En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



lunes, 22 de diciembre de 2008

A la intemperie del relámpago_Javier Alas

Javier Alas, El Salvador







_________________A la intemperie del relámpago




Estación violenta que escupes al polvo:
cava tus cerreras andanzas en nuestras huellas,
bébete el mar,
mézcanlo tus huracanes,
inunda esa erosión que no cree en tus derrumbes.
Nos hemos pasado la década ardiendo, tanto,
que orinaremos a quien nos llame hijos del crepitar:
racimos de un pétalo rojo —lanzado por Tlaloc
desde la alta montaña— somos.

Algún corazón de escarcha
debe pernoctar al fondo de toda esa niebla,
alguna rabia sedienta entre tanta lluvia.
Poseedores del secreto del relámpago, de su vértigo,
estrujamos todos los caminos que comuniquen al horizonte,
a esa gran luna naranja que nos delata contra el cielo.

Girasoles, el invierno está echado:
ninguna muerte puede matarnos,
por más huesos que traiga para soplar en la guitarra;
ningún signo lúteo va a pestañear en nuestra frente.

Por eso tú, poderosa estación del trueno,
arranca del aire las ciegas pavesas,
siembra, en él, aves
que no teman tu beso aguacerado,
abríguelas tu dulce ala de humedad.
Después lánzate a nuestro pecho
para caminar siempre en tu alfombra de lluvia.
(De Jabalíes, inédito)
©Javier Alas

sábado, 20 de diciembre de 2008

Memoria_Amanda Durán

Amanda Durán, Chile






__________________MEMORIA



Cuando me acuerdo de niña como me acuerdo
y vuelvo a la bandera roja en la calle
el helado de piña
y el compañero generalizado
que en grito al grito me despertaba,
cuando camino por general Velásquez
y reconozco una mancha de sangre en el pavimento
violenta la memoria me agrede los dieciocho años que tengo
y en la tierra que acaparó mis años de muñecas
cambiando a Tom y Jerry por noticias
más temerosa si mi mamá tardaba un rato o no volvía
y en la televisión anunciaban cuantos hombres menos en la tierra
cuantos gritos menos en la calle
¡cuantos eran
!cuando regreso a las horas de alguna noche en la cama
las confesiones largas al conejo de peluche
que en silencio escuchaba mis peores miedos
y el olor a leche de frutilla
y el lápiz pasta y su oda
y mis abuelos a mano fuerte corriendo conmigo de la muerte,
yo que tan poco viví
tanto recuerdo
y que a tan lento andar tanto anduve,
ahora con camiseta chica
vuelvo y me devuelvo
a la sola memoria de calle y almuerzo,
al grito de mis primos que con mi hermana gritaba,
al miedo, la noche y la milicia,
la rebelión opacada de paco y peca pecando,
la niñez de conciencia y sueños niños que soñaba,
cuando me acuerdo
el puño angustiado me esperanza y me empuña
como hija de tantos sueños voy andando
por la misma calle
en otros años
por que solo exige comida el hombre si muere de hambre
y la comida duerme en mesas vacías
y yo me acuerdo y me encuentro
a más que poco andar
llorando
cuando el país de me hace un nudo ciego
a paciencia de nudo lo deshago.
___________________

viernes, 19 de diciembre de 2008

Oración en la guerra_David Escobar Galindo

David Escobar Galindo, El Salvador






__________________Oración en la guerra

Señor, hoy quiero hablarte en lento alejandrino
—aunque alguno me tache de añejo y modernista:
A mí eso no me asusta, porque es añejo el vino,
Y es aún más añeja la luz de la amatista—.

Y quiero hablarte ahora, aquí, desde la hoja
En que a lápiz te escribo, usando las rodillas
Como mesa insegura, y hablarte de congoja,
De labios agrietados, de sienes amarillas.

No porque yo haya visto en la morgue o la calle
Esos restos que a diario la guerra nos depara,
Sino porque la sangre no deja que me calle;
La sangre que me sube, silenciosa, a la cara.

Voy a hablarte. Decido que voy a hacerlo ahora,
—a Ti. Como te llames, el nombre es lo de menos—.
Pero no sé por qué la lengua se demora.
¡Quizá porque en la lengua se esconden los venenos!

Una palabra apenas, me digo. Una palabra.
Dios es oído, pienso, Dios es tímpano. —¡Dile,
Voz cobarde y sufriente, lo que en el pecho se abra,
Y lo que, desde el pecho, goteando se destile!

¿Una oración, un treno, una queja, un gemido?
¿Un sollozo, un murmullo, una prez, un lamento?
¡Ya todo está dicho por los que han sucumbido!
Y nosotros, los vivos, temblamos en el viento…

Decirte, pues. Decirte. O pedirte. O clamarte.
(O hacer que los humores sulfurosos te lleguen).
Y con una palabra —no sé cuál— afirmarte,
Entre todas mis palabras que te nieguen.

Hablarte de una guerra…—¡Pero si tú bien sabes
Todo lo que es la guerra, con su angustia plenaria!
Y sabes, además, que lanzadas las naves,
La paz no sólo viene por sernos necesaria…

Una guerra es la guerra. La perpetua locura.
Un gesto sin su brazo. Una sed sin su voz.
El hombre que batalla con su propia espesura,
Reproduciendo el eco de la herencia feroz.

Pero aunque ya lo sepas, ¡qué urgente es recordarte
Los destructivos círculos que aprietan nuestra vida!
¡La vena que se rompe y el cráneo que se parte:
La luz que sobrevive y el sueño que se olvida!

Recordarte que somos un pedazo de tierra;
A Ti, que bien conoces el barro que nos alza…,
¡y el barro que nos hunde, por obra de la guerra,
Que nos hunde en la tierra que en su náusea rebalsa!

¿Y qué hacer? ¿Creer palabras? ¿Ser iluso? ¿Ser fiero?
¿Asirse a alguna parte mientras supura el todo?
¿Ser apenas el ansia de una paz sin alero?
—¿Cuál, Señor, es la forma de bracear en el lodo?

¡Tú lo sabes! Y de eso quiero hablarte, y me cuesta.
Porque quizás lo sabes como nosotros: dando
Rebotes en la arena donde la gracia apuesta
Su propia suerte al mar que la está reventando…

Y por eso, en la sombra, quiero hablarte de labios
Agrietados, de sienes amarillas, de huesos
Destruidos en un fuego de cruzados agravios;
De huidas sin retornos, de ausencias sin regresos…

De la guerra… Y pedirte… No sé qué… Simplemente
Tal vez que sigas dándonos lo que ya nos has dado:
¡Una esquirla de fe que se incrusta en la frente,
Y un temblor de esperanza que sangra en el costado!

____________
De: Oración en la guerra y otros poemas, (1985-1988), El Salvador.
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jueves, 18 de diciembre de 2008

...y, con el, la inquietud...Rafael Valero Oltra

Rafael Valero Oltra, España





____________________...y, con el, la inquietud...



Un vuelco hacia delante, un paso atrás,
mi corazón, busca en el tuyo abrigo
y aunque febril, vacila, no consigo
no acabar cada día, un poco mas
prendido de su sueño que, quizás,
debí dejar colgado en el postigo
de mi puerta de buen y fiel amigo
que responde al afecto que le das.
Pero detrás del alma, agazapada,
vive la sangre que le da la vida
y si el alma se entrega a una mirada
¿ como tener la sangre por la brida ?
¿ O habría de dejar, que, por la herida,
el alma, se me escape, desangrada ?
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño

****
¿ Que tiene tu palabra, que mi oído,
con dulce pajareo ha enajenado ?
¿ Que misteriosa pócima has usado,
que el pulso me acelera, enloquecido ?
¿ Porque, ―da igual despierto que dormido—,
mis brazos tiendo a ti, desarbolado,
y, en su cruz, sin tu cuerpo, desolado
toma lugar el verso dolorido.?
Amas sentirte amada ―lo presiento―.
Y juegas, femenina, al disparate
de hacer, de este, mi amor, cometa al viento,
sin reparar que el viento, en un embate,
añicos pueda hacerla en un momento,
y muera el corazón que en ella late.
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño
________________
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lunes, 15 de diciembre de 2008

CITA CON LA GLORIA_Luisa Oneida Landín Ramos

Luisa Oneida Landín Ramos, Cuba






_________________CITA CON LA GLORIA


¿Cuáles remedos
aliviarán la cita con la gloria
si no es la luz el fin de los denuedos,
del azar, de la gesta y la memoria?
Jesús David Curbelo


I
debe haber una forma de salvarse
de la desesperanza.
debe haber una forma
que atraviese la neblina
reparadora luz de toda sintonía. tiene que haber
un punto definitivo
en la fugacidad de los astros.
un piélago donde ancle esta nada a la deriva.

a qué voces responde el pánico
si la noche es tuya con sus grillos sus perros
tu llanto
ese alarido.

qué desdeñas si el mundo gira a tus pies
si sobre él habitan amor y guerras.
pero la noche es tuya con sus calles intensas
en ella te sumerges en extraña búsqueda.

qué aciertos hay en la curva de los silencios
si es nuestra la capacidad de traducir el lenguaje de la brisa.





II

oh niña mía
deberíamos apagar la tele
cerrar los ojos
taparnos los oídos
¿cómo escapar del suceso
de mí cuando me acechan disparos
contra la poesía?

y tú tan quieta esperando a un primo
ese bebé que entra en el acto
y nos salva del rictus.

¿acaso la ternura sucede al pánico?



III

quiero teñir tu cielo con mi sombra vigía
elijo el sonido silvestre de los pájaros
tu risa.

llevo tinta verde en el puño
(aún la llama es desafiable).

sólo tú puedes
defenderme de la tristeza. Yo no quiero ser triste
la nunca triste. esquivo el aletazo
dejo que la música atraviese la penumbra.

mis versos estallan contra el gris
difuminan estrellas en la nada.
ahora una mano acaricia mi vientre
han de nacerme espigas secas.

oh niña
mi corazón fracturado te ha parido tantas veces
que uno no escapa a los designios.
yo te defiendo como el guerrero en su última batalla.

mariposas cegadas por la luz apedrean mis cristales
mientras sujeto el grampín de un pescador
su vara tensa.


IV
llegas
a trasluz
ávida de caminos
a tientas por paisajes sembrados en la memoria.
vives bajo las letras en la emoción
de la mano que tiembla y pulsa
desnuda ante el atril.

por esa verdad de las formas
geométricas
cíclicas
transversales
agudas.
esa verdad dolida
arrasadora.

la eterna búsqueda
de las olas contra los arrecifes
en su insaciable sed.
percibes la comunión de las cosas
en fragmentos cotidianos.
esplendor y cauce
justifican toda demencia.
sálvame noche del abismo de la nada
sostén el poder de la respuesta en la suma
de mis horas.
no soy más que una pregunta en espiral
carcomida por la herrumbre del salitre
de esta vida que se junta con la muerte.

oh poesía permanece en el relámpago
canta para mí
tu música eterna.
______________________
Leer más de Luisa Oneida Landín Ramos en Arte Poética-Rostros y Versos, Álbum Nocturno, y en Cuba AlaDécima, espacio coordinado por el poeta Pedro Péglez, representante de Arte Poética en Cuba.


sábado, 13 de diciembre de 2008

Instrucciones para escribir un poema_Carlos Francisco Monge

Carlos Francisco Monge, Costa Rica





_______________Instrucciones para escribir un poema

Los poemas se escriben sin rencor,
como amasando el pan,
procurando que el tiempo no se embriague en exceso,
y que al atardecer nadie falte a la cita
con la hermosura de la noche voraz.
Hay que huir de las llagas incurables;
nada de gloria eterna, ni mármoles caídos;
no rimar armonía y alma mía;
dejar que el arpa solitaria
se arrope en su rincón.
Y sobre todo: cuidado las letanías.
El amor ha de ser
como un fruto deseado,
como limpiar serenos la pianola
después de un prolongado descanso;
y las palabras: siempre uniformes, justas, impecables
en su grave pecado de lascivia.
No llorar en silencio: no es gentil ni elegante;
ni dejar que las cosas se desgasten de miedo,
de abulia o arrogancia.
Porque todo lo nuestro: los postigos, las cartas,
la memoria que a veces se nos cae de reseca,
merecen este ruido dichoso y solitario,
la apetencia del bien,
la turbación de un elogio
y la leve insistencia de alentar.
Aunque a veces se quiera
huir insobornables de las desvencijadas tinieblas,
del horror o el desaire,
de la trampa granuja,
jamás escarnecer, que entre las puertas
más oscuras y aleves
siempre hay luz, hay un fresco
bálsamo de algazaras,
como el mar cuando danza deshecha la tormenta.
Los poemas merecen la fiebre y los fantasmas;
las sirenas, los túneles,
el lejano latir de un can que nos acosa
por costumbre y no cesa.
Siempre vuelven y acechan
las furias y las penas,
como duras tenazas,
como filtros de amor,
como palabras.
___________________
Leer más de del poeta Carlos Francisco Monge en Arte Poética-Rostros y Versos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Bestia Común_José Luis Serrano

José Luis Serrano, Cuba






________________BESTIA COMÚN



para Ángel Escobar



Lento es el mulo. Su misión no siente.
José Lezama Lima




Igual que Sísifo empujas
tu piedra. Resulta tétrico
observar el milimétrico
escorzo de las agujas
en el reloj. Las burbujas
que ascienden. La iconoclasta
bandera que a media asta
izarán en tu honor. Punto
y aparte. Pobre difunto,
todo ha terminado. Basta.


Sigue girando la rueda.
Sobre un eje microscópico,
sigue girando. Es utópico
considerar que alguien pueda
quebrar el hilo de seda
que sostiene nuestro peso.
Existir nos llega al hueso.
Con qué inefable dulzura
la realidad nos tritura.
Nada permanece ileso.

Cada nervio, cada fibra.
Cada recóndita célula.
Desde la piel a la médula.
Cada porción en que vibra
lo vital. Nada se libra.
Todo es corruptible. En vano
dirás que no; que estás sano
como un manso paquidermo.
Transeúnte, dios enfermo,
bestia común: Ciudadano.

Enfermo de ser y estar
te inventas nuevos obstáculos.
Dios extiende sus tentáculos
y nos hace blasfemar.
Muy pocos saben rezar.
Muy pocos alzan la voz
para decir una o dos
verdades, mientras te agobias
con tentaciones y fobias
que están al margen de Dios.

Al margen de Dios te aferras
a lo tangible, a lo sólido.
La materia es un estólido
pretexto para las guerras.
El espíritu que encierras
dentro de tu cuerpo informe
se desarrolla conforme
a principios alterables.
Guarda silencio. No hables.
El porvenir es enorme.

Pueden volver con asiduo
fervor a escribir tu lápida.
Nada detiene la rápida
corrupción del individuo.
Hoy eres sólo un residuo.
Una mancha en el asfalto.
Tan enorme como el alto
privilegio de existir
es la gloria de subir
a la cumbre…

y dar el salto.


____________________

Leer más del poeta José Luis Serrano en: Arte Poética-Rostros y versos, Laberinto del Torogoz y en Cuba AlaDécima, espacio virtual coordnado por el poeta Pedro Péglez, representante de Arte Poética en Cuba.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Mitología junto al mar_Rosario Alonso

Rosario Alonso, España





_______________Mitología junto al mar




Ella, llegó hasta el mar
con la penumbra de una luna herida dentro de la piel
y una derrota difusa encadenada a sus manos.
Trajo trozos de piel muerta pegados al zapato
que cayeron en cascada desde su tristeza,
como si una fuente dolorida volcara sus gotas
en las huellas de un camino árido.
A su paso se desmoronó la vida cerrando las salidas
y la mar abriéndole las puertas musitó su nombre.

Sus pies fueron espuma salada mecidos por el mar,
haciendo aguas se resquebrajó su coraza
y deshizo su fuerza el vaivén agonizante de una ola,
liberando la presión de un pecho malherido

Ella, llegó al mar con la angustia del último latido
buscando la voz del silencio que no araña,
anhelando ser piel en las gotas del destino.
Y se anudó a las algas para ser barca a la deriva
con la brisa dispuesta a empujarla hacia otro puerto,
inventándose una Ítaca que ondeara su nombre.

Ella llegó hasta el mar
anhelando entre las páginas amargas de sus horas
ser un cuerpo con forma de poesía.
Poseidón sacó el tridente
meciendo suavemente las entrañas del agua
y la mar volcó en la playa sus últimos poemas.

La arena convertida en papel improvisado regaló su textura.
Se modeló de los dedos que escribieron versos en su piel,
dejando sus estelas de venas palpitantes en la orilla.
Y la arena con su nuevo aspecto de tapiz del sueño
se preparó para ser tragada por los brazos de la noche
en una unión simbiótica de estrofa y agua.
a mar recogió con sus manos frías un verso de fuego
que incendió la angustia que ella trajo a cuestas
volviéndola ceniza.
La llama pulverizó la espalda sin dejar restos
de unas alas marchitas que se hicieron humo,
y surgieron nuevas plumas mojadas en su dicha
y se hizo ave Fénix.

Ella, que llegó hasta el mar desde un pozo sin fondo,
emergió de las aguas marinas que se tragaron su recuerdo.
La sal cerró sus heridas y borró las cicatrices.

Con las fuerzas vivas, renovadas, llegó a pensar
que un Zeus protector mutilaría a un nuevo Urano
para que ella recogiera de un poema lascivo
una catarata de esperma y renaciese Afrodita.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Otoniel Guevara: Un poeta en la posta_André Cruchaga

Otoniel Guevara, El Salvador


___________Otoniel Guevara, un poeta en la posta




Empiezo este recorrido sobre la poesía de Otoniel Guevara, [Quezaltepeque, la Libertad, El Salvador, 1967] [1], diciendo que lo conocí en Zacatecoluca, justo en la entrega de premios de aquellos legendarios Juegos Florales de la Casa de la Cultura de dicha ciudad; luego me visitaría un par de veces en mi casa… Poeta prolífico, promotor incansable de la literatura; hacedor de talleres y más recientemente, junto con otros poetas, de festivales de Poesía. Cuenta, además, con innumerables premios y participación en eventos literarios fuera de El Salvador y traducción de su obra a otros idiomas, entre ellos el francés por parte de la poeta Nicole Cage-Florentiny[2].

Entre su obra publicada tenemos (no incluyo poemas en antologías): El Solar (1986); El violento hormiguero (1988); Lo que ando (1992, 1996, 1997); Lejos de la hierba (1994); Tanto (1996, 2000); El sudario del fugitivo (1998); Despiadada ciudad (1999); Erótica (1999); Simplemente un milagro (2001); Cuaderno deshojado (2002); Isla ilegal (2003); Sosiego (2003).

Buena parte de la poesía de Otoniel Guevara bien puede ubicarse dentro de la poesía revolucionaria[3] de América Latina; el poeta y su poesía cabalgan por los duros caminos del fusil en mano y la posta a la que bajo el cierzo de la noche, montado en el caballo de los cerros le salían los versos como luceros, luciérnagas. El alfabeto cifró también sus cicatrices ahí donde el sueño estaba en permanente vigilia. Un poeta distante, de Antofagasta —Alfredo Arteaga— dirá “el rojo lo hace sudar de angustia/ porque roja es la sangre derramada en la lucha./ ¡Sangre de héroes caídos para abrirnos la ruta;/ terror de almas estériles i frías como tumbas!”[4] La poesía de Otoniel ha estado cifrada en una nueva conciencia y muy distante de cualquier romanticismo y misticismo a ultranza.

El poeta “concibe la poesía como una religión alimentada por la vida y por la noción de la palabra”. Su poesía es de fervorosa fe en el ser humano; en la fuerza de su corazón están los seres queridos, sus tribulaciones y sus fraternidades. A través de la palabra y la emoción humaniza esta realidad histórica que nos ha tocado vivir y se solidariza con los que la padecen cotidianamente. Otoniel es un poeta en constante comunión y comunicación con este mundo de por sí hoy más complejo que antes porque la tensión global y la pobreza de nuestros pueblos son más cruciales y evidentes. Su ojo poético llega hasta las cosas, el corpus caótico de la sociedad es creación. Su aplomo poético, —más evidente en la obra ya caminada—, se ve en poemas como “MI PAÍS”. Aquí un fragmento: “Mi país la muerte rondando sobre los ombligos/ crepúsculo para cadáveres bohemios/ atosigados de fútbol y democracia/ cavilando para conseguir la próxima/ buchada de aguardiente”…[5] con hálito henchido de amor patriótico, le da rotundidad en el poema a la condición humana de los salvadoreños en este país donde ni gozamos de una plena democracia, ni tenemos condiciones para que este país sea un balcón de esperanza. La sociedad salvadoreña vive en un “presente perdurable” de soledad. Y aunque algunas situaciones sean historia, historia es “la sangre en los cafetales” y “la confección de cabezas en los barrancos”.

Otoniel Guevara es un poeta sin atenuantes y sin poses, siempre en pie y afán extraordinario; con absoluta claridad hacia el horizonte funde su acorde en el sumo de la verdad habitual. Su mundo es ese: nombrar las cosas sin tregua porque el destino también corre en el tren de la lucha, aunque el avance nos aparezca sinuoso. Pero el poeta no se queda ahí, como un trémulo embarcadero, y de eso es consciente porque “en la poesía el que no evoluciona se termina convirtiendo en una momia. Además, hay que estar siempre atento a lo que ocurre, a lo que te ofrece la vida, y también hay que buscar maneras de escribir que se adapten a lo que pretendes en cada momento y con cada libro.”[6] de esto también da fe la poesía de Otoniel Guevara.

Su poesía no es apta para turistas, es decir, no es para la mera contemplación romántica y no sé si cartesiana, porque merced a la palabra, cada poema cifra su centro en la embriaguez aciaga de la historia, en el albedrío político, en la luz inocente de las bocas que mueren de hambre o las que tiritan entre nubes amarillas hacia lo oscuro de las almohadas. El alfabeto entonces se vuelve un raudal de “gritos” y fragor su entraña desgarrada. “Por tu palabra encontré mi anual sumergido en pedernales/ por tu muerte despeniqué caminos de ceniza/ por tu brazo conquisté una plaza en la alborada/ por tu dolor no dudé en sumergir el puñal/ por tu ausencia estoy de pie/…/y si me arrastro es para avanzar/ por debajo de las alambrada”[7] El poema no sólo constituye un escaparate de la realidad, es el fondo íntimo del poeta, —terriblemente herido, caminando por calles de graves crepúsculos—, el redoble del arcano viviendo su tiempo.

Su poesía está hecha de viento y granito, de altivez y resabios. Ella ha acumulado la armonía y la fatalidad de la vida. El sol respira en las consonantes de sus pulmones; el poder del dolor, obtuso, lo mantiene en permanente rebelión con la vida que la vive en concreto celo y erupción. Porque de otra manera el poeta no se derrama, ni multiplica sus ojos contra la miseria. Entre las tantas vidas que la funden palpita clamorosa entre la carne y las piedras. Por eso la poesía es inseparable del ser humano: humea en los desgarrados colores del arco iris; se edifica subiendo los peldaños del vértigo y la imaginación. La condición humana la hace respirable: la nutre con sus relámpagos terrestres.

“La poesía es mi vida, —dice Otoniel. Es la muralla que me defiende del mundo. Es lo que queda temblando, agónico e invencible después de la destrucción.”[8] frente a la realidad social y la actitud del poeta ante ella, Otoniel dice: “La sola existencia del poeta es un acto de protesta contra el orden de las cosas, que en el mundo que hasta hoy se nos ha dado conocer, no ha variado su aritmética criminal, que no tiene que ver con lo salvaje, ni ha variado su instinto de dominación, que no tiene que ver con la naturaleza.” [9] Acorde a estos planteamientos Otoniel construye su poética, en su ceño está la sombra de la ceniza y los bienes y males que se mueven como remos en esta maquina desbaratada que es la sociedad. Pocos poetas escriben como piensan; la creación es un manantial de constantes agonías y aunque se nutra de trenes, de luto, ansiedades y desasosiegos, el vagón que la contiene es un orden de luz prometéica.

Por eso dirá con tono y alusión bíblica: “Tomo la sal entre mis dedos y siento enjambres de hombres remontar parajes asesinos/ atravesar oceános de infinitas incertidumbres/…La sal/ con toda su blancura/ no pronuncia la sangre vertida tras su aroma de mar/ nunca invoca la paz/ muy al contrario/ se devela mortaja sobre el cabello de las santas mujeres/ … La sal es cruel/ Esther lo sabe en lo que aún le queda de corazón.” Poema: Sal, [10] resulta en suma interesante este poema porque posee una larga tradición y connotación, sobre todo en las culturas antiguas. “En el universo bíblico la sal es puente de unión entre Dios y su pueblo. La diosa lituana Gajiba dominaba el fuego sagrado y, para honrarla, se lanzaba sal a las llamas.” Su simbolismo ancestral es tal que este elemento Sal, mencionado en el «Symposion» de Platón y también utilizado en la conservación de alimentos corruptibles. Homero llama "divina" a la sal que se utilizaba también en sacrificios expiatorios y misterios para purificación simbólica. En la antigua Roma se ponía sal en los labios de los lactantes para protegerles de peligros. En ciertos mitos sirios Dícese que los demonios abominaban la sal y todavía en leyendas relativamente recientes acerca del "sabbat de las brujas" se dice que, en el banquete que se ofrecía, todos los manjares eran sin sal. En la Biblia es la "sal" un medio simbólico de unión entre Dios y su pueblo («en tu ofrenda de manjares no permitas que falte la sal de la alianza con tu Dios», Levítico 2, 13 y otros), y Eliseo purifica una fuente echando sal en ella (II Libro de los Reyes 2, 19 y s.). En el Sermón de la Montaña Jesús llama a sus discípulos la «sal de la tierra» y el padre de la iglesia Jerónimo (348-420) llama al mismo Jesucristo la sal redentora que penetra el cielo y la tierra. También es conocida una acción destructiva de la sal. En la India, el consumo de sal se consideraba afrodisíaco, y estaba prohibido a los ascetas y matrimonios jóvenes así como a los brahmanes en determinados actos sacrificiales. En el lenguaje de la alquimia, al hablar de sal no se refiere al cloruro sódico, sino al tercer principio primario junto ni azufre y mercurio, que probablemente (quizá por vez primera en Paracelso) representa la cualidad de la «palpabilidad». Sin embargo, también allí se relaciona la «sal» en otros conceptos simbólicos, por ejemplo, "sal sapientiae", sal de la sabiduría. La locución "con un granito de sal" (lat. cum grano salis) significa que hay que consumir algo sólo con prudencia. Esto se remonta a una prescripción, mencionada en Plinio, para antídotos que sólo debían consumirse con un granito de sal. "Convertirse en estatua de sal" hace referencia a la mujer de Lot en la destrucción de Sodoma y Gomorra. [11] Como se ve, en el poema anterior, el poeta Guevara utiliza la acepción destructiva de la sal, como elemento no convergente de la vida; lo emplea como algo que arrebata innoblemente la creación. Es algo más que la voluntad humana la que se cierne sobre el planeta convirtiéndolo en una extensión del peligro.

Mientras el poeta declara su “soledad entre las piedras/ donde la Abuela secaba ropas que sus manos inventaban” el poeta construye la historia de su madre en un poema tierno y de rompimiento, sublime y enternecedor. Veamos: “Prendió una inquieta lumbre con sus manos/ A caballo bajó por agrestes escalinatas de roca/ Acarició capullos Saludó al musgo Defendió al sol/ Coronada con sombrero y guirnalda/ envestida con machete y ocote/ atravesó los campos:/ Se irguió fértil antes sus ojos/ abrigada con la música y la matemática/ que todavía podemos adivinar con emoción en los resquicios/ Su espejo era la hierba aromada de hormigas/ las cortezas barbadas de orquídeas y poesía/ el crepúsculo inasible salpicado de pájaros/hasta que descubrió/ ­-sentado en la banca de un parque de postales-/al hombre que sería mi padre/ (Maravilló los sentidos de ese hombre/y holló su nombre/ bajo toda la lluvia)/ Se liaron cartas de una a otra parte de sus ávidos mundos:/ Febriles/ Perfectos/ para apuñalar al mundo/con una ardiente estirpe de arcángeles indóciles/ Yo principié mis días/cuando los últimos pétalos de sus palabras/ se precipitaban/ inexorablemente/ Justo cuando el silencio/ ya no supo decir nada”[12] No hay tema más humano y desgarrador que el de la madre, el de la muerte o la soledad. Ahí se inicia la vida y del devenir cardinal del amor del poeta que sin destruir, crea en lo trágico la totalidad posible de la existencialidad suya. Y es esta existencialidad la que irremediablemente lo edifica y nutre en ontológico espejo.

“Contracorriente”, por su parte constituye un haz de reminiscencias que se tornan a menudo en un bello rostro. “En mi infancia/ monté en un río que me pertenecía/ Me hacía creer que su aroma de piedra encantada/era como las simples palabras de mi madre/ Lo contemplaba adquirir el color de las cosas/que iba resucitando:/una rama con hojas transparentes/la indecible alegría de mis compañeros/ o el fresco ángulo errático de mi pie desnudo/ Mi río me arrullaba a la hora del sueño/ en lugar de mi madre/ Hay ocasiones en que despierto/ soñando con él/ Y agradezco al agua el no haber aprendido a nadar nunca/ De esa manera puedo naufragar en paz en la corriente/ de mi interminable río perdido.” [13] Infancia perdida y no recobrada o recordada a través de la memoria. Las sombras miran al poeta, lo interpelan o él en cuanto creador de su conciencia las agarra para darles vida. El poeta sabe y conoce y vive; calla para escuchar el río que atraviesa sus sienes como pájaro; medita para resucitar cuanto dejaron de ver sus ojos para luego recobrada la esencia fragante de su pálpito, retornar a lo que queda en sus manos.

Así como Otoniel Guevara ha abordado temas de crujiente contenido social, también los alfileres del amor lo han tocado. Dejaría de ser humano si esa luz a menudo menguante no lo hubiese hecho caminar por los rieles de noches prolongadas. El tema toca sus límites humanos, las raíces de sus alas tiemblan cuando la noche desnuda sus sentidos. “¿Cuánto duró la ceniza/ en que mi trastornado aliento se dibujó en tu cuello?/ ahora veo que nada. Ahora estoy seguro/ que del clamor con que mis manos recibían tu cuerpo/ únicamente quedan retazos nebulosos de momentos./… Si no hubiera tenido tan roto el corazón./ Si por las noches me hubiese dedicado a contemplar tu sueño./ Si hubiese tenido con que pagar tus lágrimas./… Pero aquello se rompió en el fondo de un pozo demasiado seco/ Y yo soy solo(¿Sólo?) un hombre que te mira alguna tarde/… y se consume lento como un orpbioso cigarrillo.” [14] Está aquí el hombre atribulado en su camino, colgado en el terraplén de sus problemas vitales que no le dejan respiro ni resquicio esperanzador para rearmar ese rompecabezas del sentimiento amoroso. Un resplandor de cenizas lo absorbe y lo distancia de las puertas de su compañera. Si bien la vida del poeta está signada por el clamor, él se lamenta por no tener los medios para curar y dejar que las lágrimas goteen como lluvia torrencial en la materia herrada de sus mejillas.

La poesía de Otoniel Guevara es un cristal de mar cuya claridad sucesiva quema las pupilas. Poesía a veces terrible en su grandeza cuando plasma esta edad del desaliento de nuestra tierra, cuando el trueno todavía pulula en nuestras respiraciones y en el cielo nace inútil y sin límites la ceniza. Algo nos dice que esta poesía es permanente ojo y que en el alba permanece sin aliento de barrotes junto a la posta de la vida aunque la noche del vejamen lo aceche.


André Cruchaga,
Barataria, 03.XII.2008



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[1] Ver Arte Poética-Rostros y Versos.
[2]
Ver No apto para turistas
[3] Es interesante el plateamiento en este sentido que hace Fernando Buen Abad Domínguez, Poesía Revolucionaria, publicado en rebelión el 12.07.2007
[4] Alfredo Arteaga, “El miedo al rojo”, homenaje a la literatura revolucionaria.
[5]Mi país, poema en la antología: Piedras en el huracán, Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 1993.
[6] Entrevista a José caballero Bonald por Benjamín Prado, aparecida en Babelia, El País de España, el 22 de noviembre de 2008.
[7] Poema “Pequeño regreso para armar un regreso”, op cit. Pág.36
[8] Entrevista realizada a Otoniel Guevara por Marta Leonor González y publicada en La Prensa Literaria, el sábado 11 de febrero de 2006
[9] Entrevista, cita 8.
[10] Poema tomado de Vivir poesía.
[11] Hans Biedermann, artículo "Sal", en Diccionario de Símbolos, Barcelona, Paidós, 1993, 409-410.
[12] “Historia de la madre”, poema inédito de Otoniel Guevara publicado en
Álbum Nocturno.
[13] “Contracorriente”, poema de Otoniel Guevara publicado en
Laberinto del Torogoz.
[14] De ayer, poema de Otoniel Guevara publicado en Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron ediciones, 9ª. Edición, Lima, Perú.


lunes, 1 de diciembre de 2008

LA FISURA DE LA ETERNIDAD EN LA RÚBRICA DEL DESEO_Carmen Váscones

Carmen Váscones, Ecuador




LA FISURA DE LA ETERNIDAD EN LA RÚBRICA DEL DESEO




La escritura de mujeres es un andar más allá de la cartografía corporal, geográfica y psíquica. La mujer mira, habla de ella y de las otras, lo dice como dando a develar una desnudez que no se deja atrapar en el placer textual de los poros ni de la sensación de la conquista luego víctima o desprecio; ella, desmadeja los cables del lenguaje donde está la tensión de la historia de la humanidad, deja a un lado la manzana y la serpiente. El deseo aflora en la lengua que deja notar los nudos en la garganta, más abajo del ombligo o la sensación de la nada cuando esta acecha, y, la angustia se agota en el agobio de un placer derrotado por los intersticios de los sexos. El cuerpo siente pero a veces ignora qué historia se escribe en su piel. La mujer intenta decir, se enferma, se constituye, plantea, habla por otras, se escucha el sufrimiento humano. Es un reto y riesgo destapar el rostro cubierto sin temor a ser lapidada. América no vive eso, pero la violencia se precipita y pide a gritos un llamado de atención de intervención.

Qué hacemos las escritoras en este espacio social, donde lo humano sangra el golpe sin palabras. Escribimos, ¿para quién, para deleitar, denunciar, mediar, enlazar o qué? Las escritoras nos invitan a que demos sus lecturas, a que veamos cómo el pensamiento femenino se ha quitado el himen, la ignorancia no nos hace buenas. Saber tampoco, pero como que este se lo relaciona con la hoguera y el pecado, irónico, aún en estos tiempos de destapes.

El taparrabo pide que se lo ponga donde debe estar, para dar la ilusión del pudor, moral, salvación y redención. Ocultar la vergüenza, cuál, hay algo que no está o no debe estar a la vista. La imaginación se presta a soñar pero no a taparle la boca al deseo de constituirme: la voy siendo.

América es un rostro de mujer donde el hombre tiene que dejar de conquistar y dominarla para que el trato de igual a igual sea de generar una historia diferente. No hay ningún mujer ni ningún hombre detrás de un supuesto triunfador, solo hay dos humanos que generan una puesta en común donde juntan ideas sin competencias para el logro comunitario de una sociedad emancipadora permanentemente.

Es importante hacer seguimientos a diversas Antologías que van recorriendo esos cuerpos voceros de historias, rupturas, rebeldías, En Ecuador, tenemos recopilaciones valiosas, dignas de estudios de discusión y de difusión, como “la Voz del Eros, recopilación de Sheyla Bravo, “Mujeres Frente al espejo”, recopilación de Melania Mora de Hadatty, Rosa Amelia Alvarado y la que les habla, “Poesía Erótica de Mujeres: Antología del Ecuador.”, Antología “Poesía y cuentos ecuatorianos, Antología temática, Universidad del Azuay, por Sara Vanegas, y, hay muchas otras obras que por su esfuerzo deberían estar en un inventario o banco de dato para facilitar la consulta, investigación y difusión. Hay nombres en nuestro país que son la voz de nuestro continente en movimiento, como Dolores Veintimilla de Galindo, Alicia Yánez Cossío, Ileana Espinel, Aurora Estrada, Sara Nelly de Lamas. En igual nivel que Gabriela Mistral, Isabel Allende, Alfonsina Storni, Gioconda Belli, Cristina Peri Rossi, Isabel Allende y nombres que todos conocemos. Son mujeres que han parido la nueva literatura y estilo de escribir. Han quitado el velo al poder, porque han podido expresarse sin esconderse en la letra. Pongo una inquietud de insurrección al statu quo para que el pensamiento no sea una resignación eterna ni se haga parásito del ser. Manuela Sáenz escribió, y de lo poco que queda, se impuso la libertadora de las libertadoras… ¿por qué no? Qué queremos ser, esclavas de competencias y rivalidades o deliberadoras y gestantes de espacios que comprometan un llegar a la mayoría para dar cabida a un replantear y accionar.

Cabe Decir que las antologías internacionales han dado mucho espacio a las escritoras ecuatorianas y posibilidades de entrelazamientos con las de otros países, el mismo que ha permitido se abra un camino de acercamiento al quehacer de este decir. Podríamos aseverar, que, desde que la mujer habla crea, otra cosa es cuando aprendió a escribir, y pudo entrar a la letra prohibida y habitarla con su fantasía y realidad. Es un largo recorrido que tiene una historia propia y no sólo “habitación propia”. Hasta la horca le costó por hablar de temas que eran solo de hombres…

Las voces poéticas “son mujeres anónimas y públicas, que están dando qué decir, están rompiendo el silencio, están en el ejercicio del poder político, de la ciencia, de la literatura, y en el de sus hogares. Los problemas de la violencia doméstica y cotidiana tienen la misma atención que las guerras. Hay un movimiento pensando e invitando hacia una derrota de todo lo que se opone a construir espacios convivibles. La búsqueda de una medida justa”.1 (“La Voz poética es”,[ carmen váscones, ponencia presentada en Toronto, Canadá, Consulado de Ecuador y Universidad de Cork, Festival, la voz y la palabra] l

“La poesía femenina en el ecuador es un trabajo estético insertado en el diálogo interior con la vida que se presenta como asombro y horror, como historia y fantasía, como silencio y grito, como testigo y testimonio.

También considero que el arte poético femenino tiene una posición política, erótica y ética. También de resistencia y reto. Se podría afirmar hasta de un poder convocador diferente, esto es que incluye y no excluye al hombre y su discurso, más bien lo desafía y lo provoca a concebir un lugar diferente con respecto al encuentro y consenso de los espacios habitados por los géneros y sus implicaciones en las determinantes de la vida cultural y social.

“Hay un replantear de la palabra más allá de las vivencias, del discurso e incluso del hacer creador, igual, el hombre piensa y habla porque es un ser humano. El hombre no tiene la exclusividad como creador del lenguaje, la mujer crea también, hasta se podría decir doblemente, pero no se trata de competencias. Con dejo irónico, cito a un amigo que al opinar sobre las mujeres escritoras de poesía dijo “como el macho es el líder de la manada, la mujer es la vanguardia de la poesía ecuatoriana”. Ahora sí, podríamos decir que la mujer hace y huella una memoria del deseo. Tiene una escritura propia, que evidencia, traduce, traslada, y denuncia lo corroído, lo perdido y vendido. También podríamos decir, que ella, nosotras, tenemos una posición comprometida y asumida de la palabra creadora, esto es, dar la posibilidad de volver a creer, crear y crecer en el conjunto con los otros”.[ “El preámbulo de lo femenino dentro de lo masculino”, ensayo, de carmen váscones]

Vanguardiamos no ser empleadas domésticas del cuerpo. Pensamos con cabeza propia. Aunque a veces la rompen, la agujerean con balas, las cortan, las desmantelan de su identidad. Tenemos que trabajar el repudio a toda violencia insertada en el lenguaje y en la realidad, tenemos que oponernos a la cosificación y venta del cuerpo. Denunciar sin quedar roncas. La violencia no resucita a la mujer.

Recuerdo la frase de una adolescente cuando se le preguntó, usted qué ha leído y contesta “lo único que tengo para contar es mi vida”. Cada mujer es un libro inédito, a deletrearse, a escribirlo, a darlo a conocer. ¿Cómo contar, con quien cuento, cómo nos contamos? ¿Cómo nos tomamos en cuenta? ¿Quién no te toma en cuenta?

La historia de la humanidad se inicia entre un hombre y una mujer. Hay que darle a la mujer lo que es de la mujer y al hombre lo que es del hombre, la pregunta es, qué no es de cada uno, qué es compatible. Como cohabitar lo incompatible. La palabra está fragmentada de historias, está vaciada como útero desconsolado, perforada como infancia abaleada, como niña desaparecida… La palabra es como cada historia que tiene otra historia. Ella un espacio de sublevación y reafirmación para ambos géneros.

Cada plato roto entre parejas de hombres y mujeres significan las cadenas enredadas de dolores, venganzas, resentimientos, odios, donde se sacrifican sus presentes por los nudos que cada generación no pudo desanudar a su debido tiempo. Ningún hijo tiene que resolver lo que sus padres no pudieron hacerlo. Cada ser humano sea hombre o mujer tiene que vivir en su cuerpo, en sus pensamientos, en su vida. Hacer el diálogo que establece con su pareja en un presente, con un compromiso del ahora, alimentado por la convivencia que marca una experiencia particular y diferente a como la vive el vecino o como fue la de sus antepasados. Para la vida y el matrimonio no hay lección aprendida, se la construye todos los días en ese ir haciendo, sintiendo, pensando. Día a día. Viviendo.

La literatura recoge la vida cotidiana y la escribe para recordarnos e incitarnos a romper los yugos del sometimiento.

¿Qué desea cada humano? Acaso dejar de ser asesinos del amor, acaso esto conlleva a que hombres y mujeres tomen el qué hacer de la vida cotidiana del hogar como un encuentro posible. Cómo, agarrando las vivencias donde el “error” fue posible resolverlo, retomando los momentos agradables para poder renacer la confianza, - donde los orgullos cedieron - donde el poder y uso de las palabras pueda sentir ese verbo liberado y se sienta que dejaron de ser sometimientos de los unos a las unas. ¿Tendríamos que hablar de la utopía del amor? Sigamos en ese recorrido el andar. Los libros no son recetas, nos dan pistas…nos invitan a pensar diferente.

Reconocer y asumir las faltas para poder tener un nivel de diálogo que permita hacer pasos y lazos que faciliten llegar a acuerdos para posibilitar un ambiente familiar sin violencia. Soportar el intercambio de ideas y reflexiones es una forma de consolidar los afectos y los efectos para que estos no se oxiden en el guardarropa de la memoria y del corazón.

Convivir entre adultos y niños como familia reenvía a que no hay que olvidar quién soy yo, para saber quién eres tú, y si no lo sé, se averigua, se interroga, quién es ese que convive conmigo, de qué he hecho para saber de mí de ti, de los hijos, de los demás.
Nos escondemos en justificaciones y dudas, decimos, no tengo paciencia para mí, para el otro, entonces, es urgente que trabaje hacia un soy diferente, Ahí estamos todos.

Hombres y mujeres conllevan historias propias y ajenas cargadas de deseos de amor y de alegrías, combaten con pensamientos para transformar la crueldad, conjugan una sexualidad que toma su ritmo y tiempo traducirla en la razón de la erótica y su sentido de ser en la piel y en el lenguaje que hablamos, gestualizamos, palpamos escribimos, tocamos, engendramos…

Nadie enseña a nadie, se aprehende a convivir en ese trayecto en el que se intercambia un lenguaje sexualizado, sensualizado y marcado por las palabras que acogen, reprimen, rechazan, repudian o festejan el nacimiento de un recién nacido, o peor aún condenarle su infancia, su proyecto de vida.

Por cada acto, palabra, hechos que dejamos de hacer o decir somos lo que somos, y andamos atrás del que no somos. Tenemos que hacer un presente sin deudas, sin culpas. El mandamiento de la vida es desear la vida y vivirla como única, no hay respuesto.

El erotismo en la vida y en la poesía nos habita ahí, dónde, donde el hombre no sabe qué hacer con el silencio y el vacío. Lo sensualiza de un más allá: aquí sí y aquí no.

El deseo humano que es insaciable, puebla la imaginación del cuerpo con inagotables persecuciones de imágenes rehenes de tatuajes de fuego y de luna, cicatrices de realidades filiales interrumpiendo las habitaciones de los sentido, de interdictos y tabúes no solo de espejos y fantasmas sino de danzas de lluvias y tristezas tras afirmaciones y negaciones de actos inundados por ensueños hechos de reinos de amor y tentativas de libertad, por reinos de placer y displacer, donde los humanos como dioses y demonios se disputan lo femenino y lo masculino, donde el ser se atreve a disfrazarse, donde la imagen sueña a saciarse y devorarse entre miradas y palabras que no se reducen a la nada, ni a actos instintuales, ni siquiera a la manifestación brutal de la razón cuando destruye al enemigo en aras de la codiciada paz.

La literatura como el erotismo no es sexo ni sexualidad ¿qué es? Es el gozo de vencer el horror y el miedo, ¿cuáles? Decirle no al otro y a sí mismo sin culpa, sin remordimientos, sin pecado original, sin opresión.


Es el inicio que involucra la concepción de lo humano, diferente de las otras especies, y diferente frente a la humanidad de la que no me siento imagen y semejanza. Solo el humano repara y destruye. Caigo en cuenta de lo que digo, de lo que me dices, de lo que podría decirse… Quizás, así, se podría comprender mejor el codiciado: TE AMO

Ya es hora que el humano deje de pavonearse y vanagloriarse por eso de ser distinto a la especie de los mamíferos, sentirse glorioso ante el otro que lo considera inferior o que cree que significa el privilegio del dominio absoluto en eso que nace, crece, se reproduce, muere, habla, piensa, siente. Inventa leyes de convivencias, de control del orden, de reprimendas a los instintos y hasta reglas de los lechos nupciales.

No olvidar, que siempre habrá una insurrecta correspondencia, que desarregla la voluntad soberana. El Si es un derecho a elegir el mando. Recordemos siempre que la imperfección humana nos acerca a reconocernos en lo vulnerable: UN MORTAL MÁS.

¿Quién es el objeto de la pasión humana cuando esta rebasa el control reglamentado y no se conforma con ser un ciudadano de deberes y derechos, eso de cumplir la ley, cuando se hostiga de saciar la carne de su carne, cuando se aburre de la rutina, cuando el medio no le abastece ni lo convence, cuando la lucha por la sobrevivencia lo agobia, cuando el hastío lo toca todo? Quién es. Te dejo con esta inquietud o incógnita…

¿Acaso será el erotismo, que actúa como la cuestión, el eslabón, el puente entre el interdicto y la trasgresión y quiere un espacio? Rara pasión humana ligada a la vida y a la muerte, donde dios y el amor investidos de naturaleza y génesis se disputan el privilegio de la existencia que adolece de mortalidad y gracia concebida.

Octavio Paz dice” el erotismo es deseo sexual y algo más; y ese algo es lo que constituye su esencia propia. Ese algo se nutre de la sexualidad, es naturaleza; y al mismo tiempo, la desnaturaliza”. O. Paz, encuentra un hito entre el mundo animal y el humano, entre la naturaleza y la sociedad, lo ubica como un paso, una raya divisoria”. Ahora bien, existe erotismo porque hay otro, esto es, un diálogo, una conversación en el escenario de los
cuerpos hablantes sociales y antisociales, históricos y ahistóricos, irrepetibles e irreductibles.

¿Y qué es el erotismo? Es imagen y palabra. Es la metáfora humana de lo diferente, son actos creadores sucesivos. Es ese resto inaprensible, eso que faltó, que falta, que me invita, me reenvía a la angustia, me impulsa otra vez a empezar, continuar, acabar, buscar, permanecer, obstinarme y a veces hasta aniquilar o aniquilarme.

Siguiéndole las pisadas a O. Paz lo puntualiza así “ese algo es la fascinación erótica, lo que me saca de mí y me lleva a ti: lo que me hace ir más allá de ti. No sabemos a ciencia cierta lo que es, excepto que es algo más. Más que la historia, más que el sexo, más que la vida, más que la muerte”.

Para mí, el erotismo como un texto es un diálogo inconcluso entre la vida y la muerte, ¿quién lo continúa? Quizás la poesía. ¿quién continúa en esa palabra? ¿qué lugar ocupa el poema? ¿quién es el poeta para la vida y la muerte? ¿sólo una voz o algo más?

El verso nos contempla, convive entre la creación y destrucción, encarna y engendra los deseos humanos, combate los monstruos imaginarios y reales, desmitifica los ideales, quita la máscara a la criatura portadora del ser, quita la muleta de la resignación, desnuda del amor investido de odios, celos y venganza. Expone a la razón incoherente y hostil, deja ver su calavera manchada de crueldad placentera y perversa, justificada como juicio cabal.

La poesía es el cuerpo verbal de la erótica de la palabra textual dentro de lo erótico humano sensual. Es la naturaleza de la pasión y del dolor sublime que limita entre la imaginación apropiada y expropiada. Crea una caricia real que deja de estar a la defensiva y está dispuesta a un cambio: dejar de torturar para dejarse acariciar con el ser, trazo humano de la procreación de la belleza. La hermosa: aventura solitaria de la atracción, donde el amor se juega la propia libertad de lo literario y lo real. Su héroe y heroína apuesta al contrario al precio de ser rehén y cautivo del amante vencedor y vencido. El amor es el campo de batalla del hechizo, del enamoramiento y de la agonía que desata el dolorcillo o la alegría de saberse o no saberse correspondido.


La soledad del amor impulsa duelos y teatros en la imaginación donde el deseo punza su perpetuo eros. ¿Cuándo es llamado el erotismo? Cuando el cuerpo desolado empieza a habitarse de imágenes enlazadas a la boca que desprende formas sonoras con ritmos de emociones inyectadas de memorias propios y ajenas pero que a la vez pertenecen al universo de la presencia añorada, figurada y desfigurada en el verso de la llama amada, llamándome llamándose, llamándola, sin poder callar, ni acallar la llamada que contiene la chispa o la llamarada del peregrinaje del amor con sus conversaciones pendientes en hermosuras posibles, “y el deseo pedía siempre algo más hermoso” dice charles Baudelaire.

Retomo a Octavio Paz, dice, “el amor no es hermoso: desea la hermosura. Todos los hombres y mujeres desean. Ese deseo es búsqueda de posesión de lo mejor... ¿y qué busca el amante? Busca la belleza, la hermosura humana. El amor nace a la vista de la persona hermosa. Así pues, aunque el deseo es universal y aguijonea a todos, cada uno desea algo distinto”.

El éxodo del erotismo en la poesía ata el destino y la libertad de la búsqueda personal en ese otro que se va siendo desde el lenguaje inseparable de la condición humana carente de eternidad y perfección. Lo transitorio del ser es avizorado por la poesía, ella es condición de aceptación y fuente de transformación, de interpelación de los contrarios, de crear un saber distinto del génesis y de toda ciencia.

El erotismo es en la poesía lo masculino y femenino concibiendo la infancia del verso. El poema es el espacio, la voz, el agujero, el semblante. La cifra de dios, del libertino y del enamorado y de todo cuerpo preguntándose ¿quién soy? Ya que el deseo no es suficiente para saberse humano, peor saberse racional o mortal.

La poesía es la otra, la voz del otro, las voces del erotismo configurando la sexualidad humana que no se reduce a un coito, rituales y civilizaciones. Sino al gozo de existir desde y por la presencia divina de la palabra que nos invita a ser todavía. Es una poética corporal fundida en una erótica verbal. Es una erótica del cuerpo verbal. Esto es, la poesía, es una constancia del abrazo entre la destrucción y la construcción, entre la muerte y la vida, entre el cielo y el infierno, entre lo bestial y humano, entre el vacío y la palabra. Entre tú y yo. Quevedo lo resume así en su verso de todos los tiempos “polvo serán, más polvo enamorado”

El amor no se libera de la memoria. El mito del amor dentro de la poesía lo sostiene a través del erotismo en su desencuentro con la pasión, con el deseo que pide siempre “algo más”. Acaso sea, quizás atrapar ese momento donde ambas, muerte y vida se desprenden del cuerpo y se fusionan en la palabra: La ausencia acompañada.. La muerte no se lleva tu memoria, dentro de mi te libero de tu muerte hasta que mi muerte consuma nuestra fantasía de amado y amada.

Amante obra de nuestro instante imperecedero y perecedero, anónimo y público para los dos. Versos de nuestra existencia. Espacio de la mirada intima, libre de los estragos de la servidumbre del amor, albedrío del deseo en el parpadeo soberano de la contemplación de las criaturas en su poética de una libertad elegida.

Carmen Váscones
2008, VENEZUELA

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Bibliografía

Bataille, Georges, “El Erotismo”, (Traducción de Antoni Vicens), 5ta Edición, TusQuets Editores, S.A., Barcelona, 1988.
Paz, Octavio, “La Llama Doble”, Editorial Seix Barral, S.A., Barcelona, 1993.
Paz, Octavio, “Un Más Allá Erótico: Sade”, Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1994.
Rueda, Marco V., “Mitología”, Ediciones de la Pontificia Universidad del Ecuador, Quito, 1993.


CARMEN VÁSCONES MARTÍNEZ: Samborondón, 1958, provincia del Guayas- Ecuador, de profesión Licenciada en Psicología, 1983 y Psicóloga Clínica, 1984, Ha trabajado en Ministerio Social y Trabajo: FODI (Fondo de Desarrollo Infantil), ha trabajado con Instituciones de atención al niño, la familia y a la comunidad (INNFA), Programa muchacho trabajador del Banco Central (PMT), Fundaciones, tanto en Investigaciones, Asesorías, Coordinaciones sobre Atención al Maltrato, Abuso sexual, Deberes y Derechos, Formación Cívica y Democrática, desarrollos de Espacios Alternativos Creativos. Ha laborado en Colegios y Universidades; Ha dado talleres de creación literaria; Creadora y organizadora de Simposios por el Día Internacional de la Mujer 1997 y 1999; Invitada por la Embajada de Ecuador en Perú para la Feria del libro Internacional, 2001. Invitada por Consulado de Ecuador en Toronto, y la Universidad de York , 2008. Carmen Váscones es poeta y narradora, crítica, ensayista, investigadora en el área educativa, invitada articulista en diarios, y de profesión Psicológica Clínica. Nació en Samborondón, Ecuador en 1958. Váscones es una de las escritoras más reconocida y destacada en Ecuador al principio del nuevo siglo. Participó en el Taller Literario del Escritor Miguel Donoso. Sus premios y condecoraciones incluyen: II Bienal de Poesía, “Cesar Dávila Andrade,” Cuenca, 1993 a su obra “Memorial Aun Acantilado;” I Mención, Concurso de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño,” El Universo, Guayaquil, 1996 a su obra “Aguaje.”. Segundo premio, en concurso internacional, Poesía Erótica, “bendito sea tu cuerpo”, Lima, 2008. Además tiene Reconocimientos en el Campo de Escritora por el Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, 1998; Reconocimiento del Congreso Nacional del Ecuador por su práctica de la docencia y al cultivo de las bellas letras, 2001; Mérito Educativo Cultural, Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, 2002; y Segunda Premio, Poesía, Concurso Internacional de la Revista Hogar, Guayaquil, 2005. También Carmen Váscones ha trabajado en instituciones de atención al niño, familia y comunidad. Fue creadora y organizadora de Simposios por el Día Internacional de la Mujer, en Guayaquil, en 1997 y en 1999; fue Represente de la Embajada de Ecuador en Lima, a la Sexta Feria Internacional del Libro, Cámara Peruano del Libro, 2001; Invitada por el Consulado de Ecuador en Toronto en Canadá, al evento de la Imagen y la Palabra organizado conjuntamente con la Universidad York, 2007; y ha sido Presidenta de la Representación de la Casa del Poeta Peruano en la Provincia del Guayas, Ecuador, 2001. Es la editora en el área de Educación y Cultural en el periódico El Cantón de General Villamil Playas, Ecuador, donde vive con su esposo, el pintor Canadiense, Roger Hollander. Libros de Poesía Publicados: La Muerte un Ensayo de Amores. Guayaquil: La Casa de la Cultura del Ecuador, Núcleo de Guayas, 1991, 1994; Con/Fabulaciones. Quito: Editorial El Conejo, 1992; Memorial Aun Acantilado. Quito: Editorial El Conejo, 1994; 2ª ed. Cuenca: Colección: Premios Bienal de Poesía Ecuatoriana No. 3, Fundación Cultural “La Palabra,” 1998; Aguaje: Quito: Editorial Libresa, 1999.

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