En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



martes, 27 de octubre de 2026

Un monito como personaje literario de Guadalupe Urbina

Lic. Miguel Fajardo Korea


Un monito como personaje literario 

de Guadalupe Urbina

 

 

Lic. Miguel Fajardo Korea

Premio La Gran Nicoya

minalusa-dra56@hotmail.com

 

 

 

(Moravia y Guanacaste). Guadalupe Urbina Juárez (Guanacaste, Costa Rica, 1959). Es cantante, compositora, e investigadora de la tradición oral guanacasteca. Asimismo, es pintora, cuentista, poeta y gestora cultural.

Ha publicado seis libros: Benito, Pánfila y el Perro Garrobero (2002); Al Menudeo (2003); Palabras de Larga Noche (2015); Cuentos de la Madremonte (2017); La Llorona de Sardinal (2024) y, ahora, Mi monito Benito (2026).

Guadalupe Urbina ha actuado en escenarios diversos de América, Europa y África Central, desde el Círculo de Bellas Artes o el Centro Cultural de la Villa en Madrid, el Hot Brass en París, el Estadio Demba Diop en Senegal, Festival de Cine de Biarritz, One Woman Show en New York, en el Festival de Vancouver, en Canadá. Asimismo, en teatros, plazas, calles, salones comunales, cafés y festivales del mundo musical.

Ha recibido premios en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Premio América de Radio Francia Internacional. Y la Asociación de Autores y Compositores de la Música (ACAM).

He dedicado varios artículos en medios de prensa, para destacar el trabajo cultural que ha desplegado Guadalupe Urbina a lo largo de su prolífica carrera artística, a saber:

En diciembre de 1998 escribí el artículo “Guadalupe Urbina y la nacionalidad del alma”.

El 29-5-2017, el artículo “Guadalupe Urbina: canto sin fronteras”.

El 31-7-2024, su presentación durante el homenaje que le rindió la Ciudad Blanca.

En setiembre del 2024, el artículo “Un canto sin fronteras”.

El 1-7-2025 el artículo “La Llorona de Sardinal en la tradición oral de Guanacaste”,

El 16-10-2025 copresentador de su libro “La Llorona de Sardinal”, en la Biblioteca Nacional, junto con Mía Gallegos y Yadira Calvo Fajardo.

Hoy 14-11-2026 presentación editorial de su cuento “Mi monito Benito”.

***

Guadalupe Urbina. Mi monito Benito. Editorial Club de Libros. Impresión: Royal Printing. San José, 2026: 37 pp. Edición bilingüe: español e inglés. Diagramación, portada y seis bellas ilustraciones de July Herrera. Directora editorial: Evelyn Ugalde.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo brindado por el Fondo para el Financiamiento de Proyectos de las Artes Literarias del Colegio de Costa Rica, del Ministerio de Cultura y Juventud.

“Los monos son un grupo de mamíferos primates que pertenecen al infraorden Simiiformes. Coloquialmente, el término se utiliza para designar a la gran mayoría de los simios (…) Se caracterizan principalmente por su gran inteligencia, su vida social compleja y sus adaptaciones para la vida en los árboles. Existen alrededor de 200 especies de monos distribuidas en el planeta” (WIKIPEDIA).

La narradora realiza una ubicación del marco geográfico “Yo crecí en una granja pequeña, en donde vivíamos juntas las personas y los animales, bueno, en realidad las personas también son animales, entonces digamos que vivíamos juntos todos los animales”. De esa manera, logra crear un universo equiparado: personas /animales.

Esa contigüidad situacional surte un efecto de calidez, desde el mismo título “Mi monito Benito”. El adjetivo posesivo «mi» indica que pertenece a la primera persona (yo). Y se confirma con el nombre Benito, de origen latino, que significa "bendecido" o "aquel del que se habla bien".

En esa coyuntura de la ruralidad, en medio de la convivencia humana y animal, la narradora es explícita, cuando manifiesta “pero por ahora solo quiero contarles nuestro encuentro con el mono”. A partir de ese momento, este simio se convierte en el personaje central.

Los sábados, tanto niños como niña jugaban en el río. Un sábado escuchan un estruendo y tal parecía que la tierra retumbaba.  Todos los animales se agitaron. Los caballos relinchaban; los perros ladraban; los congos aullaban. Detuvieron el juego y pusieron atención, “sabíamos que los animales son los primeros que sienten cuando la tierra va a temblar”.

“Los congos que estaban en los árboles del río huyeron a esconderse adentro del bosque, con tan mala suerte que una mamá perdió su cría en la carrera. El monito cayó sobre las piedras a la orilla del río y chillaba fuertemente”. Dicha acción establece el nudo temático y de significación del texto narrativo.

“Pedro lo cubrió con su camisa y fuimos detrás de él hasta nuestra casa. Su papá era un médico de emergencias animales, (…) sabía que a un hueso roto se le curaba con una tablilla y el congo tenía la pata rota. (…) Luego de ponerle la pasta, le puso una tablilla de madera de balsa, porque esta madera no pesa nada. (…). Mientras papá realizaba esa operación, mis hermanos y yo buscábamos el nombre para nuestro amigo y elegimos el nombre de Benito, más bien. ¡Benitooo Tablillaaa!”

Esa sucesión de hechos hace posible que lo consideren uno más de la familia. Le construyen su casa “un simple tablón sujetado a ambos lados por una cuerda gruesa y sobre él unas mantas viejas”. La narradora aduce que: “la única señal de su accidente era una pata torcida que no le hacía falta, porque tenía su poderosa cola. Con ella nos arrebataba las cosas de las manos; platos, ropa, comida y se escapaba entre las ramas. Cada vez que algo desaparecía de los tendederos había que buscarlo entre los árboles o preguntarle a Benito: “Benitooooo, dame acá esos calzones, que no son para ponérselos de corbata y Benito con los calzones de sombrero. Y él miraba hacia abajo con cara de yonofui, yonosénada, yolleguéahoramismo”.

Cuando llegó el verano “los árboles de los patios estaban llenos de frutas y los congos del río se iban acercando cada vez más y así fueron llegando muy cerca del nuestro. Una tarde Benito respondió los aullidos de una manada, ponía pulmón, oído y atención”.

Sin embargo “A la mañana siguiente no lo encontramos entre los árboles del patio, inútilmente recorrimos los patios vecinos gritando su nombre, esperamos todo el día. Benito jamás regresó.

Según mi hermano Pedro, el otro día que andaba buscando leña vio un congo que corría entre los árboles con una pata torcida. Asegura que era Benito; le aulló como solíamos hacerlo cada mañana y Benito le contestó: urrurrgurrgurrg, que quiere decir: “estoy muy bien, hasta la próxima”.

Entre los valores que muestra el texto narrativo de Guadalupe Urgina destaco: la convivencia, la solidaridad, la hilaridad, el trabajo en equipo, el gusto por recrear los espacios del campo costarricense, la libertad para dejar ir al monito a su hábitat.

En síntesis, “Mi Monito Benito”, cuento de Guadalupe Urbina Juárez (Guanacaste, 1959), es un texto creativo de mucha importancia, toda vez que instituye un especial interés por la tendencia de la zooliteratura, es decir, una correlación entre los seres humanos y los animales, toda vez que ambos reinos cohabitamos este universo, lleno de incertidumbre, pero sin perder la esperanza de constituir un orbe mejor para bien de todos.

Por ello, reitero lo que he dicho en otro momento: "Hablar de Guadalupe Urbina es echarnos a Guanacaste al hombro, con las mochilas de la confraternidad, con las ilusiones de más proyectos y la confirmación de la lucha por la vida y la cultura, cada día de la tierra".


 

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