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lunes, 30 de septiembre de 2013

LA “ANTOLOGÍA PERSONAL” DE RUBÉN DARÍO

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LA “ANTOLOGÍA PERSONAL” DE RUBÉN DARÍO




Por Pedro Gandía*



La “Antología personal” de Rubén Darío es una novedad. Acaba de aparecer en México, y para toda América Latina, bajo el sello de Joaquín Mortiz, del Grupo Planeta, uno de los más reconocidos por su prestigio en el mundo editorial. La edición ha estado a cargo del escritor nicaragüense Ricardo Llopesa. Es un libro exquisito, cuidado en todos sus detalles, hasta los más mínimos, con una portada bellamente ilustrada que nos introduce en el Rubén Darío del siglo XXI.

Siendo el mismo Rubén Darío, esta “Antología...” lo convierte en otro. No es la clásica antología sometida al capricho y gusto del antólogo. Lo más importante, lo notorio, lo que debemos destacar es la selección realizada por el mismo Rubén Darío, poco antes de su muerte y publicada en tres tomos en 1914, 15 y 16. Es la trilogía que Llopesa reproduce, precedida de una “Introducción” jugosa, en un solo volumen (318 págs), dividido en tres partes que corresponden a los títulos: “Muy antiguo y muy moderno”, “Muy siglo XVIII” e “Y una sed de ilusiones infinitas”, respectivamente.

Quede claro que Rubén Darío no pretendió confeccionar una antología cronológica de sus libros, a la manera que estamos acostumbrados, sino reunir aquellos poemas que mejor respondían a su dimensión de hombre de carne y hueso, con esencia humana y espiritual. La selección fue rigurosa y muy depurada, apenas 150 poemas, tomados de sus últimos cinco libros publicados en vida, dejando al margen, para sorpresa de todos, los poemas de su primer libro, “Azul”, que tanta celebridad le dio, además de todos aquellos que no fueron publicados en libro. De todo esto y más nos habla Llopesa.

Esta información demuestra el rigor y la depuración que llevó a cabo el gran poeta, consciente del grano bueno que supo separar de la paja. Cuando leí en mi adolescencia la obra completa aquello me parecía un desierto aburrido hasta llegar a los versos iluminados de “Azul”, que despertaron mi admiración. En ese sentido, esta “Antología personal” es esencial y de lectura imprescindible para conocer lo mejor y más universal de Rubén Darío.

Si el argentino Jorge Luis Borges dijo que el poeta, a lo largo de su vida, escribía para dejar cinco o seis poemas para la posteridad, en el caso de Rubén Darío contamos con más de un centenar de poemas con la categoría de excelentes. La selección está tomada de “Prosas profanas” (1896), “Cantos de vida y esperanza” (1905), “El canto errante” (1907), “Poema del otoño” (1910) y “Canto a la Argentina” (1914).

Después de la lectura de esta magnífica “Antología personal”, la obra poética antes citada pierde el hermetismo y gana en trascendencia. Es cuando el lector percibe el mensaje humano y la armonía interior del mejor Rubén Darío, el más hondo y espiritual.



*             Poeta, traductor y escritor español.