En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



miércoles, 11 de diciembre de 2024

VANGUARDIA: SURREALISMO EN EL SALVADOR (APUNTES)

 

Imagen pintura de Yves Tanguy

VANGUARDIA: SURREALISMO EN EL SALVADOR (APUNTES)

 

 

 

Hay quienes escriben para lograr los aplausos humanos mediante nobles cualidades
del corazón que la fantasía inventa o que ellos puedan tener. Pero yo hago servir mi
genio para representar las delicias de la crueldad. Delicias ni efímeras ni artificiales,
sino que, nacidas con el hombre, terminarán cuando él termine.

CONDE DE LAUTRÉMONT

 

De pronto los arados adquieren importancia para mí. Lo mismo que los surcos.

Me gustaría arar un campo y que alguien espantara a mi alrededor las molestas moscas.

ANDRÉ FRÉDÉRIQUE

 

 

Empecemos por decir que el panorama crítico de la poesía surrealista en El Salvador es accidental por cuanto no existe clara filiación al mismo, no obstante existir una poesía forjada en los cimientos del surrealismo y la vanguardia. Por ello nos preguntamos, ¿existe el surrealismo en El Salvador, un surrealismo distinto al francés con una conciencia centroamericana, ajeno a la gestualidad y al talante ideológico y corporativo de su predecesor francés, pero no menos auténtico y ligado a sus inquietudes originales? Es una de las tantas cosas que deseamos dejar dilucidadas en este trabajo. Si bien el vanguardismo tuvo sus inicios a finales del siglo XIX con el fin de la Primera Guerra Mundial. A partir de entonces el movimiento experimentó un auge importante, sus exponentes fueron muy exitosos hasta mediados del siglo XX, caso de la Generación comprometida en El Salvador y, cuyo rostro visible es Roque Dalton y Alfonso Quijada Urías; posteriormente, David Escobar Galindo que no aparece adscrito a grupo alguno, pero que parte de su poesía muestra una clara tendencia surrealista como en: «El Gorrión en la catacumba», Ediciones rondas, Barcelona, 1982, «El guerrero descalzo», UCA Editores, San Salvador, 1990; Piedra y Siglo, grupo en el que sobresale Julio Iraheta Santos y José María Cuéllar. Aunque este vanguardismo se dirigió siempre a la lucha política e ideológica (tan necesaria en nuestro país) y no precisamente a la renovación estética, aunque la hubiese.

En un ensayo de Alfonso Velis Tobar, intitulado: «Sobre los orígenes y formación de las «vanguardias literarias en El salvador, Centroamérica», del cual André Cruchaga fue el mediador para un libro (2013) que estaba preparando Floriano Martin, «Vanguardias literarias en El salvador, Centroamérica», se repite la historia, hace una interesante e injundiosa sinopsis del surgimiento del vanguardismo. Digamos, dice Velis Tobar, «que los vanguardismos literarios aquí en El Salvador, han tenido según las generaciones hasta hoy, rasgos de esos «ismos» como, el surrealismo, el existencialismo, el exteriorismo, más que todo en la poética, la narrativa, también ha prevalecido esa vanguardia del realismo crítico, del realismo social, o realismo socialista y del «Absurdo», y en el fondo cierta tradición lirica en el lenguaje. Como en los poetas de la llamada «Generación Comprometida» (1950), rompen, protestan enérgicamente.»

Ya sabemos que su nacimiento se asocia con la ferviente oposición de la sociedad de artistas europeos hacia el sistema burgués imperante en la Europa del siglo XIX.  En realidad, no estamos seguros de que en nuestros países se haya dado una verdadera Revolution Surréaliste. La poesía de vanguardia está ligada en El Salvador a la dictadura de Martínez; de la década del 40 en adelante a la época actual existe cierta pervivencia del surrealismo más como accidente que como algo pensado, en particular; y, la vanguardia en general. No ha existido un movimiento como tal, y tampoco podemos constatar que los poetas desde esa época al presente dirijan su poética alrededor de la teoría de lo inconsciente y de lo irracional como medio para cambiar la vida, la sociedad, el arte y el hombre por medio de la revolución. Esto es importante en tanto referente de una poesía contestataria derivada de las circunstancias sociopolíticas y económicas (realismo social), pero no necesariamente encaja con el surrealismo, sin que ello signifique evasión de la realidad.

También es harto conocido que su aparición en Latinoamérica surgió como producto de los grandes cambios políticos y sociales derivados de la Primera Guerra Mundial y la guerra civil española. Sus primeros autores tomaron los postulados y características de aquellas formas del vanguardismo en el continente americano que surgió como una respuesta al ascenso de las clases que se oponían al sistema capitalista en crecimiento, que se mezclaron con las ideas de protesta de las clases trabajadoras. Esto ha sido más visible en México y Sudamérica y como íconos tenemos A Octavio Paz, Elías Nandino, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, César Vallejo, Javier Sologuren, César Calvo, César Moro, Emilio Adolfo Westphalen, Xavier Abril, André Coyné; en Chile, fundamentalmente el grupo que conformó Mandrágora, Jorge Cáceres, Enrique Gómez Correa, Braulio Arenas y Teópfilo Cid; en Argentina, destacan Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Aldo Pellegrini, Enrique Molina entre otros de nuestra América. Pero en El Salvador no hemos encontrado registros al respecto.

El vanguardismo en Latinoamérica buscaba generar una identidad nueva en la forma de expresar el arte, producto de la incertidumbre y crisis económica que dejaba la posguerra. Pretendía manifestar los procesos psicológicos y las inquietudes que experimentaban los artistas de la época en cuanto a su lugar dentro de la sociedad. En este punto, Panorama de la Literatura Salvadoreña de don Luis Gallegos Valdés, Estudios sobre poesía, de Matilde Elena López, Antología General de la poesía en El Salvador, (antología poética) de José Roberto Cea y otras micro antologías que se han publicado, constituyen importantes aportes, pero dejan de lado el surrealismo, no parecen producto de una exploración completa y nueva. Lo que tenemos en muchos casos es un romanticismo metafísico (exceptuando los casos de radicalización de la poesía en el contexto de la lucha político social), hay que señalarlo, de elementos tomados del coloquialismo, es decir, el lenguaje hablado. Agrego a los libros señalados arriba, «Roque Dalton: la radicalización de las vanguardias», Editorial Universidad Don Bosco, El Salvador, 2011, «La teoría literaria de Roque Dalton», Editorial Universitaria, El Salvador, 2009 y, «Las brújulas de Roque Dalton, Una poesía del mestizaje salvadoreño», Dirección de Publicaciones e impresos, El Salvador, 2016, tres libros capitales para comprender la obra del poeta Dalton, aunque no abordan en concreto los aportes surrealistas contenidos en su magna obra, al menos no de manera puntual.

Tampoco lo hace el Dr. Ricardo Roque Baldovinos en sus diversos trabajos, en especial «La rebelión de los sentidos. Arte y revolución durante la modernización autoritaria en El Salvador.» Aborda, aristas del arte nuestro como «Poesía revolucionaria y vanguardia», pero no hay un apartado donde se aborde con especificidad el surrealismo en El Salvador. ¿Ha habido algún tipo de experimentación en el campo de la poesía? Sin duda que sí, pero no en la especificidad que nos ocupa: reivindicación de la renovación de la expresión poética, de los temas como la superación de la poesía contestataria y el panfleto. Sin embargo, Giuseppe Bellini, (Notas sobre la evolución de las vanguardias en Centroamérica), en El Salvador, la poesía continúa en la huella del Modernismo y luego pasa a la interpretación   localista e intimista, hasta llegar al nerudismo del «Grupo Octubre», que capitanea, hacia 1940, el nicaragüense Juan Felipe Toruno. La rebelión contra el academicismo y el conformismo la realizan en la poesía salvadoreña, hacia final de los años 60, poetas como Manlio Argueta (1936) y Roberto Armijo (1937). Sin dejar fuera A Alfonso Quijadurías con «Los estados sobrenaturales y otros poemas», (San Salvador, 1971); «La fama infame del famoso (AP) atrida», Editorial Universitaria, (El Salvador, 1979).

En «Pedro Geoffroy Rivas precursor de la vanguardia poética en El Salvador», (Tesis Doctoral, Universidad de El Salvador, 2010) hay un acápite sobre el surrealismo, se limita a una descripción breve de sus antecedentes y algunos de sus representantes. Tenemos, pues esa falencia en nuestra literatura. La vanguardia es un concepto amplísimo y tiene muchas aristas. Y aunque en Geoffroy Rivas, podemos encontrar muchos textos surrealistas, los autores de la tesis no lo abordan ni siquiera de manera periférica. A tal propósito puedo mencionar: «Los nietos del jaguar», publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, 1996.

El surrealismo busca romper con la estética de la narrativa tradicional, modificando la linealidad y el carácter lógico y haciendo uso de recursos como el contrapunto, el trasloque o flashback, la narración múltiple y el humor negro, como el caso de la Narrativa de Miguel Ángel Asturias en el Señor Presidente, el surrealismo penetra en la obra poética de Luis Cardoza y Aragón. Pero que también se dan en la poesía. Tampoco como se dice en el libro: César Vallejo y el surrealismo de Juan Larrea, se trata de producir anarquía en la literatura, bajo el pretexto de novedad, porque es incurrir en el sinsentido, pese a que el fantaseo y la disociación forman parte del imaginario surrealista. El fantaseo por una poesía comprometida políticamente anquilosó la robustez de la poesía y otras búsquedas estéticas. Si bien esta tendencia coyuntural es importante, no lo es cuando se convierte en catecismo. Ver con la mirada surrealista es no volcar la vida como sentimiento trágico, sino como transformación del absurdo y lo obsceno, no sólo con la intención de desestabilizar el orden simbólico, sino con el objetivo de destruir el mismo lenguaje.

            En la poesía surrealista destacan (aunque no como regla) el uso de versos libres, los caligramas y el collage, siendo percibidas estas obras como creaciones experimentales. El versolibrismo se extiende y desarrolla con la llegada de las vanguardias literarias, hasta llegar de forma definitiva a la destrucción del concepto de verso. Así mismo, el vanguardismo latinoamericano adoptó y combinó los ismos propuestos por la vanguardia europea, dentro de los cuales encontramos principalmente el creacionismo, el ultraísmo, el simplismo, el estridentismo y el nadaísmo. A continuación, explicaremos las características principales de dichos movimientos: creacionismo, ultraísmo, estridentismo, nadaísmo. Sus tenas frecuentes fueron: desigualdades económicas, intervencionismo político, pobreza, exclusión social. Desde luego no todo poema escrito en verso libre pertenece a esta arista de la vanguardia.

Destaca la vertiente rebelde, revolucionaria y rupturista. En las poéticas surrealistas tanto el verso libre como el poema en prosa se entienden como formas más cercanas al inconsciente y la verdad personal. Visiones subterráneas y las zonas abisales. El surrealismo, tal como lo apuntan algunos estudiosos, es esencial en el desarrollo del verso libre y en su aproximación al poema en prosa. Pero no todo poema en prosa o verso libre cabe en la poética surrealista. El surrealismo conlleva el retorno a las fuerzas primitivas, que destruirían todo orden racional: Creación primitiva de un alma atentísima de hoy [...]. Aquí se quiebran los frenos de la lógica, y el lector, desde la primera página hasta la última, vive en continuo sueño, en ininterrumpida visión.

Esta poesía surrealista que presentamos está «más o menos emparentada con el surréalisme francés y su pretendido automatismo» implica que su forma nada tiene que ver «con la forma clásica», ya que exige una nueva expresión, «una forma vital, individual e individualizante, necesaria para hacer resaltar superficialmente la profunda unidad del poema». El efectismo de la escritura automática es fascinante, aunque poco entendido y digerido, más bien controvertido: las yuxtaposiciones lexicales incompatibles, la sintaxis liberada de normas lógicas, la libre asociación de palabras. Para el lector es comprensible la dificultad por cuanto éste racionaliza: «El lector busca explicar un texto surrealista atribuyendo los elementos extraños e ilógicos a la inspiración onírica o a la imaginación del autor.»  En este punto es importante acotar que el poeta «nunca explica la realidad en que vive, sino transmite en su lenguaje peculiar la percepción poética de esta misma realidad. El dolor, la sociedad violenta y hostil como la nuestra dominada por el poder económico de la elít de turno, la indignación y la impotencia que se enfrenta a todos esos valladares de la vida signada por la pobreza, la represión, la vulneración de los derechos individuales.

La estética surrealista parte de una peculiar concepción de la realidad artística que, tratada de una manera estéticamente adecuada, dará nacimiento a la obra de arte, sea en el campo de la plástica sea en el de la literatura. Esta concepción de la materia estética se basa en la identificación entre lo bello y lo maravilloso. El surrealismo es una «búsqueda necesariamente utópica y a la vez ucrónica. Es decir que el surrealismo se sitúa en una encrucijada aparente: si por una parte pone su mirada sobre los acontecimientos que lo rodean, por la otra vislumbra el más allá de la existencia. En una época como la que nos ha ha tocado vivir, la actitud de los surrealistas luce, por tanto, fuera de lugar. Sartre lo vio así, mientras que los marxistas tradicionales no se quedaron atrás en la valorización que hiciera el autor del “Ser y La Nada”».  Para Breton lo maravilloso es siempre bello y no hay nada fuera de lo maravilloso que sea bello. Y aunque no hay nada que exprese manifestación contraria en tal sentido, de muchas observaciones hechas por Breton en los Manifiestos y en el resto de su obra podemos deducir que para él lo maravilloso era, a su vez, identificable con lo insólito, lo extraño, lo inesperado, lo fuera de lo común. Los surrealistas emprenden en busca de lo maravilloso una exploración fascinante, que los lleva fuera de la realidad circundante, objetiva y concreta. Tal viaje desemboca en el descubrimiento de una superrealidad más allá de la realidad que nos rodea diariamente; se trata, en realidad, de un procedimiento psíquico, porque más allá de lo circundante, de lo cotidiano, existe una superrealidad, maravillosa, bella, y cuya naturaleza es puramente mental, una realidad absoluta, fuente primaria de todo arte.

Entre los procedimientos estilísticos surrealistas ocupa la posición central la «escritura automática», proclamada como definición esencial en el Manifiesto de 1924 que para Breton es realizable. En cuanto a la recepción del texto, el famoso «automatismo psíquico» puro no importa, y sobre todo no importa la pureza: lo que importa son los efectismos que produce el estilo automático, que resulte éste de un estado inconsciente o de una expresión hecha adrede. Cualquier automatismo, como por ejemplo las yuxtaposiciones lexicales incompatibles, la sintaxis liberada de normas lógicas, la libre asociación de palabras, etc., será igual y tendrá el mismo efecto, sea o no sea producto de mecanismos inconscientes.

Algo parecido ocurre con la supremacía de la imagen o metáfora (las vanguardias prefieren el término «imagen» a «metáfora»), característica tomada de la estética surrealista y elaborada de un modo particular por Federico García Lorca. La imagen se convierte en el instrumento que aproxima la antinomia realidad-sueño: «La imagen es una creación pura del espíritu. La imagen no puede nacer de una comparación, sino del acercamiento de dos realidades más o menos lejanas. Cuanto más lejanas y justas sean las concomitancias de las dos realidades objeto de aproximación, más fuerte será la imagen, más fuerza emotiva y más realidad poética tendrá…» (Bretón).

En la nueva realidad que propone el surrealismo y revelada por la imaginación e inspiración poéticas, rigen otras normas, otros postulados, allí gobiernan las emociones más puras: «Se trata de una realidad distinta, dar un salto a mundos de emociones vírgenes, teñir los poemas de un sentimiento planetario. Evasión de la realidad (que en modo alguno significa ignorarse, ni comprometerse) por el camino del sueño, por el camino del subconsciente, por el camino que dicte un hecho insólito que regale la inspiración.» En la poesía surrealista destaca el problema de la doble visión de la realidad poética: «primeramente nos topamos con una visión plástica de carácter onírico y, en un plano más profundo, se halla el mundo de los símbolos, que ordena el caos aparente de la primera visión.»

Según nos explica Manuel Antonio Arango, el uso de los sueños y la visión onírica y lo que reflejaba en el mundo poético y a nivel de ideas: «La transformación de ideas latentes del sueño en el contenido manifiesto es muy importante, porque el sueño no parte jamás como nada que no sea digno de ocupar el pensamiento sereno. La analogía, o la coincidencia, son aceptadas por su mecanismo de elaboración del sueño, el cual sirve de punto de apoyo para la condensación, reuniendo todo esto que señale la coincidencia. Lo bien fundado del contenido onírico proviene de la percepción del sueño y su función es por consiguiente la de ordenar los componentes para formar un todo, una composición onírica.» (Símbolo y simbología en la obra      poética         de Federico García Lorca, Madrid, Espiral         Hispana, 1995, p. 334). Por su parte Martha Canfield, «Poesía onírica y sueños contados en la obra de Álvaro Mutis.» Expresa que en el espacio del sueño se produce la obra alquímica de transformación de los materiales de desecho de la existencia en el oro puro de la poesía. En síntesis, el sueño y la vigilia son dos mundos separados, aunque estrechamente conectados, tanto que uno remite al otro; y el acto poético nace de la transformación de los materiales existenciales residuales, operación posible en el ámbito del sueño.

Johannes Pfeiffer, la metáfora poética logra fundir en unidad convincente imágenes que en la experiencia están separadas, y hasta son incompatibles. Y esto significa que, en la comparación y por medio de ella, hasta el último resto de la objetividad estáticamente espacial, de cosa cerrada, es arrebatado en ese movimiento que lo liga y lo invade todo. Damos por sentado el hecho de que hay variedad de metáforas, Las más importantes y de las cuales pueden surgir otro grupo de metáforas son las que se expresan en formas gramaticales (nombres, verbos, adjetivos, etc.) y también las que se acercan a diferentes realidades para presentar otra completamente distinta de una forma lo más innovadora posible (al fin de cuentas la metáfora le da ese sabor de invención radical, por medio del autor, que permite que el lirismo haga pulir a la poesía); las sensoriales; las afectivas; la metáfora por perífrasis (consiste en citar por medio de una frase célebre explicativa lo que se podría decir con otras palabras o viceversa); la de permutación sintáctica (cambian de lugar los núcleos de una oración, tanto del sujeto con el del objeto directo; también permutan con cambios radicales las acciones verbales y adjetivas); las metáforas en función circunstancial de tiempo, espacio y o modo con tanto un sintagma nominal, adverbial o preposicional marcado sobre alguna circunstancia de espacio, modo o tiempo en que se emplea el verbo; también se emplean para causa, cantidad, finalidad o posibilidad (estas son ahí, aquí; cerca, encima, etc., «para lugar»; hoy, ya, todavía, etc., «para tiempo»; bastante, poco, mucho, etc., «para cantidad»; así, también, además; etc., «para modo»; las metáforas en función del predicado (en el verbo ser se radica la transferencia al relacionar significados distintos).

La metáfora visionaria o surrealista, tal como se señala en «La metáfora al servicio del surrealismo, (Mundo poesía)»: sumamente empleada por los surrealistas ya que su lógica y semejanza aparente se desvanece por completo sólo quedando visible su grado emocional. Su fórmula sigue siendo la de la metáfora impura o simple; en lo único que cambia es en su relación (tenor y vehículo) con su fundamento. Este punto no puede ser lógico o racional. El fundamento se sustituye por lo emocional, sugestivo, íntimo, haciendo sentir en el lector una variedad inexplicable de sentimientos como puede ser la angustia, el miedo, la tristeza, la alegría, etc. emociones emitidas fuera de una semejanza fundada.

Buena parte si no es que en la mayoría de los poemas de André Cruchaga guardan —describen— una amalgama de exterminios previos y sucesivos, gracias a una enumeración simbólica que reordena el caos a través de unos núcleos que se van explicitando de menor a mayor extensión lingüística creando clímax o atmósfera cada vez más inquietante: sombras, telarañas, olvidos, de clara valoración negativa, pero también trinos, que pudiendo ser denotado por su oposición a aullido, se carga de negatividad semántica merced a su estructura adjetival, del mismo modo ocurre con «Transparencias rotas» y «entrañables litorales»:

sombras como cascos, (A1)
húmedas telarañas enredadas en las manos, (A2)
olvidos que el hambre ha ido mordiendo hasta el punto de borrar toda

reminiscencia, (A3)
trinos cuya avidez hace cárcavas, A4)
transparencias rotas en el paladar, (A5)
entrañables litorales donde no se pueden izar barriletes, ni jugar a las canículas

del estertor. (A6).

El poema en cuestión se cierra de broche de oro de una metáfora que une referencias al paraíso perdido de la infancia con el preludio de la muerte (jugar a las canículas —en clara asociación a las canicas por similitud fonética y morfológica— del estertor).

Al respecto de la imagen, podemos reafirmar lo siguiente: «La imagen es una creación pura del espíritu. La imagen no puede nacer de una comparación, sino del acercamiento de dos realidades más o menos lejanas. Cuanto más lejanas y justas sean las concomitancias de las dos realidades objeto de aproximación, más fuerte será la imagen, más fuerza emotiva y más realidad poética tendrá…» (André Breton)

El surrealismo, lo señala BODINI, Vittorio: Poetas surrealistas españoles, trad. Carlos Manzano, Barcelona, Tusquets, 1982, p.105), es una infusión de adormidera, hay oscilación confusa de los sentidos entre vigilia y sueño, en el ir y venir de las imágenes por las abolidas fronteras entre lo real y lo irreal. Para E. S. Speratti, el tema de la muerte (si bien ha sido abordado por la poesía de todos los tiempos) abordarla desde el surrealismo implica: descodificar la frustración que destruye proyectos y deseos, ya sea por causas externas o basadas en la raíz más íntima del personaje. El poeta se mueve al margen de un mundo hostil, marcados por la frustración y la muerte (no sólo física). El concepto de la evasión según nos lo explica Paul Ilie, consiste en un entramado básico de asociaciones, muy específicas casi naturalistas, que parece dislocada de la realidad a causa de las imágenes ilógicas que evocan. La imagen se convierte en un centro de desequilibrio entre la realidad y la fantasía.

Es importante destacar la dislocación asociativa como técnica surrealista, porque ella permite la subversión de las secuencias realistas de las imágenes, los conceptos. En el surrealismo se expresa lo inexpresable. Para «los surrealistas el poeta es poeta- revelador, el poeta profeta, y su función es presenciar y recrear en palabras una nueva ordenación de la realidad.» El poema, a fin de cuentas, es la disgregación voluntaria del ser. Por eso la devoción de la imagen surrealista porque borra todas las fronteras de la lógica. Según Carlos Marcial de Onís, «en la imagen surrealista el pasado se confunde con el presente y el porvenir, alguien puede ser diversas personas u objetos a la vez. Los objetos pueden reducirse de tamaño y parecer diminutos o bien adquirir proporciones desmesuradas. Se puede vivir bajo el agua, o encima de una nube, o flotando en el aire. Se producen en la fantasía onírica las transformaciones o metamorfosis más imposibles y los objetos, personas o animales pueden tener propiedades de las que carecen en realidad.»

Veamos lo que nos dice Aldo Pellegrini, en el estudio preliminar de la poesía surrealista de la lengua francesa: El surrealismo no acepta, pues, el arte como un fin en sí, tampoco el arte comprometido en el sentir habitual (en función de la defensa de intereses particulares de cualquier género). El arte sólo se comprende en función del hombre en su acepción más lata, de la unidad hombre que necesita realizarse como hombre. Todo lo que el surrealismo piensa del arte se resume en su concepción de la omnipotencia de la poesía. La poesía constituye el núcleo vivo de toda manifestación de arte y ella le da su verdadero sentido. Pero la poesía no es para los surrealistas un elemento decorativo, o la búsqueda de una abstracta belleza pura: es el lenguaje del hombre como esencia, es el lenguaje de lo inexpresable en el hombre, es conocimiento al mismo tiempo que manifestación vital, es el verbo en su calidad de sonda lanzada hacia lo profundo del hombre… Por cierto, que en ella, y pese al título, aparece César Moro y Salvador Dalí.

En El Salvador históricamente se ha primado cierto discurso poético: el blanco y el negro y si no se estaba en el bando preeminente, no solo se cuestionaba el quehacer, sino que al poeta se le marginaba. Es de suponer, como dice Pellegrini: «La importancia acordada a la imaginación, al mundo fantástico y al de los sueños, pudo hacer creer que el surrealismo significaba un modo de evadirse de la vida. Todo lo contrario; acabamos de ver cómo el surrealismo constituye una voluntad de penetración en la vida, de confundirse con ella, de explorar todas sus posibilidades y liberar todas sus potencias» … Solo después de los Acuerdos de Paz, se produjo una escisión en este sentido y lo prueban las diversas propuestas de esta generación hacia acá. «Poetas por El Salvador» (Poema paseo coral) de María Poumier, Editorial Delgado, 2008, constituye una muestra exquisita sobre este particular. El caso de Alfonso Fajardo y su poemario «Los fusibles fosforescentes»; de «Peces en la boca» de Elena Salamanca, y Fredy Tato Mejía con poemarios: «Esclaramonde», 2021 y «Piélago», 2022; aunque hay matices, desde luego, el surrealismo está presente en sus poéticas más allá de la realidad, de la vida y del lenguaje. La construcción del surrealismo de estos jóvenes se da, también en medio de otra crisis sociopolítica en El Salvador, la instauración de un régimen autoritario que también implica una ruptura de la vida y ello también impone límites en la expresión. La esencia es «destruir la realidad para reconstruirla a través del lenguaje, el sueño y el deseo.» Para el surrealismo tal como lo advierte Blanchot, «el lenguaje no es discurso, sino la realidad misma, sin dejar no obstante de ser la realidad propia del lenguaje, en el que en definitiva el hombre roza lo absoluto».

Un elemento sustancialmente visible en estas poéticas es el absurdo. Al respecto René Alejandro Espinosa Casanova, acota lo siguiente: El absurdo, entendido como aquello que escapa al orden de la razón, actúa como una sugerencia procedente del sueño o del deseo que teme expresarse, que en un momento de distracción o extravío toma la realidad. La importancia del absurdo reside en que reconcilia elementos que aparentemente no tienen conexión, es decir produce imágenes que por su naturaleza irracional son todo proceso, es decir, continuarán generando sentido a falta de una reconciliación con lo explicable.

Todos los poetas salvadoreños mencionados expresamente y algunos ausentes en estos apuntes comparten cada uno con sus individualidades el carácter impetuoso, exaltado, perturbado de la «evidencia surrealista»; hacen uso de la libertad ofrecida por el surrealismo para redimir los caudales subyacentes en el inconsciente. En otras palabras, la expresión sin inhibiciones.

André Cruchaga,

Barataria, 2024

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA:

 

1.     http://laberintodeltorogoz.blogspot.com/2013/06/sobre-los-origenes-y-formacion-de-las.html

2.     Gallegos Valdés, Luis. Panorama de la literatura salvadoreña, 3a. edición. San Salvador: UCA Editores, 1981.

3.     Cea, José Roberto. Antología General de la poesía en El Salvador, (antología poética), 1971.

4.     López, Matilde Elena. Estudios sobre poesía, El Salvador, (ensayo, 1973).

5.     Roque Baldovinos, Ricardo. La rebelión de los sentidos. arte y revolución durante la modernización autoritaria en El Salvador, UCA Editores, 2020.

6.     https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/notas-sobre-la-evolucion-de-las-vanguardias-en-centroamerica-nicaragua--0/html/90e25db8-6e2a-49c0-a46b-d16ed80dac24_7.html

7.     Nolasco Díaz, Juan Ramón y René Humberto rosales chinchilla. “Pedro Geoffrey Rivas precursor de la vanguardia poética en El Salvador.” (Tesis), Universidad de El Salvador, 2020.

8.     https://cvc.cervantes.es/literatura/aispi/pdf/09/09_409.pdf

9.     Bodini, Vittorio: Poetas surrealistas españoles, traducción. Carlos Manzano, Barcelona, Tusquets, 1982.

10.  Pellegrini, Aldo. Antología de la poesía surrealista de lengua francesa. 1961

11.  Pellegrini, Aldo.  Antología de la poesía viva latinoamericana. Seix Barral, 1966

12.  Navia Velasco, Carmiña. Poetas Latinoamericanos. Antología crítica. Universidad del Valle, 2009. Puede verse en: https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/handle/10893/20235/Poetas_latinoamericanas.pdf?sequence=1&isAllowed=y

13.  Pfeiffer, Johannes La poesía. Fondo de Cultura Económica. México: (2005).

14.  http://www.mundopoesia.com/foros/temas/la-metafora-al-servicio-del-surrealismo-primera-parte.573550/

15.  Blanchot, Maurice “Réflexions sur le surréalisme”, en La Part du feu (París: Gallimard, 1949)

16.  Espinosa Casanova, René Alejandro. (Tesis). Alejandra Pizarnik: un surrealismo propio. (Programa de Maestría en Estudios de la Cultura Mención en Literatura Hispanoamericana), Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador, 2015.

17.  Luis, Carlos M. Horizontes del surrealismo, primera edición 2024, Agulha, Brasil.

18.  Paz Manzano, Carlos Roberto. La teoría literaria de Roque Dalton, Editorial Universitaria, Universidad de El Salvador, 2009.

19.  Alvarenga, Luis. Roque Dalton: La radicalización de las vanguardias. Editorial Universidad Don Bosco, El Salvador, 2011.

20.  Melgar Brizuela Luis. Las brújulas de Roque Dalton: Una poesía del mestizaje salvadoreño. Dirección de publicaciones e Impresos, El Salvador, 22016.

21.  Salamanca, Elena. Peces en la boca. Editorial Universitaria, Universidad de El Salvador, 2011.

22.  Poumier, María. Poetas por El Salvador (Poema paseo coral), Editorial Delgado, El Salvador, 2008.

23.  Rivas, Pedro Geoffroy. Los nietos del jaguar. Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, El Salvador, 1996.

24.  Escobar Galindo David. El Guerrero descalzo. UCA Editores, El Salvador, 1990.


viernes, 29 de noviembre de 2024

Romulensis, la historia de una fortaleza-Dobrosloveni/Olt/Rumanía

 

Imagen tomada de University of Bucharest


Romulensis, la historia de una fortaleza-Dobrosloveni/Olt/Rumanía

 


El 16 de noviembre de 2024, en Dobrosoveni, tuvo lugar un evento dedicado a la historia y la identidad cultural «Romulensis, historia de una fortaleza», al que fue invitada la Cámara de Comercio e Industria Dolj Rumanía, junto con la familia Nicorescu, descendientes de la familia Dimitrie Cantemir, Rumanía.

El yacimiento arqueológico de Reșca-Romula, en Dobrosloveni, Olt Rumanía, ha sido propuesto para su inclusión en la Lista del Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO. La antigua ciudad de Romula, ciudad romana elevada al rango de «municipium», se desarrolló en el emplazamiento del antiguo asentamiento dacio de Malva, en el siglo II, durante las guerras de conquista dácicas. Es necesario que la comunidad comarcal, regional, nacional e internacional conozca esta historia que define las raíces de nuestra tierra. Fue un acontecimiento que se centró en la esencia de una raíz común.

Personas, lugares, encuentros, reencuentros, la alegría de estar y de recordar, el sentimiento de ''hogar'', todas estas fueron las experiencias de los presentes, ya fueran de lejos o de la comunidad. Conseguimos combinar una multitud de estados que tenían un único resultado: la pertenencia a la condición humana, a través de la historia y la cultura’’ informa Maria Sarpe, la directora del Centro de Información y Promoción Turística Dobrosloveni Olt Romania.

Hasta la atribución oficial de este nombre, se cree que llevaba el nombre de Malva, antiguo nombre del asentamiento dacio que existía en el lugar donde más tarde se levantó Romula. El nombre dacio, que tenía una fuerte resonancia entre los habitantes, fue asumido por el asentamiento romano recién fundado, y permaneció en la memoria de los habitantes incluso después de que la ciudad se llamara oficialmente Romula. Por eso se utilizó más tarde en el título de la provincia de Dacia Malvensis.

El acto se organizó bajo la estricta supervisión de la escritora Maria Sarpe (directora del Centro de Información y Promoción Turística Dobrosloveni Olt Romania), una persona de cultura apreciado tanto en Europa como fuera de ella.







martes, 26 de noviembre de 2024

IPEA: LA PRAXIS EDUCATIVA TÉCNICA INTEGRAL

                Lic. MIGUEL FAJARDO


IPEA: LA PRAXIS EDUCATIVA TÉCNICA INTEGRAL

Lic. Miguel Fajardo Korea

Premio Nacional de Educación Mauro Fernández

minalusa-dra56@hotmail.com


Educación, herramienta de cambio

 

El ser humano, desde tiempos inmemoriales, ha utilizado la educación como una manera de mejorar sus condiciones contextuales.  En esa medida, cada faceta de dichas acciones llevaba consigo, la imperiosa necesidad de buscar muevas expectativas en su entorno vital, muy diferente, desde luego, de las que nos preocupan, hoy, inmersos como estamos, en intrincados espacios globalizadores.

La educación siempre ha sido una herramienta de cambio y de mejoramiento socio-individual.  Debemos estar conscientes, además, del privilegio por acceder a ella, si sabemos que su cobertura, nunca llegará a todos.  Dicha inclusión es una de las utopías de este mundo tan dividido.  

Educar es un término que tiene un amplio registro semántico, por lo que apela a conceptos coligados, tales como alimentar, cuidar, nutrir, instruir, formar y criar.  Estamos ciertos, de entrada, que no todos estamos capacitados para el magisterio, porque aparte de vocación integral, signa una serie de competencias para el eficaz ejercicio de la praxis educativa.

En esta oportunidad, me propongo compartir algunas reflexiones, forjadas durante siete lustros de compromiso docente, tanto en la enseñanza media como superior.

 1. Hacer es el mejor decir

Hacer es la mejor manera de decir”, esta máxima del pensador José Martí (1853-1895) ha sido mi norte de vida. Y de ahí se nutre, indudablemente, mi visión y práctica del quehacer educativo.

Cada uno debe trazarse sus propósitos de vida, conductas y actitudes por seguir, porque de esa elección deviene el compromiso socio-personal ante la comunidad a la cual nos debemos.  No podemos ir por la vida sin forjar nuestros proyectos de comportamiento, porque nosotros tenemos, tanto la capacidad como la responsabilidad de elegir las potencialidades que nos permitan alcanzar las metas vitales.  

Las competencias interiores para enfrentar la vida implican, entonces, el desarrollo de múltiples saberes que conviene recordar: 1. saber, 2. saber hacer, 3. saber ser y 4. saber convivir.

 2. La educación permite crecer interiormente

Las comunidades sociales engrandecen cuando sus habitantes se superan.  La educación es el instrumento por antonomasia para buscar la luz y cultivar la inteligencia.  Los pueblos, entonces, son el cúmulo de las experiencias de cada uno de sus miembros. El 9,3 % de la población nacional posee al menos un grado universitario.  Las nuevas generaciones no deben desaprovechar que el país cuenta con cinco universidades públicas y sesenta privadas, así como centros educativos.

Tal es el caso del IPEA, UN INSTITUTO ESPECIALIZADO EN IMPARTIR PROGRAMAS DE EDUCACIÓN TÉCNICA Y DE ENSEÑANZA DEL IDIOMA INGLÉS, desde donde pueden contribuir al mejoramiento de su condición personal, como un eje que posibilite un cambio real y positivo, a favor de nuestra patria. Los casi 25 años de trabajo sostenido, posibilitan en la educación técnica una plataforma de formación que les dé un trabajo para forjar mejores expectativas de vida hacia el futuro. Una felicitación a los directores del IPEA: Wilberth Cubillo y Pablo Ceciliano, así como a Jonatan Pérez Medaglia, igualmente, al cuerpo docente y personal integral de esta importante institución, por ofrecer esta opción de mejoramiento educativo.

Por ello, requerimos de una educación no desapegada de los embates sociopolíticos, por ello, crítica; no ajena de las profundas transformaciones que sufre la sociedad, tanto costarricense como planetaria. Esta era de mundialización nos ha de comprometer con mayores ideales, con más renovados principios para aportar nuestros mejores esfuerzos, en aras de proponer una sociedad más justa, con rostro humano, que no dé paso a los degradantes procesos de impersonalización. 

La educación es una instancia de crecimiento interior hacia destinos superiores, por lo tanto, se debe fortalecer, todos los días, con plenas decisiones. Por el contrario, soy de la idea de que cada silla vacía en las aulas costarricenses es un golpe bajo contra nuestro sistema democrático, porque los destina a estrechas perspectivas de vida, tanto individual como socialmente, es decir, a situaciones que pueden devenir en coyunturas desfavorables y, quizá, degradatorias.

Solo la educación permitirá el crecimiento individual para fortalecer el ámbito social. Por lo tanto, no debe ahorrarse en el quehacer educativo, por el contrario, tiene que procurarse las mejores condiciones infraestructurales y de apoyo a las comunidades estudiantiles. Solo el acendrado esfuerzo educativo logrará sacarlos de ese círculo de limitaciones, de ahí la importancia institucional del IPEA dentro del sistema educativo costarricense.

 3. El diálogo hogareño es educación

 

Un problema medular que incide en el proceso de enseñanza-aprendizaje es la falta de diálogo. Hoy existe, lamentablemente, una comunicación monosilábica, en miles de hogares costarricenses y planetarios, cuyos efectos se manifiestan en la violencia, tanto en los espacios áulicos como en la sociedad civil.

El hogar, no la casa, es una construcción cotidiana. En ellos, debemos procurar ser más dialógicos. La extrema velocidad del mundo nos está pasando cuotas de fraccionamiento en la convivencia socio-hogareña. Hay que revisar esa condición, porque desestructura los cimientos de ese círculo de armonía, afectiva y protectora, que históricamente ha distinguido al hogar como célula primaria de la sociedad.

Es decir, en esta explosión globalizadora del conocimiento hay cabida, tanto para la complejidad como para su celeridad en la obsolescencia, porque el conocimiento cambia, ahora, demasiado rápido. El saber se ha multiplicado vertiginosamente, pero al mismo tiempo se fragmentariza.  

En este momento, hay diversas redes competitivas de socialización, pero coexisten en espacios multidimensionales, en las tecnologías electrónicas inteligentes y, aunque resulte paradójico, las personas se están comunicando más con individuos desconocidos y lejanos, que con aquellos a quienes tienen al alcance del abrazo, es decir, los miembros del ámbito hogareño, a quienes, en muchas oportunidades, se invisibiliza.

La comunicación hogareña no se practica como se debe, porque estamos atrapados, en los contextos próximos, por la velocidad de la ciber-comunicación; por una envolvente y dinámica realidad en la que nunca estamos al día y, por ello, somos portadores de niveles estresantes y estadios impersonales, que atentan contra las relaciones confraternitarias.

Los sistemas educativos, en todos sus niveles, son hogares espirituales, donde debemos compartir, con dignidad y ética, para hacer valer uno de los más inalienables derechos del individuo: ser mejores, para promover una óptima calidad de vida, es decir, redimensionar el concepto de una mayor apertura humana, para el disfrute de las libertades individuales, dentro de un respetuoso espíritu societario.

 4. La educación es una práctica social

Las prácticas de urbanidad tienen que vivenciarse desde el hogar.  Si en ese espacio no se cultivan dichos valores, el sistema educativo va perdiendo esas batallas.  No es la imposición, sino el convencimiento, lo que hará la praxis. Muchas veces, ni siquiera en la familia nuclear se practican normas de cortesía, pues miles de hogares se han ido convirtiendo en hoteles de entrada y salidanada más, sin los debidos procesos comunicativos que materialicen sus relaciones interpersonales.

La educación, como práctica profesional, implica un ejercicio mayor de integridad e interrelaciones, conciencia de respeto por la dignidad de los otros; pensar y crear para crecer.  La socialización del conocimiento cambia métodos, pero no debería transformar la particularidad de nuestra condición humana.

La relación personal y real docente-discípulo es fundamental y, en esa dimensión, la enseñanza virtual del distinguido cuerpo docente del IPEA, tiene el compromiso ético y educativo de ser respetuoso de la comunidad estudiantil que atienden, desde la educación técnica, esencial en este mundo de cambios acelerados.

 5. La educación implica tolerancia

Los educadores debemos reencantar la educación, sobre la base de un componente con responsabilidad social y cultural, en un compromiso de   respeto a la dignidad de los otros, servicio a los demás, tolerancia, y una adecuada preparación académica, para el fortalecimiento integral de las diversas comunidades estudiantiles, sin exclusiones odiosas. Ese reto es una de las tareas ineludibles del verdadero educador.

No podemos enquistarnos solo en dar clases, sino que debemos ser guías y formadores comprometidos, en contextos de globalización y sus asediantes procesos impersonales; por ello, su compromiso debe construir una educación humanizada para todos, que tome en cuenta, tanto la diversidad social como cultural, y cuyo eje pretenda la formación de valores, como instrumento adecuado para alcanzar el desarrollo digno e integral de las personas.

La tolerancia considera las opiniones y prácticas de los otros, aunque sean diferentes de las nuestras. La convivencia educativa se centra en la expresión del respeto y la comprensión por los demás.  Mucho del clima emocional de violencia y agresión en el espacio áulico, se debe a la intolerancia, el irrespeto, la intransigencia, la insensibilidad y los excesivos niveles de autoridad impositiva, de parte de quienes no acuden al diálogo, y se comportan con arrogancia, en una profesión humanista, que requiere del componente y los espacios dialógicos para su disfrute y plenitud.  La modalidad del IPEA es importante para ejercer todos los valores precitados.

 6.Educar es una capacidad para servir a los demás

Los estudiantes significan la razón de ser de nuestro trabajo, por ello, nunca deberán verse como los enemigos por vencer. Todo lo contrario: la niñez y la juventud y los adultos se encuentran ávidos de diálogo, comprensión y tolerancia. Para el maestro, educador, docente o académico, verdaderamente comprometido con el mejoramiento integral de la sociedad, ese es uno de los esenciales desafíos piramidales en el ejercicio de la docencia.

La educación es una conjunción de voluntades y su respuesta social se encuentra fuertemente enraizada con las clases menos favorecidas, porque su aporte es innegable en la construcción de la vida nacional.

Cierro esta charla con un pensamiento del Maestro Joaquín García Monge (1881-1958): “Este mutuo conocimiento de cuanto somos (…) esta generosa aspiración a ir juntos a la cita con nuestro común destino nos hará invencibles.  Estaremos unidos por la cultura, amasada con sangre y espíritu”.

 

Muchísimas gracias.

¡Carpe diem!

 

Nota: Conferencia dIctada por el Lic. Miguel Fajardo, al cuerpo docente del IPEA.

 En el auditorio del Hotel Aurola Holiday In, piso 17, San José, Costa Rica, el 23-11-2024.




 

sábado, 9 de noviembre de 2024

MARLENE ZERTUCHE, LOS MARES QUE SE REAVIVAN

MARLENE ZERTUCHE, LOS MARES QUE SE REAVIVAN

 

Lic. MIGUEL FAJARDO KOREA

Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural de Costa Rica

minalusa-dra56@hotmail.com 

LIC. MIGUEL FAJARDO KOREA


(Costa Rica). Marlene Zertuche (Guadalajara, México, 1983). Editora y poeta. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara.

 

Ha publicado en poesía Mazo de Hércules (2013), Consejos a la niña (Dinamarca, 2017), Cuerpo te llamas (2018); Mares que mueren (2024). Editó Los líquidos abismos. Poemas en torno al agua (2019), en los que reúne a cincuenta escritores latinoamericanos contemporáneos.

 

Desde hace veinte años ha trabajado en editoriales y periódicos como revisora de estilo y editora. Imparte talleres de apreciación y creación literaria. Junto con Lily Preciado, dirige la editorial Typotaller.

Ha participado en Festivales de literatura en México, Colombia, Uruguay y República Dominicana.

Zertuche, Marlene. Mares que mueren. México: Universidad Autónoma de Sinaloa, 2024: 66. Colección Perseo vencido. Criterio en la contracubierta de Héctor Monsalve. Diseño de interiores: Melisa Cota y Cubierta de Christopher Cisneros. Edición al cuidado de Francisco Alcaraz y la autora. La producción editorial del libro es sobria. Está dedicado a sus hijas Luna y Rebeca. Consta de 30 poemas que sacuden la conciencia de sus lectores.

MARES QUE MUEREN está dividido en cuatro apartados: Infancia sin mar, Mares que mueren, Mares que recuerdas y Las dos mitades del mar. El libro, en su mayoría, no usa mayúsculas iniciales ni signos de puntuación, signos de estilo, que responden a alguna correspondencia con la infinitud del mar.  Pienso en el mar de Alfonsina Storni, entre muchos mares. Epígrafes de Selva Casal, Rosario Castellanos, R. M. Rilke y Raúl Bañuelos.

Alguna vez leí un pensamiento, que recuerdo, ahora: El hombre que no conoce el mar tiene algo de huérfano, del español Gregorio Marañón (1887-1960).

Desde la primera estrofa del poema inicial nos atrapa su eje temático “todos los mares, el mar / Tatéi Haramara / madre mía y de los hombres / origen de las aguas del mundo (…) a esos lugares hazme volver / para que mi boca / coma el pan de la calma / el maíz de la desmemoria” (p.11). En estos versos, el yo lírico crea un marco geoespacial que contextualiza el estado de emoción poética.

El yo lírico establece una fervorosa defensa del náhuatl “el náhuatl es la madre / de un universo latente / sumergido / nanti en náhutl (significa “el arte de ser madre” /hablar náhuatl es procrear / dar a luz con las palabras” (p.16).

“nueve mareas, nueve lunas” precisa un código ideológico “toda mujer preñada / lleva un mar adentro / y en el centro del mar / un dios sumergido (la mujer / alimenta al mar / y el mar / alimenta al niño” (p.17).  Los elementos líquidos, corporales y marinos, se entrelazan en una conjunción de gran mérito estilístico.

“Lupina” hace mención a situaciones sociales “no vi a Lupina / exhalar su último aliento / en su gran cama de madera / allá en el norte (…) esto es México / el norte de México / un cuchillo / un pedregal interminable que extiende / su frontera al sur del infierno” (p.19).

“la sed de los difuntos” es un texto lúdico con imágenes plásticas “las niñas jugábamos con guijarros / tomábamos todos los que podíamos / en el puño / luego los dejábamos caer / lentamente (era como tener / una parte de la mar atrapada / entre las manos” (p.22),

“marinero en tierra” es una relación intertextual con Rafael Alberti, pero el yo lírico lo glocaliza “Aquí en Coahuila / todos somos / marineros en tierra / está lejos al mar / pero al andar a caballo / sentimos bajo nuestros muslos / la incertidumbre exacta de las olas” (pp.28-29).

El segundo apartado es el nudo ideológico y poético del libro de Marlene. Lleva por título el nombre del libro.  Es una gran defensa ecológica y una directa crítica contra quienes defenestran el mar de la sociedad civil, el mar de ofensas, de promesas incumplidas, de engaños, de coartar las libertades, de vaciar los corazones que “cruzaron la gran barricada de olas infinitas”.

 I- “fuimos, no los que caminaron sobre las aguas, no lo / iluminados que volvieron la vista al ciego, no los que / devoraron al sol; fuimos puro calambre, fuimos los sin / agua, fuimos los que nacieron en los mares que mueren / (…) corrompieron al océano fértil, lo hechizaron y él les dio / besos de sal; merecían la muerte y los bendijo, se sumó a / su perversión, mar malinche, mar pólvora, mar caballo” (p.33 y 35).

El pensamiento de Heráclito de Éfeso (540 a. C. - 480 a. C.): “Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña”, discurre como un sustrato al leer este intenso poemario de la poeta mexicana Marlene Zertuche.

“ometéotl, la historia se repite: dueños y señores de lo / ajeno, avanzan por la selva, se apropian de los bosques, / surcan la tierra, diseminan semen y saliva (…) arden los siglos venideros, fe lápida sobre nuestra tierra / madre, cuando un mar agoniza se invocan los profanos / y tiernos hechos de lo que fuimos” (p.39).

Las imágenes marinas son transparentes, dinámicas, plásticas “comulga con el mar / recíbelo, ahógate / llénate de su inmensidad / y recuerda tus lágrimas (en una habitación que mira el mar / todo se impregna de olas”. (pp.46-47).

“historia del ojo” focaliza la relación del mar con la corporalidad femenina “una parte del mar en nosotros / la acuosa mirada / el órgano ancestral / evolución independiente / apuntan / óptica altamente desarrollada / explican los que saben (…) la metáfora de la marea / la humedad eterna / de nuestras pupilas” (p. 53).

“sirena” “fui tu sirena / me lo pediste / y obedecí (…) un pez / un pez hembra / inaccesible para / tus ganas de hombre (…) ahí no puedes entrar / pues debajo del ombligo / soy otro ser / una estatua viva / marina / sumergida” (pp.57-58).

“el mar detrás del nombre” es un texto sensual y erótico “te mueves, jadeas, das brazadas / te mueves, te clavas / te zambulles / en mí / como si quisieras / respirar para siempre / cierras los ojos / y te dejas llevar / te dejas ir por fin / como un ahogado / en mis entrañas” (pp.59-60).

“poema de mar que cae” es un texto espacial. Como es arriba es abajo: “el mar no puede estar en el cielo / con tanto peso / moja con su inmensidad / siembra vida profunda / todo nace en él / y a él vuelve” (p.64). Se presenta una relación espacial de verticalidad.

El criterio de lectura, muy puntual, de Héctor Monsalve, en la contracubierta, sostiene que: “Con una poesía profunda, arrebatadora, precisa de matices, recuerdos y convicciones, Zertuche logra llovernos de mar, nos lo trae, nos lo arroja en la cara y en el corazón, y con él sus misterios, sus carencias, su ímpetu, su afluencia, sus espacios insondables”.

Uno de mis libros iniciales se titula EXTENSIÓN DEL AGUA. Esa extensión se dirige a MARES QUE MUEREN.  Sin embargo, a mí me parece, más bien, que son MARES QUE SE REAVIVAN en la voz y la palabra de la poeta y escritora MARLENE ZERTUCHE.

Leer este hermoso libro de Marlene ha sido muy grato, toda vez que el tema del mar es uno de mis ejes pasionales en la poesía. Su poemario es un canto desde diversas posibilidades y perspectivas, en las nubes del sol, en la boca del silencio, en el náhuatl de su palabra, donde la mujer acrece el mar como una de las maravillas naturales del planeta.

Zertuche, con voz fresca y comprometida, reorienta los ejes plurisignificativos para arrojarse al mar de las totalidades, cuyo contenido asoma en las habitaciones, desde los ventanales de las olas, con entradas y salidas, tanto centrípetas como centrífugas.

Mar de mares, de Marlene Zertuche (Guadalajara, México,1983), ha sido un encuentro de lectura desde el ombligo del mar vivo, que muchas veces puede llenar el vacío o la nada, con solo el oleaje desde el cielo, cuyas eternas olas surcan y pueblan nuestro planeta.

Que la humedad del mar reavive los caminos del factor humanidad, para enrumbarnos a estadios de transparencia, y cuyo caudal riegue océanos de luz. 

Gracias, Marlene Zertuche, por ofrecernos un libro, cuyo manantial poético es una ventana para ser mejores en Un mundo para todos dividido, como dijera el gran poeta hondureño Roberto Sosa.  ¡Albricias, entonces, Marlene, hasta Guadalajara!