En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



martes, 1 de abril de 2025

EL MICROCUENTO Y SU AFÁN SUGERIDOR, EL JUEGO DE LO ONÍRICO A LA REALIDAD EN JORGE CANALES.

 

Jorge Canales


EL MICROCUENTO Y SU AFÁN SUGERIDOR, EL JUEGO DE LO ONÍRICO A LA REALIDAD EN JORGE CANALES.

 

 

 

Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.

MIGUEL SAIZ ÁLVAREZ

 

 

 

Jorge Canales (El Salvador, 1957)[1] una de las voces relevantes de la poesía y el microcuento actual, ha merecido importantes reconocimientos dentro y fuera de El Salvador. En este haz de textos Canales despliega en una especie de escalera ininterrumpida, en ascenso un proceso que culmina en la síntesis, que es la máxima incandescencia a la que puede aspirar un escritor auténtico. El libro es una antorcha fulminante y un reverbero de fuegos concentrados, único en su juego y rituales, audaz con su encantamiento, encantador con sus jadeos verbales en el que además están expresadas con objetividad situaciones concretas y mecanismos psíquicos del escritor frente a su entorno. El microrrelato —ya entrando en materia— obedece a la estética de la pos-vanguardia, escritura que, a su vez, deviene del universo del simbolismo: la misma es un laboratorio de expresión con incursiones arriesgadas y fecundas en nuevos territorios, tal la apreciación de Selena Millares (Del simbolismo al surrealismo: las prosas de las vanguardias hispánicas, Madrid, 2013). Es digno reconocer que el microrrelato, fue el semillero del boom latino americano. Más allá, sin duda, de cualquier aspiración estética y estilística, vemos en el libro, no la mera obsesión por el lenguaje, ni siquiera la experimentación radical, sino la comunicación y la comunión con los demás. Es en realidad, una poesía narrativa que busca un interlocutor más que una torre de marfil que guareciera al poeta-narrador del resto del mundo. Me parece que su objetivo esencial es reflejar el estado de cosas de la realidad, sin soslayar sus sentimientos y emociones.

Existe un narrador en tercera persona que observa y le da vida al curso de los acontecimientos, ensimismado en dejar constancia de realidades habituales del ser humano en el contexto social. Tomemos para el caso, el microrrelato «EL LOCO II», que literalmente dice: «En el Parque Colón, el loco arrastra latas, desprecios y muecas. Entre espectros de voces desova respuestas cíclicas, hastío de infatigables relojes y telarañas rotas. Cuerdo, perdió la luz de las manos; loco, encontró los pies para andar los laberintos de sus fantasmas.» Modo que combinado con un ocasional uso del singulativo o iterativo siempre en un periodo sumamente limitado de la narración, permite que los personajes asuman momentáneamente proporciones exageradas o aspectos inusuales. En el caso de «Cosas del hambre», el autor nos plantea la vida verdadera, y no el mero concepto de vida, que nos ubicaría en un plano excesivamente diverso. Microcuentos hilvana una inconfundible indagación en la naturaleza humana, subyugante que deriva en asombro; hay una exaltación a la clarividencia y a la precisión alucinante del lenguaje.

Un microcuento es un cuento breve en el que la carga narrativa, más que mostrarse con palabras, tan solo se insinúa, sugiere y, es el lector quien debe no solo completar la información con su conocimiento del mundo sino incluso trazar sus posibles significados, el desarrollo de la historia narrada o desenlace del conflicto.[2] En éste debe imperar la concisión, la sugerencia y la precisión extrema del lenguaje, desecha lo innecesario; a menudo hace uso de la elipsis, lenguaje con doble sentido, desenlaces rápidos, concisión, intertextualidad, síntesis reveladora y condensada. En el microrrelato no se trata de narrar en pocas palabras sino simplificar; el humor y la ironía son elementos sustanciales y recurrentes. Por lo general el microcuento requiere que la sucesión de hechos use formas verbales formas verbales en pretérito.[3]

En virtud de lo dicho, son muchas las vidas del cuento en las que los diversos cultores del mismo han sabido amoldarse a circunstancias cambiantes para seguir estructurando u organizando modos de pensar y producir realidades o alternativas a la narrativa dominante. Estos microcuentos son admirables por la libertad que ejerce el autor, prosa rica conceptualmente hablando y sobre todo por los elementos referencial o alusión, suspicacia que convierte en eco. Además de ello Canales recurre en muchos casos al absurdo, al no sentido de las cosas o realidad tal el caso en: «En un bosque: las mariposas son mariposas, los búhos son búhos y las orquídeas son orquídeas. En la asamblea: las ratas son tacuazines, los gusanos son serpientes y los perros son gatos.» (Canales: Faunadiversidad, 2025); en otros, al humor, visto como furor, sarcasmo que a su vez es manifestación del absurdo: Aterrorizado por morir, se aterrorizaba vivir. Un día no le importó morir...decidió vivir.» (Canales: Decisión, 2025).

«El menú», como Canales intitula a este haz de microcuentos es una compilación de historias más complejas y personales, reflexiona sobre diversos acontecimientos de la condición humana; nos comparte una mirada lucida sobre distintos aspectos cotidianos y redescubre en detalle lo que deambula en la calle con detalles que tienen que ver la psicología, personas, animales. Es un apasionado de los dilemas que delatan sensaciones de desamparo y los espejismos que abaten al ser humano en sociedad, además de plantarse frente a las formas restrictivas de la escritura, del lenguaje que nos impone la cultura dominante. Los microcuentos de Canales encarnan lo vital, política y estética, indisolublemente unidas; desde lo cotidiano apuntala las contradicciones y la audacia de un mundo que ronda su memoria, si nos atenemos a la verdad, lo único cierto es el absurdo, pues la vida está llena de un desorden revelador y sórdido. Su obra caracterizada y arraigada en lo existencial delata un manejo sintáctico robusto y rastrea como es debido «el abismo de las apariencias ocultas», su lenguaje de concisión busca conscientemente el espejo como espacio silencioso e inevitable. Escribe: «No creo en Satanás vociferó, Juan, con martillo en mano. Seguidamente, cayó a sus pies una lluvia de fragmentos del espejo.» (Canales, El espejo, 2025).

Según Larrea O, María Isabel[4] en el microcuento hay que destacar tres elementos: la brevedad, la transtextualidad y el fragmentarismo para lograr la comprensión de este, su carácter narrativo incompleto y abierto, y su ficcionalidad. Un lenguaje preciso, muchas veces poético, su final abrupto e impredecible, pero abierto a muchas interpretaciones. la brevedad, su carácter abierto, fundado en diversas estrategias y juegos retóricos. El uso de la paradoja, de la alegoría, de la fábula o de la parábola, las construcciones en abismo, metalepsis, elipsis, juegos de lenguaje, entre otros. Desde luego hay textos que inciden en una textualidad altamente connotativa, como es el caso en «CELINA Y CAROLINA»:   «Estaba en una esquina de la Calle Arce, enredada con rituales de coyotes. Tenía catorce girasoles en sus pechos y mil abusos bajo su falda. Cuando transaba sus encantos, el grito: ¡Fuera de mi cuadra zorra!  trastornó su cara angelical de madreselva. En su retirada, en silencio, escupía maldiciones. No debía alzarle la voz a su madre.» (Canales, 2025).

«El Rey de los perros era un perro escuálido con lengua grande. En una jaula tenía su jauría de muchas razas. La mayoría eran callejeros, ciegos, mudos o sordos con caninos, orejas, ojos y lenguas grandes. Odiaban a los animales que no admiraran a su rey. Una vez identificados, los destrozaban al primer ladrido del amo. El rey, después, les repartía huesos dependiendo de su raza y les cerraba la jaula.» (Canales, 2025). En estos microcuentos de Canales, en consecuencia, su poder inferencial debe activarse desde las diversas relaciones textuales y transtextuales que logre realizar, debe poner en relación todos los puntos de significación del texto: título, correferencias con el contexto cultural del título, continuidad del relato supuesto después del también, supuesto diálogo, hipótesis y conjeturas a partir de los signos (Rey, perros, jaula, jauría, raza, odio, amo, polisemia de las palabras, etc.

Además de lo planteado vivimos tiempos en el que la comunicación es breve de ahí la importancia del relato corto o microcuento; conviene decir que las características similares entre cuento y microcuento son según Pacheco y Barrerra Linares[5]: Narratividad, ficcionalidad, afán de brevedad, unicidad de concepción y recepción, intensidad de efecto, economía, condensación, rigor y uso de marcos y de esquemas de acción. Con respecto a sus características hay algunas que se consideran definidoras de esta forma literaria junto a otras que no lo son tanto o que provocan más discusión. Una de ellas es la brevedad. La extrema brevedad es uno de los objetivos primordiales de un escritor de microcuentos y como consecuencia de esta, surgen otras características como la minuciosidad a la hora de elegir las palabras y la importancia del título. Canales, muy conocedor de estas características del género, nos dice: «En la oficina había un gato. No utilizaba las garras para matar, le bastaba la lengua.» (Canales: EL GATO, 2025).

Si observamos, a la brevedad se suma el ritmo ágil y la precisión del lenguaje en el microcuento, lo que predispone al lector a una mayor participación en la construcción del sentido. El microcuento, de naturaleza eminentemente elíptica, no puede perder tiempo en dar explicaciones al lector y, en su rapidez, se resiste a la lectura fugaz y desechable propia de los textos de consumo rápido del mundo que vive de su presente histórico. De igual manera responde a un modo contestatario de cuestionar la realidad contemporánea,[6] más allá de lo aparentemente inconcluso, tal como los muestra esta paradoja. «Convencido de no sufrir más, por falta de alimentos; un día decidió, con alegría, comer menos.» (Canales: DIETA, 2025). Cada microcuento está objetivado en situaciones concretas, la temática pretende ejemplificar algunas situaciones fundamentales de una realidad oscura y turbulenta.

 

 

André Cruchaga,

Barataria, El Salvador, 04.03.2025


[1] Jorge Canales (Santa Ana, 1957). Biólogo, químico y docente de la Universidad de El Salvador. Autor de 20 poemarios, en los que destaca «Atrapados», publicado en Argentina y Cuba y «Nadie es Poeta en su Tierra».

[2] Crisanto Pérez Esain. “El principal presupuesto de un microcuento es su afán sugeridor”

https://www.udep.edu.pe/hoy/2015/07/el-principal-presupuesto-de-un-microcuento-es-su-afan-sugeridor/

[3] ARRÁEZ BETANCORT, R., JENSEN CASADO, E. y PASCUAL PÉREZ, C. Aceleración y postmodernidad en el microrrelato. En ESTEBAN ORTEGA, J. (eds.) La aceleración: velocidad, cultura y comunicación en los aspectos urbanos contemporáneos. Valladolid: Universidad Europea Miguel de Cervantes, 2011.

[4] Larrea O, María Isabel Estrategias lectoras en el microcuento Estudios Filológicos, núm. 39, septiembre, 2004, pp. 179-190 Universidad Austral de Chile Valdivia, Chile

[5] Pacheco, C. y Barrera Linares, L. (Comp.).(1993). Del cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila.

[6] Larrea O, María Isabe en Brasca, Raúl. 1973. "Los mecanismos de la brevedad: constantes, variables y tendencias en el microcuento". http://cuentoenred.org/cer/numeros/no_1/pdf/no1_brasca.pdf


No hay comentarios: