En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



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jueves, 8 de marzo de 2007

Agenda de l'abîme_ poema español-francés de André Cruchaga



Agenda del abismo

Tiempo de canto
Sin canto
Ni soñado
Con brío de fuego
Sin luna
Más que la marea aturdida
Del crujir de la tierra

Tan lejos de la vida
Y tan cerca de la sal de las heridas
Sin respuestas
Más que los huesos fríos
En los labios del viento

En el fin de los tiempos las palabras

Lentamente caen
Ecos de desvelo
La ola en el mar altisonante
Noche incierta
Sorda
Sombra del azar
Sed de sombras muertas
Heridas de ceniza
Sobre el bien
Sobre el mal
Sobre la indiferencia

Después de todo
Cementerio de las semillas
Cruz llorando en las pupilas
Delirios de encono
La misma sangre
La mordaza de la bruma
La tripulación de los sueños del hombre
La sal perenne de los eclipses
La sombra de los dioses
En oscuros espejos

Vacío el vacío del tiempo
Oscuridad de principio a fin
Siega nocturna de pájaros
El brebaje de la muerte

En el rocío
Eco del cierzo
Medida solitaria del deseo

Por la memoria
Que rastrea las cenizas
Y nos concede las esferas del martirio

Hueco instrumento

Donde empiezan los errantes agujeros
De los acantilados

Hoguera que nos deja
Una tranquilidad vacía
De metal enmascarado

Hay mármol perplejo de la luna
Alambique petrificado
En el sigilo de rugosas telarañas
Sueño que no ve
—escoria de mariposas
Por el fermento del terror—
Sino en las lenguas del cieno
Donde los ojos sin orbitas
Devoran ansiosos candelabros.






Agenda de l'abîme

Temps de chant
Sans les chants
Ni en rêve
Avec brio de feu
Sans lune
Plus que la marée étourdie
Du grincement de la terre

Si loin de la vie
Et si près du sel des blessures
Sans réponses
Plus que les os froids
Sur les lèvres du vent

À la fin des temps les mots
Tombent lentement
Échos des nuits blanches
La vague dans la mer grandiloquente
Nuit incertaine
Sourde
Ombre du hasard
Soif des mortes pénombres
Blessures de cendres
Sur le bien
Sur le mal
Sur l'indifférence

Après tout
Cimetière des semailles
Croix qui pleure dans les pupilles
Délires de rancune
Le même sang
Le bâillon de la brume
L'équipage des rêveries de l'homme
Le sel éternel des éclipses
L'ombre des dieux
En d'obscurs miroirs

Je vide le vide du temps
Obscurité du début à la fin
Moisson nocturne d'oiseaux
Le brevage de la mort

Dans la rosée
Écho de la bise
Mesure solitaire du désir

Par la mémoire
Qui suit la piste des cendres
Et nous concède les sphères du martyr

Instrument creux

Où commencent les orifices errants
Des égouts

Bûcher qui nous laisse
Une vide tranquillité
De métal masqué

Perplexité marmoréenne de la lune
Alambique pétrifié
Dans la furtivité des rugueuses toiles d'araignée
Rêve qui ne voit
—scorie de papillons
Par le ferment de la terreur—
Que dans les langues de la vase
Où les yeux sans orbites
Dévorent d'angoissés candélabres.

Traducción de la escritora Daniela Trottier,
Canadá
ver más en www.artepoetica.net

miércoles, 7 de marzo de 2007

La mujer de Georgino_poema de Daniela Trottier



La mujer de Georgino

Inacabable ese serpentino camino
amasado de barro, troncos y curvas
subidas y bajadas
rumbos al Norte
frontera con Honduras
ahí donde las comarcas con nombres de santos
parecen santiguar la pobreza

Implacable ese calor de parturienta
bajo ese sol desquiciante
que todo lo quema
lo desdibuja lo disuelve

Agobiante esa sed de desierto
rodando por la vegetación recia
arisca y polvorienta
cuando no sombreada
con su verde mojado
de anchas hojas dentelladas

Caótica esa ruta
con su encaje de despeñaderos
y desfiladeros
y maldita esa donación
de Alemania del Este
con sus cuatro ruedas motrices
y un motor en perpetuo asombro

Apachurrados esos cuerpos
acrimoniosas esas axilas
que esbozan en la tela
sus concéntricas acuarelas
sudor en la frente
para amasar el pan de nuestro día
aguas en cada porosa parcela
de nuestro exhausto templo

Repentina esa llegada al rancho
de la mujer de Georgino Andrade
casita de cansados tablones, fogón y pila
el perro del lugar
y la mujer de Georgino Andrade
de pie mirándonos
levemente ladeada como la gente del campo
eso creemos

Hermosa cruzada
la de Georgino Andrade
que de campesino pobre se hizo alfabetizador rico
y con la delirante riqueza de su vocación
se volvió organizador
de su comarca y de su gente

Cruento sino
el de Georgino Andrade
primer caído de la Cruzada
que fue matado por la Contra
con saña y picahielo

Insostenible ese picahielo alzado
esa camisa de horrendos paisajes
que esbozan en la tela
sus concéntricas acuarelas
de opaca sangre

Inaguantable ese sol asesino
ese altar esos gestos
ese cuerpo destrozado
ese amoroso despojo
esa mujer
ese dolor esa pena ese grito
callado
encerrado entre tantas fibras
de corazón



lunes, 5 de marzo de 2007

De todas las selvas_Novela de Daniela Trottier

De Todas las selvas, Editorial de la Universidad de Costa Rica.

“La revolución en muletas”
“De todas las selvas”, novela de Daniela Trottier

La insurrección sandinista que derrocara al tristemente célebre dictador nicaragüense Anastasio “Tacho” Somoza, tuvo en Costa Rica su más amplia retaguardia. Con la hábil tolerancia del gobierno de Rodrigo Carazo Odio (1978-1982), basada en la solidaria indignación del pueblo costarricense y el apoyo internacional a la lucha guerrillera, nuestro país se convirtió en una enorme base de apoyo a la causa insurreccional del vecino país del norte, especialmente del Frente Sur, donde combatieron cientos de costarricenses, varios de ellos entregando heroicamente sus vidas. Sin embargo, no todo era permisividad, las fuerzas beligerantes y el espectro de la guerra fría conspiraban abiertamente en nuestro país.

La novela de Daniela Trottier, “De todas las selvas” (presentada por la editorial como “Cuentos costarricenses” o “Relatos personales” y que bien pudo llamarse “De todas las sangres”, “De todas las trincheras”, “De todas las guerras” o “De todas las nostalgias”) es una galería de personajes que poblaron aquélla retaguardia por múltiples razones y procedencias, especialmente en las casas de seguridad, campamentos, hospitales, oficinas, cantinas y rincones de un San José poco acostumbrado a la conjura político/militar. Nombres y seudónimos van desfilando por las páginas de estos relatos unidos por el hilo conductor de la lucha desde un frente poco heroico, donde los ideales se entretejían entre lecturas, conversaciones, amores fugaces, despedidas, pérdidas, furias, llantos y la ambigua y lejana convicción por la victoria.

Cada relato, o capítulo de la novela, lleva el nombre de uno de esos personajes anónimos para la historia patriótica y militar: Ernesto, Emiliano, Luigi, María de los Ángeles, Juan, Elena, Santiago, Daniela Segunda, Carlos el hondureño, Ramiro, Laura, Diana… Hasta Pueblo, quien, en principio, podría figurar como un personaje colectivo, es el alias de un combatiente herido que luego de la guerra se desempeña como oficial de migración en la frontera. Así, la revolución se encarna en cada uno de esos personajes que, con más pena que gloria, representan el lado oscuro, o el otro sitio, el más soslayado, de la guerra revolucionaria.

La galería de personajes se complementa con el montaje, o, si se quiere un lenguaje más visual, la “instalación”, de la parafernalia clínico/hospitalario/forense que sintetiza lo agudo y lo irregular de toda retaguardia de campaña bélica: “El tráfico de frascos y pastilleros de la Caja Costarricense de Seguro Social con sus indicaciones y contraindicaciones, el trasvase de líquidos diversos, del fungicida importado al desinfectante de ferretería para los veteranos de trincheras, el contrabando de muletas, suelas ortopédicas, tablillas, prótesis y corsés usados, el comercio subterráneo de anteojos y dientes postizos, de radiografías de cráneos y vértebras, fantasmas en blanco y negro de muertes futuras, todo aquello merecía alguna atención y en todo caso una sabia planificación para no intoxicar a un manco o despachar una muleta a un asmático.”

Si algo llama la atención, como vimos en la cita anterior, es el humor contenido y distanciado que se respira en toda la narración. Humorismo (podríamos enlazar humor con sus variados significados de supuración, transpiración, flujo, bilis e ingenio, gracia, salero o sarcasmo) que nos permite comprender de mejor manera ese mundo antiheroico donde, a veces, la desolación, la incoherencia, la confrontación ideológica y hasta la traición, son cuestiones habituales. Por lo demás, se nos permite, como lectores, asimilar mejor aquélla realidad aparentemente enigmática y rutinaria de la militancia revolucionaria en condiciones de clandestinidad, o tras las bambalinas del teatro de operaciones de la guerrilla.

Porque las labores del trabajo revolucionario de apoyo al frente de combate no consistían solamente en lo referido a la sección clínica, también requería esfuerzos en el campo del avituallamiento, las comunicaciones, el trasiego y embutido de armamento y combatientes de paso, hasta las tareas de casera, compañera del combatiente en la línea de fuego, madre ocasional, profesora de español, amante transitoria y virtual o psicóloga empírica, encargadas a la narradora protagonista. Esa voz en primera persona que describe y detalla paisajes urbanos y rurales, así como los caracteres, actitudes, conflictos y mentalidades de los demás personajes, es precisamente el hilo primordial que engarza todo el tejido de la trama novelística, otorgándole coherencia al argumento de la misma.

Podríamos señalar leves ripios, repeticiones innecesarias y frágiles intersticios de discordancia narrativa, pero no vale la pena frente a la autenticidad del documento narrativo que, entre testimonio y ficción, nos ofrece un vasto fresco de las calamidades de la guerra, contextualizadas en la Costa Rica sandinista y en la Nicaragua revolucionaria de entonces. Además, el mérito narrativo de la autora, para quien el castellano es su segunda lengua, la cual maneja con notable y atinada corrección, consiste justamente en captar perfiles, rostros, acciones y texturas de una realidad sociocultural y lingüística de alguna manera “ajena” para ella, aunque la misma novela es alegato y evidencia de su acertada aprehensión.

Por esas razones y muchas otras que no me permiten el tiempo y el espacio, la primera novela de Daniela Trottier trasciende cualquier análisis crítico que pudiese, por ahora, intentar. Su riqueza está en la polifonía de sus mismos personajes y en la apropiada manera de presentárnoslos. Y en la perspectiva nostálgica y apasionada, en su humor negro contenido, en la difracción erótica y en la capacidad discursiva para acercarnos a una época donde la guerra revolucionaria fue seguida ansiosamente por millones de latinoamericanos y habitantes del planeta. En Costa Rica muchos participamos de esa ansiedad y aquél apasionamiento, por ello más de alguno podría repetir con la narradora que esa “guerra la tengo aún adentro, que no me la puedo sacar, que es lo más terrible y lo más sublime que me ha pasado…”

Adriano Corrales, escritor costarricense



sábado, 3 de marzo de 2007

De todas las selvas_Daniela Trottier

Portada del libro: De todas las selvas, Editorial Universitaria,
San José, Costa Rica

De todas las selvas_Daniela Trottier

Mirada oblicua/ubicua de la Revolución Sandinista desde un espejo dislocado. Narrada en San José, zarandeado por los años setenta, esta novela desgrana sus capítulos componiendo una foto en familia: Ernesto, Diana, Juan, María de los Ángeles, Emilio, Armando, Laura, Manuel… Los nombres propios del anonimato de cañón que alimenta todas las revoluciones. Personajes todos blindados de alias como en una conjura nominalista para resistir la tumefacción de la metralla y el olvido.

Buscaba la Revolución en marcha y también esa otra revolución en maletas, la de los heridos del Frente Sur y la mis nostalgias. Conocía sus nombres y sus alias y la dimensión precisa de sus llagas y sus penas.

Daniela Trottier enhebra aquellas voces que omite toda historia oficial. Lo hace con la destreza que otorga una segunda lengua aprendida en el extravío de la pasión, nutrida por el vértigo de la lucha y el amor.

La narración está ventilada por un humor corrosivo que permite al lector empaparse de los dolores, ansiedades y desatinos de una vida cotidiana trastornada por las ondas concéntricas que desata una revolución popular.

De todas las selvas es una historia para armar. En la Centroamérica de posguerra es imprescindible armar esa historia.

Jorge Jiménez
San José, Costa Rica, América Central.