En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



miércoles, 2 de abril de 2025

UNA BANDERA DE PLUMAS ANTE EL ARDOR Y REBELIÓN DE LAS PALABRAS O EL RESPONSO DE UN LOCO QUE SIEMBRA PÁJAROS

 

Jorge Canales


UNA BANDERA DE PLUMAS ANTE EL ARDOR Y REBELIÓN DE LAS PALABRAS

O EL RESPONSO DE UN LOCO

QUE SIEMBRA PÁJAROS

 

 

me persigo

junto a tan tantas otras bellas concas corolas erolocas

entre fugaces muertes sin memoria…

OLIVERIO GIRONDO

 

Los espejos mienten para volver a mirarse
En nuestros ojos.

RAÚL HENAO

 

 

 

La poesía en su valor más universal nos conduce siempre a los ámbitos de la memoria, sin negar los tiempos de silencio, o esa búsqueda de horizontes esperanzados, mismos que abren las ventanas del alma, y que bullen como un rictus en el ojo húmedo de la página. En su ensayo, La poesía entre el silencio y el pecado, la escritora Ana Blandiana,[1] expresa: «me refiero a la evolución de la poesía como un ideal, concebido como una intensificación del poder de sugestión, en el que decir lo menos posible para sugerir lo más posible puede convertirse en no decir nada para sugerirlo todo. Un ideal absurdo en la medida en que implica, para su cumplimiento, la desaparición de la poesía. Y un ideal, también, que, por mucho que quiera acercarse a él, ningún poeta alcanzará nunca, porque ninguno aceptará renunciar a sus palabras. El sufrimiento y el arte del poeta consisten en vivir en el filo entre esas palabras y la nada.» veamos qué es lo nos dice Jorge Canales: «Soy el loco que un día se irá abrazado con la palabra locura / después de esperar la muerte sólo para darle la hora.» (Canales: EL LOCO, 2025). En este poema hay una aspiración de anulación, una escena casi de sepultura.

La obra que aquí nos ocupa posee diferentes tonalidades, desde la ironía y la crítica social hasta cierto intimismo. Es en todo caso, una poética versátil, sus palabras resuenan con intensidad, la emoción que solo se ve en poetas comprometidos con el oficio de ser poetas. Resulta un riesgo leer desde la superficialidad, hay que oír a lo subterráneo, a lo que no dice literalmente el poema: tomemos el poema dedicado a Ovidio Villafuerte, dos versos son contundentes: «Se leía la palabra lucha / pero era difícil no incinerarse con el sol.» resulta que el poeta en cuestión era un soldado de la lucha, no un perro faldero del capitalismo. Aspiración y experiencia frente al oprobio.

Las diversas construcciones que el poeta realiza, resultantes de su interacción con el entorno, con sus vivencias, constituye la parte fundacional del poema, es decir, los espacios imaginarios en la poesía que nutre y desemboca en «experiencia vital» Las tensiones que suscita el tiempo, el entorno, la inmersión en el mundo de los sueños (casi como un enclaustramiento), los descensos, ascensos, en el momento de la escritura, es lo que le da a la poesía y al poeta una perspectiva unívoca. Estos imaginarios (espacios psicológicos) se organizar al punto de constituir la experiencia del poeta. Canales capta a través de su poesía la esencia de este tiempo de cambios y retrocesos políticos y los nuevos desafíos a los que la sociedad debe responder. La palabra del poeta es pertinente y oportuna: «Despiden los grafitis su voz ahumada / sobre las paredes descascaradas de miedo. / No respiraré más su aroma de leyenda / para distraer el mal de hambre / palpitante en estas palabras de nadie.» Canales: LA GARCA, 2025).

Sentimientos e imaginarios, como elementos tensionales, conforman esos espacios que a continuación, procuro delinear. Generalmente para el poeta hay un lugar mítico, todo aquel bagaje que deviene de su infancia como elemento acumulador y nutriente en la conformación del poema y una poética; también, el espacio (dentro de ese imaginario) que ocupa el entorno como referente de escritura; y, finalmente, lo íntimo y cotidiano como especies individuales. Así tenemos, en palabras de A. Colinas, que «la mejor poesía no es la que refleja la realidad, sino la que la trasciende». El poeta parte, como refiere (Susana A. Fernández), en sus versos de una realidad concreta, si bien su propósito es desvelar el significado último de dicha realidad. Conocer el contexto en el que se escribe es importante, porque tras la poesía existe una realidad a la que el poeta debe responder y transgredir y ello no disminuye la dimensión estética del poema. El lector a su vez debe descifrar los mensajes subversivos, esos que el poeta desea transmitir, como es el caso en: «Muchas veces, la saliva del grito / lucha bajo sudor de cartones y latas de esperanza. /Una anciana arropa sus uñas con arcilla de cebolla. / (Canales: SILUETA DE UN SUEÑO, 2025).

Según Jaeger, citado por María Araceli Laurence[2] en Análisis comparativo del mito de Prometeo según Esquilo y Hesíodo en la tragedia como poética alcanza su mayor fuerza popular al ejercer sobre los espectadores una viva impresión ya que concentraba el destino del hombre en el breve e impresionante curso de los acontecimientos que se desarrollan frente a los ojos y oídos de los espectadores. «En una historia trágica como es una dictadura la relación entre el poeta y la historia es infinitamente más fuerte que en la sociedad de consumo que tiene otra problemática e ignora la poesía, mientras que el poeta se queda indiferente ante ella aun cuando no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento. En general, para el poeta o el artista, el dolor es una materia prima infinitamente más valiosa que la felicidad y el bienestar.» la poesía entonces no viene desde lo alto ni de un milagro sino de la comunión con lo que sucede y que se trasmite a través de sentimientos. Veamos: Viene uno / con heridas / de palabras oscuras / ensalivadas por fieras / o quizá demonios / y es tristeza / y sobran sonrisas vacías / y dagas necrofílicas / en los labios de estas noches. Canales: UN SUEÑO SOBRE EL PECHO, 2025). La poesía puede ser un arma contundente para despertar o lavar conciencias, pero no para limpiar un Sistema, dado que el poder es una bestia magnífica, tal como lo expresa Michel Foucault[3] convengamos entonces que «la literatura y la historia tienen en común la materia prima que es la memoria».

Solo atendiendo a esas circunstancias se podrá contextualizar un poemario como «Izando la bandera con una pluma», escrito en un período muy particular determina su importancia en la trayectoria del poeta Jorge Canales. Solo atendiendo a ello se podrá contextualizar un poemario como el que nos ocupa, donde las palabras poseen un poder amenazante, una acumulación de realidades, esa liturgia que se consagra en el espíritu humano: «Duele está calle de tinta y palabras... / nadie entiende la conversación de un loco con nadie. / Nadie ve las manos vacías del mendigo sin nadie. / Nadie siente la sed de un arbusto de nadie / ni la tristeza de los días con nadie.» (Canales: LLUVIA YSAL, 2025).

Un poeta es como cualquier hombre, pero cualquier hombre no es un poeta, dijo Raúl González Tuñón[4] alguna vez. La producción l poeta Jorge Canales (1957) va más allá de su intensidad textual, el poeta responde a una precariedad y a una actitud, cuya clave reside en la escritura misma: «escritura del verbo —del génesis— o escritura del silencio —del suicidio—», pero escritura consciente, como del desbordamiento, del infinito. En este sentido, la poética de Canales representa un intento de equilibrio en lo que resulta «un pulso con algunos límites de ese marco: con lo silencioso, lo invisible, lo primigenio y lo que se manifiesta externo, inasible y foráneo.» «El abandono es una sombra omnipresente / en los poros y cabellos de las paradojas. / Este calabozo es testigo de mi muerte. / La única aliada es la locura.» (Canales: LIL MILAGRO, 2025).

El espejo roto (tal uno de sus poemas) lo lleva a arterias de silencio por analogía a la anulación, a la muerte. implica la posibilidad de no ser, el sinsentido en el discurso del entendimiento humano. Se impone el habla del fenecimiento, lo simbólico, la referencia para el interlocutor. Al estallar el mundo en añicos cambia todo en una intrincada visión del mundo actual. El lenguaje nos permite acceder a ese conocimiento que el poeta esboza, a veces a la impotencia del sentido, es decir a la hegemonía del sujeto vista desde las palabras y las cosas, lo que nombra el poeta no está separado del mundo.[5] Hay por el contrario una ligazón con la que se construye la ficción y la realidad. … «desde cadáveres de espejos, / transeúntes de la desesperación, / sogas listas para ahorcar la muerte.» (Canales: LECTURA URBANA, 2025).

          El trazado de versos que el poeta Canales diseña demandad una liturgia, clave del enigma de este poemario. A ratos encontramos una fractura entre lenguaje y realidad, quizás por el ámbito en los que el poeta transita, lugares donde se despliega la vista en toda su magnitud; imágenes, metáforas, comparaciones dan fe de ello. Solo entonces caemos en la cuenta de que frente a nosotros hay una verdad con grietas a la que demos apelar. Tenemos que la escritura «el oficio es infernal.» el poeta en su marcha puede vislumbrar y plasmar a partir de las palabras lo aparentemente irrepresentable, inexpresable. En este sentido dejemos que el poeta nos de fe de su indagación existencial misma que le da sentido a su obra. «Rostros de niños / cubiertos con máscaras de telarañas / buscan infructuosamente un arcoíris. / Con corazón de sueño: / tinta y palabra alzan su voz / frente a la muerte.» Canales: MÁSCARAS DE TELARAÑAS, 2025).

 

 

 

 

André Cruchaga,

Barataria, El Salvador, 06.03.2025.



[1] Puede leerse el artículo completo en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4092634

[2] María Araceli Laurence. Análisis comparativo del mito de Prometeo según Esquilo y Hesíodo. Fuente: ucm.es Espéculo. Revista de estudios literarios, Universidad Complutense de Madrid.

 

[3] Michel Foucault. El poder, una bestia magnífica. (Sobre el poder, la prisión y la vida). 1. Edición, Siglo Veintiuno Editores, 2012. Traducción de Horacio Pons.

[4] Juan Gelman en prólogo a LA ROSA BINDADA. Puede verse en el siguiente enlace: file:///C:/Users/andre/Documents/La%20rosa%20blindada%20-%20Raul%20Gonzalez%20Tunon.pdf

[5] Foucault, 1999


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