En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



martes, 8 de mayo de 2007

Éxodos y Retornos_Elías Letelier

Fotografía: Elías Letelier




Éxodos y Retornos
(elegía)



¿Cómo te llamas tú
?¿María Leal, la errante?
¿María Angélica Leal, la viajera?
¿María, la muerta?
¿Cómo te llamas tú?

Una gota que cae a las planicies del mar
pierde el registro de su cristalino nombre
y transforma en una oceánica multitud.

Todos acudimos a esta danza
y nos levantamos sin rastros, mustios,
como las voces de la lluvia
que no vuelven del mar
y retornan, en otra travesía,
al ejercicio circular de los nacimientos.

Los frágiles ríos transparentes,
por ejemplo,
donde las majestuosas serpientes fluviales,
que apresuradas desaparecen
en las mandíbulas subterráneas de los bosques,
vuelven a reemprender el ritual de sus viajes
en los campanarios de las flores suspendidas
o en los enmarañados ponchos de la clorofila.

Nuestros pies,
cuando se cansan,
tropieza en el mismo cuarto,
pero nada desaparece del corazón de la mujer
y del hombre que permanecen:
amando vivimos en un círculo perfecto
que nos permite alcanzar la paz.

Sólo basta con mirar el rostro de la multitud,
para saber donde están tus pasos
y entonces,
entonces,
entonces,
cuando pregunten por ti,
diré que Alfredo Labbe, sabe;
que la Myriam, sabe;
que la Marie y Patricio Ponce con su coro, sabe;
que la Catalina con su cubano, sabe;
que el Catoño sabe;que Ramón Sepúlveda sabe;
o simplemente,
diré que estas en un rincón,
muy callada,
escuchando a la Nubia que canta.

Y cuando me canse de mencionar
tantos seres que te amaban,
al final,
después de Pablo y Gastón, y Gastón Leal,
miraré hacia la palabra taciturna de Luis Reyes
para que hable con toda su afonía.

Mas allá de las cenizas y el polvo,
prevalecen en los estantes del ojo
las arquitecturas que se levantan en el corazón
y nada se desvanece.
Y ahora,
que la tarde ha caído sobre tu rostro
y los retratos suben apresurados a las paredes,
no volveré a preguntar por tu nombre
y tampoco insistiré en tu rostro,
me quedaré ausente,
danzando sobre los peldaños de mi memoria
y allí,
en ese conclusivo vértigo
hablaré con tu silencio
y mi silencioy la tarde volverá a encender
su ritual de permanencia y despedidas.
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