En el presente blog puede leer poemas selectos, extraídos de la Antología Mundial de Poesía que publica Arte Poética- Rostros y versos, Fundada por André Cruchaga. También puede leer reseñas, ensayos, entrevistas, teatro. Puede ingresar, para ampliar su lectura a ARTE POÉTICA-ROSTROS Y VERSOS.



martes, 14 de julio de 2015

MONUMENTO DE PALABRAS A RUBÉN DARÍO

Rubén Darío





MONUMENTO DE PALABRAS A RUBÉN DARÍO





Ricardo Llopesa





Con eso de que se acerca el primer centenario de la muerte de Rubén Darío, en febrero de 2016, unos y otros andan afanados en eso de las letras, con el fin de recordar al genio de la poesía. Esa situación la viví en París para el centenario del nacimiento, a finales de 1966, cuando unos y otros preparaban el discurso magistral. Aunque todas estas cosas son pequeñeces del ego, lo más importante es cuando la persona ejecuta su voluntad y elabora la obra de arte.
            Günther Schmigalle, el autor de admirables ediciones críticas de Rubén Darío, ha emprendido el forzudo trabajo de levantar él solo un monumento de palabras para adherirse a los homenajes que recibirá el gran maestro del modernismo. Se propone editar una magnífica edición de Los Raros, ilustrada, nada más y nada menos que con mil doscientas notas a pie de página. Algo insólito en el mundo editorial y de la edición crítica, sólo superado por el Quijote, de Rodríguez Marín, con más de cuatro mil notas.
            Los Raros se convertirá en la única obra de Rubén Darío jamás superada por ningún estudioso en varios siglos. Ignoro el tiempo que ha invertido el gran hispanista alemán, pero la verdad es que ha construido una obra colosal. El libro de Darío lo es. Si las obras se midiesen por metros, Los Raros es esa obra faraónica, similar al monumento colosal de palabras, porque está levantado sobre el cementerio más ilustre que hayan dado los siglos, cuyos sarcófagos siguen proyectando luz sobre nosotros.
            Mucho tendrá que haber luchado Schmigalle para poner en claro ese enmarañado tejido de telaraña de la ilustración europea, principalmente francesa, de finales del siglo XIX. A tanto esplendor literario, el investigador alemán ha unido el esplendor crítico, construyendo una obra paralela a la de Rubén Darío.
            Cuando Schimigalle me dio la noticia, me dejó sorprendido. Maravillado. Mil doscientas notas. Qué belleza. Leer aquellas notas es como hacer un recorrido por la vida urbana del París de ayer, alcanzar los bajos fondos, aquella bohemia pobre del bistrot y el barrio Latino.
            Yo le auguro al libro vida eterna. Un homenaje, el mejor, al último genio de la literatura, que pronto, muy pronto recobrará vida en el primer centenario de su muerte.

viernes, 3 de julio de 2015

DE VALENCIA A CINCTORRES, PASANDO POR SAGUNTO

Imagen cogida de la red (Paisaje valenciano, España)




DE VALENCIA A CINCTORRES,
PASANDO POR SAGUNTO


Ricardo Llopesa


I

A partir de Sagunto, en dirección a Castellón, el terreno es abrupto, volcánico, con colinas que se encuentran. La vegetación es baja. Predomina el verde. A las seis de la mañana del mes de junio, el sol sale como un balón grande y rojo. Es el gran sol del imperio Inca que reluce oro. Las crestas se levantan a un lado y otro de la carretera. A estas tierras de declives constantes, Cristóbal Colón le habría llamado tierras de honduras. Realmente, son eso, tierra de cerros enanos, donde conviven las piedras y las plantas.
            El primer pueblo grande se encuentra a mano izquierda y es Moncófar, que se tiende sobre un valle, como un Atlas echado a tierra, protegido por altas montañas, que son capaces de frenar el viento frío del invierno y el caliente del verano, procedente del Sahara.
            Pasando Castellón se encuentra Pobla de Tornesa, por donde pasa la línea del Meridiano de Grenwich y se entra a una carretera estrecha, en dirección al Valle de Alba, espeso, tupido de vegetación, donde se cultiva la aceituna y la almendra, semillas de tierras frías. Vamos en la carretera que nos conduce a Villafranca.
            El pueblo del Valle de Alba es pequeño, y en proporción a su tamaño, también la iglesia y su plaza de toros, que parece una maqueta de las grandes. Es tan pequeña que carece de palco de primer piso.
            A medida avanzamos hacia el interior las curvas se repiten, son más continuas y la carretera sube. La naturaleza es más frondosa. Hay un punto de subida que pareciera que no podemos, que el vehículo no sube, pero avanzamos hacia la cumbre. A lo lejos, en lo alto, se dibujan unas casas en lo alto de la cumbre, como una postal dibujada por Murillo. Es Ares del Maeztrago, imponente y seductor, en lo alto de la montaña como una reina en su trono. Para llegar a lo alto hay que escalar el Puerto de Ares, así llamado porque está a más de mil metros de altura. Desde ahí se contemplan los llanos y la tierra en forma de escalera, obra de hombres y mujeres que con sus manos robaron tierra a la montaña donde sólo habían piedras. El espectáculo invita a suspirar.
            Antes de llegar a Morella, entrando por la izquierda, se llega a Cinctorres. La carretera es mala, vieja y estrecha. No avanzamos diez metros sin que nos asalte una curva con el precipicio de la muerte a un lado u otro. La naturaleza es rabiosamente abundante. El paisaje es una delicia de la Primavera. Por todas partes saltan a los ojos montañas verdes. Hay manzanilla y romero. Hay pinos por todas partes. Un hombre que baja del monte viene en moto. Ha sido el único viajero de regreso. Por fin, llegamos a Cinctorres.



II

CINCTORRES Y
NATI CLIMENT CASANOVA, FAJERA

La entrada a Cinctorres la preside la estatua en bronce del “fajero”. Simboliza el sacrificio de aquellos hombres, en la época del hambre que vivió España después de la cruel guerra civil, cargados de fajas de telas, hechas a mano por las mujeres, en la espalda, el pecho, debajo del brazo, cuantas más, mejor, en busca de la peseta. Salían del pueblo a pie o en bicicleta con destino a Barcelona, Madrid, Valencia, donde vender aquellas fajas de hilo que servían para apretar los pantalones. No había cuero y la tradición de la faja de colores vistosos viene de muy lejos. Los hombres pobres tenían que desplazarse decenas de kilómetros a pie. Algunos no regresaban de aquella ausencia que podía durar semanas, durmiendo en aceras y gastando poco para comer, que el dinero vuela. A esos héroes de los años injustos de la miseria se les rinde tributo. Tarde, 2006, porque la justician es lenta.
            Pero el Ayuntamiento de Cinctorres cometió un error al olvidar a las mujeres. Las verdaderas artífices del gran negocio. El pueblo entero se convirtió en una gigantesca fábrica que vendía a toda la nación. Gracias a las mujeres, Cinctorres vivió uno de los mejores momentos de progreso. Tenían lo básico, lo importante para comer. Las multinacionales llegaron a arruinarles el negocio. La faja la usaban hombres y mujeres. Los payeses catalanes, mallorquines, aragoneses y valencianos la han llevado. Visten de luces a los toreros apretados con la faja.
            Ellos, los fajeros, han muerto todos. Sólo los recuerda el sobrio monumentos. Ellas, sin embargo, no cuentan o importan poco o nada por ser mujeres, que no se les recuerda como a ellos. En una sociedad machista, donde el patriarca es hombre y las mujeres forman parte de la marginación. De ellas hay pocas, muy pocas fajeras vivas.
            NATI CLIMENT CASANOVA, así en letras grandes para luchar contra el olvido, es una de aquellas pocas, poquísimas mujeres sobrevivientes que aún puede contarlo. Ella es símbolo de aquella época de lucha. Es feliz, porque todo pasó. Cada año, cuando llegan las fiestas de Cinctorres, coge sus hilos y se pone bajo el sol a hacer lo que ha sabido, fabricar fajas, para recordar a los demás, a los que beben cerveza todo el día, que aquel fue un pueblo que tuvo que trabajar mucho para poder comer.
            Aquel negocio desapareció. Hoy en día está en manos de los chinos. El progreso trajo muchos beneficios, uno de ellos dejar sin trabajo a muchos pueblos. 

martes, 9 de junio de 2015

José Ramírez Sáizar, centenario telúrico (1915-2001)

Lic. Miguel Fajardo Korea, escritor costarricense





José Ramírez Sáizar, centenario telúrico (1915-2001)


Lic. Miguel Fajardo Korea
minalusa-dra56@hotmail.com
Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural de Costa Rica




(MORAVIA-Costa Rica).-  Desde hace algunos años, me he propuesto destacar los centenarios del natalicio de diversas personalidades culturales de Guanacaste. En mi criterio, es una manera de visualizar que esta provincia ha ido alcanzando procesos culturales de madurez identitaria.  Con esto, quiero decir que la Generación Mayor de las letras guanacastecas se proyecta hacia el futuro, con la mirada del implacable tiempo humano.

En ese sentido, hemos realizado investigaciones, antologado, difundido y escrito sobre Agapito Rosales Méndez (1839-1911); Francisco Faerron Suárez (1873-1961); María Leal Rodríguez (1892-1989); Ramón Leiva Cubillo (1892-1992); Gustavo Duarte Duarte (1895-1974); Gerardo Gómez Ramírez (1901-1983); Rodolfo Salazar Solórzano (1908-1982); Francisco Vargas Vargas (1909-1995); Jesús Bonilla Chavarría (1911-1999); Antonio Obando Espinoza (1912-1984);  Alejandro Salazar Solórzano (1912-1997); Medardo Guido Acevedo (1912-2007); Adán Guevara Centeno (1913-1980);  Héctor Zúñiga Rovira (1913-1995); María del Socorro Clachar (1914-2002) y, ahora, José Ramírez Sáizar (1915-2001).

En ese contexto, realicé la compilación lírica de Gerardo Gómez Ramírez; soy coautor del libro sobre Francisco Vargas Vargas y, de tres de ellos: Jesús Bonilla Chavarría, Medardo Guido Acevedo y Héctor Zúñiga Rovira, he antologado su  voluminosa obra. En proceso,  el libro sobre la obra de Emel Velázquez Ramírez (1912-1991), en coautoría.

Otro centenario. José Ramírez Sáizar nació en Santa Cruz, Guanacaste, el 25 de mayo de 1915; falleció  en San José, el  5 de agosto del 2001, a la edad de 86 años. Su apellido materno es de ascendencia libanesa. Él admiró al poeta  libanés Gibran Khalil Gibran. El centenario telúrico de su natalicio debe ser motivo de recuerdo, compromiso y relectura de su obra, con la mirada y el acento raigal más auténtico de la identidad guanacasteca. Firmó sus libros como J. Ramírez Sáizar…

Fueron sus padres: el Prof. José María Ramírez Solano y doña Carmen Sáizar Prado. A los seis años se trasladó a la capital. Escribió sus primeros poemas desde los ocho años. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Jesús Jiménez; estudios secundarios en  el Colegio San Luis Gonzaga y en el Liceo de Costa Rica.  Estudió en la Escuela Normal de Costa Rica. Se graduó como Maestro de enseñanza primaria. Miembro del Colegio de periodistas de Costa Rica.  Jefe de redacción del semanario “Mujer y hogar”.
Ramírez Sáizar fue educador, músico, escritor, contabilista y periodista. Trabajó en el Ministerio de Cultura y Juventud. Fue miembro  de la Asociación Guanacasteca de Autores, AGA: (1958-1971), integrada por Miguel Ángel Vidaurre, María Leal, Hernán Elizondo, Antonio Obando, Miguel Araya, Fanny Herrera, Luis Marín, Ulises Delgado, Rodolfo Salazar, Antonio Carrillo, Gerardo Gómez, Guillermo Espinoza, Eduardo Aguilar, Medardo Guido, Alejandro Salazar, Adalberto Meza, Florentino Cruz, Allen Pérez, Leví Vega, Emel Velásquez Ramírez y Ofelia Gamboa Solórzano.
Autor de la letra de 38 himnos de escuelas y colegios.  Autor de la letra del Himno de La Anexión, que se canta desde 1949; el Himno Mundial de la Apicultura, en 1961; el  Himno de Alianza para el Progreso”, en 1963; el Himno a la Democracia, 1989; así como el Himno del Liceo de Nicoya y el de los exalumnos salesianos; asimismo, los himnos de  Desamparados y Curridabat. Numerosos de sus textos han sido musicalizados por medio del aporte artístico del conjunto Los Hicsos, Los Talolingas,  Daniel Pizarro, Matías Duarte, Alcides Prado, Mario Chacón, Dionisio Cabal o  Pilar Rodríguez Brizuela.
La Municipalidad de Santa Cruz lo declaró “Hijo predilecto”, en 1974, con motivo de la declaratoria como “Ciudad Folclórica”. Designado “Hijo Ilustre de la Provincia”, por la Asociación para la Identidad y Reivindicación de Guanacaste. El Ministerio de Cultura le otorgó el Premio Nacional de Cultura Popular en 1997. (Véase mi artículo “Satisfacción en Guanacaste. Premio de Cultura Popular”: Diario La República, lunes 16 de marzo de 1998, pág. 12). Texto reproducido en  “Anexión” y “El Chorotega”.
El Premio Nacional de Cultura Popular concedido a este poeta, enamorado de la vida, la poesía y el alma femenina, hizo justicia al trabajo tesonero de Ramírez Sáizar.   En su momento, Nayuribe, Curime y la pampa abrieron los ojos para aplaudir a este bardo, denominado “El poeta de la Pampa”; Su obra literaria comprende los siguientes títulos: “Escarceos”, 1930, “Chirco y Reseda”, 1935, “Poemas de mi hora anímica”, 1940; “Nayuribes”, 1941; “Malinche”, 1942; “La venganza de Nandayure” -primera novela guanacasteca-, 1950; “Bajo los cedros en flor”, 1959; “Folclor costarricense”, 1986. Su obra lírica “Escarceos” (1926) es el primer libro de la poesía guanacasteca.
Varios de sus libros tuvieron más de una edición.  Algunos de sus textos alcanzaron tiradas importantes, por ejemplo,  de 3 000 y 5 000 ejemplares. Conserva inéditas las novelas “Amor oculto” y “Oro verde”, así como “Jefatura de amor” –memorias-. Fue un apasionado defensor del folclore. Sin duda,  uno de sus principales estudiosos y difusores.
En la “Historia de la literatura costarricense” (1957), Abelardo Bonilla (1898-1969), acerca de la producción literaria de Ramírez Sáizar aduce: “Cultiva especialmente el folklore de la pintoresca región guanacasteca, con léxico propio de la misma (sic), sobriamente empleado, sin acudir al naturalismo y tratando de expresar la emoción con subjetividad muy personal” (Bonilla, 4ª. ed. 1981:182).
Su obra literaria y musical se encuentra incluida en diversos libros y estudios: Árbol territorio”, 1989 y “Confraternidad guanacasteca siempre”, 1990, de Marco Gardela, Miguel Fajardo y Ligia Zúñiga; “La poesía guanacasteca en el siglo XX, de Miguel Fajardo, 2000; “Guanacaste, árbol poético”, de Marco Gardela, 1995; “Identidad cultural del ser guanacasteco en su narrativa”, de Julieta Álvarez, Leda Castellón y Vilma Rojas, 1997. Incluido en los libros de José Daniel Zúñiga y  de Jaime Rico Salazar, entre otros.
Es muy importante destacar el homenaje que coordinó su familia y, en especial su hija, la poetisa Eliette Ramírez Alvarado, en el paraninfo del CENAC, el lunes 25 de mayo del 2015, donde el periodista Enrique Tovar  y el académico Jorge Chen Sham abordaron su biobibliografía.  La parte artística de dicha velada estuvo a cargo del connotado cantautor Dionisio Cabal Antillón, la Marimba de Escazú, bailes folclóricos del grupo “Nayuribes”, con coreografías de Mario Montero y el grupo artístico  Remembranzas Costarricenses. Dicho homenaje matutino convocó a 182 personas.
Alberto Karam, cónsul de Líbano en nuestro país expresó: “Fue innegable su pasión por la vida y su amor por su tierra natal.  Esa pasión y perseverancia en la investigación de los temas de la cultura popular de su pueblo, de su idiosincrasia, de su forma de hablar, bailar, y musicalizar sus penas y alegrías, le inspiraron hacer muchas obras  de  trascendencia para la cultura del país y sobre el folklor costarricense” (discurso inédito, vía correo electrónico, 2015).
Con su narrativa, Ramírez Sáizar ha marcado señales inequívocas en la forja de la identidad cultural del ser guanacasteco raigal. Sobre su novela “La venganza de Nandayure”, el crítico Benedicto Víquez ha dicho:
 “Se remonta a los años de la conquista, 1599 a 1600 y se da entre Nandayure y Nicoyán y el tercer elemento de la discordia, el español don Fernán  (…). La narración cede el lugar a comentarios diversos de crítica a los españoles, los curas, y se complace en una apología a los indígenas aún en las costumbres bárbaras como los sacrificios humanos, las aventuras mujeriles. Nicoyán se presenta como un garañón violador de indias, aventurero, pendenciero, una especie de don Juan Tenorio indígena. El narrador se detiene en los lugares naturales, los montes, los ríos, las costumbres (…). Al final se dan traiciones entre las diferentes tribus de los indígenas, batallas entre españoles y guerreros, lucha entre Nicoyán y don Fernán por la indígena Nandayure. El cacique lo vence y lo entrega a los dioses indígenas para evitar el sacrificio de su amante. Después huye para evitar males a su tribu. Al final, Nandayure se venga y muere en el río de su mismo nombre y el cacique la buscó por toda la región. No la encontró y maldijo los árboles florecidos en el Valle del Cayere, los jicarales y luego se lanzó en el playón  del río Diriá, donde murió, esa fue la última unión con su amada Nandayure” (Víquez, 2009, párr.3).
La obra cultural y literaria de José Ramírez Sáizar es de trascendencia para la creación guanacasteca. Su acento es telúrico, con gran repercusión en relación con el sustrato de los índices históricos, de la tradición, las leyendas y los caminos del espacio local como marco temático. Su inserción es una herida para abrir la conciencia de lo nuestro, que se ha ido forjando a lo largo de su continua obra, desde lo glocal.
Ramírez Sáizar creyó en el movimiento Confraternidad Guanacasteca, liderado por el Dr. Francisco Vargas Vargas (1909-1995), cuyo epicentro fue el Grito de San Miguel de Llano Grande, el 8 de diciembre de 1937. Le dedicó el extenso e intenso  poema de 92 versos “Y fueron Cinco mil albardas”, donde se puede leer:
Y Francisco Vargas Vargas / Caudillo y Líder del llano, / oyó gritar la corneja en el hijar del pampero / sabaneando su abandono. / Y auscultando su miseria / diagnosticó su silencio… / “Nada –gritó, pa’ nosotros… Todo para los que vienen, / que el dolor de cada uno / será la pena de todos”. (…) Y el Guanacaste vio trombas / de relinchos y de bramas… / Fueron cinco mil albardas que en la majestad del llano / cabalgadas por centauros /sembraron semilla hermana, llevando a polca los sueños. / Y el ¿Viva Vargas! Tronaba / desde la cumbre hasta el llano; / a pie, en carreta, a caballo, hombres machos, hembras duras /  y llegaron a Liberia / polvos, gritos y relinchos. / Vargas… Vargas… ¿Viva Vargas! / El Guanacaste te debe / su actual regeneración. / Aunque la hurí de los cuentos, mi Guanacaste querido, / entre guzlas y panderos, / la siguen vendiendo siempre / y la compran mercaderes de la nueva Costa Rica”.
El centenario del natalicio de Prof. José Ramírez Sáizar (1915-2001) es un acercamiento con su biobibliografía.  Estoy seguro de que, con él, hacemos justicia a un artista integral de Guanacaste, quien desarrolló muchos de sus años fuera de sus límites, pero en alma y espíritu, su obra regia, ilustradora e intensa, se  inspira en el  alma jineteada desde la pampa abierta, ya que siempre estuvo proclive a incorporar los temas de la cultura popular, distintivos  de su idiosincrasia, de su manera de hablar,  ser, actuar, bailar o mirar, desde el Guanacaste auténtico, que siempre debe estar ajeno a otros intereses que no sean la justicia extendida sobre su pampa.
 El trabajo cultural de José Ramírez Sáizar (1915-2001) es señal inequívoca del ímpetu telúrico vital, que se desenvuelve en el tiempo de las mareas, la luna  o el sol de siempre, desde su Guanacaste querido, que musicalizó y poetizó en sus sueños de viajero. 

sábado, 30 de mayo de 2015

DE LOS REYES CATÓLICOS A PABLO IGLESIAS

Reyes católicos




DE LOS REYES CATÓLICOS
A PABLO IGLESIAS


Por Ricardo Llopesa


Durante 500 años España se ha caracterizado por ser el pueblo más tradicional del mundo occidental. Es una herencia que recibieron los pueblos de Hispanoamérica. Frente a nosotros la ciencia es vencida por la religión. De hecho, España la fundaron los Reyes Católicos cubiertos con el manto de la religión, hasta hoy. La Semana Santa de Sevilla y de casi todos los pueblos que hablan la lengua de Castilla son una buena prueba de ello. Aquí no existió un Lutero que emprendiese una Reforma, sino unos conventos sobrios y fríos que impusieron la Contrarreforma, que significó más religión.
            Cuando el viajero recorre los pueblos castellanos se queda exhausto de sentirse en el ombligo de la religión. A cada paso tropieza con la sobriedad del románico expresado en conventos, iglesias, monasterios, ermitas y capillas que evocan aquel mundo pasado, que el mismo pueblo hace recobrar la vida con la representación de la resurrección de Cristo. La crueldad se complace en el sufrimiento, la sangre y el dolor con una serenidad espantosa.
            Tuve la suerte de vivir la España todavía anclada en el siglo XIX. Llegué en 1965, cuando los jóvenes se divertían con el dolor que causa el cilio mordiendo la carne de sus piernas. Para los padres era un orgullo y para los hijos un honor, porque recibían el beneplácito de su director espiritual. Hoy en día, esta práctica cruel ha quedado reducida a algunas sectas religiosas que todavía hacen uso del cilicio, como de las tiras de cuero para los azotes en la espalda y las caderas.
            Esta historia pareciera más propia de los tiempos de la Santa Inquisición, pero llega a nuestros días, a la vuelta de la esquina. Esta práctica inhumana sólo tiene una lectura: el gran poder de la iglesia sobre la manipulación de la mente. Desde los años 1850, cuando aparecen “El capital”, de Carlos Marx, las obras de Nietzsche y Shopenhauer, la iglesia católica persiguió con obstinación las ideas liberales por atentar contra los principios morales de sus fieles. Este pensamiento quedó reflejado en los programas de educación y el control sobre la educación. Es una práctica que llega hasta nuestros días y nos afecta a todos. Hemos aprendido a ser buenos para ser, simplemente, buenos cristianos. Y lo que es peor, hemos perdido el espíritu crítico, porque nuestro pensamiento está afectado por la censara y la autocensura.
Pablo Iglesias

            Cuando, en el seno de esta sociedad, donde nunca pasa nada, surge alguien que piensa por sí mismo y se sale de la norma establecida, la sociedad ha utilizado una serie de definiciones que hacen ver que esa persona escapa de la moral exigida. Le llaman “garbanzo negro”, “oveja negra, en fin, el malo de la familia.
            Fuera de la democracia española han existido estos garbanzos negros, pero el sistema los ha sabido eliminar. La democracia no ha dado uno, ni dos, ni tres garbanzos negros. Ha dado todo un saco. Lo suficiente para extender la siembra que el pueblo estaba esperando. La coyuntura actual de crisis es la repetición de varios siglos de miseria feudal. Ahora el feudalismo se llama multinacional, donde entran el comercio, el trasporte, los alimentos y la banca, por citar algo. Estamos en manos rapaces que nos arrebatan el dinero antes de llegar a nuestras manos. A eso le llaman contratos y facturas.
            En este contexto surge el pensamiento de Pablo Iglesias y un grupo de jóvenes profesores ilusionados con el cambio, después de que los políticos saquearan España. El gobierno tenía dos opciones, gobernar para defender los intereses del capitalismo o gobernar para defender los intereses del pueblo. Y el gobierno optó por la primera vía, siguiendo el ejemplo de todas las monarquías y gobiernos a lo largo de su historia. Es posible, que con el siglo XXI España se incorpore de pleno a la verdadera democracia europea.

viernes, 29 de mayo de 2015

ANTÓN TAMMASAARE

Antón Tammasaare




ANTÓN TAMMASAARE
(Estonia, 1878-1940)


Por Ricardo Llopesa*


Bajo los auspicios de la UNESCO, el año 1978 fue declarado “Año Antón Tammasaare”. Pero por estos lugares de países aliados de los Estados Unidos conocemos poco o nada de lo que ha ocurrido en las regiones del Este, por cierto prejuicio a la idea nociva del comunismo. Una vez roto el muro de Berlín y cuando la guerra fría se ha convertido en guerra progresiva contra las culturas podemos decir quién fue aquel escritor a quien una institución de reconocido prestigio elevó a la categoría de personaje.
            Tammasaare nació en 1878, en Järvamaa, localidad situada en el centro de Estonia. Una tierra austera, de aguas pantanosas y pedruscos que transformaron el paisaje en un caserío abandonado e inhóspito. Las condiciones impropias de la existencia exigieron los esfuerzos del padre y los hermanos mayores para luchar contra las inclemencias de la naturaleza. Esto hizo que el pequeño Tammasaare conociera desde la infancia las dificultades propias de la vida aldeana de finales del siglo XIX. Así como el lenguaje de los campesinos estonios. Particularidades que años después habría de constituir la épica monumental de su obra, junto a los recuerdos amenos vividos en el seno de la familia, que giraba en torno a la lectura de libros, veladas musicales, canto en coro y conciertos de violín, instrumento del que Tammasaare no se separó nunca.
            Después de varios años de estudio en una escuela rural, ingresó en la escuela parroquial de Wäike Maarja, que dirigía el poeta Jakob Tamm (1861-1907), con quien se reunían los poetas estonios de la época, denominados “Parnaso de Väike Maarja”, por la literatura estonia. El contacto con estos hombres de letras supuso para el joven estudiante el comienzo de su inquietud literaria, proyectada como un quehacer riguroso y crítico. Una vez terminados los estudios, en enero de 1898, a los veinte años, con cincuenta rublos y su violín bajo el brazo, se trasladó a Tartu, donde ingresa en el gimnasio que dirigía un hombre de ideas conservadoras, pero adaptado a la enseñanza de las ideas liberales que imperaban a finales de siglo, como el materialismo, ateísmo, socialismo pequeño burgués y darvinismo. Esta confrontación de ideologías sirvieron a Tammasaare para definir su concepción del mundo y su vida interior, liberándose de la herencia religiosa. Por esta época empieza a escribir sus primeros relatos cortos sobre la vida aldeana. En 1903 publica la novela “Viejos y jóvenes”, de carácter social y conflictividad psicológica, convertida luego en obra clásica del realismo crítico estonio. Ese mismo año había terminado los estudios de bachiller y comenzó a trabajar en la ciudad de Tallínn, en la redacción del periódico “Teataja”, el más importante de Estonia, donde estuvo a cargo de las noticias locales.
            La talla de los hombres de aquella época que trabajaban en la redacción del diario sirvió para fortalecer la formación de Tammasaare. Ahí colaboran Junhen Veski, más tarde académico; Eduard Vilde, futuro gran escritor; Mijaíl Kalinin, revolucionario; Hans Pöögelmann, escritor y dirigente comunista. Pese a todo, durante el tiempo que trabajó en “Teataja”, escribió poco. El impacto de la revolución de 1905 fue una experiencia que, si bien no pasó a ser la de un simple espectador, sirvió como motivo de inspiración para dos relatos: “En aras de la salvación”, en el cual aparece por primera vez en la literatura estonia la figura del revolucionario, y “El tesoro” (1907), donde hace un balance de la capacidad del luchador y el entorno social.
            En enero de 1908, ingresó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Tartu. De ese año data su novela “Pasos largos”. Un año después escribe “Almas jóvenes”, y en 1910 “cruzando la frontera”. Asiste a cursos de ciencias naturales, psicología, psiquiatría y matemáticas. Estudia inglés y francés. Ya antes, en su primera estancia en Tartu, había estudiado el ruso y el alemán. Cuando, en 1911, está a punto de rendir exámenes se le descubre una tuberculosis. Deja la Universidad y se marcha a Estonia a casa de un hermano. Pero la enfermedad se agrava y en el otoño de 1912 sale al Cáucaso, con dinero prestado por los amigos. Este será el único viaje de Tammasaare más allá de las fronteras de Estonia. Superada la crisis regresa a casa de su hermano, en el verano de 1913, donde permanece seis años. Durante ese tiempo se producen los cambios más tormentosos, a raíz de la primera guerra mundial, la Revolución de octubre, la anexión de Estonia al estado soviético, la ocupación alemana y el final de la república burguesa en Estonia. Tammasaare continúa escribiendo y leyendo. Lee en siete idiomas y publica dos volúmenes sobre temas filosóficos y políticos. Textos que vienen a significar para la literatura estonia los ensayos más originales y profundos.
            Durante ese período de vida aldeana escribe también tres obras literarias: “El niño y la mariposa” (1915), serie de relatos cortos y neorrománticos de gran belleza; “Matices” (1917), novela escrita a modo de diario, considerada como la cumbre del impresionismo psicológico, y “La mosca”, relato del mismo año, de planteamiento social.
            Después de 41 años de vivir soltero contrajo matrimonio, en 1919, con Kathe Weltmann, una joven de 21 años, con quien se trasladó a vivir e Tallínn, para dedicarse a la educación de los hijos y el trabajo intelectual. Con la pieza teatral, “Judit (1921), se inicia su última etapa literaria y la más importante. Con un tema bíblico intenta reconstruir la interpretación de unos personajes modernos, que giran en torno a la dialéctica de la intervención psicológica sobre el mundo material planteado en casi toda su obra.
            En 1922, Tammasaare publica la novela “El amo de Körboje”, donde vuelve al medio aldeano de la infancia. Desde 1926 hasta 1933 aparecen sucesivamente los cinco tomos de “La verdad y la justicia”, obra cumbre de Tammasaare y una de las grandes obras de la literatura soviética. La obra se inicia con un personaje, Andrés, prototipo del campesino que, en cierta medida, es el origen de los estonios. Comienza transformando el mundo con el esfuerzo del trabajo constante para hacerse un lugar donde vivir. Es la lucha contra la naturaleza que conoció Tammasaare en la persona de su padre y su infancia. El hijo de Andrés es Indrex, un intelectual que encarna al autor en su búsqueda por la comprensión del mundo y su asfixiante ética. Pero los personajes secundarios impresionan tanto como los principales, por el dibujo definido de los rasgos particulares de cada uno, los cuales encarnan el bien y el mal, las virtudes y las miserias, el triunfo y los fracasos. Como dijo de él Jean Kross: “Bajo la pluma de Tammasaare, la burguesía se convierte en blanco de la crítica más sarcástica creada por el realismo crítico estonio”.
            De 1934 y 1935 datan dos novelas más, “La vida y el amor” y “Yo amé a una alemana”. En 1936 escribe la comedia “El rey tiene frío”, una parodia situada en un país inexistente de Europa, donde el autor ridiculiza con ingenio la ignorancia que invade a la sociedad de la década del 30. Ese mismo año, en su pueblo natal le erigen un monumento. Por primera vez, Estonia levantaba un monumento en vida. En 1938 se conmemoró el sexagésimo aniversario del escritor en medio de un enorme acontecimiento. La novela “El nuevo satanás del infierno” (1939) es la obra más trágica del escritor, basada en un cuento popular estonio, Vanapagán (Satanás) sube del infierno a la tierra para ganarse la beatitud con su trabajo. Ansel Listo, mayordomo de la iglesia, se hace pasar por amigo de Vanapagán, engañándole a cada momento.
            El 1 de marzo de 1940, cuando el escritor volvió a su casa, se dirigió al escritorio. Se sentía cansado. Una hora después, cuando su mujer lo llamó, estaba dormido. Había muerto.

VALORACIÓN DE SU OBRA.
            Jean Kross, escribió: “La opinión pública comenzó a reconocer la magnitud literaria de Tammasaare. En el realismo monumental de sus obras principales hay puntos de contacto con muchos fenómenos de la literatura mundial. Algunos rasgos de sus protagonistas tienen paralelo con los personajes de Hamsun. No cabe duda de que en la lucha que libra Tammasaare con Dios y en su introspección se proyecta la sombra de Dostoyevski (Tammasaare fue uno de los traductores al estonio). En los brillantes pasajes de sus obras se adivinan los vestigios de su marcado interés por Wilde y por Shaw. Con la particularidad de que Tammasaare, quien ansiaba conocer las culturas ajenas (leí literatura en siete lenguas), siempre partía, de un modo sorprendente, de la experiencia de su suelo patrio y escribía basándose en ella. Por eso, precisamente, pasó a ser el escritor estonio de mayor repercusión internacional.”
            Después de su muerte, su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y su nombre goza de gran popularidad, sobre todo en la Europa central, donde se mantiene vivo el prestigio literario que alcanzó. Entre los años 1944 y 1948 se publicó, en París, en cinco tomos, “La verdad y la justicia”, su obra cumbre. Por aquellos años la literatura soviética estaba totalmente prohibida en España y los países latinoamericanos, no se leía, formaba parte de la guerra fría impuesta por los Estados Unidos, y lo poco que se podía conocer era a través de Francia, por miedo a ser invadidos por las ideas humanas del comunismo, que pudieran frenar el desmedido avance mercantilista en que terminaría convertido el ser en Occidente.


*     Este artículo fue escrito en 1977, pero ve la luz por primera vez en 2015.

jueves, 28 de mayo de 2015

LOS PARTIDOS TRADICIONALES RETROCEDEN EN ESPAÑA




LOS PARTIDOS TRADICIONALES
RETROCEDEN EN ESPAÑA




Por Ricardo Llopesa




El cataclismo de los dos grandes partidos era algo anunciado. Lo sabía todo el mundo. El desplome se respiraba por la calle, se oía en el comentario de la señora en la farmacia, en la calle y los mercados. La conversación en los bares era la misma cada día, el gobierno cae, también la oposición, desgastada y vieja, heredera de Felipe González, derechizada y sin fuerza obrera, que los españoles sentían repeler, porque no era ni chicha ni limonada. Los únicos que no veían nada eran los políticos que se han repartido el gobierno desde la llegada de la democracia, hace cuarenta años.
            El discurso de unos y otros da la sensación de ignorar la realidad. La gran crisis económica creada por los políticos fue pagada por el pueblo; el ahorro del pueblo, saqueado por los banqueros; los bancos deshauciaron a quienes no podían pagar las deudas, mientras los políticos daban la espalda a la realidad, haciéndose los locos. Todo esto pasó factura. Los políticos pensaron que la memoria es débil y el pueblo olvida ante el miedo que ellos infundían antes de las elecciones. La derecha metió miedo con la llegada del comunismo, y la izquierda amenazó con las subidas de impuestos. Ambos hicieron la política del miedo.
            La verdad es que la derecha gobierna desde los Reyes Católicos. Y el demonio de la izquierda, que nació con la Primera República Española, apenas duró un año, de 1873 a 1874, regresó con la Seguanda Repíblica, en 1931; fue decapitada y volvió con la democracia en 1974. Como puede verse, la izquierda en España es algo nuevo.
            Este año, 2015, la izquierda ha reaparecido en forma de demonio, con coleta y camisa remangada, sin zapatos brillantes ni corbata. Se llama Pablo Iglesias, como el fundador del Partido Socialista Obrero Español, en 1879. Hay quienes piden su cabeza. Pero la verdad es que Pablo Iglesias reclama justicia, como un nuevo Luis Candelas, para que sean procesados los corruptos y ladrones, que contaminan todo el país, con la condición de devolver lo robado, que es mucho, casi el billón de euros, lo que supone la deuda de España, la segunda del mundo, igual que el presupuesto nacional.
            Pablo Iglesias ha fundado, con un grupo de profesores universitarios, el partido Podemos. Vienen como las huestes de Atila arrasando con todo, pero los grandes partidos lo han ninguneado porque no creen en el futuro. Para sorpresa suya, el partido Podemos ha arrebatado muchas alcaldías, entre ellas la de Madrid y Barcelona, las más importantes. Y su carrera hacia el sillón del gobierno es fulminante.

            Al tiempo que Iglesias, otro joven, también denostado, Albert Rivera, ha fundado el partido Ciudadanos, de tendencia moderada, se ha convertido en el partido visagra. En el futuro, poco a poco, irá aglutinando a la derecha, hasta convertirse en la nueva derecha española, más humana y más moderna, porque las grandes crisis de la historia son las que transforman la realidad de los pueblos, y en el futuro la derecha y la izquierda tendrán nombres diferentes.

martes, 26 de mayo de 2015

VILLAMANRIQUE

Castillo de Montizón





VILLAMANRIQUE



Ricardo Llopesa



Al menos una vez en la vida los españoles deberíamos visitar la tierra que inspiró al poeta Jorge Manrique, uno de los padres de nuestra poesía. Su nacimiento y su muerte son todavía inciertos, pero se sabe que nació hacia 1444 ymurió joven, a los 35 años, en 1479, en una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz,en Cuenca. Hijo de una poderoso familia, su padre, Rodrgo Manrique, era Maestre de la Orden de Santiago y por su lucha alcanzó a ser una de las familias más poderosas de su época. A los 24 años su hijo Jorge alcanzó mérito militar en la toma del castillo de Montizón, a pocos kilómetros de la villa, donde dio muestras de su estrategia. El castillo fue levantado en un lugar estratégico, al paso del río Guadalén y la Vía Augusta, y por su posición es de difícil acceso. En la actualidad es propiedad de una familia, por tanto de visitas restringuidas. Para llegar a él hay que entrar por caminos difíciles de tierra, pero vale la pena el paseo. Yo atravesé aquel desierto a 50 grados bajo un sol inclemente.
            Situado a sólo siete kilómetros de Torre de Juan Abad, Villamanrique se llamó en sus orígenes Bellomonte, haciendo honor a su naturaleza florida. Tras ser arrebatada a los musulmanes fue bautizado como Belmonte de la Sierra y, posterioriormente, para simplicar el nombre, simplemente, Belmontejo. Fue a raíz de la llegada de Rodrigo Manrique, en calidad de Comendador, quien logró la independencia de Torre de Juan Abad, y el pueblo, en gratitud al comendador se llamó Villamanrique.
            Bajo este cielo siempre azul el joven poeta escribió las “Coplas por la muerte de mi padre”. Apenas 40 composiciones, de estilo breve y sintético, que siguen la tradición de los juglares, caracterizadas por la precisión y la hondura emocional, como ningún otro poeta castellano lo había hecho antes.

                        Recuerde el alma dormida,
                        avive el seso y despierte
                        contemplando
                        cómo se pasa la vida,
                        cómo se viene la muerte
                        tan callando;
                        cuán presto se va el placer,
                        cómo, después de acordado,
                        da dolor;
                        cómo, a nuestro parecer,
                        cualquier tiempo pasado
                        fue mejor.

Iglesia de Villamanrique


La casa de los Manrique se conserva, vetusta y vieja, con las huellas propias de la historia. Es la Casa Grande o Casa de Encomienda, donde residía D. Rodrigo Manrique, en calidad de Comendador, cargo que ostentaba por nombramiento de la Orden de Santiago. En Castilla y Atagón se organizaron en un territorio que hiciera posible la recaudación de rentas y beneficos en favor de la corona. El pueblo es un trazado de calles rectas, con casas que aún conservan las paredes de siglos anteriores, donde el viajero piensa que camina sobre el polvo de la historia, entre las heráldicas nobiliarias de aquellos portales que recuerdan a las familias feudales. Se connserva la calle los palacios con muros de granito, que en el silencio de la noche se llena de sombras fantasmales.
_____________
En Castilla y Aragón durante la Edad Media, se trataba de territoriosinmuebles, rentas o beneficios pertenecientes a unaorden militar a cuyo frente se encontraba un caballero de hábito, denominado comendador que era nombrado por el maestre de la orden. Constituyeron auténticas circunscripciones de las órdenes. La encomienda tuvo un papel en la España de la Reconquista, en la que los cristianos precisaban de un sistema social de organización con el que gestionar y repoblar los territorios que lograban tras sus victorias.1

domingo, 24 de mayo de 2015

FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA LUZ

Andrés García Ferré




FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA LUZ



Por Ricardo Llopesa




El Festival Internacional de la Luz tiene su contenido en la luz del conocimiento que anualmente ofrece a sus participantes, a través de actividades y seminarios dedicados a la ciencia de la alimentación sana, la energía y el poder que puede brindar la mente, a través del control de la salud. Este año se celebró su octava edición, en la ciudad de Oliva, cuna del poeta Francisco Brines. Son años de éxito, bajo la coordinación y la dirección sabia de Andrés García Ferré, un muchacho joven y dinámico que se nueve en el ámbito de la cultura y la alimentación.
            El mérito del Festival reside en su carácter monográfico, dedicado anualmente a la agricultura ecológica y sana para mejora de la salud. La actividad académica es intensa, mañana y tarde. Incluso a la hora de comer, la experiencia, en lugar de limitarse a un descanso, se convierte en un momento exquisito al paladar, con la presencia de reputados cocineros.
            Hay conferencias y talleres a cada hora. Asisten especialistas de distintas ramas, que pertenecen a esta ciencia nueva que surge con sorprendentes propuestas de salud y alimentación, al margen de la tradición convencional que tanto daño ha causado en la sociedad. Pero tenemos que descubrir los nuevos métodos, que nada tienen que ver con la alimentación sino con el ejercicio corporal, como el caso de la práctica del Chi Kung, el Tai Chi o el Yoga, que ayudan al rejuvenecimiento del cuerpo y eliminan los dolores.
            De cada sesión se sale lleno de preguntas, que somos incapaces de plantearnos en la vida cotidiana. Sabemos que, además de la lectura, la mente necesita de otros alimentos, a través de la concentración, siguiendo los métodos antes citados. He aprendido que es fácil. Lo difícil es apartarnos de los vicios adquirido en la sociedad moderna, que promueve el enlatado o el empaquetado, para comodidad del consumidor.
            La verdad es que Andrés, alma mater del festival, no para en ningún momento. Hace verdadera gala de salud y dinamismo. El año pasado, en el 2014, pasaron por el festival los profesores Ferrán Bonet, Adriana Pastor, Julio Palomino y muchos más. Desde la concentración de las artes del espíritu hasta las del cuerpo. Pudimos ver la actuación magistral de dos artistas locales. María Verdú dio un espectáculo de vientre y Sáhara Gómez de flamenco árabe. Dos espectáculos que sirvieron para poner broche de oro a un festival nacido para enriquecer la salud.
            Este año se espera mayor afluencia de público. Pues el festival, de edición en edición va ganando la presencia de visitantes, nacionales e internacionales, interesados en saber qué hay más allá de la alimentación convencional que nos ofrece el mercado de los enlatados y los embutidos.

sábado, 23 de mayo de 2015

TORRE DE JUAN ABAD

Casas Torres




TORRE DE JUAN ABAD



Ricardo Llopesa*


Cuando el viajero llega a Torre de Juan Abad le sale al paso el encuentro con un pueblo medieval, que en su tiempo fue lugar de paso entre el sur, el levante y la capital del imperio español, por donde atravesaron tanto caballerizas del comercio con las Indias como soldados procedentes de las guerras. Hoy en día es un pueblo dormido sobre la piel pobre de una Castilla que agoniza entre el paro y la sequía, por culpa del abandono en que los imperios mantuvieron a los pueblos.
            El nombre hace alusión a un personaje de la vida real, Juan Abad, miembro de la Orden de Santiago que se asentó en el lugar, siendo su primer alcaide, tras la conquista cristiana. Para entonces, en 1273, el rey Alfonso X el Sabio le otorgó el privilegio de Villa, por su participación en la expulsión de los musulmanes. La población hoy apenas pasa los mil habitantes, pero en su tiempo sería una villa próspera y floreciente. Se deja ver en su imponente iglesia de Nuestra Señora de los Olmos y su retablo en madera tallada de estilo manierista, en transición del Renacimiento al Barroco.
            Lo que mejor se conserva de Torre de Juan Abad es la memoria de Quevedo. Ese genio del Siglo de Oro que sigue vivo, porque fue capaz de sacudir como un terremoto los pilares de la poesía y la novela. Nacido en Madrid, después de mucho bregar, vivió los últimos años de su agitada vida en Torre de Juan Abad, donde tenía su casa, ahora convertida en desolado Museo, de triste visita, porque lo último que interesó al imperio fue la cultura, y carece de presupuesto. En el museo se pueden contemplar retratos, cartas, manuscritos y primeras ediciones. Una vitrina guarda su último testamente; en otra, su traje de la Orden de Santiago, pero todo aquel valioso tesoro lo preside su gran sillón, donde se sentaba a escribir. En otro lugar, entre manuscritos, está su enorme tintero de carámica de Tralatrava. Sobrecoge la presencia del último genio de la literatura española.

Silla de Quevedo

            Al salir a la calle, en la esquina de su casa, en plena plaza, se alza el gran poeta sentado en su sillón sobre piedra negra. Es la Plaza del Parador, así llamada porque era lugar de descanso de viajeros y cuatreros. Aquí se cometió el conocido Robo de Don Juan, la noche del 13 de octubre de 1873, cuando varios ladrones se llevaron ocho mulas cargadas de oro. Un poco más adelante, en la plaza donde está el Ayuntamiento se conserva un antiguo caserón de piedra dura de granito, con cinco arcos de medio punto, conocido como la Casa de la Tercia, porque aquí la Orden de Santiago almaceba el impuesto que pagaban los pobres, el llamado diezmo religioso, del cual un tercio se concedía a la casa real.
            Pero regresemos a la casa de Quevedo, un antiguo caserón que heredó de su madre, donde el rey Felipe IV se alojó en febrero de 1624 y el escritor escribió muchas de sus obras, como “Política de Dios” o “La hora de todos”. Además de refugio de soledad, en dos ocasiones le sirvió de cárcel a lo largo de su tormentosa vida. Si rastreamos un poco por los alrededores, todavía se conservan vestigios de aquel pasado pobre y miserable que denunció en su poesía satírica. En el lado nororiental, detrás de la iglesia, aún sobreviven unas pequeñas y viejas casas, agazapadas unas a otros, con espíritu de cuartería, de donde todavía salen voces de la Marica y la Mari Pizona.
            La Casa Museo, donde vivió el más grande poeta de la lengua española, alberga el Centro de Estudios Quevedianos (CEQ) y la Fundación Francisco de Quevedo. Pero la desidia de nuestros prohombres de la política postergan los valores culturales a un último plano, y el que está destinado a ser el mayor centro de documentación y estudio de la obra del gran maestro de la literatura universal, languidece por falta de recuersos. Triste, pero real, en la cuna del espíritu que dio esplendor al Siglo de Oro. Sirvan estos versos para que acompañen al viajero del futuro:
                        Retirado en la paz de estos desiertos,
                        con poco pero doctos libros juntos,
                        vivo en conversación con los difuntos
                        y escucho con mis ojos a los muertos




*     El autor del artículo ha publicado “Sonetos Licenciosos Atribuidos a Quevedo” (1996); “Sonetos Prohibidos” (1999), y “Poesías Picarescas” (Madrid, Visor, 2014).

miércoles, 20 de mayo de 2015

Mario Esquivel Tobar, un humanista visionario

Miguel Fajardo Korea




Mario Esquivel Tobar, un humanista visionario
Lic. Miguel Fajardo Korea
Centro Literario de Guanacaste, Costa Rica
minalusa-dra56@hotmail.com
Guanacaste es otra patria para mí, la patria donde nací y donde crecí.  Guanacaste está vivo en mi memoria y en mi corazón” (MAET).

 
 


La vida es un encuentro y un desencuentro. Siempre lo visualizo así.  Nos encontramos con las personas que debemos, y suceden los desencuentros con quienes tenemos que hacerlo. Durante mi vida, he debido desencontrarme de muy pocas personas, pero lo he hecho con plena convicción y, hasta la fecha, sin equivocaciones.
Mario Arturo Esquivel Tobar (MAET) pertenece al primer caso. Nació en Tilarán, Guanacaste, el 24 de diciembre de 1945.  Este año alcanzará la edad luminosa. Él es un humanista visionario e integral.  Posee una gran vocación de servicio y le gusta servir de enlace entre las personas, en aras de afianzar los estadios superiores del ser.
Un elemento que nos ha unido durante estos años es la admiración común por la escritora Eunice Odio (1919-1974). La primera vez que supe de él fue en junio de 1984, cuando adquirí su  libro “Eunice Odio en Guatemala” (Ministerio de Cultura, 1983:189), cuando Alfonso Chase fungía como Director de Publicaciones. Un texto esclarecedor para entender el universo vital de nuestra poetisa.
De ahí en adelante, las referencias de su nombre son infaltables en la bibliografía odiana. Es el suyo, un libro medular para el conocimiento holístico sobre la vida y la obra de Eunice Odio. Don Mario manifiesta: “Me ha cautivado la obra de Eunice Odio, por su tipo de poesía lírica, que rompía con el esquema poético de la época”.
            La primera tesis sobre Eunice Odio es la de  Peggy Von Mayer Chaves: “El tránsito de fuego: Hacia una descodificación biisotópica” (UCR, 1987). Aracelly Bianco y Miguel Fajardo, presentamos la tesis “El acento corporal en ΄Los elementos terrestres΄ de Eunice Odio” (UNA, 2003: 129). La nuestra es la segunda tesis costarricense sobre Eunice Odio. Asimismo, en 1996, Peggy Von Mayer editó las obras completas de Eunice Odio, coedición de la Universidad Nacional (EUNA) y la Universidad de Costa Rica (UCR).
            De padre costarricense, José Antonio Esquivel Rodríguez y madre guatemalteca, Betty Tovar. Sus hermanos son: Arturo, profesor; Enrique, periodista; Javier, zootecnista y su hermana Leda.
            Estudió en la Escuela Central y en el Liceo de Tilarán, así como en el Colegio Seminario.  En 1963 ganó la beca de la AFS y vivió durante un año en Nueva York. Se trasladó a España (1964-1973). Estudió  en Barcelona, donde obtuvo su título de Abogado y Notario. 
Contrajo nupcias en marzo de 1971, con Amparo Benítez Aldón, española, nacida en Tanger, Marruecos, con quien procreó cuatro hijos: Ernesto, Técnico en Seguridad; Natalia, cantautora y profesora de música; Manuel Antonio, Técnico Electricista, quien vive en Canadá desde el 2001 y Amparo, Gerente de Delta Airlines en Liberia.
            Don Mario trabajó en el Centro de Promoción de Exportaciones e Inversiones (hoy Procomer). Así como en un reconocido bufete capitalino. Durante el gobierno de Rodrigo Carazo Odio fue designado Embajador en Guatemala (1978-1980), posteriormente, fungió durante un año (1981) como Embajador Alterno ante las Naciones Unidas, donde fue electo en la 36ª Asamblea General de la ONU, como Vicepresidente de la Tercera Comisión. Fue condecorado por el Rey Juan Carlos con la prestigiosa Orden del Mérito Civil en Grado de Gran Cruz en 1981.
            Durante más de 25 años fue propietario de un negocio comercial en Desamparados. Desde hace 20 años se incorporó a la Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines (CACORE) y a la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR), donde representa al sector gastronómico.  En ambas entidades, ha ocupado cargos directivos.
Se encuentra altamente activo, a pesar de encontrarse jubilado. Él aprovecha vivir y servir todos los días.  En sus travesías ha recorrido toda Centroamérica, México, Estados Unidos, Canadá, España, Portugal, Francia, Grecia, Turquía, Yugoslavia, Mónaco, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Suiza, Austria, Luxemburgo, Andorra, San Marino, Vaticano, Rumania e Italia -el país que mejor conoce-.
En San José formó parte de las tertulias literarias en la Casa España, que reunía a los artistas guanacastecos radicados en la capital, y participó activamente en el quehacer cultural del área metropolitana.
Dentro de su producción cultural, el Lic. Esquivel Tobar editó el libro “Eunice Odio en Guatemala”, presentación, notas y selección (San José: Ministerio de Cultura, 1983: 189). El texto se encuentra agotado. Se proyecta su segunda edición corregida por parte de la Editorial Costa Rica.
Mario Esquivel escribe en el exordio de ese libro: “Aquí estoy Eunice, navegando en la historia de la República de Guatemala, país parte de la vida centroamericana donde viviste una etapa de tu vida.  Y todo por perseguir tu nombre.  Principalmente inmerso en medio de una década (1944-1954)… Por eso, cabalmente me incito, con gran gozo de mi parte, a explorar un tramo de tu historia personal, un segmento de tu vida, toda una década trepidante y generatriz” (1983:9).
Don Mario me facilitó el ejemplar autografiado del más reciente libro “Eunice Odio y su sensual mundo poético” (Estados Unidos: The Edwin Mellen Press, 2010: 178), escrito por el Dr. Anthony J. Robb, fallecido en el 2011. En el 2009, Robb me envió su libro “La poética de Conny Palacios” (Managua: Pavsa, 2004: 170).
En su libro sobre Eunice Odio, el Dr. Robb escribe sobre nuestra precitada tesis: “Creo que este estudio es el que más se ha aproximado a este y a mi disertación doctoral, ya que los escritores tocan áreas que se relacionan también con la estilística de la vegetalidad y elementos de la naturaleza dentro de la temática dialógica entre lo femenino y lo masculino (…) plasma efectivamente la retórica odiana que se encuentra en la mayor parte de su obra poética” (2010: 161).
Por otra parte, Mario Esquivel escribió el prólogo al libro “Valle Alto, Yolanda Oreamuno” (San José: Euned, 2003: vii-xiii). Su significativo aporte en este   libro  es   la   inclusión   del  cuento “Harry  Campbell Pall”.  Único texto escrito por Yolanda en Estados Unidos y uno de sus dos textos narrativos editados  en Guatemala. 
Esquivel sostiene: “Nuestra autora revela en este cuento su vena irónica-satírica, su habilidad en el manejo de mecanismos que llevan a la risa.  Aspecto este muy interesante, ya que, en general, en la obra literaria de Yolanda Oreamuno predomina una actitud pesimista” (2003: xiii).
Además, prepara dos libros por editar durante el 2016. Ante el centenario del natalicio de  Y.O., publicará el texto “Yolanda Oreamuno: escribir en Guatemala”.  Además, “Pretérito perfecto”,  un libro con sus artículos de periodismo cultural, desde 1963 hasta 2015, los cuales ha difundido en Costa Rica, Guatemala, Honduras o Panamá. Recuerda que a los 17 años escribió su primer artículo sobre Carlos Gagini, publicado en  “La Nación”.
Sé que los proyectos editoriales que tiene para el 2016 lo confirmarán, definitivamente, como una de las voces culturales costarricenses más autorizadas sobre la obra de dos íconos literarias de prestigio internacional: Eunice Odio y Yolanda Oreamuno.
Don Mario Esquivel ha participado como panelista cultural invitado, en diversos programas televisivos y radiofónicos, en Canal 13, Canal 15, Canal 65 y Radio Columbia, en relación con la obra de Joaquín García Monge y Yolanda Oreamuno,  junto con  Camilo Rodríguez, Manuel Araya Incera, Alfonso Chase, Jacques Sagot, Rima de Vallbona, Mía Gallegos, Dagoberto Fallas o María Julia Pampillo.
Con justicia y reconocimiento, el escritor Camilo Rodríguez Chaverri lo incluyó en el libro “Grandes personajes guanacastecos” (2006: pp. 181-186). Es asiduo asistente a las actividades culturales y artísticas que se desarrolla en Guanacaste.  Asimismo, le gusta ser el enlace para concretar proyectos, ya que posee una especial vocación altruista y filantrópica. Considera que uno, esté donde esté, siempre tiene que dejar una huella.
Para el Lic. Mario Esquivel Tobar, independiente del empleo que uno desarrolle, todo ser humano tiene que entrar en la cultura, dado que esa es la parte que a uno lo enriquece como ser humano, pues es un vehículo de comunicación con otras culturas.
Don Mario piensa que tanto la cultura popular como la académica requieren de más difusión en el país. Reclama mayor apoyo a los sectores educativos, porque el guanacasteco es un ser con muchas habilidades culturales en diversos campos, pero hay que desarrollarlas. Considera que el Caribe y Guanacaste son dos focos de cultura popular que debemos recuperar. En la gastronomía, siempre pide lo que se come en cada país o lugar que visita, pues esa actitud  enriquece el conocimiento integral de la cultura.
Esquivel Tobar sostiene que las Sedes Regionales Universitarias  han ampliado la cultura, pero aduce que debemos conservar todo el ambiente netamente guanacasteco y no recibir injerencias exógenas. Es vehemente cuando afirma “que no desvirtúen o desnaturalicen nuestra cultura, de origen y sabor auténtico guanacasteco”.
A pesar de su jubilación, Mario Esquivel maneja agenda llena de responsabilidades y compromisos, pero siempre planifica el tiempo  para compartir.  Con él hemos ido a numerosos actos culturales de las universidades públicas, del Ministerio de Cultura, el Centro Literario de Guanacaste, la Asociación para la Cultura de Liberia, seminarios, congresos, simposios, lanzamiento de libros o  presentaciones artísticas de su hija Natalia Esquivel Benítez, destacada cantautora costarricense.
Su intención es clara, incorporarse a los grupos culturales organizados de Guanacaste.  Cuando él se compromete para asistir a alguna actividad, está ahí, muchas veces, de manera inadvertida, pero solidaria y proactiva.
Mario es un ser humano muy sensible, muchas veces parco en su hablar.  Medita lo que dice.  Es comedido. Admiro sus cualidades de fineza, amistad, lealtad, consejería.  Con él puede hablarse sobre cualquier tema. Es un hombre muy culto. A pesar de su ejercicio diplomático, no es muy dado al abordaje de esos temas, solo cuando es pertinente.
En su caso, por ejemplo, siempre que ha estado en otros países, indaga sobre la huella de sus compatriotas; en ese contexto, se ha interesado por la obra de los escritores de Costa Rica fuera de las fronteras.
Cuando fungió como embajador, dedicaba dos horas matutinas, previas a su jornada diplomática, para investigar  en las bibliotecas de Guatemala.  De ahí los hallazgos sobre Eunice Odio y Yolanda Oreamuno. Una de las razones de haber aceptado la embajada en Guatemala  fue, precisamente, investigar sobre las  talentosas e incomprendidas autoras que las nuevas generaciones están redescubriendo.
Desde julio del 2008 regresó definitivamente a Guanacaste, luego de prolongadas estancias fuera de su tierra y del país, donde  ha sido el protagonista de una vida muy intensa.
Definitivamente, pertenecer al círculo de amistad de Mario Arturo es una alegría. La vida es un encuentro y un desencuentro. Durante ella nos cruzamos con personas que dejan una grata presencia. Él es uno de esos casos.
¡Carpe diem, Mario Esquivel Tobar, humanista visionario!