En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



viernes, 20 de febrero de 2026

Acentos plurisignificativos en la poesía de ABI Valverde Sáenz

 

Lic. Miguel Fajardo, poeta costarricense


Acentos plurisignificativos en la poesía

de ABI Valverde Sáenz

 

Lic. Miguel Fajardo

Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural

minalusa-dra56@hotmail.com

 


Abigail Valverde Sáenz (San José, Costa Rica, 1994).  Docente de inglés en el Colegio Bilingüe Ciudad Blanca, Guanacaste, donde promueve tanto la lectura como la escritura creativa, y lidera clubes enfocados en el gusto por la literatura y la expresión escrita.

Ha sido incluida en antologías poéticas.  Se desempeña como pastora juvenil en la iglesia Cristiana Vida Abundante, en la formación espiritual de jóvenes, labor que comparte con Carlos Ruiz Medrano, su esposo, desde el 2015.  Madre de dos hijos, Ariela y Andrés.

Coordinadora en su institución del IV Festival Centroamericano de Poesía, Guanacaste Eterno, 2026. La piel del alma es su primer libro publicado. Firma su producción literaria como ABI Valverde Sáenz.

El libro de Abi Valverde comprende 34 poemas. Y un epílogo, donde aparece un poema escrito, por su hijo Andrés, a los siete años de edad.

***

El título del poemario es un sintagma nominal: “La piel del alma”: artículo +, sustantivo + preposición + adjetivo. Desde el íncipit, se advierte gran sugerencia expresiva.

El yo lírico expresa “Llévame de vuelta/ a nuestra primera cita bajo la luna (…) donde el universo entero hizo silencio / para escuchar lo que aún / no sabíamos decir”. Un tierno recuerdo-invitación de compañía al amado, en el escenario de la nocturnidad, donde no hay nada más por decir, toda vez que el nivel expresivo contiene una alta inferencia.

En otro texto aduce “si tiene usted planes para esta noche, / me gustaría invitarle a compartir… / no sé… / la vida entera”. Aquí, la hablante manifiesta, sin dobleces, una formulación palmaria, que solo requiere de la respuesta del receptor, a quien dirige la proposición, porque “Y, de pronto, toman sentido / todas las bifurcaciones que sufrió la vida / para llegar aquí”.

En esa zona temática, el plano sentimental, amoroso y sensual delinea un marco espacio-temporal “Mi hogar está en tus brazos, / en tus labios, / en cualquier espacio de este mundo / donde solo existamos los dos”.

La propuesta lírica de ABI Valverde Sáenz precisa de versos cortos, de apretada síntesis. La mayoría de los temas poetizados se nutren de la fe cristiana, las experiencias cotidianas, la maternidad, la vida interior, la familia, la soledad, la muerte, la existencia, el espacio espiritual, los duelos, la libertad, el amor, el silencio, el miedo, el mar o la amistad.

El universo familiar es uno de los ejes temáticos del poemario “La piel del alma”.   Ofrenda un poema a cada uno de sus hijos y otro para ambos. En el texto dedicado a su hija Ariela expresa: “Pequeña semilla de alegría, y el sonido de tus latidos, / cada palabra, / cada risa… / toda vos sos mi melodía favorita (…) Sos pasión, sos vida, / sos arte, / sos… (…) Mi regalito del cielo. / ¿Te amo mi vida!”

En el poema a su hijo Andrés se lee: “Tu mirada tiene un poder sanador / que no había conocido. / Tus ojos son un océano de sinceridad / donde mis temores naufragan uno a uno (…) / Mi príncipe, /pedacito de mi alma, / será un placer amarte / por lo que me queda de eternidad”.

El poema para ambos pequeños esplende candor, ternura, amor maternal.  Eleva un pedido, disfrutar a sus hijos en el tiempo: “Quédate aquí un ratito más… / habitando en mis brazos, / soñando sobre mi pecho, / tejiendo sonrisas son hilos de sueños, / buscando estrellas fugaces en la oscuridad, / disfrutando ilusionados / la belleza de la Superluna (…) / por favor, no te vayás… / Quédate. / Quédate conmigo, / así, chiquito… / Solo un ratito más”.

En orbe familiar tiene un asidero fundamental en el poemario de ABI Valverde Sáenz. Como hija, reconoce el legado de su padre Franklin: “Del lado de mi padre / me llamo San Carlos, / me llamo llovizna, / laguna y volcán, / soy calor que abrasa y frío que estremece” (…) Del lado de mi padre / hay caseríos erguidos en el monte, / madera y barro que son refugio vago / para días longevos de trabajo. / Soy agricultor que siembra incansable (…) Soy una nueva semilla, / una nueva raíz. / Soy mujer de paz, / mensajera de esperanza / fuente de alegría… / Me llamo Abigail, / porque así me llamó mi papá”.

Es interesante cómo el sujeto lírico adscribe características de la figura paterna, toma su voz y las asume como propias, para resaltar un retrato de su padre, con características muy sentidas y finas de su estilo poético.

En esa órbita de reconocimiento interior, el poema dedicado a su madre Olga es pleno de gratitud, por el amor y el sacrificio: ¿Y quién soy yo  para juzgar tus pasos, / tu silencio de aquellos días / o los desbordes de tu cansancio, / si dedicaste tu vida, / cada pizca de tu fuerza, / cada espacio, cada fibra, / a darme lo que nadie te dio a vos (…) sino a esas tormentas que navegaste a contracorriente / para asegurarte de traernos a salvo a la orilla, / a todas esas veces que, / por tu valentía, / nos salvamos de naufragar”.

La hablante descubre sus duelos con esperanza en Dios “¿Cuánto falta / para que termine la noche? (…) ¿Cómo podré librarme de este dolor / que me hace temblar el pecho (…) Aunque las horas me consuman lentamente, / sé que con el alba viene mi esperanza, / y la luz romperá el duelo. /El sol brillará y su calor, / finalmente, / nos dará consuelo”.  El dolor es parte del tránsito terrestre como seres humanos.  Hay duelos como dardos. La capacidad de cada persona logrará asimilarlos, con la ayuda y fe en el Creador.

El poema Líneas vacías, lo dedica a su amiga Ivannia Guerrero: “Una vida que se fue / dejando líneas vacías, / espacios en blanco donde siempre convergieron / la duda y la inocencia, / el silencio y la ilusión de su voz / llamando mi nombre / haciendo eco en los pasillos / de una casa imaginaria”.

El latir de la madrugada alude a ese espacio temporal que puede ser mágico o de incertidumbre: “La madrugada tiene sonidos, texturas y aromas / que solo el insomnio sabe reconocer. / Es como si la noche profunda / guardara sus secretos y misterios / para compartirlos con aquel / que se atreve a desnudar los sentidos / en medio del silencio / y de la oscuridad” El poema presenta una estructura circular, toda vez que inicia y también finaliza con el verso inicial, al cual se le suma el sistema recolectivo en la última línea versal, a saber: “La madrugada tiene sonidos, texturas y aromas… / Y todos ellos me recuerdan a ti”.

Desde la mirada femenina, el yo lírico plantea el escenario de la lucha de miles de mujeres en el mundo, quienes anhelan un hijo, pero muchas veces, por diversas causas y condiciones, no les es posible cumplir dicho anhelo”. Los días se escapan lentamente entre mis dedos, / y mi vientre vacío / llora lágrimas de sangre… / otra vez (…) Las noches son eternas. / Me sobra sueño, / me sobran desvelos, / me sobran besos, / me sobra espacio en mi propio cuerpo… / Me sobran, y no quiero morir con ellos”.

Grito en el desierto, se inspira en la historia de Agar, madre de Ismael. “Llevo el alma entera / en la maleta, / y cada pedazo de mí / ruega por una respuesta / a las preguntas que no me atrevo a, pronunciar. / Este desierto que habito / es solo un reflejo de mi vida, / de lo que cargo, / de lo que callo”.

Agar fue una sierva egipcia de Sara, esposa de Abraham, quien se convirtió en la madre de Ismael (Génesis 16). Ante la esterilidad de Sara, esta entregó a Agar a Abraham para concebir, lo que provocó conflictos y el destierro de Agar al desierto, donde Dios la protegió, prometiéndole una gran descendencia para su hijo. Es reconocida por nombrar a Dios como "El Roi" (el Dios que me ve)” (Fuente: IA). 

Las ausencias son dolores intensos en el universo de la condición humana. En Ausencia se refleja ese estado “Un día las notas alegres que llenaban la casa / se empezaron a extinguir. / La melodía de esa voz que tanto he amado / lentamente se fue tornando en silencio, / hasta no quedar nada… / Nada de su voz. / Nada de su ritmo. Nada de su energía”.

Es decir, el espacio se puebla de profundos silencios.  Donde estaba el todo, ahora es la nada.  Una fragmentación asfixiante, desoladora, un quebrantamiento de la costumbre y la presencia. Claro que duelen las ausencias que se llevan en La piel del alma, como ABI Valverde Sáenz ha titulado su libro, con total acierto.

Grito de soledad es un S0S “Todos tienen a alguien, / un hermano, una madre, / un amigo entrañable, / algún vínculo fabuloso con un alma gemela, / qué sé yo… / pero yo, / por alguna razón no tengo a nadie (…) / Aunque… / últimamente me cuestiono: / si lo que pido, tan siquiera existe”.

          El poemario de ABI incluye diversos estadios temporales: mañanas, tardes, noches, madrugadas, lluvias, veranos, y en cada uno de estos, el tomo interno de los textos implica una tensión diferente, dependiendo del eje temático abordado.

          En este mundo lírico, el silencio es un tema recurrente, tanto solo como en conjunción con otras tensiones internas. “Las palabras están ausentes hoy, / así que dejaré que mis latidos / traduzcan el silencio. / Después de todo, / ese es nuestro idioma favorito, / porque a veces, el silencio dice más. / Solo hay que saber escuchar”.

          En general, los textos poéticos de ABI Valverde Sáenz muestran finales rotundos. En muchos casos, separa el verso final, con un espacio visual, para darle un manejo preciso de conclusión: () Sanaríamos juntos. () no quiero morir con ellos. () Cambiaste mi Historia. () La vida entera. () Hasta tus ojos. () Sos mi lugar seguro. () El lugar donde siempre /quiero regresar. () Y abrazando el infinito. () Donde verdaderamente encontré mi libertad. () Es todo lo que quedó de mí… Sus rotundidades conclusivas son un rasgo de su estilo poético.

          En Miedo, el yo lírico expone lo que casi no le da miedo: la oscuridad, los espacios cerrados, el dolor el fuego, la sangre, las serpientes, la soledad. La distancia, Pero registra una excepción:” A mí…  / me da miedo el tiempo, para que la síntesis exprese ¡Perderte! / Eso me da miedo”.

          En las pesadillas confesas de la hablante expresa que “Es el mar, / es su fuerza, /su ferocidad que me atrapa / y no me deja respirar. / Sos vos, / ahí, / envuelto en esa furia de sal”.

Pasos de libertad es un poema de corte solidario, a favor de quienes han tenido que abandonar su país por diversas causales. “Allá vamos… / Va contra viento, / prófugo del horror. / Atrás no ha quedado nada, / y al mismo tiempo, lo ha dejado todo, / incluido un pedazo de su corazón (…) El hogar no es donde se nace, / sino donde se pueda vivir en libertad.  / Y tu libertad / no es un lugar… / ya la llevás dentro”.

Historia de mi muerte es uno de los dos poemas más extensos. Plantea la dicotomía vida/muerte desde un plano real y otro espiritual. Una conversión: “Hace un tiempo fui a un funeral, / donde el muerto era yo (…) En vez de volar, / sin darme cuenta cavé mi tumba, / nuestra tumba… / día tras día, / noche tras noche, / con decisiones que parecían pequeñas, / pero que pesaban como piedras. / después de mi muerte, / ocurrió lo impensable (…) un rayo me golpeó el pecho / y me hizo respirar de nuevo (…) en esa tumba permanecen mis huesos. / Quien yo fui sigue muerto, / lo que pasó…/ fue que nací de nuevo (…) Una vida real, / dada por un Dios real, / a quien ahora rindo mis fuerzas, / mi tiempo, / y mis sueños… / mis sueños que florecen, / en vez de sangrar (…) Ya no me interesa volar.  / Ahora vivo de rodillas… / Donde verdaderamente encontré mi libertad”. Es la plenitud del encuentro consigo misma.

En síntesis, el libro La piel del alma, de la Lic. ABI Valverde Sáenz (1994), es una nueva voz poética en el panorama cultural costarricense. Su incursión, en una etapa de madurez vital, le confiere una señal decidida, que busca su propio rumbo, con tonos, acentos y nudos plurisignificativos en los ejes temáticos abordados, con honestidad y mérito artístico.

Que su libro de estreno sea el momento para abrir una senda productiva, que agrande en el tiempo su producción literaria, para beneficio de la comunidad lectora. ¡Albricias, a ABI, por desentrañar sus poemas, y compartirlos en su libro de estreno! Poiesis. Así sea…


No hay comentarios: