En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



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miércoles, 28 de enero de 2009

Tour Eiffel y otros poemas_Waldo Rojas

Waldo Rojas, Chile







____________Tour Eiffel___________




Pulgar alzado en gesto de indulgencia
a contraorden de nuestra costumbre de inmolarnos
en los reveses de fortuna,
La Torre se despierta al desafuero de la regencia lacónica
del Río,
esa prosodia irreversible que relees buscando apoyo en
el tabernáculo oportuno de los Puentes.
Mientras saluda la Ciudad el triunfo cotidiano de su proa vertical
sobre el hundimiento añil de cada día,
sin ovación ni oriflamas,
recoges tus emblemas abatidos y de nuevo te sustraes a
esa rivalidad perseverante.
Andamiaje rezagado de una restauración celeste,
con desenlace reanudable y sobre un fondo de
vislumbres irisadas
la Torre literal graba a hierro frío el inicio
de un alfabeto aún en cierne.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)





________Permis de construire________



Tras la brecha abierta como una limpia mordedura
en el ordenamiento de la calle, indigencia
de unos muros interiores,
llaneza a campo abierto del Arbol de los patios.
Nada advierte que debieran volver sobre sus pasos
el habitante devuelto al desierto de su larva,
y la Ciudad al vacío que apartara el primero
de sus muros.
No inscribe en su consigna impedir alejamientos
la empalizada de maderos desuncidos,
ni el reptar a tientas de la hiedra entre la escoria,
ni la glicina antigua perdida para su causa malva.
Para el tedio de nadie se alza ahora el muro lacerado
de las subdivisiones,
los rellanos redimidos de relentes de fritura y de letrina,
el dédalo ascendente de las vetas de humareda,
acallados los peldaños en la estampa de su trazo
y su rumbo de crujidos dejado en inminencia.
Infamia de los umbrales condenados.
Insolvencia del indicio de un número sin puerta.
La destrucción se agazapa en los espacios que socava
pero en los palmos de palidez rectangular sobre el papel
de las paredes
el vacío restituye en el eriazo una plenitud
en libre plática.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)







________La Travesía________



(Mediodía de domingo en el cementerio Père Lachaise)


No sé quién seas, pero no apartes todavía tus manos
de mis ojos,
prolonga mi ceguera imprevista y la vacilación de mi pie
sobre el empedrado inconcluso.
Por entre el laberinto de las criptas
bajo la fronda y el señuelo o la licencia de los trinos,
escucha conmigo el tribunal bullicioso y tajante de los mirlos
por encima del respiro en suspenso de estos nombres de cuerpos
ya improbables disueltos en la cifra de una brevedad estanca:
signos tallados sobre las lápidas prolijas
cual enseñas de un comercio inútil.
Quienquiera que seas, guía mi deriva por un atajo tácito
a través de la Ciudadela de encrucijadas recíprocas,
la del sabor de erosión de los encomios, de las divisas desvalidas
ganadas por el musgo.
Advierte en la profusión de las ofrendas un tributo magro.
Desatiende el temblor recluido en mi silencio
y adiestra aún mis párpados a rehuir una vez más el hallazgo de
tu rostro, la llaga de tu soplo”.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)






________El Retorno__________


“A son réveil —minuit— la fenêtre était blanche...”
Rimbaud



Un carmín de geranios frugales refulgió en el balcón
apenas el tiempo de un atisbo al desgaire.
Luego del sobresalto del golpe de aldabas
recayeron las losas del patio en mudez conocida.
Te estrechó la capa con abrazo antiguo y la tarde acudió
con más prisa que antaño.
Las dueñas sumisas quemaron el sayo junto al olmo seco.
la piedra del muro y la llama de un cirio
reavivaron una progenitura de sombras con desgano nuevo.
Chasquido de pasos descalzos de una infancia esporádica
se ocultó a tu oído.
Un hosco relente de hoguera anegada pernoctó a tu lado,
y al despertar repentino de la medianoche la ventana fue blanca.
©Waldo Rojas
(De Deber de Urbanidad, 2001.)
__________________
Waldo Rojas (Concepción, Chile, 1944), poeta, ensayista y profesor de Historia en la Universidad de París I (Panthéon-Sorbonne), vive en Francia desde 1974. Su nombre se cuenta entre las figuras más conocidas de la llamada Generación del 60.

Su obra poética principal está contenida en los libros siguientes: Príncipe de Naipes, 1966; Cielorraso, 1971; El Puente Oculto, 1981; Chiffré à la Villa d'Hadrien (Cifrado en la Villa Adriana), 1984; Almenara, 1985; Deriva florentina, 1989 y 1993; Fuente Itálica, 1991; Cuatro poemas, Cuatro grabados (con xilografías de Guido Llinas), Ediciones El Peral, Montreuil, Francia, 1999. Obras publicadas en Chile y en México, Canadá, España, Suiza e Italia. Una selección reciente de su poesía ha sido editada bajo el título de Poesía Continua, (antología 1965-1992), Santiago de Chile, Ediciones de la Universidad de Santiago de Chile, 1995.

Poemas suyos han sido recogidos además en antologías de poesía chilena y latinoamericana. De su labor de traductor literario cabe destacar: Antología de Francis Ponge, Santiago, Ediciones LAR y Servicio Cultural de la Embajada de Francia, 1991; traducción y edición crítica de Vicente Huidobro. Obras poéticas en francés, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1999; Poética del cine, de Raúl Ruiz, Editorial Sudamericana, 2000.

Sobre su obra literaria dan cuenta, entre otros trabajos, el libro de Carmen Foxley y Ana María Cuneo, Seis poetas de los sesenta, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1991, y dos tesis doctorales: "La visión de la marginalidad en la poesía de Waldo Rojas", en La Joven Poesía Chilena en el período 1961 (Institue for the study of ideologies and literature, Minneapolis, Minnesota, 1987), de Javier Campos, y Tópicos literarios recurrentes y cultivo del manierismo en tres obras poéticas de Waldo Rojas (Universidad Católica de Valparaíso, 1997), de Marcelo Pellegrini.

De publicación reciente es una selección de sus escritos de reflexión y crítica literarias, Poesía y cultura poética en Chile. Aportes críticos, a cargo de la Editorial Universidad de Santiago, asimismo que su último poemario Deber de Urbanidad, bajo el sello de Ediciones LOM, Santiago de Chile.Principales publicaciones en Antologías: Trois poètes chiliens (Waldo Rojas, Yanko González, Pedro Araya), Lille, Université de Lille 3, Action Culturelle, 2002. D. Ensayos, artículos, entrevistas y otros trabajos : "La feminización del varón por el Bolero: ¿retour de flamme de une estrategia de seducción?, en La mujer en la república de las letras, entre de Recherches Latino-américaines/Archivos, Université de Poitiers, Poitiers, 2001, pp. 165-196. (Entrevista con) Waldo Rojas, in Emilio Araúxo, Do lado dos ollos. Arredor da poesía, entrevistas con 79 poetas do mondo, Edicións do Cumio, Documenta, Vigo, 2001, 167-171. "Altazor de puño y letra, acierto y desaciertos de un desafío editorial", in Taller de Letras, revista del Instituto de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, no 29, noviembre 2001, Santiago de Chile, 2001, pp. 217-233.
Leer más de Waldo Rojas en Arte Poética-Rostros y Versos y en Laberinto del Torogoz.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Moscas_Poema de Waldo Rojas

Pintura de Gustave Caillebotte,francés, 1848-1894.







Moscas



Vivíamos la tarde de un domingo abrumador.
Era Verano en el hemisferio que pisábamos, según el orden de los astros.
Enredados en el ocio paseábamos de silla en silla a tropezones.
Era Verano por la tarde y el resto del cuadro lo ponían
las moscas.

Había un Universo disperso por la pieza:
botellas vacías,
hojas de algún diario, un plumero impotente entregado al polvo,
y bostezando hasta quejarse ardía el aire por los cuatro costados.

"No hay peor poema que el que no se escribe", me dije callado
gritándome al oído,
y lo único real, consistente en sí mismo, eran las moscas.
Muchas moscas, torpes moscas cayéndonos encima en arribos
sucesivos y despegues.

Ardía el aire por los cuatro costados y nos sobraba un par de brazos,
estaban de más las piernas y todo el cuerpo era lujo inútil,
artículo suntuario adquirido a la fuerza
en virtud de la artimaña de un hábil vendedor.
Saltimbanquis del aire, trapecistas, migajas de un gran demonio pulverizado,
esas tiernas, sucias moscas, diminutos ídolos del asco universal.
No habíamos sobrevivido a nuestra fábula feroz:
un joven matrimonio derretido sobre el suelo, melaza pura
a merced de un día de Verano, a merced de la estrategia
de las moscas.
Y era domingo como cien veces más fue domingo en los veranos
desde aquel día,
y desde cada día en que el sol encendía el aire
y un zumbido tañía en los vidrios y crecía una inquietud por
todas partes.
Algo que desde afuera penetraba, un cierto líquido agresivo,
un licor cáustico que diluía la carne o la memoria,
algo que le pasaba al tiempo no nos tenía conformes.

¿Quién detiene el cauce de las cosas y los hechos
en este punto, como un puente que se desploma,
mientras pasa el día mutilado arrastrando los miembros
trabajosamente?

No hay peor poema que el que no se escribe, me dije,
entretanto
la poesía rescataba a sus heridos de los dientes para adentro;
de los ojos para afuera lo único real eran las moscas.
©Waldo Rojas
(De Príncipe de Naipes, 1965).
Ver más de este poeta en: http://www.artepoetica.net/