En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



jueves, 22 de junio de 2023

REALIDAD Y SUEÑO: San Salvador en su pecho. Desolación y sentido de la sospecha.

 PRÓLOGO A «UMBRAL DE LA SOSPECHA»




«UMBRAL DE LA SOSPECHA»


REALIDAD Y SUEÑO: San Salvador

en su pecho. Desolación y sentido de la sospecha.

 

Gladiator in arena consilium capit ─El gladiador toma su decisión en la arena─, máxima con que André Cruchaga Chalatenango, El Salvador, 1957, desguarnecido ante la acción de quienes tienen el control en el pulgar, pareciera acometer el desafío de la aridez que para él constituye esterilidad en la quimérica trama del devenir de un territorio que no le es ajeno: «San Salvador en mi pecho», declara como título en uno de los poemas. Su palabra más que armadura, es lanza arrebatada al tiempo adversario y a las visiones antagónicas y advenedizas que se burlan del duelista apiñadas en las gradas del coliseo de la vida, mientras el sueño de un país, San Salvador en su pecho, se proyecta de principio a fin en Umbral de la sospecha y así lo vuelca en una de las proverbiales endechas de la obra, “Días infames”: Vivimos días de cruces y espejos infames: siempre tuve claras/ mis premoniciones sobre el país que tenemos.

 Asidua espectadora, incluso pertinaz hermeneuta, asisto en cierta largura al tiempo de este gladiador apostado en la arena de las páginas que lo embisten; desnudas, pero temibles como miríada de adversos imponderables en las que se hace menester plantar batalla al menos con el fervor de las palabras, con la exaltación, la vehemencia que exhibe nuestro émulo. Y en este UMBRAL el sentimiento de impotencia encarna la arena regada con sangre, sangre que previene su compatriota Dalton: “Mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos.” Yacen también allí las venas de Cruchaga, su poesía de vuelcos que no son otra cosa más que un revelarse al mundo: la sospecha ante el auditorio, la misma a la que podría referirnos Ramón Ferrera: “el fantasma que debía ser yo vuelto de espaldas a la luna”[1]. Pero un poeta es siempre un fantasma que se desdobla entre el ser y la palabra. Tal vez el primer poema del libro “Eternidad de la sospecha” en que el autor desgrana versos como Nunca sé si es el agua o la piedra en el tobillo/ la que muerde la última eternidad de las equidistancias, conduce por veredas de esa misma dualidad; senderos que se ampliaban en un tremor de hojas mecidas por la borrasca del tiempo que ha servido de cobijo a la observación, y esta mascarada que pareciera acecharle cuando intenta descubrir al contendiente milenario que expone el cuerpo teñido con sangre de rémoras ante el coliseo; cuerpo poético, cuerpo fantasma, coliseo país; país que le estremece y le conmina a la contienda, esa en que Nadie puede resistirse a los cuchillos de fuego de este mundo, ni al sollozo que nos aprieta en su extenso vientre, como señala en “Experiencia mortuoria”.

 Múltiples las ocasiones en que, en el intento de descifrar a Cruchaga y otras en las que decidida al deslizamiento por los canales de su metáfora incisiva, profunda y avezada (a mi modo de ver, comando para toda su misión escritural), presiento que en gran suma su obra viene a dar fe de una profusa saga (defiendo mi tesis: toda ella) hospedada bajo el título de uno de sus libros: Oscuridad sin fecha. Porque un creador lleva en los hombros el peso del enigma, de todos los enigmas, y el autor que aquí procuramos en franca batalla, les carga como armazón invisible que, en Umbral de la sospecha, palpable despliegue de madurez, no sólo como escritor, sino como avezado observador de las quimeras que en la diligencia de su discernimiento para auscultar el duelo entre la sangre y el alma, adquieren fuerza de una renovada representación:

         La desnudez es incurable frente a un país de alambradas

constantes y a una tierra febril, incurable, petrificada. (Tierra febril)

 Podría citar versos y versos como estamentos; casi concatenaciones que, dispersos por el cuerpo del libro, van dando cuenta del trágico entorno: En la ciudad ciega, mis ojos que orean las aceras del despojo. (Solo mi palabra); El miedo rechina en la boca igual que el olvido. (Imaginario oscuro); Esta tierra que ennegrece mis ojos (Parpadeo prolongado); En los zapatos, aquel oleaje de muertos, la sal derretida en la ropa (Esencia de la carcoma); Nunca he olvidado aquella antigüedad de la luz y el ocote/ cerca de las rodillas y los ojos mitificados de lo sombrío. (Sedición de la locura); Hoy meto el mundo en mis ojos, el mundo crudo del barniz/ de los almacenes de la hojarasca y sus ventrílocuos / y sus esquinas de aserrín. Y su miserable desvelo. (Exaltación externa); Este tiempo de sombras del país,/ muerde el poniente y disgrega la respiración sin reparo (País vivido); Uno pretende evitar las conjeturas,/ también la pérdida de la brújula y su bitácora desgreñada. (A veces la fatiga). De esta manera desgranándose en todo el poemario la inquietud que con la espada filosa de su pluma, más que el umbral de una sospecha, ha pasado a ser perforación en el vientre de “su país” en un coliseo de luto y de brumas:

 

Hoy es tan

triste el país como lo fue antes: al borde del precipicio se

rompe la respiración, nuestra fugaz vida, —pulsa el luto con su

sonido apocado, en la garganta nos arañan las piedras o las

espinas.          (Vivir el día)

 

Después todo será holocausto, o pañuelos.

(Después, la deshora)

 

Hay un país

triste que gime marchito de alas.

(Alegría fenecida)

 

En un rapto de dolor dice: “desde la carne que me sostiene”, y se desliza por los avernos “en forma de bulto”; más adelante declara que lo humano del dolor habita ininterrumpidamente. Entre su descubierta desazón, se amplían las visiones y le acomete el umbral del asombro, porque ha llegado a visualizar la detención de la palabra como un cadáver y la desolación que provoca tal cese cuando “no se es peregrino”. La sospecha ya no es tal, una vez se adentra en los argumentos a un mejor destino, según declara, nunca fueron extraños a sus ojos. Desvivido en el espejismo, continúa en el tiempo en que se confunden la juventud y el otoño en una realidad en que parece ya nada importa y su país, “país de saliva pétrea” y vasto ejército, se va convirtiendo en algo “invisible y huraño”:

 

San Salvador con sus bestiales juegos de palabras

y ritos feroces. «El país contra el que pide pan.»

San Salvador enclenque en las cunetas del sueño,

desteñido en los ojos de la infancia,

en los callejones donde está la muerte.

(San Salvador en mi pecho)

 

Dice Novalis que el camino misterioso va por dentro (Nach innen geht der geheimnisvolle Weg), y es en verdad un camino misterioso el que nuestro gladiador antes escalda y luego baña de matices; camino que, aún ante quienes nos preciamos de conocerle, se presenta prácticamente delirante, caprichoso, inasequible. No bien André Cruchaga es hombre de despliegues insondables, señala también la disposición de ir revelando los escombros entre la bruma bien tramada de sus fabulosas metáforas, porque si algo le caracteriza es el vislumbre de lo universal en el dolor, y el dolor en este UMBRAL, permite interiorizar esa partida que a veces pareciera perder ante lo nomotético: El país nos duele con su profético cuaderno de cadáver: (Precipicio) y Nos muerde la ruindad de las viejas consignas. (Abatimiento).

 Entre picoteos de aves de carroña que parecieran ávidas del fin de la batalla, palabras tiradas como dardos, contraste entre realidades concebidas tanto como “blanco y negro en los ojos de los funcionarios”, todo parece derivar en frustración ante un augurado fracaso. Hombre de sueños genuinos, pero más que nada del auscultamiento de lo grave y lo profundo, el riesgo de perder no se hace extraño y “parece un suicidio a perpetuidad en las ojeras”.

 El gladiador no se detiene y sabe, como hemos dicho en principio, que la decisión ha de tomarse en la arena; así con tal determinación, supone “que no es necesario firmar autógrafos ante matrona de lavabos” porque el país, su país, ahora “es un país poco resplandeciente”.

 Queda, así se presenta, invitar al lector a traspasar el Umbral de la sospecha que, no sólo se gana el pan de la exegética de quienes se animen a internarse en cárcavas y meandros, en ramales y ramblas, en las galerías y recodos de un país cuya ciudad, San Salvador, se halla pirograbada en el pecho del desafiador del coliseo país, sino que además expone el arduo quehacer de este maestro del desafío dirigido a su propia capacidad para equilibrar el discurso, a su insistente batalla con la palabra, a su madurez en vuelo desplegada.

  

María Eugenia Caseiro

En Miami, a los 21 días del mes de abril,

aún en guerra el mundo, aún en catastróficas vueltas climáticas,

en turbadora resaca de pandemia, Año 2023 del Señor

quien desde su ostracismo, mira con piedad ignorada por sus hijos.



[1] Camino de donde


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María Eugenia, narradora, poeta, ensayista, prologuista, incursiona en la reseña crítica. Ha sido distinguida con premios literarios en ambos géneros: poesía y narrativa, y obteniendo reconocimientos especiales, y diplomas por talento artístico y labor en beneficio de la difusión de la cultura. Ha participado como jurado en certámenes literarios de poesía y narrativa. Es miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y de la [[Academia de la Historia de Cuba en USA]], en que ostenta el cargo de Presidenta del Círculo de Amigos de la AHC.

Integra la Muestra Permanente de Poesía Siglo XXI de la Asociación Prometeo de Poesía; The Famous Poets Society; FLAC (Foro Internacional para una Cultura y una Literatura por la Paz). Integra el colectivo de trabajo de La Peregrina Magazín (Miami, USA). Colabora activamente con diversidad de publicaciones digitales, y en papel, actividades y programas de su comunidad. Asimismo, participa en la divulgación de eventos culturales y difusión de la obra de sus contemporáneos como el Programa Dos Orillas de la antropóloga cubana Dra. Mercedes Cros Sandoval. De próxima publicación, Nueve cuentos para recrear el café (edición bilingüe castellano-francés), salió a la luz en marzo 2010.

Sus poemas han sido traducidos a diferentes idiomas, incluyendo lenguas como el euskera, el japonés y el árabe. Participa en Agonía.net y Radio Agonía. Delegada en USA, del grupo LCeeE. Sus textos están difundidos en la Web, donde colabora con revistas y diarios digitales.

 

Premios:

Ha sido premiada en certámenes literarios nacional e internacionalmente.

 

Antologías Famous Poets Society, 1997, 2000.

Hollywood Diamond Hommer Trophy 1998.

Obtuvo 3 años consecutivos el premio "Famous Poem" por su poesía La Calleja. Antología Nueva Poesía Hispanoamericana 2004, 2005 y 2006.

Antología “Paseo en Verso” México 2005.

Finalista del Concurso Internacional de Poesía Pasos en La Azotea, del Certamen Puente Azul y otros.

Mención de Honor en el Concurso Internacional de Poesía Mis Escritos Lanuz, Argentina y otros.

Premio Publicación La Porte des Poetes 2005, París, Francia.

Primer premio Artesanías Literarias 2007 de relato, Israel.

Mención de Honor en el Certamen de poesía César Vallejo, Londres, Inglaterra. Y otros.

 Fuente: https://www.ecured.cu/Mar%C3%ADa_Eugenia_Caseiro



miércoles, 14 de junio de 2023

ANTONIO ARROYO SILVA, UN VIAJE A LA POESÍA DESDE GÁLDAR, VOZ QUE LE DA SENTIDO A SU ÍNSULA.

 

Antonio Arroyo Silva, poeta.


ANTONIO ARROYO SILVA, UN VIAJE A LA POESÍA DESDE GÁLDAR,

VOZ QUE LE DA SENTIDO A SU ÍNSULA.

 

 

Y, en medio de la mar, tu jeometría surje de pronto, te sitúa, corta, mide, precisa, relaciona conmigo

y en tu barco que vijilo; barco que parte en tres mi vida: una vida en el este, otra en el sur, 'otra en el norte;

y yo sereno enmedio de la mar de oeste, lleno de amor, el centro de rosa de las lluvias del amor.

Lleno de amor, el mío, un barco y yo, el amor enmedio del amor, de tanto amor que necesita el mar

para medirse, dios. Y enmedio de la mar yo estoy midiéndote, enmedio de la mar

y en este barco, éste, estoy midiéndome contigo, dios.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

 

Y sueñas con las nubes puras sobre tu isla, cuando el alba verde crece

lúcida en el seno de las aguas misteriosas.

Es la noche sobre tu Isla y en su contorno, aquí y allá, dondequiera se

curva el impecable vaso del mar; es la noche color de párpados, sobre los

caminos entretejidos del cielo y del mar.

SAINT JOHN PERSE

 

 

Antonio Arroyo Silva,[1] una voz hispana obligada para quienes transitamos el camino ineludible de la poesía. Vive en Gáldar en perfecta armonía con el mar, una realidad que le da sentido a su propia existencia. Lector infatigable de lo clásico y lo moderno, Garcilaso, Góngora, San Juan de la Cruz, Lorca Aleixandre, Huidobro, Char, Daumal, Sartre, Eluard, Vallejo o Joyce y de tantos poetas latinoamericanos. Un poeta creciente que rompe con las líneas del tiempo, su poesía impregnada de intuiciones y existencialidad, tiene en el centro al ser humano y su drama. Su accionar poético y humano es circular, encuentro necesario con la superrealidad. Dos libros cruciales en su poética (más adelante nos referiremos a otros) son: «Sísifo sol, 2013» y «Química del error, 2020.» Significativo, digo, porque en éste hay un poema clave: «EL MISMO VIAJE» en el que plantea lo siguiente: «Estamos condenados al inicio del mismo viaje. / Estamos condenados porque la meta es el punto de partida / y el río que brotó de un naciente allí ha de volver / para morir de nuevo y comenzar el círculo que nadie ha definido. / Siempre el mar en la orilla que con el río sube a la montaña / El mar sangrando corazones sobre la faz del hambre / que brotó hace mil años en la esquina de un sauce / junto con los delfines y la voz desolada / de los escarabajos. / Estamos condenados al inicio del mismo viaje. / …»[2]

La poesía de Arroyo Silva emerge del fragor por la vida; nunca un lenguaje excedido o afectado, sino mas bien vital, próximo al ser humano. Pero también un pensamiento clarividente. Suele decirse que «Una obra, sólo existe como tal en el acto mismo de ser realizada en el interior de un perceptor que la recibe, pero también adquiere su esencia en los momentos anterior y posterior al acto creativo; la obra nace del silencio, en él se configura y toma cuerpo, a partir de él se genera la levadura de su consistencia. Sólo el tiempo es ahora el trazador de su destino y el encargado de convertir en acto sus potencias.» En esencia el poeta es eso. Desde luego añadimos en este punto, la mesura en su verso, el equilibrio, jamás el derroche vacuo e innecesario. Su pensamiento poético conecta muy bien entre lo que conocemos como lenguaje hablado y lenguaje escrito. Aspectos de por sí difíciles de manejar. Algo de esto lo podemos observar en el poema: «POR EL CAMINO DONDE HOPPER»[3]  «se tropieza con Proust, hay un reguero / de soledad. Un hombre, una mujer / se toman el café sin magdalenas. // La pobreza es la paz sin magdalenas, / la paz de lo que nunca fue, que estuvo / delante de los ojos y no vimos / y por eso no existe—la paz / y la pobreza de los avestruces. // No solo el hambre o la negrura: el olvido / del color, el matiz, la turmalina / de un ocaso diluyen / al hombre en esa taza— ella es la taza, / ella sin rostro frente a la esquina / donde Hopper se cruza con Proust / y no se reconocen.»

Arroyo Silva es un poeta al que no se le puede encasillar. En él está siempre el germen de la renovación; conoce muy bien la estética clásica, modernista, simbolista hasta entroncar con las vanguardias. Sus medios expresivos le han permitido conciliar e interrelacionar todas esas poéticas. Cada estética supone repercusiones como lo supuso aquella época de Apollinaire y Pierre Reverdy con «L’esprit nouveau et les poètes» o sea El espíritu nuevo de los poetas. He traído a colación lo anterior porque la poesía se Silva representa justamente eso: espíritu moderno, diferente claro, a lo moderno de aquella época de 1913.  Apollinaire refiere cómo la poesía estuvo sujeta a los convencionalismos del verso clásico, entiéndase, rima, métrica, para luego pasar a una etapa de exploración a través del verso libre.[4] Aquél concibe la «poesía moderna» como una búsqueda de formas, las que confluyen en el poema a modo de síntesis.[5] En trece mirlos, poesía, reseñas, entrevistas, el poeta ha dejado su impronta: «Mejor que respirar, ser respirado / por la flor moribunda que traes en ofrenda / no sé por qué ni a quién, si por la muerte, / por el amor a un ser que resucita / o simplemente en aras de la belleza. / No sabes cuánto añoro lo imperfecto / del error. Esa química que trae / el poder de sentir de otro modo. / La cabeza de Yorik sobre el tallo / de la vida y una mano cortándola / solo por preguntar.»[6]

Montserrat Tarrés Picas[7], siguiendo la pista de Lorca nos dice que un poeta tiene que ser un profesor en los cinco sentidos corporales: vista, tacto, oído, olfato y gusto. Para poder ser dueño de la imagen tiene que abrir puertas de comunicación en todos ellos y con mucha frecuencia ha de superponer sus sensaciones y disfrutar de sus naturalezas. Antonio Arroyo Silva, sabe, además, que la inspiración no es el estado formidable para escribir un poema (Válery). La inspiración es recogimiento, pero no dinamismo creador, apuntada Lorca. Esto seguramente tiene que ver con la vocación y el recurso literario (Cortázar). Ambas aristas están presentes en este poeta consumado de la lírica, íntima armonía en su carga afectivo-intelectual, aunado al uso particular del lenguaje que deviene en su estilo y consecuentemente n su compromiso literario irreductible. En el poemario «Bahía Borinquen», Idea-Aguere, Santa Cruz de Tenerife, 2019, del cual tomo este poema en prosa, lo que hemos dicho al inicio de este párrafo: «en el sueño o quizás en otra realidad vi esas flores suspendidas de un gancho en macetas de arcilla  rojo de carne contra rojez del deslumbramiento los geranios me hablan de una sed que no es mía una sed de salitre alojada en el límite del verdor de sus hojas que me incita a la seda de pensar más allá del propio pensamiento // érase entonces un muro blanco de cal con macetas de geranios encendidos érase una visión tan simple que iba más allá de la pura abstracción //  érase un rojo intenso que fue tomando la forma de geranios extendidos al canto del gorrión // conste para la gloria efímera de quien percibe el código secreto de lo que se muestra ante los ojos // en la vigilia o en el duermevela los geranios semejan bestias de fábula que despojan la mirada del objeto de su miraje»[8] En estos poemas en prosa advertimos ausencia de puntuación, pero la compensa con ritmo y musicalidad. Interesante. El poeta llama a las cosas como son evocando sensaciones claras y frescas.

Antonio Arroyo Silva es todo lo que hemos dicho y más. El mejor ejemplo de que vida y poesía se funden entrañablemente es él. Es decir, concebir esa unidad le da un único sentido al poeta y a su obra. Diría, retomando la idea de Bajtin en cuanto a lo dialógico en la novela de Dostoievski, que en la poesía se establece un diálogo entre contenido y lector. El poeta también polemiza e intenta plasmar puntos de vista. Rescato de la obra poética completa de Antonio Colinas, dada su pertinencia para estas digresiones los siguiente: «Es cierto que cada poema responde a una anécdota, a un hecho más o menos profundo o circunstancial; o a un estado de ánimo dichoso o grave, importante o ligero, pero no cabe en definitiva sino la visión global de la obra traspasada por la experiencia vital. Aun así, los versos no siempre revelan el mundo que los ojos ven, y no caben por tanto las interpretaciones literales, aparentemente fáciles cuando no engañosas. La poesía, pues, estando profundamente enraizada en el proceso de vivir, no responde a una visión «fotográfica» de la realidad, sino que surge siempre para metamorfosearla. Éste es uno de sus grandes dones.»[9]    En la poesía de Antonio Arroyo Silva, no solo están presentes la referencialidad a lo cotidiano sino en un mismo nivel lo universal, las materialidades del mundo más allá de su entorno, pero también la imagen que en el poeta deja su función tradicional de ser mero elemento de comparación o símil. El gran mérito es usar la disonancia como recurso retórico. En la mirada del poeta se construyen varias realidades ventanas abiertas por donde entra el ojo. Algo de la técnica del pintor hay en los versos del poeta, una figuración común para una visión nueva. En algunos de sus libros «el lenguaje se vierte desde un despojamiento que quisiera entablar un paralelismo entre la belleza como hecho cotidiano y mínimo, por un lado, y la transparencia y la precisión de su sintaxis, por otro.» Algo de lo dicho lo podemos observar en el fragmento siguiente del libro, «Las horas muertas.»: Nos secuestran, / nos dejan en un hoyo con las manos / atadas, un revolver apuntándonos / a la sien, el machete casi a punto / del corte decisivo. Nos secuestran, / nos ponen de puntillas, boca abajo, / en pie, fusilamiento pelotón / nos amagan, nos desdoblan, nos revuelven / la lengua, nos deslenguan las palabras. // Nosotros le cantamos al abandono, / le cantamos al mal para espantarlo / aunque vaya la vida en ello, aunque / la vida nos la quite el sicario de turno / o esa desolación de vernos solos / cuando el depredador llega / en el crudo silencio de una nota.[10] Su poesía siempre nos habla del mundo desde el interior.

Sí, en la poesía de Antonio Arroyo Silva encontramos un sentido de totalidad, a veces con la sorpresa de alguna irreverencia, de humor como parte del sentido que le impone la palabra. El poeta nunca pierde el poder del asombro. Desde sus razones íntimas y afectivas nos invita a profundizar en las cosas, la vida desde una sintaxis multidimensional que le es propia. Su escritura nos revela a un poeta con virtudes y cualidades nada frecuentes. Los ecos de su tiempo, anécdotas se difuminan en sus versos, altos como los grandes clásicos españoles, omnipresentes en su ya dilatada obra. Y más interesante aún, sin posturas afectada o maniqueas, llama a las cosas por su nombre, sin alarde; escribe sus versos desde un alma sensitiva, acariciando las cosas vulgares para darles sentido y frescura. Es decir, todo un trabajo de orfebrería; nada sombrío, claro, más bien cálido y vigoroso como lo es toda su poesía. No sé si la vida de un poema dependa de la duración de su carga eléctrica, (Marinetti); claro que podemos extrapolar este enunciado y elucubrar sobre el mismo. Al respecto solo puedo decir que, si el contenido posee una buena carga de revelación, perdurará en el imaginario del lector. Sí creo y valga la analogía: «El poeta es un motor de alta frecuencia espiritual», espiritualidad que construye y redimensiona la palabra.

Según Jacobson,[11] «es el estilo el que transforma un objeto en un conjunto de sinécdoques.» Lo importante en la poesía como en general en el arte, es jugar con la ficción y la realidad mediante los recursos que la misma provee. En respuesta a la pregunta: «El arte crea humanidad», realizada por Ángela Molina Calzadilla, el poeta reflexiona: «Considero la poesía como una química del error, como si fuera ese estado primigenio de Big Bang en que todo se ordenó a partir del caos. El pensamiento humano es precisamente un error de la naturaleza, pues el hombre con él le pone límites, clasificaciones. El poeta con su química intenta buscar su lugar en la Creación a través de su propia creación y alejarse de ese sentido antropocéntrico de la sociedad humana. Por eso el poeta ha de estar entre la razón y la crítica a la razón. Y esto lo lleva alejarse de su propio yo.»[12] Luego agrega de manera contundente: «El poeta no puede ser terapeuta, porque su función no es la de dar certezas, sino derramar sus propias incertidumbres, que es el caso de Pizarnik. Pero como la mente del lector actúa a la inversa del poeta, al conocer las dudas de la poeta ve una luz y se guía en esa oscuridad. Como también el caso de San Juan de la Cruz. Desde luego estos dos poetas que nombramos son más eficaces que todos los libros de autoayuda que nada ayudan. Un ejemplo, si yo con mi poesía intentara ayudar a alguien a cruzar un barranco seguro que se caería a los pocos minutos. El poeta expresa todas las formas de caída, ¿me explico?» El resultado de estas reflexiones reviste suma importancia en tanto confirma algunas de las situaciones que he dejado sobre el papel. La función del poeta «es elevar lo mundano, de manera que esas pequeñas cosas que nos rodean parezcan caídas del cielo.»

La poesía a menudo puede verse como permutación de imágenes, mediante una cadena de analogías. Algo de esto hay en la respuesta que Antonio Arroyo Silva da a Albertine Orleans[13], a la pregunta: «¿ES POSIBLE LA POESÍA COMO LIBERACIÓN?» El poeta responde: «Por supuesto que sí. De hecho, yo creo que no hay liberación posible sin poesía. ¿Cómo es posible liberarnos de algo externo si no lo hacemos desde nuestro interior? ¿Cómo liberarnos si usamos el mismo lenguaje de lo que nos oprime? Vernos hacia adentro supone el primer paso para la liberación porque tomamos conciencia de que no sólo tenemos dos sentidos (vista y oído), sino cinco, o más. Esta conciencia hace en el poeta que el lenguaje se subvierta y desde ahí cambie la apreciación del mundo que el sistema tradicional nos ha inculcado a todos. Y aquí el papel de la poesía: aunque no se hagan programas ni pancartas. Digamos que veo la poesía en el epicentro del terremoto de la liberación. Imagina que todos y todas empecemos a expresar sencillamente lo que sentimos sin temor, es decir, lo que vemos, oímos, tocamos, olemos, gustamos. Llegaremos a eso que yo llamo poesía. Entonces no hará falta escribir poemas, sino seremos nosotros mismos un gran poema libre.»

Pienso que en la poesía y en la literatura en general, en el arte, existe una lucha permanente con respecto a la realidad, se hiperrealiza o reinventa. La decisión es de cada artista según sus perspectivas y recursos expresivos con los que cuenta. Lo cierto es que, en este caso, el poeta tiene absoluta claridad con respecto a este menester. El poeta se reinventa porque hay conciencia del mundo que lo rodea por su peso y filtración en el momento de la creación. El poeta no es el mundo, pero está dentro del mundo, es receptor y coexiste con esa simultaneidad; luego, todo eso lo traslada al poema, a través de una visión totalizante de las cosas, fenómenos, visiones, aunque como decía Apollinaire, «la realidad rebasa las posibilidades del poeta.» Cada libro es mundo, sentencia el poeta. Y este mundo es palpable en «Symphonía[14]»: «yo que tenía una caja llena de palabras todas de primera mano todas sin ver la luz de la primera aurora // y ellos me dijeron respira transmuta la realidad // y ellos me  dijeron respiración para la mirada del pensamiento la realidad como objeto pensado por la mente de Wallace // tú que respiras la inmanencia del otro te quedaste perplejo con mi luz de minotauro // tú que ves la ceguera y la asfixia cuando las palabras llegan del páramo sin tus huellas de leopardo doméstico tú que dejaste la nave en el escollo y te fuiste en el bajel a surcar el vacío que no es vacío sino el nombre de la nada // tú que llenas la oquedad de adorables cadáveres»

Ante la exquisitez y profundidad de la poesía de Antonio Arroyo Silva, la aprehendo como si ese acto íntimo, le diera certezas a mi propia sensibilidad y creación poética. Y me disculpo con el poeta por mi osadía en pretender en estas líneas descubrir su misterio. A fin de cuentas, lo mío es mero espejismo, un acto si se quiere de exacerbada existencialidad.

 

 

André Cruchaga,

En la hora undécima de la democracia salvadoreña.

De Barataria a Gáldar, a doce de junio de veinte 22.

 

 

 



[1] Su obra, trayectoria, pueden leerse en estos enlaces: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Arroyo_Silva; https://diariodeavisos.elespanol.com/2021/05/antonio-arroyo-silva-el-poeta-que-se-precie-siempre-ha-de-estar-aprendiendo-siempre-en-movimiento/

[2] http://www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/espanha/antonio_arroyo_silva.html

[3] El poema citado pertenece al libro «Las horas muertas», y ha sido publicado en: https://www.revistaaltazor.cl/antonio-arroyo-silva-2/

[4] Benko, Susana. Vicente Huidobro y el cubismo. Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A. Venezuela 1991.

[5] Arnason, H.H. Historia del arte moderno. Barcelona, Ediciones Daimon, 1972.

[6] Puede leerse aquí el resto de los poemas: https://www.13mirlos.com/post/antonio-arroyo-silva-6-poemas

[7] Tarrés Picas, Montserrat. Las vanguardias literarias y «el Grupo del 27»

[8] En esta revista electrónica, se publica un haz de poemas de dicho libro. https://ablucionistas.com/poemas-de-bahia-borrinquen-antonio-arroyo-silva/

[9] Colinas, Antonio. Obra poética completa. Siruela; 1er edición, 2016.

[10] Otros poemas de este libro se pueden leer en: https://projectzudotcom.wordpress.com/2019/04/02/5-poemas-del-libro-las-horas-muertas-premio-hispanoamericano-de-poesia-juan-ramon-jimenez-2018-de-antonio-arroyo-silva/

[11] Jacobson, Roman. Dos aspectos del lenguaje y dos tipos de trastornos afásicos, Fundamentos del lenguaje. Editoria Ayuso-Editorial Pluma, 3ª. Edic. Madrid, 1980.

[12] Estas reflexiones se pueden leer en: https://www.tagoror.es/cultura/entrevista-a-antonio-arroyo-silva.html

[13] Esta y otras reflexiones se pueden leer en: http://anghelmorales.blogspot.com/2013/11/entrevista-antonio-arroyo-silva-poeta.html

[14] Este y otros poemas se pueden leer en: https://www.laotrarevista.com/2021/10/muestra-poetica-de-islas-canarias/

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Biografía de André Cruchaga
Nació en Nueva Concepción, Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, desempeñó la función de director y docente en Educación Básica y Superior. Poemas suyos has sido traducidos al francés por Danièlle Trottier y Valèrie StGermain; al Idioma vasco (Euskera), Miren Eukene Lizeaga; griego, lia Karavia; holandés, Michel Krott; rumano, Elena Liliana Popescu, Alice Valeria Micu, Elisabeta Botan, María Roibu, Tanase Anca, Ioana Haitchi, Andrei Langa, Costel Drejoi (George Nina Elian), Ion Calotă, Daniela Toma; catalán, Pere Bessó; portugués, Tania Alegría; inglés, Grace B. Castro H. y Dumitru Ichem; italiano, Norberto Silva Itza; al albanés, Fahredin Shehu; sueco e inglés, Cándida Pedersen; y, al Serbio, Marija Najthefer Popov. Ha obtenido el Premio de poesía en los VIII Juegos Florales de Zacatecoluca, El Salvador, 1985; PREMIO ÚNICO en los VI Juegos Florales Chalatecos, Chalatenango, El Salvador, 2001; y, el XII, en los Juegos Florales de Ahuachapán, El Salvador, 2005, Primera Mención de Honor, Juegos Florales de San Miguel, San Miguel, 1988. Primera Mención de Honor, Juegos Florales de San Vicente, San Vicente (2001); Finalista. Primer Concurso Internacional de Poesía “Paseo en Verso”, Editorial Pasos en la Azotea, Querétaro, México, 2004, entre otros. Parte de su obra se encuentra publicada en revistas electrónicas y en papel de América y Europa; así también, ha recibido varias distinciones por su obra literaria. Entre sus libros editados podemos mencionar: “Alegoría de la palabra” (1992); “ “Memoria de Marylhurst”, (Interface Network, Beaverton, Oregon, 1993); “Visión de la muerte” (1994), “Enigma del tiempo” (Plaquette,1996); “Roja vigilia” (Plaquette, 1997); Rumor de pájaros” (2002); “Oscuridad sin fecha│Data gabeko iluntasuna”, edición bilingüe: castellanoeuskera, (El Salvador,2006); “Pie en tierra” (2007), “Caminos cerrados”, (México, 2009), “Viajar de la ceniza│Voyage à travers les cendres”, edición bilingüe: castellano-francés,(El Salvador, 2010); “Sublimació de la nit│ Sublimación de la noche”, edición bilingüe: castellano-catalán, (El Salvador, 2010); “Poeta en Barataria”, (La Habana, Cuba, 2010); “Tablou de cenuşă│Cuaderno de ceniza”, edición bilingüe: castellano-rumano, (El Salvador, 2013): “Balcón del vértigo”, (El Salvador, 2014); “Post-Scriptum”, edición bilingüe: castellano-rumano,(El Salvador, 2014); “Viaje póstumo│ Viatge pòstum”, edición bilingüe: castellano-catalán, (El Salvador, 2015); “Lejanía│Away”, edición bilingüe: castellano-inglés. (El Salvador, 2015); “Vía libre│Via lliure”, Edición bilingüe: castellano-catalán. (El Salvador, 2016); “Cielorraso”, Editorial La Chifurnia, (Colección palabra de Alto Riesgo), El Salvador, 2017; “Calles│Carrers”, edición bilingüe: castellano-catalán, (El Salvador, 2017); “Ars moriendi”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2018); “Motel”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2018); “La experiencia de vivir”, Chile, 2018; “Cuervo imposible”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2019); “Viaje cósmico”, Editorial 2.0, Chile, 2019; “Espejos funerarios”, Editorial La Chifurnia, (El Salvador, 2019); “Ráfagas” Editorial 2.0, Chile, 2019. “Vacío habitado”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2020); André Cruchaga, Poesía reunida. Tomo 1, Enciclopedia universal de la poesía. Editorial Författares Bokmaskin, (Stockholm, Suecia, 2020); “Ecología del manicomio”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2020); 398 “Firmamento antiguo │ Old firmament”, edición bilingüe: castellano-inglés. Teseo Ediciones, (El Salvador, 2020); “Cementerio atávico │ Cementiri atàvic”, edición bilingüe: castellano-catalán. Editorial EdictOràlia Llibres i Publicacions, (València, España, 2020; “Sepulcro de la tierra”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2021); “Antípodas del espejo”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2021); “Estación Huidobro”, 2ª. edición, Editorial 2.0, Chile, 2021; “Invención de la espera”, Laberinto Editorial, (El Salvador, 2021); “Oficio del descreimiento”, Teseo Ediciones, (El Salvador, 2022); «Noción de la extrañeza», (Antología poética 1988-2018). Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2022; «Travesía de la muerte», Editorial BGR, Catálogo de Literatura Digital (Versión Kindle), España, 2022; «Lejanías rotas», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2022, «Precariedades», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2023; «Camino disperso», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2023; «Metáfora del desconcierto», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2023.



sábado, 10 de junio de 2023

DEMONIOS Y CONCIENCIA EN LA OBRA POÉTICA DE MARÍA EUGENIA CASEIRO A TRAVÉS DE SU DISCURSO PRAGMÁTICO.

 

María Eugenia Caseiro,
fotografía tomada de: http://www.ellugareno.com/2019/07/maria-eugenia-caseiro-alta-hechura-para.html



DEMONIOS Y CONCIENCIA EN LA OBRA POÉTICA

DE MARÍA EUGENIA CASEIRO

A TRAVÉS DE SU DISCURSO PRAGMÁTICO.

 

 

Yo dejo mi palabra en el aire,

sin llaves y sin velos

...

Nada hay en ella que no sea yo misma;

pero en ceñirla como cilicio y no como manto

pudiera estar toda mi ciencia

DULCE MARÍA LOYNAZ

 

La historia de la Poética no debe proponerse una lectura infructuosa, sólo sentimentalmente monumental del pasado. Incluso, añadiríamos, tampoco una lectura del pasado hecha desde los presupuestos estabilizados

en nuestra conciencia científica del presente; sino debe aspirar a una lectura de las interrogantes del presente realizada desde el pasado, donde se encuentran generalmente numerosas claves y respuestas de los problemas actuales, e incluso formulados ya los interrogantes sucesivos.

FRANCISCO CHICO RICO

Pragmática y construcción literaria

 

 

María Eugenia Caseiro[1] poeta, narradora, ensayista. Excepcional en su expresión y compromiso poético. Vital en todos sus escritos, profusa en lo que se refiere a su profundidad intelectual, singular en su poética y cuentística hiperrealista[2]. Un acercamiento pragmático a su literatura y, en caso particular a su poesía se hace necesario dado que se pueden abordar en concreto las particularidades de su lenguaje poético y de igual manera las notas del contexto. En sus textos la poeta adopta elementos renovadores, mismos que nos permiten visualizar un relieve para hacer efectivo lo que nos quiere comunicar. Hiperrealismo, irracionalismo, pragmatismo, son en mi opinión la consecuencia inherente a su invención e impulso a escribir distinto lo que le da solvencia y originalidad a su trabajo. Así, en el poema «DONDE NADIE ME RECUERDA», y bajo los influjos confesionales, nos dice: «Ahora que soy casi tan grande como mis pies / sigo el rastro de esas conchas / con la misma verdad en los riñones / donde croan las ranas que me saltan dentro/ con la misma inocencia en cada hueso / donde afloran los lirios de todos mis dolores / con la única sonrisa en la pisada / que enarbola tomeguines y hojas de naranja / en el regio crujir de mis tendones.»

Cristina Fernández Monterde[3] En «una aproximación pragmática al estudio del texto

literario…desde las teorías de la cortesía y de la relevancia.» nos plantea que además de esquemas, la memoria archiva supuestos contextuales o conocimientos sobre objetos y conceptos a los que se acude cuando hay que interpretar enunciados en que éstos se mencionan. Dichos supuestos interactúan con la información nueva para generar otros que resultan en el enriquecimiento de los esquemas mentales. Este enriquecimiento es el beneficio que el escritor otorga al lector a cambio del esfuerzo de procesamiento que le impone para la interpretación adecuada de su mensaje. Pero, además, en el texto literario, en el que el autor juega con la presentación de información para implicar al lector. A veces se vale de la proporción de información que provee en los versos y al lector para crear significado en dos niveles distintos: en muchas ocasiones un mismo enunciado-verso es interpretado de forma distinta por el lector debido a la diferencia de conocimientos previos con que cuenta. Esta contradicción genera un conflicto entre su percepción de la realidad y la que le muestra el autor que les hace reflexionar sobre su actitud en la vida para persuadirles a cambiarla. En este poema breve de la autora, preludio de la muerte, e intitulado «ANTES DE ZARPAR de SIN CARONTE EN LA BARCA», «I tanto caminar tanto tanto mover las alas hacer nido tanto / en todas partes y en ninguna tropezador el vuelo errante / hay muchas direcciones hubo alguna continente de ti sin ocurrir tropiezo alguno con mis alas /» nos transmite la tribulación, la tribulación y sentimiento de pérdida, esa muerte rumorosa que embiste, monótona de sol a luna.

            En esta suerte dual en la que ubico a María Eugenia Caseiro, no deja de sorprenderme su enjundia y su poética que constituye todo un manifiesto referencial sobre la vida: ella no se limita a la exteriorización del sentimiento humano y a externar puntos de vista, sino a construir una obra de largo aliento y alcance. Conviene decir que A. García Berrio,[4] «Lingüística, literariedad/poeticidad (Gramática, Pragmática, Texto)», cit., p. 168. El profesor García Berrio profundiza todavía más en este problema al explicar el fenómeno de la poeticidad, frente a la literariedad, en términos de valor resultante de una manera azarosa: «La opción de construir un discurso literario –escribe García Berrio– [...] es una cuestión de cultura, de estar al corriente de un conjunto de reglas convencional izadas y de ajustarse a ellas. Pero la eficacia estética no está garantizada a partir de esas reglas convencionales; hay textos literarios bellos y detestables, acontecimientos artísticos logrados y fallidos. La poeticidad es una de las varias manifestaciones específicas de la eficacia literaria.» Evidentemente la intensidad de su poética invita a la reflexión, tras el relieve de su palabra el lector se intriga, es una voz cavilosa y radical. En el caso que nos ocupa la poeta es ducha en el arte poética, posee un estilo particular. En «COMO QUITÁNDOSE EL ROSTRO PARA RESPIRAR» encontramos la extensionalización de los elementos semántico-intensionales que el texto contiene, imprescindibles para el lector como acciones sumarias de una realidad que almacena información emocional y cognitiva.

Debajo de la mesa ronronea la muerte / aunque los celulares alimenten los bolsillos. / El polvo echa raíces parabólicas que la aspiradora se niega a digerir. / En tu boca un parapeto de puntos suspensivos / impide que caminen las palabras persiguiéndote / desde el ojo amoratado de la computadora. / Tu máscara se tiende a dormitar como un perro en el vano del impulso; / (…) / En tu bolsillo tintinean los huesos del crimen / que trajo arrastrada la mancha de tu peso hasta mis pies, / pero nadie se asoma al cabezazo / y tu sombra no se cansa de lamer paredes.

            No puedo mencionar un libro en específico, pero sí puedo expresar lo siguiente: la poeta ha asumido su destino. Eso sí, su poesía de la formalidad del verso clásico. La poeta recrea sombras y máscaras, recuerdos que reviven el tiempo. Es una cubana que hereda acervos ancestrales que derivan en escritura. Su pensamiento alberga la universalidad poética, su lengua, y esa cultura vibrante que se distingue de cualquier otra. Es decir, la cubanidad.[5] Estas como lo expresa Barnet, «son categorías del espíritu y también volitivas. No fueron muchos los estudiosos del siglo XIX que hicieron reflexiones teóricas sobre estos conceptos de cubanía y cubanidad.» Digno es de poner sobre la mesa sus investigaciones y escritos sobre el origen del «SON CUBANO» Retomo para este trabajo dos fragmentos de su escrito: «Entre los diferentes toques africanos que arribaron a Cuba con la llegada de la colonia y la institución de la esclavitud, también se encuentran viejos cantos funerarios, motivo por el que no solamente una serie de ellos dedicados a las deidades africanas, posteriormente fueron comprometiendo, en una mixtura, las expresiones del folklore musical español y algo de influencia francesa. Pero definitivamente el caudal del folklore español, combinado con la fuerza de la música africana, generó rápidamente lo pródigo y lo explosivo de la esfera musical cubana. Del aquel híbrido maravilloso nació la criollez, y con ella la evolución, tanto de la vida como de la cultura, y lo que hoy conocemos como ritmos cubanos.» Según sus palabras, «El son: son de los pobres; son de la gente rechazada y marginada por las clases acomodadas del país, que incluso llegó a ser prohibido por el gobierno que lo consideraba un baile inmoral, se permitió el lujo de entrar con un esplendor, sin precedentes, en los salones de baile de La Habana y de otras ciudades importantes, pasando a ser representativo de la música cubana, y seguidamente a recorrer el mundo, llegando a superar, en gusto popular, al propio danzón.»

Hay desde luego otras calas o cauces en la expresión poética de María Eugenia Caseiro, el aspecto filosófico que está presente en su variado trabajo. Esto debo entender porque su inteligencia ha estado orientada a la reflexión sobre la existencia humana. Como poeta pensadora y en los albores de su escritura, supongo abrevó conscientemente en el pensamiento de Pitágoras, Heráclito, Zenón de Elea, Platón, Aristóteles, Dilthey, Bergson, Hegel, Heidegger, Nietzsche, Ortega y Gasset y otros muchos seguramente. Y seguro que, en el anaquel de su memoria, perviven poetas como: William Blake, Shelley, John Donne, Mallarmé, Goethe, Baudelaire, Eliot, Góngora, Sigmund Freud, Jung, Lezama, Dulce María Loynaz y tantos otros.

            Acoto que la poesía en todo momento y en cualquier circunstancia es de esencias, una indagación de la realidad, y ello supone, la universalidad de la vida y la muerte. En este punto la poeta moldea el lenguaje, a fin de cohesionarlo y hacerlo coherente con sus preocupaciones vitales. Al final esas esencias constituyen la red temática que se perfilan de manera magistral en sus textos. El poeta que no quebranta el lenguaje no llega lejos. María Eugenia Caseiro no solo lo sabe, sino que ha trabajado en ello. Sobresale en el desarrollo del poema las imágenes

Y metáfora asociadas a sus inquietudes o percepciones intuidas del entorno. Poeta del exilio, pero muy arraigada a su tierra, a su país, a su patria, nos lo deja saber en su poema: «CARGA PARA EL CONJURADO», mismo que ha sido acompañado por un epígrafe de Roque Dalton: "...el mundo / está que jode loco de sordera". Aquí el poema con su realidad y lenguaje, en su esencia: «Desde mi árbol plantada con mi país a cuestas / diviso tus estados paridos de otro tiempo. / Supongamos que hay en las caras opuestas / un ojo o un diamante, alguna indicación... / así tal vez allí se reconcilien. / Caminé sin ceder a los destrozos / ni a la perversidad ápice alguno. / Yo en mi árbol plantada con mi país a cuestas, / tú con tus estados comprimido allá en la eternidad / burbujeante de epilogaciones. / Supongamos también que en las caras opuestas / hay algo de unidad, un ente camaleónico / que en la rotura hilvana precipicio con altura. / Tú con el ropaje de los muertos, clausurado. / Yo en mi trozo agónico de sílabas / taconeando el himno de las conjuraciones, / camino con el pútrido cadáver de un país, / el mío, mi país podrido al hombro, condenada. / El mundo sin olfato no lo advierte.»

            Ante lo anterior es imperativo acotar que María Eugenia Caseiro es maestra en el uso de los recursos retóricos. Poeta de extraordinario bagaje vanguardista. Metáforas que se encargan mediante la percepción de alterar su razón lógica o incluso su función de semejanza. Así, luego, intentando darle una cierta profundidad al tema de las metáforas de las vanguardias podremos conocer los tropos más figurativos de esta apasionante forma de expresión artística; por ejemplo tenemos las metáforas negativas, las impresionistas, las visionarias, las abstractivas, entre otras tantas y también un amplio campo en la diversificación de las retóricas como por ejemplo: la antítesis, la erotema o interrogación, la ironía, el eufemismo, el hipérbaton, el asíndeton, la sinestesia, la paradoja, la personificación, la onomatopeya, la jitanjáfora, etc. Mediante estos recursos la poeta expresa de manera inherente su rechazo hacia la carga semántica heredada. Tampoco hay que negar su estructura netamente acumulativa que le permite dar una expresión lírica al mejor estilo del automatismo, en algunos casos, cuando emplea esta ilimitada cantidad de técnicas estilísticas. Su carácter lúdico siempre prevalece fomentando una participación sumamente creativa entre el autor y el lector al límite de generar suposiciones y enigmas que jamás tienen un único sentido.[6]

            La pasión poética y humanada de María Eugenia Caseiro nos habla en cada uno de sus textos, sean poéticos, narrativos, ensayísticos e inclusive teatrales. Ella nos implica en su obra y lo sigue haciendo con la soltura e ingenio que la caracteriza, a veces, a través del aforismo. La realidad siempre se torna mágica cuando se le transmuta y así lo han hecho los grandes poetas de todos los tiempos. En «Es muy tarde», nos dice: «Apaga la ciudad y deja / esta calle de palabras deslucidas / con sus noches de alfabetos y de moscas / en los tejados un gato / y el chasquido de las sombras / que devoran los últimos despojos / de las líneas que trazamos.» Y agrega, «Ya la luz es un recuerdo / donde el claro abanico despuntaba / y el aroma del jazmín / rueda del templo/ de una hoja de papel.» La palabra «preserva lo perdido» por lo que suele decirse que por su poder evocador es elegíaca. Es la presencia de lo perdido, algo que solo se puede resucitar a través de la metáfora. Y por supuesto, la metáfora visionaria. Como vemos, las posibilidades de materialización del poema emergen de un contexto o circunstancia que manifiesta solo un conjunto de posibilidades disponibles (los haberes de la poeta, su acervo, su experiencia de vida) que Heidegger[7] llama espacio-para-maniobrar.

            Es posible que algunos temas centrales, latentes o no, forman parte del corpus de ideas, puntos de vista, reflexiones, obsesiones que se materializan en su obra. Lo cierto es que su trabajo es una puerta a otras puertas suculentas e inusitadas. Su yo poético es inseparable a la realidad y va consigo con la imagen y la metáfora. Este yo poético representa a su voz y a su vez, la correlación de fondo y forma a veces con tono de desasosiego. La metáfora de la luz, mencionada en el fragmento del párrafo anterior, nos presenta un momento álgido en su imaginario poético: «noches de alfabetos y de moscas», nos dice la poeta. En este verso de reflexión explícita nos permite hacer múltiples inferencias, el ojo frente a una realidad oscura y sucia, marginal, depredada, inacabada en su condición de ocaso. Y hay ahí, me atrevo a decirlo, una dicotomía hostil de Cuba real en el presente. Un país vivido desde el exilio con todos los matices que tiene el concepto de exilio.  En el ensayo «Poesía cubana: primeras manifestaciones hasta 1990»[8], se hace un interesante aporte en este sentido: «Cubanos emigrados, exiliados y cubano-americanos.» Al menos como aporte historiográfico. Para Virgilio López Lemus es imposible estudiar el proceso identitario de la cultura nacional sin tener en cuenta que poesía y nación están estrechamente vinculadas. Como bien plantea: «[…] la historia de la nación cubana puede seguirse en sus versos, pero no solo en lo factual, sino en la evolución del espíritu cubano, el cual, por supuesto, como el propio concepto de identidad, implica cambios, evolución, no estatismos»[9]

            Este trabajo es un cruce personal de mi camino. Al descubrir el trayecto de los demás se encuentra el propio. Como dice un verso de Luis Cernuda: uno debe ser «fiel hasta el fin del camino y de la vida.» En la poesía siempre, por raro que parezca, existen filiaciones entrañables como lo han sido Rilke o Hölderlin, Vallejo, Char, Dylan Thomas, Baudelaire. Y es que, en definitiva, María Eugenia Caseiro, representa una poética sin aliteraciones, de floraciones auténticas y experiencias vividas. En su vehículo, la palabra, paradójicamente hay eternidad.[10]  En «Poesía cubana del siglo XX. Un vistazo personal y selectivo», Mario Beneditti,[11] expresa y que retomo a manera de colofón: «En la poesía puede haber invención,» no autoengaño; puede haber influencia, no contagio. Es el género de la sinceridad última, irreversible. Un poema puede ser luminoso como en Eliseo Diego u oscuro como en Lezama Lima, pero si ambos son genuinos es porque, bajo la claridad del uno o las tinieblas del otro, hay un denominador común: el entrañable fluir de los sentimientos, las convicciones y las búsquedas.»

 

 

 

André Cruchaga,

En la hora undécima de nuestra democracia,

Barataria, 4 de junio de 2023.



[1] http://espanol.agonia.net/index.php/author/0010463/Caseiro

[2] Como tal me refiero a la ingente necesidad de la autora de plasmar una visión de un mundo complejo y caótico.

[3] Universidad de Sevilla.

[4] Citado por Francisco Chico Rico en «Pragmática y construcción literaria», Secretariado de Publicaciones Universidad de Alicante, 1988.

[5]  Ver la explicación en el Artículo de Miguel Barnet: Cubanidad y cubanía. http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/08/08/cubanidad-y-cubania-2/

[6] Para tal situación puede verse, «La metáfora al servicio del surrealismo (primera parte)», publicado en http://www.mundopoesia.com/foros/temas/la-metafora-al-servicio-del-surrealismo-primera-parte.573550/

[7] Heidegger, M. (1997a), Ser y Tiempo, Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

[8] https://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_08/pdf/literatura11.pdf

[9] https://www.scielo.cl/pdf/alpha/n39/art_19.pdf

[10] Todos los fragmentos de los poemas aquí citados han sido tomados de su página personal: https://www.facebook.com/buhowriter

[11] file:///C:/Users/andre/Downloads/Poesia_cubana_del_siglo_XX_un_vistazo_personal_y_s.pdf

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André Cruchaga. Nació en Nueva Concepción, Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, desempeñó la función de director y docente en Educación Básica y Superior. Poemas suyos has sido traducidos al francés por Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain; al  Idioma vasco (Euskera), Miren Eukene Lizeaga; griego,  lia Karavia; holandés, Michel Krott; rumano, Elena Liliana Popescu, Alice Valeria Micu,  Elisabeta Botan, María Roibu, Tanase Anca, Ioana Haitchi,  Andrei Langa, Costel Drejoi (George Nina Elian), Ion Calotă, Daniela Toma; catalán, Pere Bessó;  portugués, Tania Alegría; inglés, Grace B. Castro H. y Dumitru Ichem; italiano, Norberto Silva Itza; al albanés, Fahredin Shehu; sueco e inglés, Cándida Pedersen; y, al Serbio, Marija Najthefer Popov. Ha obtenido el Premio de poesía en los VIII Juegos Florales de Zacatecoluca, El Salvador, 1985; PREMIO ÚNICO en los VI Juegos Florales Chalatecos, Chalatenango, El Salvador, 2001; y, el XII, en los Juegos Florales de Ahuachapán, El Salvador, 2005, Primera Mención de Honor, Juegos Florales de San Miguel, San Miguel, 1988. Primera Mención de Honor, Juegos Florales de San Vicente, San Vicente (2001); Finalista. Primer Concurso Internacional de Poesía “Paseo en Verso”, Editorial Pasos en la Azotea, Querétaro, México, 2004, entre otros.

 Parte de su obra se encuentra publicada en revistas electrónicas y en papel de América y Europa; así también, ha recibido varias distinciones por su obra literaria. Entre sus libros editados podemos mencionar: «Alegoría de la palabra» (1992);  «Memoria de Marylhurst», (Interface Network, Beaverton, Oregon, 1993); «Visión de la muerte» (1994), «Enigma del tiempo» ( Plaquette,1996); «Roja vigilia» (Plaquette, 1997); «Rumor de pájaros» (2002);   «Oscuridad sin fechaData gabeko iluntasuna», edición bilingüe: castellano-euskera, (El Salvador,2006); «Pie en tierra» (2007), «Caminos cerrados», (México, 2009), «Viajar de la cenizaVoyage à travers les cendres», edición bilingüe: castellano-francés, (El Salvador, 2010); «Sublimació de la nit Sublimación de la noche», edición bilingüe: castellano-catalán, (El Salvador, 2010); «Poeta en Barataria», (La Habana, Cuba, 2010); «Tablou de cenuşăCuaderno de ceniza», edición bilingüe: castellano-rumano, (El Salvador, 2013): «Balcón del vértigo», (El Salvador, 2014); «Post-Scriptum», edición bilingüe: castellano-rumano, (El Salvador, 2014); «Viaje póstumo Viatge pòstum», edición bilingüe: castellano-catalán, (El Salvador, 2015); «LejaníaAway», edición bilingüe: castellano-inglés. (El Salvador, 2015); «Vía libreVia lliure», Edición bilingüe: castellano-catalán. (El Salvador, 2016); «Cielorraso», Editorial La Chifurnia, (Colección palabra de Alto Riesgo), El Salvador, 2017; «CallesCarrers», edición bilingüe: castellano-catalán, (El Salvador, 2017); «Ars moriendi», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2018); «Motel», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2018); «La experiencia de vivir», Chile, 2018; «Cuervo imposible», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2019); «Viaje cósmico», Editorial 2.0, Chile, 2019; «Espejos funerarios», Editorial La Chifurnia, (El Salvador, 2019); «Ráfagas» Editorial 2.0, Chile, 2019. «Vacío habitado», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2020); André Cruchaga, Poesía reunida. Tomo 1, Enciclopedia universal de la poesía. Editorial Författares Bokmaskin, (Stockholm, Suecia, 2020); «Ecología del manicomio», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2020); «Firmamento antiguo Old firmament», edición bilingüe: castellano-inglés. Teseo Ediciones, (El Salvador, 2020); «Cementerio atávico Cementiri atàvic», edición bilingüe: castellano-catalán. Editorial EdictOràlia Llibres i Publicacions, (València, España, 2020; «Sepulcro de la tierra», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2021); «Antípodas del espejo», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2021); «Estación Huidobro», 2ª. edición, Editorial 2.0, Chile, 2021; «Invención de la espera», Laberinto Editorial, (El Salvador, 2021); «Oficio del descreimiento», Teseo Ediciones, (El Salvador, 2022); «Noción de la extrañeza», (Antología poética 1988-2018). Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2022; «Travesía de la muerte», Editorial BGR, Catálogo de Literatura Digital (Versión Kindle), España, 2022; «Lejanías rotas», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2022; «Precariedades», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2023; «Camino disperso», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2023; «Metáfora del desconcierto», Editorial Dos Islas, Miami, USA, 2023.