En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



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viernes, 6 de noviembre de 2015

PRESENCIA DE RUBÉN DARÍO EN RUSIA

Coronel Pavel, Nacho, Embajador y Sra., Llopesa y Alba  Azucena Torres.




artículo


PRESENCIA DE RUBÉN DARÍO EN RUSIA



Por Ricardo Llopesa



Viajé a Moscú por invitación del Embajador de Nicaragua en Rusia, D. Juan Ernesto Vásquez Araya, y las gestiones de la Primer Secretario, poeta Alba Azucena Torres. Todo ocurrió tras un viaje de mi amigo Armando Mena cuando visitó la Embajada de Nicaragua en Moscú y conoció el proyecto de conmemorar el centenario de la muerte del gran poeta Rubén Darío. Habló de mí como investigador y conocedor de su obra, con libros publicada en las principales editoriales y Universidades de España y América Latina. Así llegué a Rusia, por primera vez. Me sorprendió su enorme poder económico, en contraste con los bajos precios de los supermercados. Un litro de gasolina cuesta menos que un paquete de cigarrillos, y los cigarrillos más caros valen un poco más de un euro. Pero lo más importante, lo que me llevó a Moscú fue el Homenaje a Rubén Darío que la Embajada de Nicaragua organizó del 21 al 29 de octubre, en Moscú y San Petersburgo.

Llegué a Moscú, procedente de Zurich, pasada la medianoche. Iba en compañía de mi hijo Nacho y nos alojamos en la sede la Embajada, situado en un lugar privilegiado de la capital, donde se encuentran las grandes Embajadas. Apenas tuvimos tiempo de dormir. Horas después, el miércoles 21, tuve el honor de dirigirme a los estudiantes de español de la célebre Universidad Patricio Lumumba, adonde cincuenta años antes deseaba ir. Alumnos y docentes, entre ellos Mikheena Natalia Fedorovna y Svetlana Arkhipova, desperteron enorme interés por Rubén Darío. Actualmente, trabajan el poema “Sonatina”, en su forma y su contenido. Supieron ver la actualidad del texto como tema en defensa de la libertad de la mujer cuando vive encerrada en una “jaula de oro”.

De esta manera, la Embajada de Nicaragua en la Federación de Rusia se une a los homenajes que el mundo de la cultura rinde al gran poeta en el primer centenario de su muerte.

Al día siguiente, jueves 22, el Instituto Cervantes de Moscú abrió sus puertas para rendir un homenaje de esplendor al gran poeta. Tomaron la palabra el presidente de la entidad y el Embajador de Nicaragua. En mis palabras ubiqué la posición del poeta entre los cinco grandes renovadores de la poesía de todos los tiempos. Luego, en compañía de la poeta Alba Azucena Torres, en un mano a
mano, leímos, en presencia del cuerpo diplomático acreditado, poemas de aquellos poetas que escribieron tras la muerte del gran poeta, entre ellos Juan Ramón Jiménez, Amado Nervo y Antonio Machado.

Al día siguiente, viernes 23, viajamos en tren a San Petersburgo, para participar en dos actividades. Iba en compañía de la diplomática Alba Azucena y mi hijo. Esa tarde, de paseo por la ciudad, fuimos abordados por una banda de ladrones. Conseguimos romper el círculo que nos habían tendido y, una vez repuestos del susto, visitamos la majestuosa plaza que forma el complejo monumental del Hermitage y el Palacio de Invierno,

El primer acto tuvo lugar, el sábado 24, por la tarde, en la Biblioteca Nacional Mayakovski, ante un público joven, todos ellos y ellas cadetes del ejército de Nicaragua, uniformados y disciplinados, que para nada me recuerda al ejército analfabeta de la dictadura de Somoza. Los cadetes, que se interesaron por la obra de Rubén Darío, realizan estudios de especialidad en San Petersburgo, bajo las órdenes del coronel Osman Pavel Corea.

El día domingo 25, visitamos el Palacio de Invierno y el Hermitage, obra maestra de la arquitectura, el lujo y el esplendor. Entre las catedrales, estuvimos en la bella Sangre Derramada, edificada en el lugar donde el zar Alejandro II sufrió un atentado, y Nuestra Señora de Kazán; ambas, decoradas hasta en sus mínimos detalle con todo el colorido del arte bizantino. Por la tarde, hicimos un recorrido por los canales del río Neva, entre edificios que recuerdan el esplendor de una época dorada.

La mañana del lunes 26, asistimos a la Universidad Estatal de Económicas, donde fuimos recibidos y despedidos con honores, se nos invitó a un té, pastas y chocolate, por parte del decano Mikhail Klupt, y las profesoras Elisabeth y Eugenia, entre otros, quienes nos sirvieron de guía durante el recorrido por el Palacio Yusopov, de una belleza extraordinaria por los decorados y salones de estilos diferentes, donde fue asesinado el célebre monje Rasputín.

De regreso a Moscú, la mañana del martes 27, fuimos a la Universidad Estatal de Relaciones Internacionales, donde hablé en una sala llena de estudiantes y profesores, donde estuvo presente una delegación de la Embajada de España representada por su consejero para Asuntos Culturales, D. Álvaro de la Riva. La tarde la dediqué en compañía de mi hijo a visitar la Plaza Roja y la catedral de San Basilio.

El miércoles 28, visitamos el mausoleo de Lenín, después de una larga cola entre el viento que sopla inclemente y frío. Luego, un paseo por el Kremlim y sus alrededores, el cambio de guardia que recuerda el de Londres. De regreso a casa, preparé un exquisito “gaspacho manchego” que compartimos el Embajador, Juan Ernesto Vásquez y su señora, la poeta Alba Azucena Torres y el coronel Pavel.

El día jueves 29, penúltimo día en la capital rusa, asistimos a la Universidad Estatal Lumonosov, con una asistencia selecta, formada por alumnos y profesores que demostraron mucho conocimiento sobre Rubén Darío. La catedrática, Dra. Yulia Obolénskaya, directora del departamento de lingüística ibero-románica lleva a cabo un proyecto editorial, sin olvidar la obra de Rubén Darío. Por la tarde, a las cuatro, finalicé mi trayectoria con una conferencia pronunciada en el Instituto de América Latina, ante un público de especialistas y expertos en literatura. Y como broche de oro, el Embajador y la Primer Secretaria de la Embajada nos invitaron a asistimos a un homenaje en recuerdo Lenín, donde el gran líder ruso había pronunciado sus discursos políticos. Esta vez ante un espectáculo de música y danza, muy distinto a lo que estamos acostumbrados, porque éste trataba se parecerse a los espectáculos de los años de la Revolución.



miércoles, 22 de julio de 2015

EL DETRITUS DE LA LITERATURA




EL DETRITUS DE LA LITERATURA



Ricardo Llopesa




La literatura no se escribe con la gramática en la mano, ni con ideas morales ni buenas maneras; la literatura se nutre del detritus humano, bajando a los bajos fondos y pisando las huellas de la estupidez.
         Cada uno a su manera, de Shakespeare a Poe, pasando por Baudelaire y Verlaine, descendió a los infiernos, fue al encuentro de los conflictos y se alimentó de porquería. Nerval fue asiduo al lujo de los salones, pero prefirió la escoria de los bistroc.

         Cuando Balzac pisaba los salones extraía la miseria para construir los abominables personajes de su “Comedia Humana”. La grandeza de la literatura no está en las virtudes de los conventos, sino en los secretos de los burdeles. Es la perversión convertida en virtud, que dijo el marqués de Sade.

martes, 21 de julio de 2015

VIAJE AL CENTRO DE LA TORMENTA




VIAJE AL CENTRO DE LA TORMENTA




Por Ricardo Llopesa





Calles es un pueblo de montaña con calles estrechas que suben y bajan, con pendientes y curvas. La procedencia del nombre la ignoro, pero el pueblo se caracteriza por la carencia de aceras. Las que más tienen no pasan de un palmo o dos. Ni siquiera lo suficiente para el paso de una persona. Llama la atención del viajero la gran cantidad de macetas que adornan las aceras con plantas y flores, como si el pueblo lamentase la ausencia de la montaña.
         Es zona de eso, de montañas que se cortan por el recorrido del río Júcar y dos pantanos llenos de agua que fluyen con pasión. Para aquella tarde estaba anunciada una tormenta del 85 por ciento. Es decir, una tormenta que haría desplomarse las nubes. Cuando la lluvia empezó a caer lo hizo con la furia propia de esta región montañosa. El cielo cayó. Pero el agua venía acompañada de gruesas bolas de granizo, que en mis años jóvenes habría recogido para acompañar un cubalibre. Fueron diez minutos interminable. El pueblo quedó conmocionado. El campanero subió a la torre de la iglesia a repicar las campanas y así romper las nubes. Pero ya era tarde. El daño estaba hecho en los huertos.
         Yo quise caminar bajo la lluvia de hielo, pero era imposible. Las piedras eran del tamaño de una moneda grande y al caer hacían daño. Después de la tormenta salí al campo y vi los tomates partidos por el impacto. Las manzanas y los melocotones estaban heridos. Había sido la furia de los dioses. Un señor me contó el día cuando llovieron ranas pequeñas, posiblemente levantadas en el vapor de agua que subía con el calor de los pantanos. La lluvia de ranas ínfimas era intensa, caían del cielo por millares y todas vivas.

         Todo esto parece un cuento de Callejas, pero es real, como la historia de las campanas. En otros pueblos hacen explotar cohetes para romper las nubes. Todo esto es real. El poder de la naturaleza es infinito. Luego, vuelve la calma.

martes, 14 de julio de 2015

MONUMENTO DE PALABRAS A RUBÉN DARÍO

Rubén Darío





MONUMENTO DE PALABRAS A RUBÉN DARÍO





Ricardo Llopesa





Con eso de que se acerca el primer centenario de la muerte de Rubén Darío, en febrero de 2016, unos y otros andan afanados en eso de las letras, con el fin de recordar al genio de la poesía. Esa situación la viví en París para el centenario del nacimiento, a finales de 1966, cuando unos y otros preparaban el discurso magistral. Aunque todas estas cosas son pequeñeces del ego, lo más importante es cuando la persona ejecuta su voluntad y elabora la obra de arte.
            Günther Schmigalle, el autor de admirables ediciones críticas de Rubén Darío, ha emprendido el forzudo trabajo de levantar él solo un monumento de palabras para adherirse a los homenajes que recibirá el gran maestro del modernismo. Se propone editar una magnífica edición de Los Raros, ilustrada, nada más y nada menos que con mil doscientas notas a pie de página. Algo insólito en el mundo editorial y de la edición crítica, sólo superado por el Quijote, de Rodríguez Marín, con más de cuatro mil notas.
            Los Raros se convertirá en la única obra de Rubén Darío jamás superada por ningún estudioso en varios siglos. Ignoro el tiempo que ha invertido el gran hispanista alemán, pero la verdad es que ha construido una obra colosal. El libro de Darío lo es. Si las obras se midiesen por metros, Los Raros es esa obra faraónica, similar al monumento colosal de palabras, porque está levantado sobre el cementerio más ilustre que hayan dado los siglos, cuyos sarcófagos siguen proyectando luz sobre nosotros.
            Mucho tendrá que haber luchado Schmigalle para poner en claro ese enmarañado tejido de telaraña de la ilustración europea, principalmente francesa, de finales del siglo XIX. A tanto esplendor literario, el investigador alemán ha unido el esplendor crítico, construyendo una obra paralela a la de Rubén Darío.
            Cuando Schimigalle me dio la noticia, me dejó sorprendido. Maravillado. Mil doscientas notas. Qué belleza. Leer aquellas notas es como hacer un recorrido por la vida urbana del París de ayer, alcanzar los bajos fondos, aquella bohemia pobre del bistrot y el barrio Latino.
            Yo le auguro al libro vida eterna. Un homenaje, el mejor, al último genio de la literatura, que pronto, muy pronto recobrará vida en el primer centenario de su muerte.

viernes, 3 de julio de 2015

DE VALENCIA A CINCTORRES, PASANDO POR SAGUNTO

Imagen cogida de la red (Paisaje valenciano, España)




DE VALENCIA A CINCTORRES,
PASANDO POR SAGUNTO


Ricardo Llopesa


I

A partir de Sagunto, en dirección a Castellón, el terreno es abrupto, volcánico, con colinas que se encuentran. La vegetación es baja. Predomina el verde. A las seis de la mañana del mes de junio, el sol sale como un balón grande y rojo. Es el gran sol del imperio Inca que reluce oro. Las crestas se levantan a un lado y otro de la carretera. A estas tierras de declives constantes, Cristóbal Colón le habría llamado tierras de honduras. Realmente, son eso, tierra de cerros enanos, donde conviven las piedras y las plantas.
            El primer pueblo grande se encuentra a mano izquierda y es Moncófar, que se tiende sobre un valle, como un Atlas echado a tierra, protegido por altas montañas, que son capaces de frenar el viento frío del invierno y el caliente del verano, procedente del Sahara.
            Pasando Castellón se encuentra Pobla de Tornesa, por donde pasa la línea del Meridiano de Grenwich y se entra a una carretera estrecha, en dirección al Valle de Alba, espeso, tupido de vegetación, donde se cultiva la aceituna y la almendra, semillas de tierras frías. Vamos en la carretera que nos conduce a Villafranca.
            El pueblo del Valle de Alba es pequeño, y en proporción a su tamaño, también la iglesia y su plaza de toros, que parece una maqueta de las grandes. Es tan pequeña que carece de palco de primer piso.
            A medida avanzamos hacia el interior las curvas se repiten, son más continuas y la carretera sube. La naturaleza es más frondosa. Hay un punto de subida que pareciera que no podemos, que el vehículo no sube, pero avanzamos hacia la cumbre. A lo lejos, en lo alto, se dibujan unas casas en lo alto de la cumbre, como una postal dibujada por Murillo. Es Ares del Maeztrago, imponente y seductor, en lo alto de la montaña como una reina en su trono. Para llegar a lo alto hay que escalar el Puerto de Ares, así llamado porque está a más de mil metros de altura. Desde ahí se contemplan los llanos y la tierra en forma de escalera, obra de hombres y mujeres que con sus manos robaron tierra a la montaña donde sólo habían piedras. El espectáculo invita a suspirar.
            Antes de llegar a Morella, entrando por la izquierda, se llega a Cinctorres. La carretera es mala, vieja y estrecha. No avanzamos diez metros sin que nos asalte una curva con el precipicio de la muerte a un lado u otro. La naturaleza es rabiosamente abundante. El paisaje es una delicia de la Primavera. Por todas partes saltan a los ojos montañas verdes. Hay manzanilla y romero. Hay pinos por todas partes. Un hombre que baja del monte viene en moto. Ha sido el único viajero de regreso. Por fin, llegamos a Cinctorres.



II

CINCTORRES Y
NATI CLIMENT CASANOVA, FAJERA

La entrada a Cinctorres la preside la estatua en bronce del “fajero”. Simboliza el sacrificio de aquellos hombres, en la época del hambre que vivió España después de la cruel guerra civil, cargados de fajas de telas, hechas a mano por las mujeres, en la espalda, el pecho, debajo del brazo, cuantas más, mejor, en busca de la peseta. Salían del pueblo a pie o en bicicleta con destino a Barcelona, Madrid, Valencia, donde vender aquellas fajas de hilo que servían para apretar los pantalones. No había cuero y la tradición de la faja de colores vistosos viene de muy lejos. Los hombres pobres tenían que desplazarse decenas de kilómetros a pie. Algunos no regresaban de aquella ausencia que podía durar semanas, durmiendo en aceras y gastando poco para comer, que el dinero vuela. A esos héroes de los años injustos de la miseria se les rinde tributo. Tarde, 2006, porque la justician es lenta.
            Pero el Ayuntamiento de Cinctorres cometió un error al olvidar a las mujeres. Las verdaderas artífices del gran negocio. El pueblo entero se convirtió en una gigantesca fábrica que vendía a toda la nación. Gracias a las mujeres, Cinctorres vivió uno de los mejores momentos de progreso. Tenían lo básico, lo importante para comer. Las multinacionales llegaron a arruinarles el negocio. La faja la usaban hombres y mujeres. Los payeses catalanes, mallorquines, aragoneses y valencianos la han llevado. Visten de luces a los toreros apretados con la faja.
            Ellos, los fajeros, han muerto todos. Sólo los recuerda el sobrio monumentos. Ellas, sin embargo, no cuentan o importan poco o nada por ser mujeres, que no se les recuerda como a ellos. En una sociedad machista, donde el patriarca es hombre y las mujeres forman parte de la marginación. De ellas hay pocas, muy pocas fajeras vivas.
            NATI CLIMENT CASANOVA, así en letras grandes para luchar contra el olvido, es una de aquellas pocas, poquísimas mujeres sobrevivientes que aún puede contarlo. Ella es símbolo de aquella época de lucha. Es feliz, porque todo pasó. Cada año, cuando llegan las fiestas de Cinctorres, coge sus hilos y se pone bajo el sol a hacer lo que ha sabido, fabricar fajas, para recordar a los demás, a los que beben cerveza todo el día, que aquel fue un pueblo que tuvo que trabajar mucho para poder comer.
            Aquel negocio desapareció. Hoy en día está en manos de los chinos. El progreso trajo muchos beneficios, uno de ellos dejar sin trabajo a muchos pueblos. 

sábado, 30 de mayo de 2015

DE LOS REYES CATÓLICOS A PABLO IGLESIAS

Reyes católicos




DE LOS REYES CATÓLICOS
A PABLO IGLESIAS


Por Ricardo Llopesa


Durante 500 años España se ha caracterizado por ser el pueblo más tradicional del mundo occidental. Es una herencia que recibieron los pueblos de Hispanoamérica. Frente a nosotros la ciencia es vencida por la religión. De hecho, España la fundaron los Reyes Católicos cubiertos con el manto de la religión, hasta hoy. La Semana Santa de Sevilla y de casi todos los pueblos que hablan la lengua de Castilla son una buena prueba de ello. Aquí no existió un Lutero que emprendiese una Reforma, sino unos conventos sobrios y fríos que impusieron la Contrarreforma, que significó más religión.
            Cuando el viajero recorre los pueblos castellanos se queda exhausto de sentirse en el ombligo de la religión. A cada paso tropieza con la sobriedad del románico expresado en conventos, iglesias, monasterios, ermitas y capillas que evocan aquel mundo pasado, que el mismo pueblo hace recobrar la vida con la representación de la resurrección de Cristo. La crueldad se complace en el sufrimiento, la sangre y el dolor con una serenidad espantosa.
            Tuve la suerte de vivir la España todavía anclada en el siglo XIX. Llegué en 1965, cuando los jóvenes se divertían con el dolor que causa el cilio mordiendo la carne de sus piernas. Para los padres era un orgullo y para los hijos un honor, porque recibían el beneplácito de su director espiritual. Hoy en día, esta práctica cruel ha quedado reducida a algunas sectas religiosas que todavía hacen uso del cilicio, como de las tiras de cuero para los azotes en la espalda y las caderas.
            Esta historia pareciera más propia de los tiempos de la Santa Inquisición, pero llega a nuestros días, a la vuelta de la esquina. Esta práctica inhumana sólo tiene una lectura: el gran poder de la iglesia sobre la manipulación de la mente. Desde los años 1850, cuando aparecen “El capital”, de Carlos Marx, las obras de Nietzsche y Shopenhauer, la iglesia católica persiguió con obstinación las ideas liberales por atentar contra los principios morales de sus fieles. Este pensamiento quedó reflejado en los programas de educación y el control sobre la educación. Es una práctica que llega hasta nuestros días y nos afecta a todos. Hemos aprendido a ser buenos para ser, simplemente, buenos cristianos. Y lo que es peor, hemos perdido el espíritu crítico, porque nuestro pensamiento está afectado por la censara y la autocensura.
Pablo Iglesias

            Cuando, en el seno de esta sociedad, donde nunca pasa nada, surge alguien que piensa por sí mismo y se sale de la norma establecida, la sociedad ha utilizado una serie de definiciones que hacen ver que esa persona escapa de la moral exigida. Le llaman “garbanzo negro”, “oveja negra, en fin, el malo de la familia.
            Fuera de la democracia española han existido estos garbanzos negros, pero el sistema los ha sabido eliminar. La democracia no ha dado uno, ni dos, ni tres garbanzos negros. Ha dado todo un saco. Lo suficiente para extender la siembra que el pueblo estaba esperando. La coyuntura actual de crisis es la repetición de varios siglos de miseria feudal. Ahora el feudalismo se llama multinacional, donde entran el comercio, el trasporte, los alimentos y la banca, por citar algo. Estamos en manos rapaces que nos arrebatan el dinero antes de llegar a nuestras manos. A eso le llaman contratos y facturas.
            En este contexto surge el pensamiento de Pablo Iglesias y un grupo de jóvenes profesores ilusionados con el cambio, después de que los políticos saquearan España. El gobierno tenía dos opciones, gobernar para defender los intereses del capitalismo o gobernar para defender los intereses del pueblo. Y el gobierno optó por la primera vía, siguiendo el ejemplo de todas las monarquías y gobiernos a lo largo de su historia. Es posible, que con el siglo XXI España se incorpore de pleno a la verdadera democracia europea.

viernes, 29 de mayo de 2015

ANTÓN TAMMASAARE

Antón Tammasaare




ANTÓN TAMMASAARE
(Estonia, 1878-1940)


Por Ricardo Llopesa*


Bajo los auspicios de la UNESCO, el año 1978 fue declarado “Año Antón Tammasaare”. Pero por estos lugares de países aliados de los Estados Unidos conocemos poco o nada de lo que ha ocurrido en las regiones del Este, por cierto prejuicio a la idea nociva del comunismo. Una vez roto el muro de Berlín y cuando la guerra fría se ha convertido en guerra progresiva contra las culturas podemos decir quién fue aquel escritor a quien una institución de reconocido prestigio elevó a la categoría de personaje.
            Tammasaare nació en 1878, en Järvamaa, localidad situada en el centro de Estonia. Una tierra austera, de aguas pantanosas y pedruscos que transformaron el paisaje en un caserío abandonado e inhóspito. Las condiciones impropias de la existencia exigieron los esfuerzos del padre y los hermanos mayores para luchar contra las inclemencias de la naturaleza. Esto hizo que el pequeño Tammasaare conociera desde la infancia las dificultades propias de la vida aldeana de finales del siglo XIX. Así como el lenguaje de los campesinos estonios. Particularidades que años después habría de constituir la épica monumental de su obra, junto a los recuerdos amenos vividos en el seno de la familia, que giraba en torno a la lectura de libros, veladas musicales, canto en coro y conciertos de violín, instrumento del que Tammasaare no se separó nunca.
            Después de varios años de estudio en una escuela rural, ingresó en la escuela parroquial de Wäike Maarja, que dirigía el poeta Jakob Tamm (1861-1907), con quien se reunían los poetas estonios de la época, denominados “Parnaso de Väike Maarja”, por la literatura estonia. El contacto con estos hombres de letras supuso para el joven estudiante el comienzo de su inquietud literaria, proyectada como un quehacer riguroso y crítico. Una vez terminados los estudios, en enero de 1898, a los veinte años, con cincuenta rublos y su violín bajo el brazo, se trasladó a Tartu, donde ingresa en el gimnasio que dirigía un hombre de ideas conservadoras, pero adaptado a la enseñanza de las ideas liberales que imperaban a finales de siglo, como el materialismo, ateísmo, socialismo pequeño burgués y darvinismo. Esta confrontación de ideologías sirvieron a Tammasaare para definir su concepción del mundo y su vida interior, liberándose de la herencia religiosa. Por esta época empieza a escribir sus primeros relatos cortos sobre la vida aldeana. En 1903 publica la novela “Viejos y jóvenes”, de carácter social y conflictividad psicológica, convertida luego en obra clásica del realismo crítico estonio. Ese mismo año había terminado los estudios de bachiller y comenzó a trabajar en la ciudad de Tallínn, en la redacción del periódico “Teataja”, el más importante de Estonia, donde estuvo a cargo de las noticias locales.
            La talla de los hombres de aquella época que trabajaban en la redacción del diario sirvió para fortalecer la formación de Tammasaare. Ahí colaboran Junhen Veski, más tarde académico; Eduard Vilde, futuro gran escritor; Mijaíl Kalinin, revolucionario; Hans Pöögelmann, escritor y dirigente comunista. Pese a todo, durante el tiempo que trabajó en “Teataja”, escribió poco. El impacto de la revolución de 1905 fue una experiencia que, si bien no pasó a ser la de un simple espectador, sirvió como motivo de inspiración para dos relatos: “En aras de la salvación”, en el cual aparece por primera vez en la literatura estonia la figura del revolucionario, y “El tesoro” (1907), donde hace un balance de la capacidad del luchador y el entorno social.
            En enero de 1908, ingresó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Tartu. De ese año data su novela “Pasos largos”. Un año después escribe “Almas jóvenes”, y en 1910 “cruzando la frontera”. Asiste a cursos de ciencias naturales, psicología, psiquiatría y matemáticas. Estudia inglés y francés. Ya antes, en su primera estancia en Tartu, había estudiado el ruso y el alemán. Cuando, en 1911, está a punto de rendir exámenes se le descubre una tuberculosis. Deja la Universidad y se marcha a Estonia a casa de un hermano. Pero la enfermedad se agrava y en el otoño de 1912 sale al Cáucaso, con dinero prestado por los amigos. Este será el único viaje de Tammasaare más allá de las fronteras de Estonia. Superada la crisis regresa a casa de su hermano, en el verano de 1913, donde permanece seis años. Durante ese tiempo se producen los cambios más tormentosos, a raíz de la primera guerra mundial, la Revolución de octubre, la anexión de Estonia al estado soviético, la ocupación alemana y el final de la república burguesa en Estonia. Tammasaare continúa escribiendo y leyendo. Lee en siete idiomas y publica dos volúmenes sobre temas filosóficos y políticos. Textos que vienen a significar para la literatura estonia los ensayos más originales y profundos.
            Durante ese período de vida aldeana escribe también tres obras literarias: “El niño y la mariposa” (1915), serie de relatos cortos y neorrománticos de gran belleza; “Matices” (1917), novela escrita a modo de diario, considerada como la cumbre del impresionismo psicológico, y “La mosca”, relato del mismo año, de planteamiento social.
            Después de 41 años de vivir soltero contrajo matrimonio, en 1919, con Kathe Weltmann, una joven de 21 años, con quien se trasladó a vivir e Tallínn, para dedicarse a la educación de los hijos y el trabajo intelectual. Con la pieza teatral, “Judit (1921), se inicia su última etapa literaria y la más importante. Con un tema bíblico intenta reconstruir la interpretación de unos personajes modernos, que giran en torno a la dialéctica de la intervención psicológica sobre el mundo material planteado en casi toda su obra.
            En 1922, Tammasaare publica la novela “El amo de Körboje”, donde vuelve al medio aldeano de la infancia. Desde 1926 hasta 1933 aparecen sucesivamente los cinco tomos de “La verdad y la justicia”, obra cumbre de Tammasaare y una de las grandes obras de la literatura soviética. La obra se inicia con un personaje, Andrés, prototipo del campesino que, en cierta medida, es el origen de los estonios. Comienza transformando el mundo con el esfuerzo del trabajo constante para hacerse un lugar donde vivir. Es la lucha contra la naturaleza que conoció Tammasaare en la persona de su padre y su infancia. El hijo de Andrés es Indrex, un intelectual que encarna al autor en su búsqueda por la comprensión del mundo y su asfixiante ética. Pero los personajes secundarios impresionan tanto como los principales, por el dibujo definido de los rasgos particulares de cada uno, los cuales encarnan el bien y el mal, las virtudes y las miserias, el triunfo y los fracasos. Como dijo de él Jean Kross: “Bajo la pluma de Tammasaare, la burguesía se convierte en blanco de la crítica más sarcástica creada por el realismo crítico estonio”.
            De 1934 y 1935 datan dos novelas más, “La vida y el amor” y “Yo amé a una alemana”. En 1936 escribe la comedia “El rey tiene frío”, una parodia situada en un país inexistente de Europa, donde el autor ridiculiza con ingenio la ignorancia que invade a la sociedad de la década del 30. Ese mismo año, en su pueblo natal le erigen un monumento. Por primera vez, Estonia levantaba un monumento en vida. En 1938 se conmemoró el sexagésimo aniversario del escritor en medio de un enorme acontecimiento. La novela “El nuevo satanás del infierno” (1939) es la obra más trágica del escritor, basada en un cuento popular estonio, Vanapagán (Satanás) sube del infierno a la tierra para ganarse la beatitud con su trabajo. Ansel Listo, mayordomo de la iglesia, se hace pasar por amigo de Vanapagán, engañándole a cada momento.
            El 1 de marzo de 1940, cuando el escritor volvió a su casa, se dirigió al escritorio. Se sentía cansado. Una hora después, cuando su mujer lo llamó, estaba dormido. Había muerto.

VALORACIÓN DE SU OBRA.
            Jean Kross, escribió: “La opinión pública comenzó a reconocer la magnitud literaria de Tammasaare. En el realismo monumental de sus obras principales hay puntos de contacto con muchos fenómenos de la literatura mundial. Algunos rasgos de sus protagonistas tienen paralelo con los personajes de Hamsun. No cabe duda de que en la lucha que libra Tammasaare con Dios y en su introspección se proyecta la sombra de Dostoyevski (Tammasaare fue uno de los traductores al estonio). En los brillantes pasajes de sus obras se adivinan los vestigios de su marcado interés por Wilde y por Shaw. Con la particularidad de que Tammasaare, quien ansiaba conocer las culturas ajenas (leí literatura en siete lenguas), siempre partía, de un modo sorprendente, de la experiencia de su suelo patrio y escribía basándose en ella. Por eso, precisamente, pasó a ser el escritor estonio de mayor repercusión internacional.”
            Después de su muerte, su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y su nombre goza de gran popularidad, sobre todo en la Europa central, donde se mantiene vivo el prestigio literario que alcanzó. Entre los años 1944 y 1948 se publicó, en París, en cinco tomos, “La verdad y la justicia”, su obra cumbre. Por aquellos años la literatura soviética estaba totalmente prohibida en España y los países latinoamericanos, no se leía, formaba parte de la guerra fría impuesta por los Estados Unidos, y lo poco que se podía conocer era a través de Francia, por miedo a ser invadidos por las ideas humanas del comunismo, que pudieran frenar el desmedido avance mercantilista en que terminaría convertido el ser en Occidente.


*     Este artículo fue escrito en 1977, pero ve la luz por primera vez en 2015.

jueves, 28 de mayo de 2015

LOS PARTIDOS TRADICIONALES RETROCEDEN EN ESPAÑA




LOS PARTIDOS TRADICIONALES
RETROCEDEN EN ESPAÑA




Por Ricardo Llopesa




El cataclismo de los dos grandes partidos era algo anunciado. Lo sabía todo el mundo. El desplome se respiraba por la calle, se oía en el comentario de la señora en la farmacia, en la calle y los mercados. La conversación en los bares era la misma cada día, el gobierno cae, también la oposición, desgastada y vieja, heredera de Felipe González, derechizada y sin fuerza obrera, que los españoles sentían repeler, porque no era ni chicha ni limonada. Los únicos que no veían nada eran los políticos que se han repartido el gobierno desde la llegada de la democracia, hace cuarenta años.
            El discurso de unos y otros da la sensación de ignorar la realidad. La gran crisis económica creada por los políticos fue pagada por el pueblo; el ahorro del pueblo, saqueado por los banqueros; los bancos deshauciaron a quienes no podían pagar las deudas, mientras los políticos daban la espalda a la realidad, haciéndose los locos. Todo esto pasó factura. Los políticos pensaron que la memoria es débil y el pueblo olvida ante el miedo que ellos infundían antes de las elecciones. La derecha metió miedo con la llegada del comunismo, y la izquierda amenazó con las subidas de impuestos. Ambos hicieron la política del miedo.
            La verdad es que la derecha gobierna desde los Reyes Católicos. Y el demonio de la izquierda, que nació con la Primera República Española, apenas duró un año, de 1873 a 1874, regresó con la Seguanda Repíblica, en 1931; fue decapitada y volvió con la democracia en 1974. Como puede verse, la izquierda en España es algo nuevo.
            Este año, 2015, la izquierda ha reaparecido en forma de demonio, con coleta y camisa remangada, sin zapatos brillantes ni corbata. Se llama Pablo Iglesias, como el fundador del Partido Socialista Obrero Español, en 1879. Hay quienes piden su cabeza. Pero la verdad es que Pablo Iglesias reclama justicia, como un nuevo Luis Candelas, para que sean procesados los corruptos y ladrones, que contaminan todo el país, con la condición de devolver lo robado, que es mucho, casi el billón de euros, lo que supone la deuda de España, la segunda del mundo, igual que el presupuesto nacional.
            Pablo Iglesias ha fundado, con un grupo de profesores universitarios, el partido Podemos. Vienen como las huestes de Atila arrasando con todo, pero los grandes partidos lo han ninguneado porque no creen en el futuro. Para sorpresa suya, el partido Podemos ha arrebatado muchas alcaldías, entre ellas la de Madrid y Barcelona, las más importantes. Y su carrera hacia el sillón del gobierno es fulminante.

            Al tiempo que Iglesias, otro joven, también denostado, Albert Rivera, ha fundado el partido Ciudadanos, de tendencia moderada, se ha convertido en el partido visagra. En el futuro, poco a poco, irá aglutinando a la derecha, hasta convertirse en la nueva derecha española, más humana y más moderna, porque las grandes crisis de la historia son las que transforman la realidad de los pueblos, y en el futuro la derecha y la izquierda tendrán nombres diferentes.

martes, 26 de mayo de 2015

VILLAMANRIQUE

Castillo de Montizón





VILLAMANRIQUE



Ricardo Llopesa



Al menos una vez en la vida los españoles deberíamos visitar la tierra que inspiró al poeta Jorge Manrique, uno de los padres de nuestra poesía. Su nacimiento y su muerte son todavía inciertos, pero se sabe que nació hacia 1444 ymurió joven, a los 35 años, en 1479, en una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz,en Cuenca. Hijo de una poderoso familia, su padre, Rodrgo Manrique, era Maestre de la Orden de Santiago y por su lucha alcanzó a ser una de las familias más poderosas de su época. A los 24 años su hijo Jorge alcanzó mérito militar en la toma del castillo de Montizón, a pocos kilómetros de la villa, donde dio muestras de su estrategia. El castillo fue levantado en un lugar estratégico, al paso del río Guadalén y la Vía Augusta, y por su posición es de difícil acceso. En la actualidad es propiedad de una familia, por tanto de visitas restringuidas. Para llegar a él hay que entrar por caminos difíciles de tierra, pero vale la pena el paseo. Yo atravesé aquel desierto a 50 grados bajo un sol inclemente.
            Situado a sólo siete kilómetros de Torre de Juan Abad, Villamanrique se llamó en sus orígenes Bellomonte, haciendo honor a su naturaleza florida. Tras ser arrebatada a los musulmanes fue bautizado como Belmonte de la Sierra y, posterioriormente, para simplicar el nombre, simplemente, Belmontejo. Fue a raíz de la llegada de Rodrigo Manrique, en calidad de Comendador, quien logró la independencia de Torre de Juan Abad, y el pueblo, en gratitud al comendador se llamó Villamanrique.
            Bajo este cielo siempre azul el joven poeta escribió las “Coplas por la muerte de mi padre”. Apenas 40 composiciones, de estilo breve y sintético, que siguen la tradición de los juglares, caracterizadas por la precisión y la hondura emocional, como ningún otro poeta castellano lo había hecho antes.

                        Recuerde el alma dormida,
                        avive el seso y despierte
                        contemplando
                        cómo se pasa la vida,
                        cómo se viene la muerte
                        tan callando;
                        cuán presto se va el placer,
                        cómo, después de acordado,
                        da dolor;
                        cómo, a nuestro parecer,
                        cualquier tiempo pasado
                        fue mejor.

Iglesia de Villamanrique


La casa de los Manrique se conserva, vetusta y vieja, con las huellas propias de la historia. Es la Casa Grande o Casa de Encomienda, donde residía D. Rodrigo Manrique, en calidad de Comendador, cargo que ostentaba por nombramiento de la Orden de Santiago. En Castilla y Atagón se organizaron en un territorio que hiciera posible la recaudación de rentas y beneficos en favor de la corona. El pueblo es un trazado de calles rectas, con casas que aún conservan las paredes de siglos anteriores, donde el viajero piensa que camina sobre el polvo de la historia, entre las heráldicas nobiliarias de aquellos portales que recuerdan a las familias feudales. Se connserva la calle los palacios con muros de granito, que en el silencio de la noche se llena de sombras fantasmales.
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En Castilla y Aragón durante la Edad Media, se trataba de territoriosinmuebles, rentas o beneficios pertenecientes a unaorden militar a cuyo frente se encontraba un caballero de hábito, denominado comendador que era nombrado por el maestre de la orden. Constituyeron auténticas circunscripciones de las órdenes. La encomienda tuvo un papel en la España de la Reconquista, en la que los cristianos precisaban de un sistema social de organización con el que gestionar y repoblar los territorios que lograban tras sus victorias.1

domingo, 24 de mayo de 2015

FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA LUZ

Andrés García Ferré




FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA LUZ



Por Ricardo Llopesa




El Festival Internacional de la Luz tiene su contenido en la luz del conocimiento que anualmente ofrece a sus participantes, a través de actividades y seminarios dedicados a la ciencia de la alimentación sana, la energía y el poder que puede brindar la mente, a través del control de la salud. Este año se celebró su octava edición, en la ciudad de Oliva, cuna del poeta Francisco Brines. Son años de éxito, bajo la coordinación y la dirección sabia de Andrés García Ferré, un muchacho joven y dinámico que se nueve en el ámbito de la cultura y la alimentación.
            El mérito del Festival reside en su carácter monográfico, dedicado anualmente a la agricultura ecológica y sana para mejora de la salud. La actividad académica es intensa, mañana y tarde. Incluso a la hora de comer, la experiencia, en lugar de limitarse a un descanso, se convierte en un momento exquisito al paladar, con la presencia de reputados cocineros.
            Hay conferencias y talleres a cada hora. Asisten especialistas de distintas ramas, que pertenecen a esta ciencia nueva que surge con sorprendentes propuestas de salud y alimentación, al margen de la tradición convencional que tanto daño ha causado en la sociedad. Pero tenemos que descubrir los nuevos métodos, que nada tienen que ver con la alimentación sino con el ejercicio corporal, como el caso de la práctica del Chi Kung, el Tai Chi o el Yoga, que ayudan al rejuvenecimiento del cuerpo y eliminan los dolores.
            De cada sesión se sale lleno de preguntas, que somos incapaces de plantearnos en la vida cotidiana. Sabemos que, además de la lectura, la mente necesita de otros alimentos, a través de la concentración, siguiendo los métodos antes citados. He aprendido que es fácil. Lo difícil es apartarnos de los vicios adquirido en la sociedad moderna, que promueve el enlatado o el empaquetado, para comodidad del consumidor.
            La verdad es que Andrés, alma mater del festival, no para en ningún momento. Hace verdadera gala de salud y dinamismo. El año pasado, en el 2014, pasaron por el festival los profesores Ferrán Bonet, Adriana Pastor, Julio Palomino y muchos más. Desde la concentración de las artes del espíritu hasta las del cuerpo. Pudimos ver la actuación magistral de dos artistas locales. María Verdú dio un espectáculo de vientre y Sáhara Gómez de flamenco árabe. Dos espectáculos que sirvieron para poner broche de oro a un festival nacido para enriquecer la salud.
            Este año se espera mayor afluencia de público. Pues el festival, de edición en edición va ganando la presencia de visitantes, nacionales e internacionales, interesados en saber qué hay más allá de la alimentación convencional que nos ofrece el mercado de los enlatados y los embutidos.

sábado, 23 de mayo de 2015

TORRE DE JUAN ABAD

Casas Torres




TORRE DE JUAN ABAD



Ricardo Llopesa*


Cuando el viajero llega a Torre de Juan Abad le sale al paso el encuentro con un pueblo medieval, que en su tiempo fue lugar de paso entre el sur, el levante y la capital del imperio español, por donde atravesaron tanto caballerizas del comercio con las Indias como soldados procedentes de las guerras. Hoy en día es un pueblo dormido sobre la piel pobre de una Castilla que agoniza entre el paro y la sequía, por culpa del abandono en que los imperios mantuvieron a los pueblos.
            El nombre hace alusión a un personaje de la vida real, Juan Abad, miembro de la Orden de Santiago que se asentó en el lugar, siendo su primer alcaide, tras la conquista cristiana. Para entonces, en 1273, el rey Alfonso X el Sabio le otorgó el privilegio de Villa, por su participación en la expulsión de los musulmanes. La población hoy apenas pasa los mil habitantes, pero en su tiempo sería una villa próspera y floreciente. Se deja ver en su imponente iglesia de Nuestra Señora de los Olmos y su retablo en madera tallada de estilo manierista, en transición del Renacimiento al Barroco.
            Lo que mejor se conserva de Torre de Juan Abad es la memoria de Quevedo. Ese genio del Siglo de Oro que sigue vivo, porque fue capaz de sacudir como un terremoto los pilares de la poesía y la novela. Nacido en Madrid, después de mucho bregar, vivió los últimos años de su agitada vida en Torre de Juan Abad, donde tenía su casa, ahora convertida en desolado Museo, de triste visita, porque lo último que interesó al imperio fue la cultura, y carece de presupuesto. En el museo se pueden contemplar retratos, cartas, manuscritos y primeras ediciones. Una vitrina guarda su último testamente; en otra, su traje de la Orden de Santiago, pero todo aquel valioso tesoro lo preside su gran sillón, donde se sentaba a escribir. En otro lugar, entre manuscritos, está su enorme tintero de carámica de Tralatrava. Sobrecoge la presencia del último genio de la literatura española.

Silla de Quevedo

            Al salir a la calle, en la esquina de su casa, en plena plaza, se alza el gran poeta sentado en su sillón sobre piedra negra. Es la Plaza del Parador, así llamada porque era lugar de descanso de viajeros y cuatreros. Aquí se cometió el conocido Robo de Don Juan, la noche del 13 de octubre de 1873, cuando varios ladrones se llevaron ocho mulas cargadas de oro. Un poco más adelante, en la plaza donde está el Ayuntamiento se conserva un antiguo caserón de piedra dura de granito, con cinco arcos de medio punto, conocido como la Casa de la Tercia, porque aquí la Orden de Santiago almaceba el impuesto que pagaban los pobres, el llamado diezmo religioso, del cual un tercio se concedía a la casa real.
            Pero regresemos a la casa de Quevedo, un antiguo caserón que heredó de su madre, donde el rey Felipe IV se alojó en febrero de 1624 y el escritor escribió muchas de sus obras, como “Política de Dios” o “La hora de todos”. Además de refugio de soledad, en dos ocasiones le sirvió de cárcel a lo largo de su tormentosa vida. Si rastreamos un poco por los alrededores, todavía se conservan vestigios de aquel pasado pobre y miserable que denunció en su poesía satírica. En el lado nororiental, detrás de la iglesia, aún sobreviven unas pequeñas y viejas casas, agazapadas unas a otros, con espíritu de cuartería, de donde todavía salen voces de la Marica y la Mari Pizona.
            La Casa Museo, donde vivió el más grande poeta de la lengua española, alberga el Centro de Estudios Quevedianos (CEQ) y la Fundación Francisco de Quevedo. Pero la desidia de nuestros prohombres de la política postergan los valores culturales a un último plano, y el que está destinado a ser el mayor centro de documentación y estudio de la obra del gran maestro de la literatura universal, languidece por falta de recuersos. Triste, pero real, en la cuna del espíritu que dio esplendor al Siglo de Oro. Sirvan estos versos para que acompañen al viajero del futuro:
                        Retirado en la paz de estos desiertos,
                        con poco pero doctos libros juntos,
                        vivo en conversación con los difuntos
                        y escucho con mis ojos a los muertos




*     El autor del artículo ha publicado “Sonetos Licenciosos Atribuidos a Quevedo” (1996); “Sonetos Prohibidos” (1999), y “Poesías Picarescas” (Madrid, Visor, 2014).

domingo, 1 de marzo de 2015

MI PROPIA MUERTE

Ricardo Llopesa





MI PROPIA MUERTE






Hace 24 horas
me encontraba rebozante de vida
y anoche, a eso de las diez,
de pronto, morí.

Hoy me he levantado de la cama
como el muerto que resucita,
con dolor de cabeza,
la boca agria
y el peso de la nostalgia en los ojos.
Me miro al espejo y soy otro.
No me veo el mismo,
ni siquiera mi color es igual.
He amanecido con la palidez del cadáver.

Francamente, nadie desea su muerte,
mucho menos su entierro,
pero a mí me ha tocado sepultar
al hombre que hasta ayer vivía en mí,
ese pasado que todos odiamos,
para poder vivir el ahora
y proyectar, sin mucha perspectiva,
los días futuros por llegar.

La mujer que me ama acaba de decirme
que no esté triste, que no pasa nada;
por el contrario, debo estar alegre,
porque las grandes revoluciones interiores
padecen sacudidas violentas como terremotos,
sin anunciar muerte,
sino el nacimiento de una nueva vida,
a la que he de buscar acomodo,
no sé en qué lugar porque sólo dispongo
de mi mismo cuerpo viejo y desgastado.




jueves, 18 de diciembre de 2014

LOS PREMIOS VALENCIA DE LITERATURA

Ricardo Llopesa




LOS PREMIOS VALENCIA DE LITERATURA


Ricardo Llopesa


Increíble. Más que un cuento de ficción parece una historia de novela negra. Los prestigiosos Premio Valencia de Literatura, convocados por la Institución Alfons el Magnánim, fueron entregados en un ambiente desolador donde llamaba la atención la falta de escritores y la ausencia de los miembros de los distintos jurados.
            El acto, solemne y arcaico, amenizado con música barroca del Siglo de Oro, respiraba aire de nostalgia de épocas más brillantes y destacaba la presencia de políticos y funcionarios.
            Es lamentable que una ciudad como Valencia, donde la literatura prevalece entre las mejores de España, haya convertido un acto totalmente literario en la poca representación del mundo de las letras.
            Parece que el partido en el poder, azotado por la corrupción, pasa por uno de sus momentos más críticos. O se ha quedado solo o se refugia en sus propias filas. Lo cierto es que la cultura es lo que menos importa o está mal dirigida.
            Un premio de tanto prestigio, como los Premios Valencia de Literatura, que se convocan a nivel internacional, pasarán a la historia del recuerdo como los peor organizados.
            Con más buena intención que esperanza, a mal tiempo buena cara, la diputada de la Diputación convocante, María Jesús Puchalt, dio la bienvenida al funcionarado y familiares de los ganadores. Los premios, económicamente jugosos se concedieron a Ana Moner (Narrativa en valenciano), Salvador Ortells (Poesía en valenciano), Raúl González (Narrativa en castellano) y Juan Ramón Biedma (Nivela Negra). Vale destacar los premiados en novela en castellano y novela negra por el lenguaje crudo, a veces rudo, pero certero, que apunta hacia una dirección distinta de la estética carcomida.
            Y como en tiempo de crisis no pueden haber despilfarro se sirvió una copa de vino tintorro, a palo seco, personalmente pienso que el vino estaba de más, hubiese servido igual una copa de agua como excusa para alternar un poco con los asistentes que terminaron por llenar la sala. Cuando hay crisis todo se perdona. Llama la atención que al terminar el acto, consejales, diputados, directores y funcionarios pasaron a ocupar el restaurante del Museo MUVIM, donde deseo que disfrutaran de una cena opípara bien regada, para paladares acostumbrados a la excelencia.
            Al salir a la calle, le comenté a mi amigo Vicente Torres: “Reflexionemos sobre lo justo e injusto en la sociedad al día de hoy”.
            La política, como decía un amigo, es como tocarte la lotería.