En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



miércoles, 23 de febrero de 2011

TRES POEMAS DE JAIME. ROSA


JAIME B. ROSA, ESPAÑA



EN LA FRONTERA



En la frontera
entre la lluvia y el alma
se extienden avenidas muy largas,
aún no construidas,
edificios tristes con casas
aún deshabitadas.

En esa frontera
la lengua del viento
azul como el cansancio
nos revela el color de la lumbre
el dolor de la leña que arde
el pudor de la tierra podrida
que se oculta bajo la ceniza.

Más silencio hay en la profundidad.
Lo posible no somos nosotros.
Sólo
de las ingles de los dioses
brotan rosas de escayola,
sólo
la luz asume nuestros trazos
las palabras que nos vacían
los lagos helados que nos sonríen
por su lado muerto.

En la frontera
existimos porque escapamos
entre los últimos fulgores
de un sol partido y devastado,
de nosotros mismos




SENTIMOS LA TIERRA



Sentimos la tierra
como una manzana cuadrda y masticable
como una diagonal del viento
como un sueño que suena
a oasis perdido
a sombra alargada
a sol que se apaga por deducción extrema
a faro plural de cambiantes facetas
que ilumina el mismo filo de la noche.

Sentimos la tierra...
sentimos la tierra como una flor inmensa,
vasta como el principio de un largo camino.
Anoche y ayer
sentimos la tierra
como la sombra triste
de otros olvidos.





POR TU CÁLIDA SONRISA



Por tu cálida sonrisa
conozco
el clima de tus dedos
pero olvido
en qué calles trenzamos
nuestras vidas,
en qué sillas
nos sentamos
para frenar
el peso de la tarde
que nos vence
desde dentro
con la rotundidad
de una herida.

Entre tus tinieblas y las mías
juntos añoramos
un destino
distinto
a la muerte
que nos penetra
paso a paso,
los nombres y las cosas
que dejaron en nosotros
su huella singular,
tantas sensaciones desconocidas
con sus sombras ondulantes
junto al fuego
quebradas y abolidas.

Como lo oculto guardado
en un rostro que calla,
acaso el ocaso nos aprieta
con su cimitarra lumbar
que interroga al dolor,
acaso el ocaso nos despide
en el enclave exacto
de una tarde oscura
en que la sangre
mancha para siempre
el eterno retorno
de un lejano amanecer.