En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



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martes, 23 de febrero de 2010

"otro milagro de la primavera" [Fragmento del libro] juan josé vélez otero

Juan José Vélez Otero, España









Otro milagro de la primavera[Fragmento]







APARTAMENTO EN OTOÑO




Todos se fueron ya porque es otoño
y apagaron la luz de los pasillos,
dejaron un silencio como niebla
en el jardín sin signos de verano.

La luna es grande y blanca en la ventana,
la luna es la farola de esta noche
de lunes, larga, larga, casi un río
de sueño y de infinito, casi miedo.

Aquí se oye el mar como un silencio
que no quisiera ser, como las hojas
de un viento que remueve la memoria.

Se oye el mar y es parte de esta casa,
la única con luz en la ventana
que da a los bares tristes y vacíos.







ERA BELLO






Era bello y tal vez lo siga siendo,
no es fácil olvidar lo ya perdido.
El resplandor fugaz de aquellos días
se oculta por las nieblas del invierno.

Crepúsculos de vida entre las sombras
son musgos de humedad, y son torrentes.
Un tiempo fui feliz o me lo creo
si pienso en los pomelos de tu blusa.

La música, el tabaco, los recuerdos,
la fúnebre razón de la existencia
y detritus de mosca en los cristales.

Es esta la verdad que me circunda.
El ave de tu luz cambió su rumbo,
voló como la sombra de una nube.







LA HERIDA





Hoy puedes constatar que estás herido,
que las moscas nocturnas del fracaso
han vuelto a colocar sus huevos tristes
en la carne sin luz y sin codicia.

A golpes de invención vives la vida,
descalzo de verdad y repudiando
la esclavitud del aire en los arcones,
la incierta vocación de las veletas.

Convives con el vértigo, el asedio:
el tránsito veloz de los deseos
jamás cumplidos en la edad vibrante.

Hoy puedes constatar que estás herido;
te inventas evasiones más propicias.
Lo mejor te ocurrió siempre en los sueños.








SIN





Sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida
(Francisco de Figueroa)






A quién le ha de importar que en esta tarde
los pájaros no existan, ni las sombras.
No hay lluvia, no hay calor, ni tiembla el frío
en la frontera abstracta de los vidrios.

No importa si es invierno en los aleros.
No hay luz, tampoco sombras. Las tinieblas
a quién han de importar estando muertos.
A quién le ha de importar que en esta tarde

los pájaros no canten, que apetezca
dormir sobre las lilas indolentes
y absurdas de los sueños fracasados.

Qué páramo en la piel, qué extraño día
de espesa soledad, tanto vacío
sin ti, sin Dios, sin mí, sin emociones.







LAS CARACOLAS DEL MIEDO





Esta voz de la lluvia en las cañas del frío,
el dolor de la luz arropando el silencio,
una percha vacía, la bufanda en el suelo,
el latido que asombra porque suena a sustancia.

Se te nublan los ojos como acuarios de leche,
te parece la ausencia familiar como un nido,
y retratas los muebles, las botellas, los libros
por guardar los recuerdos disecados en páginas.

El sabor de los días no es sabor inmediato,
permanece dormido esperando el momento
en que llegue la noche llamando en las persianas.

Anochece la luz que despierta en el sueño.
Y amanece el recuerdo. En las jaulas, las mudas,
siempre huecas, antiguas caracolas del miedo.

domingo, 24 de febrero de 2008

La luz de la nostalgia_Poema de Juan José Vélez Otero

Fotografía: Juan José Vélez Otero, España.





LA LUZ DE LA NOSTALGIA




Si no fuera de noche
saldría a buscar futuro,
saldría a buscar
desnudo entre los árboles
el antídoto fugaz
contra el desamparo.

Si no fuera de noche
todo sería diferente: la inocencia,
el color, la casa, los espejos,
la luz severa de los muelles,
la voz irreductible de la fiebre,
el canto interminable de los grillos.

No debiera proclamar con el silencio
el golpe seco y pertinaz
del tiempo que me habita.
La memoria es un pájaro disecado
que mira hacia la nada
en su mutismo,
el veneno tenaz y reiterado,
reiterado
y tenaz de la nostalgia.

Sería diferente si no fuera de noche,
mas ya puse en la vasija a fermentar
las horas que se fueron con el sueño
y nos dejaron brindando solos
en el porche
con un vaso apagado de su vino.

Sería diferente.
Nunca recordé un presente feliz,
aunque estimo el pasado
en su luz como dichoso.

Si no fuera de noche
saldría a quemar las naves
de esta plomiza nostalgia.

Me pregunto si los muertos echan de menos la vida.