En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 3 de noviembre de 2013

LA POESÍA DE ROBERTO SOSA

Lic. Miguel Fajardo Korea





La poesía de Roberto Sosa
Lic. Miguel Fajardo Korea
Universidad Nacional de Costa Rica



SUMARIO HISTÓRICO
            Honduras tiene 112 492 kilómetros cuadrados. Fue descubierta por Cristóbal Colón durante su cuarto viaje, en 1502. Su nombre vernáculo es Tlaplal-lal que significa “tierra roja”. En la actualidad, Honduras registra una población de 8,5 millones de habitantes.
HONDURAS UN ESPACIO DIFÍCIL
            Desde 1871 hasta 1933 se produce un periodo de silencio: seis décadas de matanza, violaciones, incendios, terror, que desemboca en la instauración del Cariato: Tiburcio Carías Andino (1876 - 1969), quien gobierna desde 1933 hasta 1949. Carías es el fundador de Partido Nacional. Honduras fue ocupada militarmente por los Estados Unidos e instaló bases castrenses desde 1911 hasta 1933. Sosa aduce: “el país es un inmenso portaviones, con presencia de marines en Palmerola” (Sosa, 1998:11-13). Desde 1963 el país ha tenido regímenes militares profesionales, adeptos a los Estados Unidos. Su deuda eterna es de $3 mil millones.
UN MARCO PARA LA POESÍA
            Francisco Albizúrez señala: “la Generación de Cincuenta, con Roberto Sosa (1930) como su principal representante, incorpora definitivamente la poesía de aquel país a las tendencias de vanguardias y postvanguardias” (Albizúrez, 1991:25).
  ROBERTO SOSA, UNA VOZ CREADORA
            Roberto Sosa (Honduras, 1930-2011) ha escrito: “Caligramas”, 1959; “Muros”, 1966; “Mar interior”, 1967; “Los pobres”, 1969; “Un mundo para los dividido”, 1971; “Secreto militar”, 1984; “El llanto de las cosas”, 1984; “Mascara suelta”, 1986; “Poesía reconstruida”, 1990; “Poesía última”. 1996;  “Honduras: cuentos escogidos”, 1998, “Honduras: poesía política”, 2002, “Digo mujer”, 2003, entre otros.
 DIGO MUJER (2003) tuve la oportunidad de presentárselo editorialmente en Costa Rica durante el 2003. En una próxima entrega daremos a conocer el análisis reflexivo de su lectura. Haber conocido a Roberto Sosa ha sido uno de los mejores acontecimientos que me ha sucedido como creador. Tuve la dicha de tenerlo como huésped invitado en mi casa durante tres días, hace una década. Su muerte hace dos años fue una de las peores noticias que haya recibido. Pero él sigue vivo desde su poesía a favor de las mayorías. Él fue una de sus voces de apoyo irrerstricto.
            Su libro “Antología personal” (Educa, 1997) contiene poemas seleccionados por él. Ha obtenido los premios internacionales “Adonais”, España, 1968 y “Casa de las Américas”, Cuba, 1971, por sus libros “Los pobres” y “Un mundo para todos dividido”, respectivamente.
UNA PUERTA CON LA POESÍA DE ROBERTO SOSA
            “Su enorme y doloroso compromiso es unilateral, contraído con las victimas universales” (Andrés Morris, 1971).
            “Historia con sangre y sueños, con héroes y mártires, con muertos y resurrecciones” (Alberto Baeza Flores, 1986:45).
LA POÉTICA DE ROBERTO SOSA
            La poesía, me parece, viene a ser en verdad “el último faro de Universo” (Sosa, 1994:9)
CUERPO TEXTUAL SELECCIONADO
a.       “Los indios” (pp. 58-59-60), de “Los pobres” (1969);
b.      “Los elegidos de la violencia”  (pp. 67-69), de ”Un mundo para todos dividido”(1971);
c.       “La fiera alucinada” (p.114), de El llanto de las cosas” (1984).
CONTEXTO LITERARIO
            La literatura centroamericana. La poesía vanguardista de Roberto Sosa (1930), principal líder de la Generación del Cincuenta, literalmente hablando.

EL POEMA COMO UNIVERSO VERBAL
            Para el crítico Carlos Francisco Monge el poema es: “un conjunto de formas específicas de representar la realidad”. A esas “formas”; producto de unos procedimientos, se les denomina “Códigos estéticos”. (Monge, 1996:2).
            Es decir, cada universo poético signa la representación de su realidad, que no debe coincidir, necesariamente, con la realidad en sí. La poesía reinterpreta el espacio histórico. El poema alude a una cosmovisión del mundo, donde entra en juego una propia interpretación –no excluyente- de la realidad.
I.                   El poema: lo que dice, él cómo y el qué (inventio): macrotexto
Como el poema es un universo discursivo, se esboza la red tópica (topoi locales), esto es, temas y motivos. De seguido, se ofrece una aproximación, con palabras temáticas nucleares para cada apartado de los cuatro poemas seleccionado de hondureño Roberto Sosa (1930).
a.       “Los indios”
(Despojo, origen étnico, ser/parecer, poseyeron, riquezas, valor del trabajo, hábitos ancestrales, espacio feliz, el hablante de identifica).
b.      “Los elegidos de la violencia”

(Alegría, llanto, violencia guerrera, generación sin niñez, derrota, instancia a mirar).

c.       “La fiera alucinada”
(Acusa a los militares, hombre manchado, militar ladrón, riquezas atesoradas, sistema de vigilancia, presencia de secuaces, muerte del militar, militar asqueroso en su riqueza robada, General-Criminal).
d.      “Patria Mía”
(Hombre desolado, abatido por el dolor, vida golpeada, traicionada, quiere un espacio sin vergüenza, anhela limpiar el nombre patrio).
II.                ¿Cómo está organizado el poema? (dispositio): macrotexto

Son los procedimientos para construir la producción textual. Las combinaciones semánticas intertextuales hacen posible la veta estilísticas del poeta, asimismo, la intención expresiva del hablante lirico. Para captar la disposición formal, se ofrece el cuerpo léxico guía de cada poema, con el propósito de analizar la organización interna del discurso poético

a.       “Los indios” (vacío, pasado, vestidura, máscara, imperios, lejanos, conquistadores, siembran, grupos, látigos, olvido, refugios, alegres, prisioneros, poder sin fuerza).

b.      “Los elegidos de la violencia ” (alegría, llanto, balazos, aterroriza, violencia, guerra, mata, niñez, horror, rostro, fuerza, cólera, destrozo, mayores, levante, miradla).

c.       “La fiera alucinada” (generaciones, hoy, mañana, reconozcan, no olviden, destrucción, acusaciones, manchas, enfermedad, manos, ladrones, blancos, complicidad, posee, homosexual, ojos, oídos, oprobio, bufonada, muerte, niños, ocultarlo, mirada, obsérvenlo, podrido, oro, ebrio, demonio, asco, crímenes, General).


d.      “Patria Mía” (guardaespaldas, muerte, pan, hambre, cobija, frio, desolación, fuego, palabras, gente, deshabitada, plomo, caigo, piedra, vida, traicionado, espacio, limpio, escribir, nombre, avergonzarme).

III.             ¿Cómo nos habla el poema? (elocutio): microtexto
Carlos Monge Señala: “Un poema (…) es también un estilo, una verbalización con intencionalidad” (Monge, 1996: 6). Parte de ese contexto situacional está mediado por la presencia de las figuras retoricas, las cuales interrelacionan la integridad poemática, como mecanismos reinterpretadores de una realidad. Se cita, entonces, algunas figuras literarias, sobre todo semánticas, que contienen los cuatro poemas seleccionados de Roberto Sosa, autor hondureño.  
“Los indios”

            “extendieron el cielo/como una flor pequeña”                                  símil
            “el viento/desordena sus duras cabelleras de diosas”             metáfora
            “voces tendidas como látigos”                                                           símil
            “sus cabañas/situadas en el final de los olvidos”                               metáfora
            “ellos son alegres como siervos”                                           símil
            “Dieron de beber oro líquido/a sus conquistadores”              ruptura (frase)
“Los elegidos de la violencia”

            “El horror/asumió su papel de padre frío”                             prosopopeya
            “La alegría/se quebró el pie derecho y un hombro”               prosopopeya
            “Conocemos su fuerza/con lentitud de asfixia”                                 metáfora
            “Los pájaros pueden alojar la delgadez de la violencia”                    hipérbole

“La fiera alucinada”

            “Las emociones contaran una por una/las manchas sin nombre”      prosopopeya
            “sus manos, veloces (…) como las manos de los arrogantes”            símil
            “posee (…) redes aéreas como telarañas”                              símil
            “obsérvenlo (…) podrido en oro”                                          asteísmo
            “obsérvenlo (…) a imagen y semejanza del mismísimo demonio” ruptura
            “Mírenlo: de crimines hinchado”                                           metonimia
            “el General relumbra como un cerdo”                                               símil

“Patria Mía”

            “los guardaespaldas de la muerte”                                         metáfora
            “caigo/como una piedra lanzada de la hondada del cielo”     símil
            “gente deshabitada/para siempre”                                          oxímoron
            Con base en la disposición del cuerpo textual seleccionado, se infiere un código estético que enhebrara: un sistema de  relaciones entre una idea del mundo y las posibilidades estéticas de que de ellas se dependerán” (Monge, 1996:7).
            Uniendo los hilos poéticos, los cuatro poemas escogidos  de Roberto Sosa sostienen las siguientes perspectivas de discurso:
a.       LOS INDIOS. El hablante procura una voz de conciencia histórica sobre nuestros indígenas… Los cinco primeros apartados  muestran una voz plural, con la base en las formas verbales (bajan, fueron, levantaron, lucieron, calcularon, dieron, entendieron); en cambio, en las cuatro estrofas finales, la voz funcional da preeminencia al yo (he visto, he hallado, he sentido).

Las figuras literarias mantienen una preeminencia sintáctica, con fuertes señalamientos sociales, donde reclama espacio para la identificación indígena o censura al choque cultural. Es una especie de metáfora de la resistencia, la dominación y el desarraigo. Con honestidad, el hablante reconoce que no puede cambiar las condiciones históricas.  Sin embargo, el yo lirico señala una visión en el tiempo para que, mediante una toma de conciencia, se puede entregar una bandera de lucha reivindicativa.

b.      LOS ELEGIDOS DE LA VIOLENCIA. En este texto, el hablante se dirige a un referente plural (nosotros), con el objetivo de intensificar su denuncia y encontrar eco, acude, subrepticiamente, a la llamada guerra del futbol (1969). Increpa la carencia de infancia generacional por la escala bélica y guerrerista.
Apuesta por indagar la isotopía de la desintegración corporal, provocada por la guerra, causal de la anulación pacifista, con tantísimos lisiados, porque el cuerpo es un blanco de poder.
Uno de los ejes significativos agrega que la inocencia (niñez) es un vacío, una ausencia, por la trampa guerrera de los adultos. El poema sostiene tesis: “nosotros nunca hemos sido niños”.
De hecho, el poeta se inserta en un istmo con alta propensión a las guerras civiles, grupos guerrilleros, y paramilitares, bases u ocupaciones extrajeras, que han dejado una estela de violencia desmedida, donde abundan los ajusticiamientos, los desaparecidos, los reos políticos, la opresión, el miedo, la persecución, los enfrentamientos con los ejércitos, la clandestinidad  como una vía de lucha que, en el género narrativo, ha dado origen a la denominada literatura testimonial.
c.       La fiera alucinada. Es la crítica contra los regímenes militares y contra los dictadores en cualquier lugar del planeta, por eso no cita espacio geográfico en particular. La red de relación es establece la dicotomía dominador/dominado; el poder político y económico que logran alcanzar y toda la estrategia con lacayos, que operacionalizan  la temible Seguridad del Estado.
El uso de verbos plurales posibilita la apelación del lector como sujeto colectivo, para aspirar a su adhesión con la propuesta de mejoramiento desde su mundo lirico por parte  del lector social.
Formas verbales como: (reconozcan, queda, cantarán. Comprobarán, pasarán, sembrarán, cubrirán, observen, mírenlo) son parte de un presupuesto ideológico para esperar la respuesta de un ustedes universal.
En el apartado seis, el hablante asume una posición yoística (“les hablo de su muerte”) es decir, el sujeto se vuelca con su estrategia estética e ideológica para anular a la fiera (zoología poética) y cierra el texto con símil “el General relumbra como un cerdo”, lo  que significa una descalificación socio-histórica del dictador, que pasara al olvido, porque la caída será inevitable, con todo el pesado fardo de inequidades que acarrea un sistema de facto, uno de los males del istmo centroamericano desde inicios del siglo anterior.
d.      Patria Mía. El hablante sostiene una manifestación funcional, un inventario lexemático del yo, que define su quehacer. Evidencia un desarraigo contra el sistema político imperante, pero no menciona ningún cronotopo específico, con lo que su alcance es amplio. La patria es el universo. Arremete contra el antifaz de los sicarios y los que han traicionado la luz vital del sueño. Su ideario es ético y estético, para buscar “el espacio más limpio (…)/que permita sin avergonzarme ya/escribir tu nombre”.
CONSIDERACIONES FINALES
            Los cuatro poemas analizados de Roberto Sosa no ofrecen mucha variedad retórica, su intención expresiva es una obra de apelación humana con los presupuestos ideológicos que maneja el yo lirico. Su tono es de increpación y denuncia contra lo establecido.
            La estrategia estética e ideológica de hablante es un discurso poético, directo, con un lenguaje desenfadado, con cargas semánticas de fuerte criticidad contra los sistemas que alientan y enajenan al ser humano universal,  porque el dolor también lo es.
            La prominencia de figuras retoricas sintácticas (metáforas, prosopopeya, símil, entre otras), le confiere mayor fuerza semántica a la producción textual,  por cuanto el hablante apela, con su discurso poético a una concienciación social.
             El poeta es una voz de conciencia histórica que analiza su realidad como indagación de un universo humano desde las perspectivas  éticas, estéticas, ideológicas y políticas.
            El tema indígena no es tratado con nostalgia, sino como  apego a la verdad histórica, con la crítica que le corresponde a dicha entidad ancestral, a su desarraigo, a sus condiciones históricas y sus tiempos míticos; también destaca sus oportunidades  y méritos en la forja de su identidad y de su espacio.
            El aspecto social se ve favorecido con la óptica discursiva. El hablante toma partido por lo pobres, por los desposeídos en un mundo cruel y dividido, donde las estratificaciones sociales marcan desigualdades dentro de los procesos históricos.
            La obra poética de Roberto Sosa (Honduras, 1930), es una de las  voces de mayor profundidad discursiva en el panorama de la literatura centroamericana de vanguardia. No cabe duda de que su trabajo intelectual es un respaldo ético y estético, que promueve un revisionismo en el pensamiento cultural e ideológico centroamericano, en la segunda mitad del siglo XX.
            Queda claro que le poeta es un universo verbal que expresa una visión modélica de la realidad que interpreta esa instancia mediante el conjunto de procedimientos discursivos más apropiados, el caso de Roberto Sosa: lenguaje directo, predomino de figuras retoricas sintáctica, donde el hablante asume un compromiso en favor de los seres humanos menos favorecidos: los pobres de la tierra en un mundo por todos dividido.

Lic. Miguel Fajardo Korea
Universidad Nacional de Costa Rica
minalusa-dra56@hotmail.com