La lectura en el Día Internacional del
Libro
Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de
Educación Mauro Fernández
Lic. Miguel
Fajardo
(Costa Rica).- El Día Internacional del
Libro y los Derechos de Autor, se celebra desde hace treintaiún años. En 1995, la Conferencia General de la Unesco
promulgó la conmemoración de esta actividad, que se celebra hoy en más de cien
países del planeta.
La Unesco destaca los objetivos de su declaratoria:
1. descubrir el placer por la lectura; 2. respetar la invaluable contribución
de los creadores al progreso social y cultural del factor humanidad. Es decir,
se fomenta la lectura como un sano hábito de vida; se fortalece la industria
editorial y, paralelamente, se protege los derechos intelectuales de la
producción cultural, literaria y artística.
El emblemático 23 de abril se escogió, por cuanto
figuras relevantes de la literatura mundial, nacieron, murieron o fueron
enterrados ese día, entre ellos: Miguel de Cervantes, William Shakespeare o el
Inca Garcilaso de la Vega, entre otros.
La primera novela del mundo, escrita en nuestro idioma,
“El ingenioso hidalgo Don Quijote de la
Mancha” cumplió 421 años de su edición príncipe. Obra traducida a más de
140 lenguas o variaciones de ellas. Por lo tanto, la celebración del Día
Internacional del Libro tiene que ser un motivo de enorme regocijo espiritual.
Sin embargo, en el contexto de tan importante
celebración, se excluye, a veces, el nombre del alemán Johann Gutenberg
(1400-1468), quien inventó la imprenta, e imprimió los primeros libros, que
cambiaron el curso intelectual de la historia.
Por ello, deben establecerse políticas de Estado que
incrementen la producción intelectual, y se materialicen en la edición de
muchas obras, que fomenten el pensamiento y la criticidad, para bien de la
superación intelectual de los seres humanos.
En la actualidad, producto de los ajetreados y
veloces ritmos de la sociedad, la lectura se torna imprescindible, para forjar
el desarrollo de las destrezas de comprensión y autonomía. La lectura potencia
habilidades lógicas del discurso y puede llevarnos al proceso de la escritura.
Leer es una actividad intelectual que
aporta, transforma, completa, recrea o construye el conocimiento. El horizonte de expectativas que deviene del
proceso de lectura significa una experiencia necesaria, de acuerdo con el
contexto sociohistórico y cultural.
Cada libro enciende una llama de sabiduría. Sus procedimientos discursivos deben ser decodificados para que desatemos la magia de su imaginación. Leer es participar; llenar los vacíos del texto, cobijarnos de su siembra para transformar nuestra cosmovisión cotidiana.
En mi caso, durante estos tres últimos
años, tuve la feliz oportunidad de publicar dos poemarios “El silencio
vertical”, 2024 y “Todo en la nada”, 2026. Así como dos investigaciones
literarias, que ayudarán a fortalecer la práctica educativa de la Guanacastequidad:
“Cuentos y otros escritos de Guanacaste” (coautoría con Santiago Porras,
2024: 404 pp.) y “Guanacaste: poesía entre siglos (1824-2024: 436 pp.), Dichas
investigaciones, recogen la obra de 27 cuentistas fallecidos y 77 poetas del
Guanacaste eterno que amamos.
A
pesar de ello, hoy debe trabajarse muy bien la promoción y la animación de la
lectura. Los resultados de las más recientes investigaciones costarricenses
sobre la comprensión lectora son alarmantes. El X Informe del Estado de la
Educación refleja que los estudiantes de noveno año leen como si estuvieran en
tercer grado. La Universidad Nacional aduce que solo un l4 % de sus estudiantes
de Estudios Generales tienen un nivel adecuado de comprensión lectora, y el
Instituto de Investigación en Educación (INIE), revela que el 80 % de los estudiantes de primer ingreso en
la UCR tienen baja comprensión lectora. Por lo tanto, es urgente propiciar estrategias que
estimulen una intensa campaña nacional de lectura.
En
ese contexto, la lectura se convierte en un acto de producción de sentido
dentro del proceso cognoscitivo, el cual requiere un elemento motivacional, a
bien de favorecer relaciones discursivas, así como la integración de los componentes
pragmático, discursivo, semántico, léxico, morfológico y sintáctico.
El proceso de lectura no es neutral, implica una toma de conciencia, porque
el texto literario transforma la cosmovisión del lector. La lectura no es un acto pasivo, por el
contrario, induce a otro proceso, la escritura y, a partir de ella, su proceso
de animación y promoción para su pleno disfrute espiritual.
Leer es una actividad intelectual o recreativa, donde cada quien puede aportar, transformar, completar, recrear o construir el conocimiento. El horizonte de expectativas que deviene del proceso de lectura significa una experiencia necesaria, de acuerdo con el contexto socio-histórico y cultural donde nos encontramos inmersos.
Cada libro enciende una llama de sabiduría. Sus procedimientos discursivos deben ser decodificados para que desatemos la magia de su imaginación. Leer es participar; llenar los vacíos del texto, cobijarnos de su siembra de pensamientos para transformar nuestra visión cotidiana. El libro es el cuerpo infinito del espíritu (MFK).
El español incluye cuatro procesos de comunicación: escuchar, hablar, leer y escribir. Dichas habilidades generan competencias intelectuales, por lo tanto, es necesario sistematizar y fortalecer sus componentes.
Mijail Bajtín aduce que “la palabra siempre quiere ser oída [...] siempre busca comprensión como respuesta”. Desde esa línea, como lectores, dialogamos con los textos que leemos, es decir, somos sujetos o lectores participativos, en el tanto le aportamos al texto nuestra propia lectura, todo el cúmulo de experiencias previas, si entendemos que “el lector es otro texto”. Los textos tienen lecturas plurisignificativas: no literales, necesariamente.
En relación con el alcance de la lectura, Borges señala: “Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado. La connotación de las palabras es otra... Los lectores han ido enriqueciendo el libro”.
Como puede desprenderse, el proceso de lectura debe ser dinámico. Se requiere la presencia del lector como el sujeto que llena los vacíos del texto, o bien, le aporta su cuota de creatividad, de ahí, entonces, que se favorezca un aprendizaje significativo en las lecturas, tanto en las instituciones educativas formales como en las instancias no formales, pero sin
perder la perspectiva
integral, como un proceso de goce pleno.
Algunos alcances son:
· Enriquece el
vocabulario
· Fomenta la afectividad
· Es una fuente
inagotable de cultura
· Desarrolla la fantasía
y la imaginación
· Estimula el desarrollo
de la inteligencia
· Conforma la conciencia
moral y el sentido crítico
En
criterio de Pedro Cerrillo y Jaime García: “La animación es una actuación
intencional que, con estrategias de carácter lúdico y creativo, va a tratar de
transformar actitudes individuales y colectivas en torno a la lectura y el
libro”.
Hay importantes actividades didácticas de animación de la lectura: Animar, etimológicamente, se refiere a dar alma, mover, motivar, dinamizar y comunicar, por ello, es un proceso que ayuda a crecer interiormente, y establece un ámbito dialógico con los protagonistas en la maravillosa aventura de leer. Es decir, con la animación a la lectura, se espera que las personas se acerquen a los libros, los lean y comprendan, a fin de propiciar lecturas activas, de manera que se incentive el gusto por ella, asimismo, que puedan discriminar cuanto leen. Algunas actividades recomendadas serían:
§ Elaborar “Separadores literarios”, como un proceso de lectura alternativa, frente a la integralidad, con todos los requisitos formales: estéticamente elaborados, sin errores ortográficos ni de estilo, con ideas generadoras decisivas para apoyar la posterior discusión reflexiva en el aula.
§ Proponer la reescritura
de un cuento clásico, a partir de un texto colectivo.
§ Redactar una carta
dirigida a un personaje, con quien se identifique, que aparezca en un texto de
sus autores preferidos.
§ Proponer finales
diferentes de los dados en el texto. Pueden ser orales o escritos, en todo
caso, deben compartirse en el salón de clase.
§ Si lee poesía,
seleccione el verso que más le haya gustado y forme su propia antología, con
trozos selectos, como un diario de lecturas poéticas.
§ Crear un texto
narrativo, cuyos protagonistas sean los miembros de la familia nuclear, aunque
puede incorporarse la familia extensa (abuelos, tíos, primos).
§ Estudiar los textos con
instrumentos didácticos modernos: esquema actancial, sintagma nominal,
principios del personaje, sistema de oposiciones.
§ Inferir un sistema
recolectivo de valores textuales y aplicarlos en la realidad cotidiana, a
partir de la experiencia los propios discentes.
§ Dibujar un boceto del
personaje que más le llamó la atención, a partir de textos narrativos. Se debe ser respetuoso con la diversidad de
los gustos ajenos.
§ Publicación de trabajos
literarios, producto de la creación personal en actividades educativas
cronogramadas.
§ Participar en foros,
seminarios, recitales, encuentros, conferencias y charlas relacionadas con el
desarrollo de esta temática, junto con grupos seleccionados de educadores y
amantes del libro.
§ Entrega apasionada en la enseñanza de la
literatura, como un ejercicio holístico que incida en el mejoramiento reflexivo
sobre la calidad de vida interior de las personas, porque la literatura
transforma desde el alma.
§ Llevar escritores a las
instituciones, con el fin de que participen, junto con la comunidad
estudiantil, tanto en conferencias, recitales, como en talleres de producción
textual. En esas actividades, habrá rifas de libros.
§ Proponer el intercambio
de libros repetidos o usados entre las personas que vamos conociendo en el
transcurso de nuestras actividades.
§ El libro perdido es una
actividad dinámica y divertida.
§ Participar con los
estudiantes en las diferentes actividades culturales de extensión comunitaria:
charlas, obras de teatro, proyección de documentales de cultura, tanto en el
espacio local, como de la provincia y fuera de ella.
§ Propiciar el gusto por
la lectura no literaria, a partir del trabajo didáctico mensual con el
periódico. Dicha instancia la puse en práctica durante 15 años, como una eficaz
estrategia de conocimiento lector. La
provincia cuenta con periódicos de mucha importancia y proyección, por ejemplo:
Mensaje o Guanacaste a la Altura.
§ Incluir trabajos
literarios en revistas culturales físicas o electrónicas.
§ Participar en concursos
como una manera de confrontar la creación propia con los criterios de selección
de lectores objetivos.
§ Asistir a
presentaciones de libros de diferentes autores, en actividades que permitan el
acercamiento lector/autor, las cuales propician relaciones entre
autores/lectores.
§ Participar como ponente
en foros, seminarios, charlas, conferencias, recitales, en los ámbitos
educativos, a fin de animar la promoción lectora.
§ Ver películas o
materiales audiovisuales, que tengan como base un libro de calidad, a fin de
reforzar el dominio de su contenido, pero no como sustituto de su lectura.
§ Colocar artículos con
temática cultural en Internet, a fin de que se pueda extender el marco de
lectura global de los textos en comentario.
§ Es de suma importancia
destacar el aporte de diversas colecciones, como “Leer para disfrutar”, en el
entendido que “Leer es una fiesta” y que, para entrar en ella, el “libro es una
llave de papel”. Hace algunos años, el diario
La Nación lanzó un proyecto que publicó 200 títulos, con varios millones
de ejemplares, a precios muy cómodos.
En síntesis, la comunidad lectora puede utilizar el acervo editorial de los creadores, porque el libro, tanto como obra, o como objeto -físico o electrónico-, es un aporte integral, que engrandece el espíritu, propicia el crecimiento personal, y da las herramientas necesarias para obtener una mayor capacidad de comprensión y habilidades, para entender el mundo, cada vez más complejo y digitalizado, que ya sobrepasa los 8000 mil millones de habitantes.
Nota: Disertación de Lic.
Miguel Fajardo en dos centros educativos:
1.
Escuela Laboratorio John F. Kennedy El Capulín, Liberia.
2.
Escuela Isabel Brown Brown San
Roque, Liberia.
