En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



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lunes, 2 de noviembre de 2009

Juana Azurduy-Norma Segades-marías

Norma Segades-Manías








Juana Azurduy







Después de luchar con gran coraje en la guerra de la independencia y asumir el mando de la guerrilla con el grado de Coronela en virtud de su “varonil esfuerzo; de haber perdido a sus cuatro hijos como consecuencia de las fiebres, de dar a luz a otra, en medio de traiciones, defendiendo su vida a fuerza de sablazos, el 15 de mayo de 1817, Juana Azurduy rescata y desciende la cabeza de su esposo de la pica donde se la exponía como escarmiento, para darle cristiana sepultura. Tenía 37 años.
Bolivia (La Laguna)




Después de la malaria que saqueara mi corazón de madre y tu cordura,
de ofrendar cuatro cuerpos,
cuatro nombres
a las viejas matrices de la tierra
sin mayores liturgias ni rituales que un grito visceral,
encallecido,
después de sepultar a nuestros hijos;
después de haber parido a la pequeña en aquella barranca solitaria
mientras andaba la traición
husmeando con su hocico de bestia amenazante y una turba de lenguas en sigilo;
de luchar por mi vida
y por la suya
con toda la fiereza de esa sangre que lamía mis muslos temblorosos,
mis carnes extenuadas,
mi vigilia;
después de cabalgar sobre mi potro los caminos del aire
en un aullido,
de zambullirme en aguas turbulentas,
de ganar,
a empellones,
la ribera donde mi gente cuida la esperanza,
el sueño aquel que abandoné en sus brazos,
el gesto de inocencia vulnerable habitando en la orilla del exilio;
después de haber vagado por los montes mordiendo deslealtades,
apretando cada conspiración entre los dientes,
todavía restaba esta batalla por vencer la impiedad de los verdugos,
por salvar tu cabeza del martirio;
todavía faltaba esta condena de contemplar tus órbitas vacías,
tu rostro devorado por gusanos,
tus mejillas expuestas al ultraje,
a la oscura apetencia de los buitres desgarrando tus pieles con sus picos;
de rescatar,
al fin, de su deshonra,
la prueba irrefutable de tu ausencia.
Juana Azurduy me llaman.
Soy la hembra al mando de un ejército en harapos,
la amazona salvaje,
vagabunda,
con sólo su dolor por domicilio.

sábado, 25 de octubre de 2008

María_Norma Segades-Manías

Norma Segades-Manías, Argentina





_________________________María



"… mujer que no dudó proclamar que Dios es reivindicador de los humildes y oprimidos y derriba de sus tronos a los poderosos del mundo" (Pablo VI, Encíclica "Marialis Cultus", 2 de febrero de 1974, Nº 37)


Yo te enseñé a decir cada plegaria
cuando los largos días de la infancia encrespaban la luz en tus cabellos
y la risa era fácil
y el paisaje no presagiaba cruces ni conjuras;
a guardar en la piel de la memoria los repetidos nombres del silencio,
a impugnar la razón del desamparo,
a condenar eclipses como velos ocultando los rostros de la angustia.
Delaté
cada rastro de injusticia
mientras adelgazaba los vellones en los atardeceres enramados
y el alma trasponía los misterios con sus escapularios de ternura;
las profusas legiones en harapos surgidas desde el fondo de los tiempos,
desde las hendeduras del destino
donde la dinastía del pecado salvaguarda esperanzas moribundas.
Te transmití el misterio de las sílabas que anunciarían bienaventuranzas
para los pobres,
para los hambrientos,
para los postergados de la tierra y su forzado diezmo de penurias.
Porque soy la hilandera,
soy la madre,
soy la mujer hebrea,
soy la esclava de códigos dictados en las noches al linaje de todos los profetas.
En mí estalla la voz de las injurias.
Amamanté tu vida con mi vida.
Te di a beber los sueños que cargaste por los caminos de tus soledades
prediciendo el arribo de otro reino
con el amor por dogma y por liturgia.
Acompañé tus pasos en la arena,
tu idioma de parábolas en vuelo,
los prodigios,
la magia,
los conjuros
tatuados en la piel del evangelio con firmeza de sílabas desnudas
y ahora presencio todas las traiciones,
todos los miedos,
todos los perjurios,
todas las orfandades del ultraje,
toda tu carne herida,
toda espina socavando el dolor en la penumbra.
Porque soy la guardiana de tu pena
y he de beber del vaso acidulado al que fue condenada esta imprudencia
de engendrarme mujer
envilecida por la influencia grisácea de la luna.
Pertenezco a esta casta avasallada,
a la genealogía del agravio
y amamanté
con leche sediciosa
toda la altura de tu rebeldía en la privacidad de las penurias
y te afilié a las huestes repudiadas
que enfrentan vendavales de injusticia en el profundo valle del olvido
y ahora
naufrago junto a tu naufragio entre un temblor de sangres insepultas.
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Del libro: "En nombre de sus nombres". Leer más de Norma Segades-Manías en: Arte Poética-Rostros y Versos, Norma Segades, Los puños de la paloma, Editorial Alebrijes y Gaceta literaria virtual.