Lic.
Miguel Fajardo Korea
Un monito como personaje literario
de Guadalupe Urbina
Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio
La Gran Nicoya
(Moravia
y Guanacaste). Guadalupe Urbina Juárez (Guanacaste, Costa Rica, 1959).
Es cantante, compositora, e investigadora de la tradición oral guanacasteca.
Asimismo, es pintora, cuentista, poeta y gestora cultural.
Ha
publicado seis libros: Benito, Pánfila y el Perro Garrobero (2002); Al
Menudeo (2003); Palabras de Larga Noche (2015); Cuentos de la
Madremonte (2017); La Llorona de Sardinal (2024) y, ahora, Mi
monito Benito (2026).
Guadalupe
Urbina ha actuado en escenarios diversos de América, Europa y África Central, desde el Círculo
de Bellas Artes o el Centro Cultural de la Villa en Madrid, el Hot Brass
en París, el Estadio Demba Diop en Senegal, Festival de Cine de Biarritz, One Woman Show en New York, en el Festival de
Vancouver, en Canadá. Asimismo, en teatros, plazas, calles, salones comunales,
cafés y festivales del mundo musical.
Ha
recibido premios en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Premio América de
Radio Francia Internacional. Y la Asociación de Autores y Compositores de la Música (ACAM).
He
dedicado varios artículos en medios de prensa, para destacar el trabajo
cultural que ha desplegado Guadalupe Urbina a lo largo de su prolífica carrera
artística, a saber:
En
diciembre de 1998 escribí el artículo “Guadalupe Urbina y la nacionalidad del
alma”.
El
29-5-2017, el artículo “Guadalupe Urbina: canto sin fronteras”.
El
31-7-2024, su presentación durante el homenaje que le rindió la Ciudad Blanca.
En
setiembre del 2024, el artículo “Un canto sin fronteras”.
El
1-7-2025 el artículo “La Llorona de Sardinal en la tradición oral de
Guanacaste”,
El
16-10-2025 copresentador de su libro “La Llorona de Sardinal”, en la Biblioteca
Nacional, junto con Mía Gallegos y Yadira Calvo Fajardo.
Hoy
14-11-2026 presentación editorial de su cuento “Mi monito Benito”.
***
Guadalupe
Urbina. Mi monito Benito. Editorial Club de Libros. Impresión: Royal
Printing. San José, 2026: 37 pp. Edición bilingüe: español e inglés. Diagramación,
portada y seis bellas ilustraciones de July Herrera. Directora editorial:
Evelyn Ugalde.
Esta publicación fue posible gracias al apoyo brindado
por el Fondo para el Financiamiento de Proyectos de las Artes Literarias del
Colegio de Costa Rica, del Ministerio de Cultura y Juventud.
“Los monos son un
grupo de mamíferos primates que pertenecen al infraorden Simiiformes.
Coloquialmente, el término se utiliza para designar a la gran mayoría de los
simios (…) Se caracterizan principalmente por su gran inteligencia, su
vida social compleja y sus adaptaciones para la vida en los árboles. Existen
alrededor de 200 especies de monos distribuidas en el planeta”
(WIKIPEDIA).
La narradora realiza una ubicación del marco
geográfico “Yo crecí en una granja pequeña, en donde vivíamos juntas las
personas y los animales, bueno, en realidad las personas también son animales, entonces digamos que vivíamos juntos todos los
animales”. De esa manera, logra crear un universo equiparado: personas
/animales.
Esa contigüidad situacional surte un efecto de
calidez, desde el mismo título “Mi monito Benito”. El
adjetivo posesivo «mi» indica que pertenece a la primera
persona (yo). Y se
confirma con el nombre Benito, de origen latino, que significa "bendecido"
o "aquel del que se habla
bien".
En esa
coyuntura de la ruralidad, en medio de la convivencia humana y animal, la
narradora es explícita, cuando manifiesta “pero por ahora solo quiero contarles nuestro encuentro con el mono”. A partir de ese momento, este
simio se convierte en el personaje central.
Los sábados, tanto niños como niña jugaban en el río. Un
sábado escuchan un estruendo y tal parecía que la tierra retumbaba. Todos los animales se agitaron. Los caballos
relinchaban; los perros ladraban; los congos aullaban. Detuvieron el juego y
pusieron atención, “sabíamos que
los animales son los primeros que sienten cuando la tierra va a temblar”.
“Los congos que estaban en los árboles del río huyeron a
esconderse adentro del bosque, con tan mala suerte que una mamá perdió su cría
en la carrera. El monito cayó sobre las piedras a la orilla del río y chillaba
fuertemente”. Dicha acción establece el nudo temático y de significación del
texto narrativo.
“Pedro lo cubrió con su camisa y fuimos detrás de él
hasta nuestra casa. Su papá era un médico de emergencias animales, (…) sabía
que a un hueso roto se le curaba con una tablilla y el congo tenía la pata
rota. (…) Luego de ponerle la pasta, le puso una tablilla de madera de balsa,
porque esta madera no pesa nada. (…). Mientras papá realizaba esa operación,
mis hermanos y yo buscábamos el nombre para nuestro amigo y elegimos el nombre
de Benito, más bien. ¡Benitooo
Tablillaaa!”
Esa sucesión de hechos hace
posible que lo consideren uno más de la familia. Le construyen su casa “un simple tablón sujetado a ambos lados por una cuerda
gruesa y sobre él unas mantas viejas”. La narradora aduce que: “la única señal
de su accidente era una pata torcida que no le hacía falta, porque tenía su
poderosa cola. Con ella nos arrebataba las cosas de las manos; platos, ropa,
comida y se escapaba entre las ramas. Cada vez que algo desaparecía de los
tendederos había que buscarlo entre los árboles o preguntarle a Benito:
“Benitooooo, dame acá esos calzones, que no son para ponérselos de corbata y Benito con los calzones de
sombrero. Y él miraba hacia
abajo con cara de yonofui, yonosénada, yolleguéahoramismo”.
Cuando llegó el verano “los árboles de los patios estaban
llenos de frutas y los congos del río se iban acercando cada vez más y así
fueron llegando muy cerca del nuestro. Una tarde Benito respondió los aullidos
de una manada, ponía pulmón, oído y atención”.
Sin embargo “A la mañana siguiente no lo encontramos
entre los árboles del patio, inútilmente recorrimos los patios vecinos gritando
su nombre, esperamos todo el día. Benito jamás regresó.
Según mi hermano Pedro, el otro día que andaba buscando
leña vio un congo que corría entre los árboles con una pata torcida. Asegura
que era Benito; le aulló como solíamos hacerlo cada mañana y Benito le
contestó: urrurrgurrgurrg, que
quiere decir: “estoy muy bien, hasta
la próxima”.
Entre los valores que muestra
el texto narrativo de Guadalupe Urgina destaco: la convivencia, la solidaridad,
la hilaridad, el trabajo en equipo, el gusto por recrear los espacios del campo
costarricense, la libertad para dejar ir al monito a su hábitat.
En síntesis, “Mi Monito Benito”,
cuento de Guadalupe Urbina Juárez (Guanacaste, 1959), es un texto creativo de
mucha importancia, toda vez que instituye un especial interés por la tendencia
de la zooliteratura, es decir, una correlación entre los seres humanos y los
animales, toda vez que ambos reinos cohabitamos este universo, lleno de
incertidumbre, pero sin perder la esperanza de constituir un orbe mejor para
bien de todos.
Por ello, reitero lo que he dicho en otro
momento: "Hablar de Guadalupe Urbina es echarnos a Guanacaste al hombro,
con las mochilas de la confraternidad, con las ilusiones de más proyectos y la
confirmación de la lucha por la vida y la cultura, cada día de la tierra".

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