, sin que hayan cicatrizado las dilataciones: húmedos todavía los arbustos del sinfín, no vuelven las inocencias, ni los milagros, ni siquiera las palabras, ellas se traspapelan en las lecturas remendadas de la extrañeza…

La poesía propuesta por Cruchaga no es lectura para “leyentes gandules”, sino para descifradores. E insistiendo en Søren: ”Quien espera siempre lo nuevo pasa por alto lo que ya existe”. Cruchaga es un poeta que a first glance genera desconcierto y dislocación en los lectores livianos, y tal vez sea por esto que con cierta asiduidad encontramos indolentes opiniones que ubican a la obra del autor en la “ruptura” –entendida esta como simple mudanza paradigmática–. Ya he sugerido que el poeta no disimula su correlación con ciertas maneras y expresiones de las Vanguardias que son asumidas por muchos como momentos de “rompimiento”, como situaciones de cambio, como forma de negación de la tradición anterior, pero en donde la ilusión de lo nuevo termina siendo variaciones de lo mismo.   

No me arriesgo y prefiero calibrar los hallazgos del bardo como una poética instalada desde la tradición, y con esto quiero decir, inscrita en las búsquedas de los grandes temas de la literatura universal.  Y aquí, a mi ver, es donde el poeta nos ofrece, si se me permite el oxímoron: un aire fresco con aroma de ayer. Y como ya he dicho en otros momentos: una poesía novedosa, sin atisbos de ligamen pero ligada, llena de novedades tremendamente viejas…

 ….La vida, ayer como hoy, es un chorro de desamparos entre paréntesis; / no se encienden las señales, sino los cascos de hedor y asfixia, /el grito sin tregua como un caballo de ecos tendido sobre las vértebras. / Me resisto a los andamios del asco y tal, Miguel Hernández, /sólo quiero quedarme con la Esperanza, /con su llamita de agua encendida, / y su rosa de júbilo, así sea sobre la piedra y los nudos / que trascienden al cardo. / Me niego a ser mamífero en la soñolienta pizarra de los zopilotes.

De un lado, los dientes y su arista de pórtico nutrido; / de otro, / los maniquíes y sus cartílagos de poliéster / y los altares de oración, la ruta cercana a los disturbios del hambre, / en punitivas voces de antropofagia, / o en lechosos evangelios que subliman la súplica…

 En donde algunos ven ruptura, veo continuidad y evolución estilística, como lo siguiere Salazar Torres “….Rupturas las ha habido de distintos modos, ha existido siempre en el trayecto estilístico de las poéticas. Esa breve brecha que, autores y académicos han nominado, sin par y genuina, es tan solo un momento de disidencia de la tradición, un cisma que proporciona, a final de cuentas, continuidad a su tiempo: la tradición es un presente continúo…”

En el caso de Cruchaga, lo reconfortante y novedoso de su propuesta estética proviene de una postura contemplativa e indagatoria ante las nuevas configuraciones donde se desarrolla y acontece la vida, el Ser y el mundo del ahora. Sus creaciones poéticas son dispositivos dilatorios, módulos de desaceleración, diseñados para enfrentar la dispersión y atomización del tiempo para recomponer los andamiajes y/o mecanismos que posibilitan dar orden y sentido al devenir, el suceder y la trascendencia. Sus trabajos son códigos para reconfigurar las formas de relacionamiento de lo humano con el Todo.

 …(Voces de aquí y de allá lentas y lustrosas sillas en mi aliento / camino de sombras en el costado /  lentos caballos con tambor de sombras  / cascos de hollín en el ápice de un relincho /  bocas terribles frente al gruñido de mis tripas / lentos tiempos acribillándome el olfato / cada vez es inevitable el óxido de las semanas / las puertas sofocantes de la hilaridad /  las ventanas rotas de los poros / los muchos megáfonos del viento / esta desproporción de los verdugos en mis coyunturas…)…

 Sugiero al lector poner distancia de lo epigonal en la estilística de este autor, en tanto,  los recursos y procedimientos arquitectónicos para dar estructura al poema no han variado ni variaran en sus aspectos composicionales –al menos que reparemos de algún modo los códigos de lectura en boga y la minusvalía teórica de la literatura–.  Por supuesto que hay un uso de viejos recursos; la asimetría semántica del significante, los quiebres de sentido, la disonancia, la polifonía, la polisemia, el sentido inverso de la metáfora, la sinonimia, el despliegue lingüístico, entre otros.  Y estos recursos, son los que son, ¿y qué?

Lo diferente en Cruchaga radica en su potente y extraño sentido de simbolización, en su portentoso acervo idiomático, en su notable flexibilidad creativa. Hay en este autor  incontenibles manifestaciones del Eros como impulsos de vida y una sorprendente capacidad para la activación imaginaria, que es, desde donde el poeta salvadoreño teje uno y todos los mundos posibles e imposibles, interiores y cósmicos.

 …Me conmueven los objetos perdidos dentro de la almohada, la encogida de hombros cuando atardece, el pájaro rimado de la mueca…

 …Abro la tumba ciega de mi pecho / el mar roto de mis alas  / la tierra ardida de mi sombra /  la arquitectura de mis huesos  / los miedos silentes del hollín en el candil /  —alguien comerá con mi esqueleto esta noche  un siglo de guacales rotos en mis párpados / un río atajado en mis ojeras unos nombres enredados en mi saliva que jamás pude olvidar…

 También hay en Cruchaga un posicionamiento filosófico ante la angustia. Postura derivada, quizás, de lo que el poeta presiente e intuye al estar experimentando un presente sin rumbo que ha entronizado una cultura de negación de la muerte, en un sistema donde la incomunicación colectiva es aniquilada para dar cabida a seres que operan únicamente desde el yo, y donde la vida parece no trascurrir, sino más bien, simular un presente absoluto. Nada comienza y nada termina. Todos los momentos son iguales. 

 …procuro dormir en el ojo del sinfín esta tierra sumida en la agonía acaso exhausta identidad con los tiempos imprecisos alguna vez después de transitar la madera quiero dibujar la monotonía y escupir en los demonios de saliva que perviven en medio de la hojarasca…

 …pesadillas de siglos flotando en la conciencia formas del aliento cargadas de gotas desprendidas del sinfín…

 En Sepulcro de la Tierra encontramos condensados todos los recursos acostumbrados por el poeta, –no podría ser de otra forma–, pues hablamos de un autor que ha llegado  al afianzamiento de su estilística, a la consolidación semántica y arquitectónica de sus procedimientos composicionales que constituyen su vigente y particular voz poética. Su acervo instrumental y el domino del mismo lo posibilita, sin duda alguna, a desplegar su inventiva, su imaginación y a soltar las rienda de sus obsesivas búsquedas. Bastará con sumergirse en los diversos tópicos abordados por el poeta en propuestas como “Cuervos Imposible”, “Vacio habitado” o “Ecología del manicomio” para entender lo que he denominado como pensamiento flexible.  Pero, ¿qué es lo que busca el poeta en Sepulcro de la Tierra?,  y más importante aún, ¿cuáles son sus hallazgos? Esto necesariamente será algo que cada lector descifrará enfrentándose a la lectura de esta colección de 141 artefactos.  

Sepulcro de la Tierra es un canto que alude al desencanto. Hay entre su líneas desesperanza y aturdimiento, cansancio y hastío, dolor por los síntomas de la vida en descomposición, desilusión de país, impotencia y desesperanza. Sepulcro de la Tierra es una propuesta pesimista, sí, pero quizás no del todo desesperanzadora. En lo particular, parto de que cuando hablamos de poesía, hablamos de mensajes cognitivos. Lo que nos lleva a profundizar en procesos mentales –lenguaje / percepción / memoria–. El acercamiento semiótico de lo funerario obliga a situarse en la necrópolis –cuidad de muertos- país como monumento fúnebre. El poeta ve, siente, formula y grita ante lo que ve. Cuando una sociedad no arregla sus problemas, los problemas no se arreglan. Distorsionado a Rozitchner diríamos que cuando la sociedad no sabe qué hacer, la poesía se manifiesta y crea. André Cruchaga es un pensador de la muerte. Pienso entonces en Heidegger, pienso en los versos de Hölderlin que su hijo pronunciara sobre su tumba.

¿Quién y qué en medio del infierno, no es infierno? ¿Cómo distinguir entre lo real y lo alucinatorio? Cruchaga es un poeta que viaja entre el ayer y el ahora, entre la vigilia y el sueño, un sonámbulo consciente y “dilatante” que se levanta para construir pausas en el tiempo y enhebrar sucesos.

Evoco a Ítalo Calvino: “Se sabe que el infierno existe, se sabe que formamos parte de él”. Si perdemos la esperanza al menos nos queda la pasión, esa fuerza que nos impulsa a descubrir”.

 

 

 

Melvyn Aguilar

9 de enero de 2012

Latitud: 13.69, 

Longitud: -89.19 13° 41′ 24″ Norte, 89° 11′ 24″ Oeste


martes, 2 de febrero de 2021

LIBRO SOBRE “LAS MUJERES EN EL PATRIARCADO”

 

Lic. Miguel Fajardo Korea



LIBRO SOBRE “LAS MUJERES EN EL PATRIARCADO”

 

 

 

 

Lic. Miguel Fajardo Korea

Premio Nacional de Educación de Costa Rica

minalusa-dra56@hotmail.com

       

 

 

 

(Guanacaste/Moravia).- El libro “El crimen oculto de las mujeres en el patriarcado”, de la Licda. Ana Lorena Dávila Cubero (Guanacaste, 1956 es un texto abierto, donde se recoge dos décadas de trabajo con mujeres emprendedoras.

         El  texto incorpora diversos escenarios desde donde las mujeres han librado múltiples batallas, a saber: éticas, morales y sociales, en aras de alcanzar su empoderamiento, tras derribar marcos estrechos y estereotipados, desigualdades históricas, procesos discriminatorios y demás prácticas atentatorias contra ellas.

         Rita Segato denomina “Violencia estructural y patriarcal”, todo ese conjunto de desigualdades contra las mujeres.

 

        La obra consta de cuatro apartados, los cuales se interrelacionan para ser reflejo de una serie de inequidades dentro del ser social.

         La condición de la mujer ha sido vista desde diversas perspectivas. Una de las más importantes estudiosas de la condición femenina es la Dra. Yadira Calvo Fajardo, quien ha abordado el tema femenino en numerosos y brillantes libros de investigación.

 En ellos, la Dra. Yadira Calvo Fajardo ha sido clara en señalar una serie de hechos de desigualdad social, por el solo hecho de ser mujer.

En ese sentido, es evidente que las pruebas de descargo son irrefutables, de ahí la propuesta de conocimiento que perfila el libro de la investigadora, Licda. Ana Lorena Dávila Cubero.

El escenario I analiza los patrones culturales con los que da inicio la encrucijada contra la condición de la mujer, a quien se le ha cargado, históricamente, “roles femeninos en actividades reproductivas, tales como crianza, educación y cuido de la familia”.  La sociedad piensa, de manera equivocada, que dichas tareas solo las deben asumir las mujeres.

Este libro refiere a diversas obras de autoras importantes como Simone de Beauvoir, Yadira Calvo Fajardo, Marcela Lagarde, Rita Segato, Coral Herrera Gómez, Gioconda Batres Méndez o Alda Facio.

 Entre sus aseveraciones, la Licda. Ana Lorena Dávila Cubero hace ver que las mujeres deben romper las barreras culturales, que las han relegado a espacios privados, por ello, les han impedido desempeñarse en el espacio público, o donde ellas decidan, y no al tenor de los esquemas prefijados por el patriarcalismo, que la sociedad les impone como obligación.

 El escenario II es decisivo en el contexto de este libro, toda vez que la Licda. Dávila Cubero ofrece diversos testimonios de mujeres que han vencido las barreras y esquemas del patriarcado.

 El ejemplo de María, campesina, con dos hijos y su marido agricultor, con solo cuarto grado de escolaridad, casada a los 15 años.

         Después de varios años en la subordinación patriarcal, María opta por levantar su voz, y decide pertenecer a una organización, donde se capacita, y obtienen recursos de instituciones que atienden a las comunidades.

         Conforman una organización como un reto, como un desafío, con personería jurídica y presentan sus propuestas productivas. Su emprendimiento es un negocio de jaleas y mermeladas, y adquiere sus enseres, sin pedir dinero al marido, por lo que se demuestra que puede alcanzar cierta independencia, para tomar decisiones en el seno de su hogar y su familia.

         María es la portadora de una conciencia de cambio, que les posibilita superar prejuicios, mitos, creencias, en relación con sus capacidades productivas, casi siempre ninguneadas.

         El libro clama por un cambio en las estructuras patriarcales. Las mujeres reclaman trascender del espacio privado al público.

         Las mujeres deben luchar contra las barreras socioculturales y la violencia estructural, frente a barreras y fuertes presiones, así como  ante la discriminación despiadada y la subordinación.

         Asimismo, la Licda. Dávila Cubero aboga por fortalecer la autoestima, la sororidad y la solidaridad entre la condición femenina. Paralelamente, el reconocimiento de sus capacidades, muchas veces invisibilizadas, así como el respeto por su autorrealización y, en esa línea, abrirles espacios y condiciones para su real participación ciudadana inclusiva.

         El escenario III presenta “Otra historia con el mismo resultado”. La historia de Inés, joven de clase media que logra estudiar en una de las mejores universidades, se gradúa de Ingeniera Agrónoma, pero no ejerció, pues se presenta su inesperado matrimonio y el marido le sugiere, sutilmente, “que se dedique al hogar recién formado”. Inés cayó en la trampa.  Se casa y se queda a esperar a los hijos que Dios les dé.

         Cuando la mujer desempeña diversos roles simultáneos sufre un gran desgaste físico, mental, emocional y sicológico, los cuales permanecen invisibilizados.

         Otra historia es la de Claret Jiménez, primera mujer que arbitró un clásico del fútbol costarricense entre Liga Deportiva Alajuelense (LDA) y el Deportivo Saprissa. Ella se vio sometida a presión sicológica, por parte de los medios de comunicación, antes de dirigir dicho encuentro.

         Al igual que ella, otras mujeres incursionaron en el campo del arbitraje: Milena López Jiménez y Ave María Alpízar, por ejemplo.

 Asimismo, en este capítulo, se reseña el caso de las mujeres que trabajan en la policía, cita el caso de Melania Borel Badilla, Sargento e Instructora de la Academia Nacional de Policía (ANP).  Ellas han sabido ganarse el respeto con base en su propio trabajo.

En el escenario IV “El crimen oculto de las mujeres en el patriarcado”, plantea el acto de criminalización contra las mujeres, que se ha visto reforzado por una serie de elementos: invisibilización de su trabajo, crianza y educación de los hijos como asignación, lo que no genera ingresos y, según el esquema machista: si no trabaja: no decide.

 El silencio, la marginación, la represión, la subordinación, la misoginia, la violencia, el dolor, la frustración, la inseguridad, los temores, los miedos, las culpas, los femicidios, son numerosas marcas que afectan su autoestima y un marcado proceso de invisibilización, que han negado gran parte de sus sueños y se han pisoteado muchos de los 30  Derechos Humanos fundamentales.

 El libro de la Licda. Ana Lorena Dávila Cubero aboga por dejar de invisibilizar el decidido trabajo de las mujeres, para que tampoco sea vista desde una condición social de inferioridad, ni sumisión, en las estructuras históricas, políticas, económicas o socioculturales, que devienen en desventajas oprobiosas contra las mujeres. Asimismo, últimamente han aumentado los femicidios y el acoso callejero.

  A modo de cierre temático del tema desarrollado, la Licda. Ana Lorena Dávila Cubero, desde el empoderamiento alza la voz y la palabra, y expone 23 denuncias públicas, en relación con lo que ella denomina “El crimen oculto contra la mujer en el patriarcado”.

 Leamos este libro con detenimiento y saquemos nuestras propias conclusiones, con total objetividad.

  No debemos seguir excluyendo a la mujer de su aportación, en todos los ámbitos de la vida y la sociedad planetaria.  Costa Rica no es la excepción. Debe quedar claro.  Entendámoslo de una vez, sin excusas de ninguna índole.

 


jueves, 31 de diciembre de 2020

HIDDEN GARDEN ART GALLERY EN GUANACASTE, COSTA RICA

 





HIDDEN GARDEN ART GALLERY

EN GUANACASTE, COSTA RICA

 

 

Lic. Miguel Fajardo Korea

 Premio Nacional de Educación Mauro Fernández




        Desde marzo del 2010 abrió sus puertas en Liberia, Guanacaste, Costa Rica,  Hidden Garden Art Gallery. Sus propietarios son los galeristas Gregory Golojuch y Charlene Golojuch, originarios de Chicago, Illinois, Estados Unidos de Norteamérica.

 

         El  lema de Hidden Garden Art Gallery es “Incorporar lo mejor de Costa Rica, expresado por medio del arte”. Sus directores aducen que: “Costa Rica ha sido bendecida con muchos artistas talentosos, y nos sentimos honrados de representar a muchos de ellos. Destacamos que ofrecemos obras de arte de alta calidad, creadas localmente y contamos de manera creativa las historias de los artistas y sus obras importantes”.

        La galería de arte se localiza en una propiedad, conocida como "El Jardín Escondido", que fue diseñado hace 20 años por Patrick Cellucci, un paisajista francés, casado con la  artista guanacasteca Tatiana Montano Romero. Dicho jardín botánico y orgánico comprende  una área de aproximadamente una hectárea.  

Cellucci expresó su talento en el diseño de los jardines  del edificio, estilo roman-mediterráneo. La galería está casi "oculta" por la belleza de los jardines. Las dimensiones que comprende la galería son de 400 metros cuadrados en el espacio del piso, con alrededor de 300 metros cuadrados de espacio de la pared.

En la actualidad, Hidden  Garden Art Gallery ostenta la representación de 47 artistas nacionales. Asimismo, hay dos nuevos artistas que han pospuesto sus exposiciones por la pandemia de la Covid-19.

En el catálogo artístico de la Galería figuran nombres importantes como los siguientes: Otto Apuy, Fabio Herrera, Florencia Urbina, Karen Clachar, Guadalupe Urbina, Mario Maffioli, Carlos Hiller, Rebeca Soto, Deirdre Hyde, Ulises Obregón Jiménez, Lorena Villalobos, Gilberto Aquino, Juan Carlos Ruiz Soto, Hernán Pérez Pérez, Alonso Durán o Susan Adams.

         En relación con la metodología de trabajo, Gregory Golojuch y Charlene Golojuch aducen que: “Estudiamos, apoyamos y exhibimos artistas emergentes, artistas consagrados y artistas de renombre. Somos un negocio de galerías comerciales, donde los coleccionistas compran obras de arte en exhibición”.

          En otro orden, Charlene y Gregory Golojuch definen el concepto con el cual ellos dirigen la galería, a saber: “La galería ha estado exhibiendo una amplia variedad de medios artísticos desde nuestros inicios. Ubicado a solo cinco kilómetros del aeropuerto Daniel Oduber, presentamos una amplia variedad de óleos, acrílicos y acuarelas; esculturas en madera, metal y piedra. La amplia gama de estilos que se presenta en la Hidden Garden Art Gallery varía desde los clásicos, el realismo y el realismo social, hasta el abstraccionismo y el surrealismo”.

          En cuanto a la proyección de Hidden Garden Art Gallery, los directores continúan promoviendo y fomentando el arte en Costa Rica. Patrocinan eventos comunitarios, con el fin de generar conciencia. Y crean una lista de visitantes, a quienes envían actualizaciones mensuales de arte nuevo, novedades y eventos por realizarse.

          Con base en su experiencia de una década artística, los directores han podido ubicar su público en cuatro segmentos, a saber:

 1.     Residentes nuevos y existentes en la región, quienes buscan decorar y amueblar sus primeras casas, junto con la población jubilada, reemplazando artículos decorativos o instalando una segunda casa.

2.     Entusiastas del arte con un gran aprecio por él, interesados en la alta calidad y creación local de las obras de arte que se presenta.

3.     Los turistas que visitan la zona están interesados en el arte local o souvenir. Se han convertido en un destino turístico para esta zona, debido a la gran sala de exposición de obras de arte local.

4.     Grupos educativos, con el esfuerzo de brindarles cultura artística local en Guanacaste y los tipos de medios con los que trabajan los artistas.

En su alcance comunitario y de extensión artística, realizan visitas guiadas a los estudiantes y profesores de la Universidad de Costa Rica, por lo menos una vez al año.  Asimismo, han albergado a otras instituciones educativas, tales como Dolphin Academy, CENIT de Liberia, Lakeside International, la Universidad Nacional y el Colegio Técnico Profesional de Cañas, entre otras.

Dentro de las actividades culturales de  promoción artística para la comunidad han realizado el concurso "Pintando en Vivo", con la colaboración de artistas como Carlos Hiller, para promover el arte en las comunidades cercanas, tales como Playas del Coco, San Blas, Los Lagos y Sardinal, por mencionar algunas.

 

Durante los últimos años, se han compartido talleres de pintura para niños y jóvenes, con el patrocinio y apoyo de diferentes artistas. Además, se han organizado entre 35 y 40 exposiciones individuales de artistas en la galería, así como varias exposiciones colectivas.

 

En la misma línea, la galería  mantuvo un espacio de exhibición de 40 metros cuadrados en el Aeropuerto Daniel Oduber, durante aproximadamente cinco años, y albergó 12 exhibiciones de arte. Además, un espacio de exhibición en el Centro Médico Guanacaste Pacífico y CIMA Guanacaste, con 12 exhibiciones durante cuatro años.

       La Galería cuenta con 15 salas de exposición. Actualmente, exhibe más de 600 obras de arte, en una conjunción de pinturas originales, esculturas, grabados y fotografías.  En otro de sus aportes, la galería mantiene a 16 artistas extranjeros en su catálogo, sin embargo, todo el arte se crea en Costa Rica, ya que la mayoría de estos artistas viven permanentemente en Costa Rica.

       Gregory Golojuch y Charlene Golojuch, sus directores norteamericanos, expresan en su mensaje para el público que: “Ya sea una pintura, un grabado o una escultura, estar rodeados de arte tiene un gran impacto en nuestras actitudes y emociones, haciéndonos sentir más felices, tranquilos o inspirados. El arte conecta la cultura con nuestras pertenencias, creando importantes valores sentimentales y culturales. Da sentido a nuestras vidas, y ayuda a preservar la cultura y las sociedades de una región. El arte permite que las personas de diversos países se comuniquen entre sí, y llega a las personas en  un nivel emocional básico, reduciendo la brecha entre la cultura”.

 La galería ha recibido la atención de diversos medios de prensa y organizaciones, las cuales promovieron, tanto la galería como algunas exposiciones de artistas, tal es el caso de: Repretel, SineArt, Anexión TV, Canal 36, Guanacaste, La Nación, Al Día, Utopía Magazine, Radio Dos, The Tico Times, A.M. Costa Rica, revista Nature Air’s Landing, The Howler Magazine, a los que se suma, ahora, el periódico ANEXIÓN, para dar a conocer el espléndido trabajo artístico que realiza la Galería Hidden Garden desde Guanacaste.

En síntesis, es muy importante la existencia de la galería Hidden Garden para fomentar el gusto artístico, tanto de los nacionales como de los extranjeros que visitan a Guanacaste.  Recuerde que a tan solo cinco kilómetros del aeropuerto internacional Daniel Oduber Quirós, en Liberia, se encuentra una galería artística.

Les recomendamos visitarla y, en la medida de sus posibilidades, adquirir alguna de las hermosas obras en exhibición y venta, donde serán atendidos muy gentilmente por sus propietarios, los galeristas Gregory Golojuch y Charlene Golojuch, con el acompañamiento artístico de la artista guanacasteca Tatiana Montano Romero y el paisajista francés Patrick Cellucci.

 Los invitamos a coordinar visitas y adquirir información acerca de Hidden Garden Art Gallery en los sitios:     

www.HiddenGardenArt.com         info@HiddenGardenArt.com

Teléfonos: (506) 8588-0024 / (506) 2667-0592


Obra de los artistas: Alonso Durán (pintura) y Michael Baker (escultura).




Obras de los artistas: Eloy Zúñíga (pintura izquierda), Rebeca Alvarado Soto (pintura-central) y Ulises Jiménez Obregón (escultura).











miércoles, 7 de octubre de 2020

FIRMAMENTO ANTIGUO │ OLD FIRMAMENT

 






FIRMAMENTO ANTIGUO  │ OLD FIRMAMENT





Firmamento antiguo, en versión bilingüe (inglés-español), es, para decirlo de alguna manera, mi última obra publicada durante el presente año 2020, (todavía queda mucha obra por publicar antes de partir). Audacia, esfuerzo y sacrificio se han unido a fin de que la palabra escrita siga su rumbo a través de estos caminos inciertos del futuro (escribir siempre será un acto de rebelión frente al yo y al nosotros). Agradezco profundamente el trabajo de la poeta Cándida Pedersen y a David Pedersen, por todo el trabajo de traducción que significó esta obra. Y también, por donarme los derechos pecuniarios de dicha traducción. Comparto, pues, este artefacto con alegría para quienes deseen alegrarse conmigo. A continuación, dejo el prólogo, muy sentido, escrito por la poeta Pedersen en castellano e inglés.



PRÓLOGO

 

 

El presente libro, “Firmamento antiguo”, de André Cruchaga, es un lenguaje con un contenido enriquecedor para la educación mundial de futuras generaciones.

 Esta obra, escrita en idioma inglés y español, nos habla, justamente, del respeto a la verdad como símbolo de amor a la vida, despertando de alguna manera conciencia en la sufrida humanidad.

 La humildad y el respeto van tomados de la mano por el mismo camino, es una melodía memorable, fundamental en todas las estaciones de nuestra supervivencia social, es como la música y la poesía, acompañando los instantes alegres y tristes de nuestro diario vivir.

 André Cruchaga, representa la voz de los olvidados, el grito desesperado del pueblo, la cultura de escribir verdades ocultas plasmando con el intelecto de sus metáforas, el tormento de la vida, la injusticia humana de las sociedades, así como lo menciona en la poesía “ Autoconciencia”:

 “Aquí me reconozco entre los tantos niños de la calle. - Así vuelvo a las intemperies pobres y a los calendarios sordos al borde de la angustia.”

 La lectura, es la universidad de nuestro caminar, es la bandera del arte sin fronteras, un alimento importante y primordial en los pasos de la vida laboral.

 La literatura de André Cruchaga, es un océano lleno de humanidad, es el espejo donde se refleja la inteligencia con la esencia de su alma, es un lindo jardín de poesías para la mirada y la curiosidad del lector, además, André Cruchaga, es un guerrero ante las adversidades del mundo, incentivándonos a meditar entre el bien y el mal encontrando luz en los amaneceres oscuros de la duda.

 Y leyendo el mar de las poesías de André Cruchaga, tendremos la oportunidad y la fortuna de contemplar la vida con infinitas sorpresas positivas.

 Esta magnífica composición intelectual, nos sorprenderá y nos ayudará a reaccionar en el paisaje de los confundidos pensamientos de la humanidad.

 En este nuevo libro que tengo el placer de  prologar, su arquitecto, André Cruchaga, nos hace viajar a un firmamento antiguo, a la inmensidad de maravillosas poesías, también a la tristeza de un mundo poblado de recuerdos y abandono, como en el caso del poema “Itinerario restituido: “

 “Justo entre mis manos un lugar que ocupa el silencio. _ Otras manos trágicas en el aliento de una sombra que ya no responde, _ sino al vacío y al ojo que resiste a cerrar sus latitudes.”

 En varias páginas de este libro, especialmente, en las poesías relacionadas con la situación estresante del país, André Cruchaga, con su espíritu de lucha se emerge en la protesta defendiendo la dignidad del obrero, rechazando el abuso y la escoria de la injusticia humana.

 En este otro de sus poemas, nos habla de aprender a vivir con las memorias en el corazón y al mismo tiempo la resignación de la ausencia, así como lo relata en el poema: “Formas del instante”.

 “Aunque la hoja del árbol caiga sin proponérselo,  _ siempre habrá un aprendizaje: también el corazón se restaña de la furia de los relámpagos.”

 Y también, podemos deleitarnos con la nostalgia y la pasión, observando como el poeta, André Cruchaga, navega en el manantial de la añoranza, así como lo dice en el poema “Saudade”

 “Hurgo en la cerradura de la puerta por si toco el carbón de los días pretéritos, - los días que pintaron de suburbio mi ropa, los días de túnicas de azufre, los días amoratados de la música,”

 André Cruchaga, es un poeta prolífico de trascendental trayectoria en la poesía contemporánea de Latinoamérica, es un librepensador, que aunque, las tristezas no falten, en su corazón siempre hay un nuevo canto de amor a la vida, una sonrisa a la familia, un abrazo al buen amigo y una luz de esperanza, para quien todavía sueña con un mañana mejor.

 Y aquí les dejo la grandiosidad del Firmamento antiguo ilustrado en esplendor de este nuevo hijo literario.

 

 

Cándida Pedersen,

Estocolmo, Suecia, 2020

 

 

PROLOGUE:

Translation / Traducción: David Pedersen

 

The present book: “ Old firmament”, by André Cruchaga, it’s a language with enriching content for the global education of future generations.

 This work, it has been written in English and Spanish, it speaks to us, precisely of respect for the truth, like a symbol of love to life awakening in some way, conscience in the suffering humanity.

 Humility and respect go hand in hand on the same path, it is a memorable of melody, fundamental in all our season of social survival, It’s like music and poetry, accompanying the happiness and sad moments of our daily life.

 André Cruchaga, represents the voice of the forgotten, the desperate cry of the people, the culture of writing hidden truths, embodied with the intellect of his metaphors, the torment of life and the human injustice of societies, as mentioned in the poetry "Self-awareness": “

 “Here I recognize myself among of alot of children at the street. So I return to the poor weather and deaf calendars on the brink of anguish.”

 To read is the university of our walk, it is the flag of art without borders, an important and essential food in the steps of working life.

 André Cruchaga's literature is an ocean full of humanity, it is the mirror where intelligence is reflected

with the essence of his soul, it is a beautiful garden of poetry for the gaze and curiosity of readers, besides, André Cruchaga, is a warrior before the adversities of the world, encouraging us to meditate between good and evil, finding light in the dark dawns of the doubt.

 And reading the sea of ​​André Cruchaga's poetry, we will have the opportunity and the fortune to contemplate life with infinite positive surprises.

 This magnificent intellectual composition will surprise us and help us to react in the landscape of the confused thoughts of humanity.

In this new book that I have the pleasure to prolonging, it’s architect, André Cruchaga makes us travel to an old firmament, to the immensity of wonderful poetry, also to the sadness of a world with full of memories and abandonment, as in the case of the poem "Restored itinerary :"

 “Right in my hands a place occupied by silence. _ Other tragic hands in the breath of a shadow that no longer responds, _ but to the emptiness and the eye that refuses to close its latitudes.”

 In several pages of this book, especially, the poems, are related to the stressful situation of the country

 André Cruchaga, with his fighting spirit, emerges in protest, defending the dignity of the worker, rejecting the abuse and the scum of the human injustice.

In this other of his poems, he talks about learning to live with memories in his heart and at the same time the resignation of absence, as he recounts in the poem: "The forms of the instant."

 “Although the leaf of the tree falls unintentionally, there will always be an apprenticeship: _the heart is also restrained from the fury of lightning.”

 And also, we can delight in nostalgia and passion, observing how the poet of André Cruchaga, navigates in the spring of longing, as he says in the poem "Longing":

 “I rummage in the door lock in case I touch the coal of the past days, _ the days that my clothes were painted in the suburbs, the days of sulfur robes, the bruised days of music,”

 André Cruchaga, is a prolific poet with a transcendental trajectory in contemporary poetry of Latin American,  he is a freethinker, who although sadness is not lacking, in his heart, there is always a new song of love for life, a smile to the family, an embrace the good friend and a light of hope, for those who still dream of a better tomorrow.

 And here I leave you the grandeur of the Old Firmament illustrated in splendor of this new literary son.

 

Cándida Pedersen,

Stockholm, Sweden, 2020


domingo, 4 de octubre de 2020

MANUEL E. MONTILLA EN EL INMEMORIAL JUEGO TEMPO-POÉTICO

 

Miguel Fajardo





MANUEL E. MONTILLA

EN EL INMEMORIAL JUEGO TEMPO-POÉTICO

 

 

 

Lic. Miguel Fajardo

Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural de Costa Rica

minalusa-dra56@hotmail.com

 

        

(Moravia y Guanacaste. COSTA RICA).- He tenido la feliz oportunidad de leer el poemario El inútil premio de la inmortalidad, de Manuel E. Montilla (Panamá, 1950). El texto obtuvo el segundo premio en el prestigioso XL Concurso Municipal de poesía León A. Soto 2020.

         Manuel E. Montilla es un artista visual y plástico, poeta, pintor, crítico de arte, gestor cultural, coleccionista, bibliófilo, restaurador, curador y un  promotor incansable de la cultura sin fronteras desde Chiriquí, Panamá, donde ejerce como Director Ejecutivo de la Fundación  para las Artes Montilla e hijos.

         El poemario en comentario consta de tres apartados: Brocados, Estampas y Espejos. Cada uno de ellos contiene 10 poemas. Los tres apartados incorporan epígrafes de diversos autores, a saber: Sydia Candanedo, Chang Tsi, Juan Miramontes, Men Hao-ren, Michel Houellebecq, Li Bay y Ricardo Bermúdez.

         Este es el epígrafe que contiene en su verso final el título de este poemario, a saber: “Al cabo de diez mil años, de cien mil otoños, / no tendrás otro premio que
 el inútil premio de la inmortalidad
”. Chang Tsi, en Epístola a Li-Tai-Po. (La negrita es suplida).

El título en sí plantea la referencia eterna de la inmortalidad, pero, esta vez, como un inútil premio. El ser humano juega con las dimensiones del tiempo. Muchos buscan la fuente de la eterna juventud; otros no quieren envejecer; algunos desean crecer.  Es decir, hay una inconsistencia humana frente al tema eterno de las edades y del tiempo y, dentro de él: la inmortalidad.

         El hablante, en la serranía del cielo, aduce que permanece junto con los elementos vegetales “en unión al árbol vetusto, / a la humilde hoja, a la secreta raíz”. Advierte la esencialidad lumínica del relámpago y, entonces, “Tigres y jaguares deambulan en mí (…) un río interior fluye en soledad”. Es interesante la conjunción de elementos vegetales con animales, como un contrapeso a las exigencias del factor humano.

         Asimismo, el hablante se funde con la ardilla, la abeja y la hormiga “con la inspiración de las begonias, con el agua que desciende en cascada (…) con el agua que arrulla tu olvido”.  Sin embargo, en el esquema recolectivo asevera que “Solo el desamparo y la ausencia son posibles”.

         El yo lírico se visualiza como un desconocido solísimo “Soy el multitudinario que no requiere compañía”. / El viaje soy yo.  El viaje es a mí mismo. / Soy encuentro y retorno.  Divergencia e imposibles”. El poeta busca encontrarse en un cielo azul, pero ahonda en su propia búsqueda con rotunda acritud y desenfado “Soy el desconocido que me habito (…) Soy un desconocido. Solo eso. Nada más”.  Las connotaciones de desconocido pueden llevar al hablante a significaciones, tales como ignorado, ignoto, anónimo, incógnito, indocumentado. Es decir: no ser.

         Otro ángulo de la inmortalidad es la lejanía, pero existe en sus versos una negación “Tienen prisa por llegar a ninguna parte”, o bien, “Sentado en el alba, vislumbro una efímera claridad (…) La hora del retorno me abre sus brazos”. Y uno se pregunta un retorno a qué, porque no se llegará a ningún lugar. Esos distanciamientos ahondan el eje discursivo en este poemario, cuya dimensión temporal es un acicate para tratar de sobrevivir en este mundo de constantes asedios y prisas, para no estar al día en ningún momento.

         El hablante lírico recurre a otros elementos, tales como la memoria y el instante, los cuales redimensionan el tiempo “El reflejo de tus ojos en la fuente contra la luna que enciende el instante. / La memoria es solo eso. No pido más”.

         Paralelamente, incluye un estadio etario de la vida humana “Sobre esta piedra, en senectud, avasallado por las tormentas, he de claudicar”. Es importante como rasgo de estilo, la rotundidad con la cual el hablante lírico cierra los versos.

         Los instantes apresados, sin retorno, después de partir, tornan un cuadro angustioso en la ventana lírica del barco panameño Manuel E. Montilla. “Estás aquí, observando nuestros pasos. Huellas memoriosas que no guardan el retorno (…) He de partir sin tu piel de asedio (…) para navegarte / sin derrotas y escudriñar ese instante en lo perplejo del recuerdo”.

         Para ahondar esa angustia acezante frente al tiempo inmemorial, el hablante poético incluye el olvido y el azar como ejes desequilibradores “Al fragor de la refriega, en vislumbre la orilla cetrina del olvido. Concluye / aquí, trágico azar, el camino suscrito”. Uno inquiere cuál será ese camino suscrito. El poema queda abierto a pluralidad de interpretaciones expresivas, sin dar una respuesta, que es como abrir nuevas incógnitas sobre el devenir.

         El tono angustioso frente al avance irremediable del tiempo se agudiza cuando se incluyen términos sin llenar como nada o vacío “¿Quién piensa en nosotros, los habitantes de la nada? (…) Los demás a mirar al vacío. / No espero compasión.  No tengo una plegaria (…) ¿Qué podremos pedir?

         O cuando se incorpora la miseria de los abandonados “La tarde toda es agua que apuñala la miseria. / ¿Quién piensa en nosotros, los abandonados de la nada? Asimismo, el hablante aduce que cuando  “No estás conmigo (…) Camino frente a tu recuerdo”. El recuerdo se relaciona con el tiempo ido,  lejano en el presente, e insospechado hacia el futuro, mucho menos, con la eternidad, porque “Somos una multitud extensa de distancias”. Y tan cierto que “Al final de la luz, / y al final de la ausencia, / el hombre es soledad”, o mejor dicho, soledumbre.

         En algunos textos, el hablante retoma su humanidad y evoca la corporalidad amada “Por tus muslos se desliza el agua. Por tu vértice se asocia el deseo.  Confusa / ante el vendaval que gime, gritas en gozo y te abandonas a lo oscuro de la / plenitud”.

         Y reitera la preocupación citada “Cabalgaré / Solo cabalgaré alejándome de mí mismo. / No preguntes”.  “No estoy solo si aguardo a tu sombra”.  “Ajeno a los destinos de la humana servidumbre, / sus caminos ya no me acontecen”. “¿Cuántos recuerdos se postraron al adiós?” “He de restituir el esplendor de ese sol, de mediodía / para encontrar tu mirada inserta dentro de mí”, o bien, “Por este silencio (…) / solo escucho, el sonido de tu corazón”.

 Obsérvese la inclusión de  dos palabras claves: mirada y corazón, que permiten rehumanizar el texto, el cual había venido desligándose de dicha condición, en aras del eje temático sobre el tiempo. El hablante quiere “encontrar tu mirada inserta dentro de mí”.

La pareja encuentra asidero en este mapa lírico de expresiones múltiple del poeta canalero “La mujer acaricia figuras de aire con su mano desnuda. / Su hombre está lejos. / Ella en solitario ardor. / Vive de certezas. / Sabe que no volverá”.  Nuevamente la ausencia  física. El tiempo comiéndose la vida.  Sin embargo hay “Un libro atrapado en tu regazo, ¿la poesía plena de nostalgias?”

En otros textos se deja leer “Tu cuerpo desnudo, / desliz de la memoria, me anuncia alboradas”. Esta última palabra desborda alegría, esperanza y fe. Pero luego advierte “la lluvia golpea el cristal… ¿Te recuerdo o restituyo tu carne dolorida”. Y nuevamente el desencanto “En tu carne de calvario me será advertido ese nombre que debo instaurar / para el extravío”. El reforzamiento expresivo a ese dinamismo negativo es el cierre “Puedo mirarte sin prisas para constatar que la ausencia es el sendero cierto / que nos abre a nosotros mismos”.  Acaso el poeta busca encontrarse a sí mismo con la incompletitud de  los demás.

En una clara actitud de conclusión humana, el yo lírico expresa con frialdad y certeza del devenir inmediato “Ahora planto claveles en el sitio donde descansaré”. El ciclo está por finalizar “Cierro la vida y te miro, / mientras abrazas el instante”.

El esquema recolectivo es concluyente “Un hombre clavado frente al viento, / mira la luna que tiembla. /El diluvio lo empapa.  Inalterable, contra la existencia, continúa su marcha sin rumbo”.

         En síntesis, El inútil premio de la inmortalidad, de Manuel E. Montilla es un poemario de notable expresión lírica.  En él se condensan diversos ejes temáticos: tiempo, viajes, memorias, vacíos, olvidos, abandonos, multitudes, agonías, recuerdos, amores, inicios, recorridos y finales previsibles, antes de la conclusión del ciclo individual sobre la tierra. Es un libro de gran reflexión sobre los avatares de la frágil y cotidiana existencia frente a la inmortalidad, reservada a unos pocos seres humanos como Li-Tai Po.

 

Lic. MIGUEL FAJARDO

  (Costa Rica, octubre, 2020)