Los
susurros poéticos rebeldes de Alejandro Madriz
Lic. Miguel Fajardo
Premio
Nacional de Educación Mauro Fernández
(Costa
Rica).- En el largo caminar por los senderos de la poesía, nos hemos
encontrado con una gran cantidad de poetas costarricenses y del
extranjero. Cada uno de ellos con sus
formas, tonos acentos, marcos y códigos estéticos diferenciadores.
La poesía es un arte de convocatorias
interesantes. Hace algunos años me
encontré con Alejandro Madriz Martínez (Paraíso de Cartago, Costa Rica, 1959).
Un gran animador del encuentro Café sin Azúcar, que anualmente se
celebra en diversas partes del país, y cuya convocatoria tiene alta presencia
de poetas, no poetas, lectores, cantautores y personas interesadas en la
cultura integral desde las comunidades visitadas.
Alejandro sobresale por su ahínco
organizativo, por su esmerada atención con los asistentes, por su empatía con
los participantes en dichas actividades de promoción de la poesía y la cultura
en general. Admiro su gran capacidad y empeño organizativo.
Recientemente publicó su primer
libro. Alejandro Madriz Martínez. Susurros
de un alma rebelde. San José: Editora Líneas y Contrastes WK, S.A. 2025:
240 pp. Introducción de Almadmar (las letras iniciales de su nombre
completo).
El libro está compuesto de 200 poemas,
divididos en cinco capítulos con los siguientes ejes temáticos: 1. El amor y sus matices; 2. Gritos y
reflexiones del mundo; 3. Identidad y raíces; 4. Más allá de las raíces y 5.
Palabras que cantan.
Asimismo, tematiza sobre el amor y sus
relaciones, susurros con afecto, crítica social y humanismo, existencialismo y
reflexión, grito a los problemas en la sociedad, la naturaleza y la tierra, la
riqueza cultural del mundo y de Costa Rica, entre lo físico y lo emocional,
trova poética a reflexionar, voces del alma, horizontes poéticos.
El 13 de mayo del 2026 Alejandro fue
incluido en una bellísima jornada poética del Movimiento Palabra y Punto, en el
recital poético “Caricia de lluvia”, realizado en el foyer del Teatro Nacional
de Costa Rica, junto con seis poetas costarricenses.
El libro Susurros de un alma
rebelde, de Alejandro Madrid Martínez invoca en su palabra poética un canto
integral con los ejes temáticos descritos. Lo hace con honestidad creadora, sin
estilizaciones académicas, pero con plena y gran profundidad de un pensamiento leal,
honesto, claro, vehemente, en favor de las diversas causas por las que aboga en
su poemario, denso e intenso.
El autor sostiene que su libro nace
del silencio “que hoy arde por dentro, que no se calla, aunque no grite, que se
revela con la tinta y el alma”. En mi criterio, en estas líneas se sustenta el
eje del trabajo poético de Alejandro Madriz Martínez. Su estilo poético es
reflexivo, libre, moldeado por su experiencia de vida. Admira a Facundo
Cabral. -Su libro es un puente entre el
silencio y la verdad; entre la herida y la esperanza-.
Susurros de un alma rebelde es el
testimonio de una con ciencia que no se rinde, de un espíritu que observa, ama
y se expresa… Como lo hace el alma libre de Alejandro Madriz. ¡Albricias!,
Alejandro. Tu libro es una poesía testimonial que retrata nuestra época, de
alta velocidad, tecnología de punta, inteligencia artificial, pero donde nos
debe importar la recuperación de la inteligencia humana, libre y solidaria para
bien de la humanidad.
Una
muestra de poemas de Alejandro Madriz Martínez, como reflejo de los Susurros de
su alma, rebeldemente honesta, transparente y solidaria con el universo de
todos.
El eco de la
justicia
En los
rincones donde el grito es callado
donde
la justicia viste su traje oscuro,
Los
corazones claman
por lo
negado al humano pobre ….
Que aún
sueña,
aunque
rompan la vida en silencio.
¿Qué
vale el oro si el hambre es el amo?
¿Qué
vale la tierra si muere en manos del olvido?
Manos
callosas se alzan, pidiendo no caridad ….
sino
dignidad.
Y
aunque el poder mire hacia otro lado,
aunque
el mundo se acostumbre al dolor,
hay
voces – que no se rinden.
Porque
donde nace un grito verdadero,
También
nace la esperanza ….
Y en
cada conciencia despierta
la
justicia deja ser eco, para volverse camino.
Sus manos vacías
El
sudor corre en rostros cansados,
manos
vacías buscan pan;
mientras
en torres de lujo otros viven sin mirar.
Ahí,
donde la desigualdad siembra sombra
El
hombre cae …. Pero no pierde la fe.
El
hambre duele, como un puño cerrado en el pecho;
y el
mundo sigue su rumbo dorado
Sin
volver la mirada.
¿Quién
levanta al caído si el poder no sabe mirar?
Pero en
las calles despierta la voz,
No pide
limosna – exige justicia.
Y el
cambio no nace del trono, nace en la unión
de los
que aún resisten de pie.
Porque
esta tierra es de todos …
Y donde
una mano se levanta
con
mucha dignidad;
otra
deja de estar vacía.
El poder de un
pueblo
El
poder de un pueblo es su voz
el
grito de quienes no se rinden,
aunque
el camino sea duro.
cada
ser humano que lucha no es derrota…
Es hoy
buena semilla.
Porque
la justicia no pertenece a unos pocos,
camina
con el que resiste, con el que no se dobla.
Y
aunque la opresión deje su historia
no hay
cadena que detenga a un pueblo,
que hoy
despierta.
El
futuro no se mendiga, se construye
y
cuando un pueblo se levanta,
no hay
fuerza que lo calle.
Porque
en ella, su voz
vive la
libertad, y en su unión,
nace la
equidad.
Equidad con sabor a pueblo
Que
suene el tambor en las calles, que hable la piel
de ese
jornalero, la justicia hoy no es palabra.
Es pan
ganado con mucho sudor,
señores
de traje elegante: miren de frente al hambriento
porque
mientras una mesa rebalsa, otra mastica silencio.
La
tierra no es de papeles, es del que la trabaja
del que
siembra esperanza, aunque la vida le falle.
Que hoy
ningún niño
Pida,
ahí en la acera,
que
ningún viejo, quede olvidado.
Que el
pueblo despierte y camine de frente
porque
la justicia no es letra dormida,
es hoy
voz que despierta, es ella la lucha compartida.
Y
cuando el pueblo se levanta,
la
puerta
ya no
se cierra….
queda
abierta para todos.


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