En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



domingo, 17 de junio de 2007

Anunciación_Poema de Waldo Chávez Velasco

Fotografía: Waldo Chávez Velasco©El Diario de Hoy.




Anunciación



¡Un momento!, ¡Cuidado!, ¡Deteneos! ¡La muerte..!
La muerte cabalgando sobre un corcel de niños abiertos al espanto,
Sobre alas de mujeres que abrieron sus estrellas
Frente a una dolorosa madrugada,
Sobre sexos violados sin piedad por la noche,
Sobre un potro de lágrimas.
En esta inmensidad deshabitada, sólo el miedo
Pronuncia sus horribles palabras,

Sólo el miedo y la muerte.
Aquí tiene sentido la soledad
Y el aire, sin árboles, no canta.
Sin embargo, hace tiempos, nació y murió la vida
En su camino de corolas eternas,
En la matriz del agua el ser formaba estilos sustanciales,
Líquido sueño y emociones líquidas levantaban el ala,
Bebían luz del sol los altos trigos,
Los maizales del alba coloreaban las mejillas de un ángel,
Las manos de la tierra modelaban vegetales estatuas.
¡Qué amoroso era todo!
Cómo el sueño del aire despertaba entre invisibles vuelos
Y en las fuentes temblaban los contornos azules, voluptuosos y frágiles.
Hasta la flor nacía.
La flor, sí, la palabra más hermosa del árbol
Y un coro delicado de peces celebraba la misa submarina
Comulgando amorosos en el cáliz dorado de una estrella
¡Ah qué hermoso era todo y qué dulce!
Sí, era hermoso, era dulce.

Pero un día los hombres descubrieron la muerte
Oculta entre silencios minerales,
Hicieron caminar el corazón del átomo,
Violaron el antiguo secreto y la palabra del elemento puro,
Vino a tener acento de universo.
Con la luz en las manos, en vez de iluminarse,
Apagaron los suaves luceros de los trigos,
La subterránea miel de las raíces,
La llama del maíz, los fuegos claros del alba, de la rosa y la avena.
Desnudaron el agua, mataron a los pájaros
Y el mundo se estremeció sin alas.
¡Qué infinita tragedia!, ¿verdad?
Y ¡cuan hermoso habría sido amarse!
Cantaría la vida entre los brazos del virgen elemento,
¿Cantaría?, ya canta,
El hombre sigue su milagro a cuestas,
Marchando hacia delante con su vida y su muerte.
Por la sangre hacia el futuro avanza.
Quisieron detenerlo las barreras
De la angustia y el hambre,
Creyendo que sus fuerzas lograrían vencer lo irremediable.
Sandalias de dolor y sueño calza.
Lo viste la palabra.
Por los espacios va llevando el aire su canto de esperanza…
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Tomado de: Revista Cultura #90, mayo-agosto de 2005, Revista del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, El Salvador.
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